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Foro Milicia y Democracia

Que sí, que hay otras formas de entender y afrontar el terrorismo

Javier Miguel Gil Publicada 09/11/2017 a las 06:00 Actualizada 08/11/2017 a las 20:00    
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El pasado mes de septiembre tuvo lugar en Madrid una charla-coloquio en la sede social y cultural La Morada bajo el título “El terrorismo desde otras miradas”, en la que intervinieron, entre otros, Julio Rodríguez, exjefe del Estado Mayor de la Defensa y responsable del Área de Paz y Seguridad de Podemos, y Richard Jackson, profesor de Estudios por la Paz de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda).

Sin querer realizar un resumen del coloquio, si quisiera señalar algunos de los planteamientos que se expusieron principalmente por parte del profesor Jackson, que es además director adjunto del National Centre for Peace and Conflict Studies de la Universidad de Otago y cofundador de la revista académica Critical Studies on Terrorism. A grandes rasgos, sus análisis y planteamientos sobre el fenómeno del terrorismo (así como el de otros teóricos) se clasifican en la corriente conocida como “estudios críticos de terrorismo” que aportan un enfoque distinto a la perspectiva que, si se me permite la expresión, podríamos llamar tradicional u oficial sobre este fenómeno.

Algunas de las ideas que se plantearon en este acto giraron en torno al debate entre libertad vs. seguridad (en el que actualmente se están vulnerando derechos de los ciudadanos en nombre de la seguridad), en si el terrorismo es la mayor amenaza (no lo es, aunque interesa sobredimensionarla y en este punto las empresas de armamento y de seguridad obtendrían grandes beneficios) o se cuestionaron algunas de las medidas antiterroristas, como es la colocación de bolardos en las calles (si el terrorista no puede atentar con un vehículo, buscará otras vías). Para hacer frente al fenómeno del terrorismo, el profesor Jackson afirmó que hay que plantearse el por qué nos quieren atacar.

Estos planteamientos irían en línea opuesta a las visiones y medidas que están aplicando los gobiernos occidentales en relación al terrorismo yihadista. Sirva de ejemplo el caso francés, en el que se ha llegado a normalizar el estado de excepción después de los atentados terroristas de noviembre de 2015, tal y como expuso brillantemente el profesor Fernando Flores en este medio. O el caso británico, en relación a como gestionar la posible vuelta de ciudadanos británicos que viajaron a países como Siria para unirse al Dáesh (las autoridades británicas calculan que serían alrededor de 850 personas).

Recientemente, el ministro de Estado del Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido, Rory Stewart, afirmaba en una entrevista radiofónica en la BBC que “la única manera de solucionarlo [la cuestión de los posibles retornados] será, en casi todos los casos, matarlos”. Eso sí, lejos de territorio británico y a pesar de las cuestiones morales que se puedan plantear. Estas palabras están en la misma línea que las señaladas por el enviado especial de EEUU para la coalición contra Dáesh, Brett McGurk, en las que señalaba que su misión consiste en “asegurarse que cada luchador extranjero que se une a la organización en Irak y Siria muera en Irak y Siria”.

Ambas declaraciones, que a penas han tenido alguna repercusión en los medios de comunicación españoles tan ocupados con la cuestión catalana (que ha servido para tapar cuestiones incómodas como este tipo de declaraciones o el caso Gürtel), pueden generar una serie de interrogantes legales y éticos que pueden ser difíciles de justificar en sociedades democráticas (¿o no?).

Una sociedad democrática basada en un Estado de derecho consolidado no puede permitirse este tipo de “soluciones”. El desafío al que nos enfrentamos como sociedad es que estas aterradoras medidas encontrarán defensores entre políticos, medios de comunicación y ciudadanos. Y no nos asombremos o pensemos que eso no va con nosotros, porque eso ya lo hemos visto aquí, en la España que estos meses lleva por bandera el Estado de derecho y la ley en cuestiones territoriales y, en cambio, justifica ante su población que los presuntos yihadistas de Barcelona y Cambrils fueron “abatidos” (o lo que es lo mismo, muertos por disparos de los Mossos d’Esquadra, como prefiera).

