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Más allá del caso de Diana Quer

Publicada 03/01/2018 a las 06:00 Actualizada 02/01/2018 a las 21:25    
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En el tránsito de un año a otro ha estallado uno de esos casos que muestran a las claras la urgente necesidad de reivindicar el ejercicio de un periodismo honesto para construir una sociedad mejor. Descuiden: no se trata de sermonear ni de pontificar sobre lo que cada cual debe o no debe hacer, ni mucho menos de presumir de lo que unos hacemos para denigrar lo que hacen otros. Se diga lo que se diga, el mundo de la información es una de las profesiones donde más perros comen carne de perro, aunque sólo se trate de las migajas (a menudo simples peleas de vanidades), porque entre las grandes corporaciones y grupos mediáticos lo habitual es que nadie dispare contra el negocio común, ese entramado que obedece más a los intereses de poderes económicos, financieros o políticos que a los de lectores, espectadores u oyentes. Lo cierto es que el desenlace del caso Diana Quer ha puesto de nuevo en evidencia la permanente confusión entre lo que es periodismo y lo que es crudo entretenimiento. Entre lo que debería ser un oficio de servicio público y lo que desde hace demasiado tiempo ha dado prioridad absoluta a la multiplicación de audiencias y al margen de beneficios.

Sé que probablemente hay reflexiones que no serán en absoluto populares, y que vivimos tiempos dominados por la posverdad, el ruido y la fugacidad, pero ahí van unos apuntes sinceros por si contribuyen en algo al debate abierto:
 
  •  El tratamiento que distintos medios (programas de televisión, periódicos de papel y digitales) hicieron de la desaparición de Diana Quer estuvo más guiado por el morbo que por el deber de informar. Hurgar en el carácter de la joven, en la relación entre sus padres o en desavenencias familiares para insinuar o directamente sostener la posibilidad de que la desaparición fuera voluntaria y estirar hipótesis sin pruebas durante meses debería llevar a esos medios y periodistas como mínimo a una petición de disculpas a la familia y a sus espectadores o lectores. A menudo se trata de programas y profesionales que no se cansan de exigir (con razón) autocrítica a los políticos y funcionarios públicos. Apliquémonos el cuento. (Aquí una selección de titulares realizada en kamchatka.es).
 
  • Lo ocurrido no es producto de la sociedad digital. Recuerden la vergüenza colectiva ante la cobertura del secuestro, violación y asesinato de aquellas niñas de Alcasser en noviembre de 1992. Es cierto que la existencia de Internet y de las redes sociales agiganta el eco de falsedades, calumnias y disparates, además de crear la falsa sensación de pertenecer a una gran comunidad activa, poderosa  e hiperinformada (lean si no lo han hecho En el enjambre, de Byung-Chul Han, para rebajar bastante esas expectativas). Pero es innegable que precisamente la sociedad digital se distingue por un consumo voraz de datos y opiniones y por una necesidad permanente de contrastar la información recibida (lo explica muy bien Belén Barreiro en La sociedad que seremos). Es mucho más fácil engañar a quien sólo consume el prime time televisivo y lee su periódico de cabecera que a quien navega a diario por la Red comparando versiones, análisis y documentos. (Otra cuestión es el sectarismo que nos caracteriza y el empeño en cerrar ojos y oídos a todo aquello que no coincide con lo que previamente pensamos. Recomendable, por cierto, este post firmado por Pau Marí-Klose en El Periódico).
 
  • Por enésima vez el machismo es uno de los factores clave en el origen del tratamiento informativo y de la percepción social de un hecho concreto. Basta comparar el caso de la desaparición de Diana Quer y el del juicio contra La Manada por la violación de una joven en los Sanfermines. Si una mujer amenazada no se resiste poniendo en juego su propia vida, entonces se alimenta la sospecha del “consentimiento”. Y no sólo lo hacen abogados sin escrúpulos sino también supuestos periodistas y opinadores. Lo hicieron con la joven violada en Pamplona y lo hicieron durante meses con Diana Quer cuando se desconocía su paradero. Es cierto que los presuntos autores del primer delito no son asesinos y el presunto autor del segundo sí lo es, pero ambos casos están unidos por un nexo innegable: la violencia machista. Lástima que no dediquemos mucha más energía, tiempo y titulares a denunciar que en esta sociedad digitalizada, globalizada y consumista una mujer no pueda regresar a casa sola y de noche sin pasar miedo o sin que se lo provoquen directamente unos cuantos machotes que se crucen en su camino. Usar el último modelo de smartphone no es incompatible con tener un cerebro medieval acerca de la relación entre distintos sexos.
 
