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El Ojo Público

Telemadrid, muy por encima de TVE en los 50 años del rey

Publicada 31/01/2018 a las 09:22 Actualizada 31/01/2018 a las 09:53    
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Dos televisiones públicas, TVE y Telemadrid, han emitido entre el sábado y el martes sendos especiales sobre la figura del rey con motivo de su cincuenta cumpleaños. Avanzo que el resultado ha sido bien dispar y se puede resumir con una popular frase: el pez chico se ha comido al grande.

Intento explicarme en orden cronológico. El especial emitido por Informe Semanal, con una duración de poco más de veinte minutos, se presentaba como un "reportaje biográfico" sobre el rey, en vísperas de su cincuenta cumpleaños. No lo fue. Biografía es la historia de una vida, con luces y sombras, para recoger los aspectos esenciales y las diversas interpretaciones externas sobre el personaje central. Si solo aparece una narración de hechos positivos, testimonios favorables, e imágenes edulcoradas, se trata de una hagiografía que, en su primera acepción es "historia de la vida de los santos", y en la segunda y más habitual se califica como "biografía excesivamente elogiosa". Y este es el caso.

Ya lo indicaba, sin rubor, el adelanto ofrecido por el gabinete de comunicación de RTVE: "En Rey Felipe, 50 años, se da prioridad a los aspectos más humanos y personales de una vida consagrada al servicio de España".  Una frase más habitual en el NO-DO del año en que nació Felipe de Borbón, que en los medios de cinco décadas después.
 



En esa línea de mirada corta y objetivo focalizado se proyectan imágenes edulcoradas de niñez, juventud y madurez del personaje, con una narración y un tono tan acartonado y parcial como las difundidas horas antes por la propia Casa Real. No queda ni un resquicio para figuras importantes en la vida del actual monarca como Isabel Sartorius o Eva Sannum, de modo que Felipe pasa de estudiante casi adolescente a feliz marido y padre.

Para completar el relato, se intercalan opiniones tan previsiblemente positivas como las de Matías Rodríguez Inciarte, presidente de la Fundación Princesa de Asturias; Carmen Iglesias, presidenta de la Real Academia de la Historia y preceptora de Felipe VI; y Darío Villanueva, director de la Real Academia Española. Ni una sola alusión, ni una sola presencia, que desentone del retrato en sepia. Se pasa con toda rapidez sobre el caso Nóos y la abdicación del padre, pero se hurta el debate sobre monarquía o república, y no se da voz a los partidarios de la segunda opción.

El término informe viene, según la Academia, de la "descripción de las carácteristicas de un asunto" o de "la acción de informar". Así lo ha hecho Informe Semanal, con aciertos, errores, y altibajos, desde la dirección de Pedro Erquicia, Ramón Colom, Baltasar Magro, o Alicia Gómez Montano. El mismo organismo recoge otra acepción de informe, referida a "lo que no tiene forma, figura y perfección que le corresponde". Me temo que esta definición casa mejor con el actual Informe Semanal, aunque a los actuales rectores de TVE parece no incomodar en exceso los juicios críticos. Para ellos, según destacaba en la mañana del domingo su gabinete de comunicación, lo importante son las audiencias y así lo glosaba en Twitter: "Informe Semanal reune a más de 2 millones de espectadores (12,8%) con su reportaje especial sobre los 50 años del rey".
 
Un documental lo es si documenta. El ofrecido por Telemadrid cumplió con esa primera premisa. Durante 75 minutos ofrece un conjunto de imágenes y, sobre todo, testimonios valiosos, tanto por lo novedoso de lo que se cuenta, como por las personas que los aportan. En esa dirección, hay que destacar el episodio de la abdicación de Juan Carlos I, en el que intervienen desde Mariano Rajoy, a los expresidentes de gobierno Aznar y Zapatero y los principales líderes políticos de entonces y ahora, con la única excepción de Felipe González. A ellos se añade el entonces responsable de comunicación de la Casa Real, Javier Ayuso, que vivió desde Zarzuela los preparativos y el secreto con que se preparó durante meses la sucesión.

Junto a ellos, intervinieron, en distintos momentos del relato, un buen número de periodistas que vivieron de cerca los distintos episodios y avatares de la trayectoria vital del actual Jefe del Estado, sin hurtar los noviazgos fallidos con Isabel Sartorius y Eva Sannum, y personas cercanas a su formación como el preparador físico o uno de los compañeros que compartió con el entonces príncipe su estancia en la Academia General del Ejército.

Con todo, el interés de las intervenciones radicó en las aportaciones sobre hechos que ya son historia, no así las valoraciones sobre las cualidades de Felipe VI, que se convirtieron en una sucesión de comentarios elogiosos, que poco añadían al relato. Tan solo Pablo Iglesias introdujo un punto crítico, no a la persona, sino a la institución que representa el rey. El documental, en su conjunto, adoleció de desajustes en el ritmo narrativo, y la obsesión de vincular el desarrollo vital de Felipe con los sucesivos cambios de gobierno propicio algunos errores cronológicos. Si acertó, en cambio, al no hurtar el sometimiento a la dinastía a Franco hasta la misma muerte del dictador.

El documental se inscribió en la denominada por Telemadrid La noche del rey, que extendió durante casi tres horas, en las que se envolvió el reportaje con la tertulia, dirigida como el documental, por Nieves Herrero, y que resultó en algunos momentos reiterativa.

Tras el visionado de los especiales ofrecidos por TVE y Telemadrid, la impresión es que en el primer caso se trató de cubrir un expediente, sin los medios y el tiempo invertido por la cadena autonómica que, según confesión propia, ha supuesto cuatro meses de trabajo para el equipo comandado por Nieves Herrero. Una dedicación que permitió recoger esos cincuenta testimonios que, en muchos casos, merecen el calificativo de históricos y, que sin duda servirán de referente. Frente a ellos, el especial de Informe Semanal resultó perfectamente prescindible.
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