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¡Insostenible!

Emergencia climática en España

Fernando Prieto | Nicolás Eliades
Publicada el 28/09/2019 a las 07:06 Actualizada el 28/09/2019 a las 08:46
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Sobran razones para la declaración de emergencia climática: aumento de temperaturas, subida del nivel del mar, récord de concentración de CO2 en la atmósfera, acidificación del océano, más fenómenos meteorológicos extremos como tormentas e inundaciones, más sequías e incendios...  Los escenarios para el futuro son todavía peores, sabemos que temas como la subida del nivel del mar se aceleran siendo ya imparables. Además, es probable que las tendencias para el futuro no sean lineales sino que se produzcan escenarios disruptivos y en ocasiones de colapso como está pasando con el declive de la biodiversidad, como señala el informe IPBES.

Por ello, docenas de países y ciudades están declarando esta emergencia climática: Manchester, Bristol o Londres en Reino Unido, Costanza en Alemania, varias ciudades canadienses y más de siete mil universidades declaran una emergencia climática.

España está en una zona muy vulnerable, igual que otros territorios como Italia, Portugal, Marruecos, Sudáfrica, Australia, Chile, California... y las consecuencias de este cambio climático nos pueden repercutir más que a otros países con graves efectos sobre la agricultura, ganadería, bosques o migraciones; afectando a toda la sociedad.

En España más de 80 organizaciones reunidas con el nombre Alianza por la Emergencia Climática han exigido al parlamento español, comunidades autónomas y ayuntamientos que declaren la emergencia climática. Haciendo llamamientos a las universidades, instituciones de enseñanza, sindicatos y la sociedad civil para que tomen cartas en el asunto. Los principales promotores han sido los innovadores y muy activos nuevos movimientos por el clima y contra la extinción de las especies como Extinction Rebellion, Fridays for Future, Teachers for Future...Sin olvidar el extenso tejido social de las clásicas organizaciones ecologistas.

Cataluña, Aragón, Baleares, Canarias, la Comunidad Valenciana, el País Vasco y Castilla-La Mancha están en proceso o han declarado ya la emergencia climática. También lo ha hecho la Diputación de Málaga y docenas de ayuntamientos de toda la geografía desde Sevilla, Valencia, Zamora, Pamplona, Cádiz, Puerto de la Cruz, Zamora, Madrid, Badajoz, hasta Vigo, Galdákano, Reus, Tres Cantos, Salobreña, Bocairent, Manuel, Vall d´Uxo, Yatova, Algemesí, etc.
 
Aproximación a las declaraciones de emergencia climática en septiembre de 2019

El pasado 17 de septiembre se aprobó por el Parlamento español, con todo el hemiciclo a favor, la declaración de emergencia climática. Se incluyeron algunos cambios de Cs y PSOE para alargar los plazos a 2050 a partir del texto inicial de Podemos. La idea era comprometer todas las futuras políticas del Gobierno para hacer frente a esta emergencia climática. Se trataba de poner la crisis climática en lo más alto de la agenda política y prioridad de todas las instituciones del Estado. La moción, que ocupa menos de media página, dice algo así como:
 

El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a:
1. Aprobar la Declaración del estado de Emergencia Climática en España, con el objeto primordial de comprometer todas las futuras políticas del Gobierno para hacer frente a esta emergencia.
2. Comprometerse a activar, con la máxima urgencia, políticas transversales en todas las acciones de gobierno, para alcanzar la neutralidad climática a más tardar en 2050.
3. Promover la inversión en I+D+I en nuevas tecnologías que contribuyan a la descarbonización de todos los sectores de la economía española susceptibles de emitir gases de efecto invernadero.
4. Incluir en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima la dimensión de la adaptación del cambio climático, con medidas específicas en la materia para limitar los daños causados por dicho fenómeno.


Desgraciadamente, o curiosamente, la aprobación de la declaración de emergencia climática ha coincidido con el anuncio de una nueva convocatoria electoral para el 10 de noviembre, lo que implica que la declaración quede totalmente inoperativa. Los propios impulsores estiman que la prioridad del Ejecutivo elegido tras los comicios sea dotar de contenido a esta declaración, es decir, los propios impulsores reconocen que no tiene un gran contenido aparte de la declaración formal.

Llegados a este punto, ya no se trata de decir lo que hay que hacer en 2050, sino en 2019: los ciudadanos exigen más concreción. Este hecho es similar a lo que ha pasado durante los últimos decenios de política contra el cambio climático. Grandes declaraciones, pero todavía, una falta total de voluntad política para afrontar este grave riesgo con medidas concretas y rigurosas. No se trata solo declarar a la emergencia climática y seguir al día siguiente como si nada.