Salvo contadas excepciones, poco se ha cuestionado desde los medios de comunicación y partidos políticos que durante días y semanas los supuestos terroristas fuesen “abatidos” (hagan la prueba y busquen como en muchas de las noticias no indican que fueron muertos por disparos sino que fueron “abatidos”). Javier de Lucas, Catedrático de Filosofía del Derecho en el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Valencia, en un excelente artículo reflexionaba sobre este hecho y exponía como había quienes defendían que, debido a la excepcionalidad del terrorismo yihadista, había que “recurrir a medidas excepcionales, también por lo que se refiere a los derechos y garantías de los terroristas, y aun de los sospechosos de serlo”. Pero no lo olvidemos, cuando fueron “abatidos” eran eso, presuntos terroristas.

Por otro lado, la ciudadanía española no sólo no ha cuestionado el procedimiento, sino que lo ha aplaudido. “¿Qué quieres que nos maten ellos primero?”, se preguntan. “Es la única manera de solucionarlo”, concluyen compungidos.

Por lo tanto, aunque en España también hemos matado-abatido a los terroristas, estos hechos no pueden ni deben normalizarse en una sociedad democrática. El principal objetivo debe ser detener al presunto terrorista (no hay que parar de repetirlo), interrogarlo y llevarlo ante la justicia (salvo excepciones en las que matar sea el último recurso).

Por ser un tema tan complejo, nuestros políticos deberían aportar a sus ciudadanos explicaciones coherentes y sinceras sobre las medidas para hacer frente al terrorismo en lugar de aprovecharse de nuestros temores. Debemos, como mínimo, replantearnos muy seriamente las políticas nacionales e internacionales frente al terrorismo que, no sólo no han sido efectivas (y continúan sin serlo), sino que además retroalimentan al monstruo.

Tal y como se expuso en el coloquio sobre terrorismo al que me he referido al inicio, queremos solucionar los problemas con violencia y después nos sorprende que ellos la utilicen. Pero para hacer frente al terrorismo de forma más eficaz hay que aportar una visión más amplia, abarcando todas las causas de esta barbarie, en la que la vía armada no puede ser la solución. Hay que atacar las vías de financiación de estos grupos, ejercer un control real sobre el comercio de armas, aumentar la colaboración entre los cuerpos y fuerzas de seguridad de los estados, y apostar por una mayor educación política de la ciudadanía, todo ello sobre la base irrenunciable del respeto a los derechos humanos.

Estos (y otros) deben ser los mecanismos sobre los cuales articular otras políticas para ser más eficaces y extender la idea de que sí son posibles otras formas de entender y afrontar el terrorismo.
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5 Comentarios
  • cromwell cromwell 09/11/17 20:54

    Muchas gracias por este artículo que es una bocanada de aire fresco dentro del corrompido aire que respiramos. Es lo que supongo que pensamos muchas personas sin poseer los datos necesarios para expresarlo. Desgraciadamente el camino tomado por nuestros desgobernantes es el contrario y así aumentamos los gastos en defensa en lugar de destinar el dinero a inversiones productivas. ¿De qué tendríamos que defendernos sin no nos metiésemos donde no nos llaman ni tuviésemos bases extrajeras en nuestro territorio?

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    • frida56 frida56 10/11/17 16:28

      Completamente de acuerdo con ud en lo que respecta a su pregunta (nada retórica,en verdad) . Pero la realidad es otra,no la que queremos los ciudadanos de países que,con su política y por unos intereses abyectos,ponen en peligro al mundo. Y,teniendo en cuenta que no pintamos nada,bien porque no podemos,bien porque no sabemos,bien porque somos egoístas y otros etcéteras,esa realidad se impone y sí tenemos que defendernos a corto plazo;mientras se deberían llevar a cabo políticas a medio y largo plazo como las que plantea el articulista. Claro que para eso habría que votar de otra manera en el conjunto del planeta,porque de nada vale un gobierno que se acerque a postulados éticos,si los demás no están en la misma línea.

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  • Ángel S.B. Ángel S.B. 09/11/17 14:00

    Hasta ahora en ningún medio de " desinformación ", nadie se ha hecho la pregunta de porqué los terroristas atacan a unos países y a otros no.... Porqué será?? Mi opinión es que las causas de estos ataques son la violencia e injerencia y latrocinio que ciertos países del llamado Occidente han infligido a los países de donde proviene el llamado terrorismo. Ciertamente los terroristas son asesinos,no lo pongo en duda, pero las causas de que ocurran esto es de lo que me refiero anteriormente. Los medios para realizar los atentados son los críos que fanatizan con una religión monoteísta, igual de fanática que la cristiana_catolica,. Pero estos terroristas son medios pero no las causas....Así es que dejemos de cargar las cullpabilidades únicamente a los que matan... porque esos países Occidentales también matan a militares y muchos civiles de los países de donde proviene esa violencia..Hágase una repregunta si en un bombardeo Occidental matan a sus hijos y demás familiares... Ustedes qué harían....Nada es justificable y menos los asesinatos de unos y de otros..
    Seamos serios el mundo es un puro interés y beneficio para los poderosos...por lo que menos que no estemos en el engaño y la ignorancia....

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 09/11/17 11:49

    Excelente artículo Javier. Matar al (presunto) terrorista nobles solución. No se puede ahondar en sus conexiones. Eso sin contar con que una identificación errónea se puede matar a un inocente y eso es irreversible. La sociedad ha perdido muchos valores por el miedo. Uno de ellos el contenido en aquella máxima que dice que es preferible que escapen cien culpables a que se condene a un inocente. Se llama presunción de inocencia y observo en muchos que se llenan la boca con la importancia de la justicia y cumplir las leyes cómo en estos casos no exigen la aplicación de la ley y aplauden la muerte del (presunto) terrorista, antes de demostrar que lo es. Habrá veces que, por motivos superiores, sea imposible neutralizarlo sin matarlo, pero ¿es así siempre? ¿O más bien actúa cierto sentimiento de rabia y venganza cuando "se abate" a un terrorista. Más aún, incluso después de muerto habría que confirmar que no se ha incurrido en ningún error. Porque el error al quitarle la vida a un ser humano es irreversible y debería intentar evitarse siempre y primer medios para que no volviera a ocurrir si esa fuera el caso. Sin la garantía de la justicia, estaríamos ante una actitud totalitaria. Lo diuce todo el mundo. ¿Por qué no se aplica a los presuntos terroristas?

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  • frida56 frida56 09/11/17 00:18

    De verdad cree ud que USA va a dejar de vender armas a Arabia Saudí,por poner un ejemplo? De verdad cree ud que Arabia Saudí va a apartarse del wahabismo? De verdad cree que los intereses de USA,Rusia,Israel,por nombrar a algunos relevantes,van a confluir para lograr La Paz mundial? Si quisieran paz,la habría sin duda. Todo es un juego de estrategias:desestabilizar países,borrarlos de forma efectiva,aunque,aparentemente,sigan en pie,crear grupos terroristas,etc,etc.  Y de verdad quiere ud que la gente se preocupe de que hayan abatido a "unos presuntos terroristas",que de presuntos no tenían nada,porque ese sentimiento de alivio no es moralmente correcto o porque,en realidad,merma nuestra libertad como ciudadanos? De las cosas que menos comparto en el mundo,están la doble moral y lo políticamente correcto. Que hayan abatido a esos terroristas no nos hace libres,totalmente de acuerdo;que usen el terrorismo para quitarnos libertades tampoco mejora la calidad de nuestra democracia;pero seamos honestos,libres ya no somos,desde el momento en que tu hijo sube a un avión,coge un tren,etc,y cruzas los dedos para que no se cruce en el camino de ninguno de esos fanáticos. Desde su doble moral,a ud le preocupa que los abatan;desde mi simple,vulgar y rastrera moral,a mí no me importa lo más mínimo. Las políticas a medio y largo plazo son magníficas (las que ud propone),yo las apoyo y ojalá triunfen algún día. La vida de cada uno de nosotros tiene plazos muy cortos. Ya sé que la sinceridad no se valora hoy en día,pero me niego a que lo políticamente correcto me siga tapando la boca.

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