Se trata de explicar a los ciudadanos que estamos en crisis climática, pero sobre todo, llegar a compromisos reales y vinculantes para solucionarla. En la declaración de emergencia climática promovida por la Asociación de Emergencia Climática se incluye un compromiso concreto con 46 puntos para que las declaraciones no se queden solo en eso, sino en medidas concretas y rigurosas para solucionar la crisis climática.

Todo el mundo estima que los próximos 18 meses pueden ser claves para tomar decisiones y enfrentar la crisis climática con ciertos visos de solución en los próximos 10 años, pero hasta ahora nos hemos dedicado a hablar y ahora toca actuar si no queremos llegar al escenario de la subida media de tres grados para 2050. Hay que reducir las emisiones de forma seria y en casi todos los ámbitos. Todavía no existe una ley de cambio climático y el Plan Nacional de Energía y Clima carece de concreción, como ha señalado la Comisión Europea. Tampoco hay un plan concreto, desagregado en proyectos y programas con asignaciones concretas presupuestarias para toda la política imprescindible para la adaptación al cambio climático. Otros problemas como las emisiones de transporte de mercancías por carretera siguen aumentando y todavía no se ha apostado por el ferrocarril para reducir estas emisiones.

Soluciones 

Parece claro que es necesario sacar de la confrontación partidista temas tan importantes que atañen a todos. El gran objetivo es que, en 2050, las emisiones netas de CO2 sean igual a cero y para ello hay que empezar a tomar medidas en 2019. En este cálculo, se tiene en cuenta que el carbono expulsado se compense con el carbono capturado, por ejemplo, por la masa forestal. Sin embargo, para poder alcanzar una meta tan ambiciosa, la ONU plantea un compromiso intermedio mucho más cercano, que en 2030 se hayan reducido las emisiones un 45% con respecto a las de 2010.

Por ello es imprescindible una serie de actuaciones inmediatas que no se han tomado en los últimos años, partiendo de que todavía están los Presupuestos Generales del Estado del anterior Gobierno, por lo que no existen partidas presupuestarias serias para luchar contra la crisis climática. Los tejados solares y el autoconsumo siguen sin despegar y el precio de la luz sigue desorbitado. Tampoco existen planes de empleo verde ni medidas ambiciosas para cambiar el modelo productivo.

Respecto a la adaptación al cambio climático, todavía no se han tomado medidas serias en agricultura, ganadería o el sector forestal donde vemos que todos los años arden varias docenas de miles de hectáreas sin ningún tipo de control. La temperatura en las ciudades españolas se ha incrementado y no se están tomando medidas, como: aumentar los cinturones verdes en los entornos urbanos, aumentar las fachadas y zonas verdes, o declarar zonas de bajas emisiones. En la costa todavía no se ha iniciado el proceso de retirar construcciones de primera línea.

A su vez, sería necesario acompañar estas acciones con la implementación de un plan de empleo verde y un cambio de modelo de producción. Llevamos muchos años hablando de transición justa y dando mucho dinero, por ejemplo, a las cuencas mineras, pero esto solo ha servido para ralentizar la transición en vez de crear un modelo de nuevas tecnologías y nuevos modelos productivos. Hay que tomar medidas más rápidas y contundentes: de otro modo, no cambiará nada en la economía. Las empresas deben entender que la descarbonización es el futuro y que cuanto antes apuesten por ella, más beneficios obtendrán y será mejor para todos. Es una gran oportunidad que tienen que entender.

En Alemania, Merkel acaba de destinar 54.000 millones para acelerar la economía verde y ha optado ya por este cambio de modelo. Las declaraciones de emergencia climática deben servir, además de marcar un cambio de rumbo respecto a la precepción de los ciudadanos, las empresas y de los políticos respecto a la crisis climática, para tomar medidas serias y concretas. Quedan muy pocos años para poder frenar el cambio climático. Todos miramos expectantes a nuestros gobernantes y empresas. Estamos todos en el mismo barco. Da igual el color del gobierno. La sensación es que el barco está hundiéndose y nadie mueve un dedo.

Como dice Antonio Guterres, "no existe aún voluntad política en la lucha contra el cambio climático" a pesar de que la juventud y la sociedad entera está cada día más radicalmente comprometida.

Y como señala Maisa Rojas, coordinadora científica de la cumbre COP25 que se celebrará en Santiago de Chile en diciembre de 2019, "la sociedad civil, los jóvenes, los investigadores, las comunidades indígenas, los gobiernos regionales, las ciudades, el sector privado..." son los que van a tener que hacer el trabajo.
                                                                                                                                                                   _______________________
 
Fernando Prieto, miembro del Observatorio de la Sostenibilidad.
Nicolás Eliades, coordinador en España de Extinction Rebellion. 
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