  • Uno de los rasgos que definen estos tiempos de la posverdad es la exageración permanente. No es algo nuevo tampoco, de hecho caracteriza el sensacionalismo o amarillismo desde siempre, y es injusto aplicarlo de forma generalizada al periodismo de sucesos, quizás la mejor escuela del oficio siempre que quien lo enseñe y quien lo practique respeten las reglas básicas de este oficio. Pero no nos engañemos: la exageración, la distorsión y la manipulación empleadas por algunos medios para explotar el morbo de cualquier crimen no tienen nada que envidiar a las que habitualmente otros medios (o los mismos) aplican en contenidos sobre política o economía. No habrá sangre, pero sí víctimas.
 
  • El debate abierto ante el desenlace del caso de Diana Quer resultaría útil si sirviera para empezar a distinguir el periodismo de la pura banalidad. Que nadie perciba el menor afán moralista ni mucho menos pretencioso en esa distinción. (Para curarse de esa falsa épica que a menudo nos otorgamos los informadores conviene releer de cuando en cuando El periodista y el asesino, de Janet Malcolm, un retrato genial de la hipocresía que practicamos). Se trata de que cada cual (sea o no periodista) asuma que asistimos a una permanente confusión entre un oficio que exige aplicar unos determinados principios y un gran negocio basado en el simple entretenimiento. Muy respetable, siempre que no se disfrace de lo que no es.
La responsabilidad de cumplir nuestra obligación o dar prioridad a la batalla del clic o del share a costa de lo que sea no es trasladable a la audiencia ni a redactores que trabajan condicionados por la precariedad. Está en manos de las empresas y de las direcciones de los medios, libres (se supone) para elegir si plantamos cara a la posverdad o continuamos dilapidando los restos de la credibilidad perdida.


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19 Comentarios
  • Pedro B. Pedro B. 06/01/18 19:28

    Totalmente de acuerdo con el artículo Sr. Maraña.


    Pero no debemos olvidar que las atrocidades cometidas en este pais, como es el caso Diana Quer, viene muy bien para que temporalmente no se hable tanto de los políticos corruptos y de los jueces amigos de los políticos, que tanto daño están haciendo a este maltrecho pais.

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  • Amador Ramos Martos Amador Ramos Martos 05/01/18 09:06

    Hurgando en las hemerotecas y relacionado con el asunto. Estar informado tiene un precio y hay que pagarlo. Y el precio... no es caro.
    http://www.infolibre.es/noticias/club_info_libre/librepensadores/2015/04/01/periodismo_independiente_share_los_lobbies_30668_1043.html

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  • mogronauta mogronauta 04/01/18 23:15

    Nos escandalizan los casos más  mediaticos, pero existen cientos o miles de casos de atropello de los derechos de las víctimas (la familia también es víctima ), el derecho a la intimidad, el derecho a la imagen, el derecho a la verdad, en periódicos locales (todos pertenecen a cualquiera de los grandes grupos). La finalidad de tanto atropello es hacer de una información  un relato morboso que atraiga al "cliente" a consumir ésa  mentira. Ocurre con demasiada frecuencia Sr. Maraña. A veces el pudiente ó el valiente acude a los tribunales en busca de ésa reparación,  a veces lo consigue, solo a veces, porque a los grandes grupos recurren y recurren y cuanto más  alto es el tribunal más  se aleja de la reparación, o porque la jurisprudencia es como la letra casi invisible de los contratos o porque la presión corporativista de los grupos mediáticos y de los políticos mediatizan a los tribunales para su causa : la impunidad. Y que queda? Familias destrozadas en su intimidad, en su imagen,  en sus vidas. Y ningún periodista sale al rescate ..., no se disparan a sí mismos.

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  • Ángel S.B. Ángel S.B. 04/01/18 10:30

    Jesus como siempre apuntas en la buena dirección. La mayoría del periodismo escrito y digitales y las televisiones públicas y privadas, son de todo menos periodismo...Van a vender puro espectaculo, egoísmos pseudo periodísticos, sin el menor análisis crítico y honesto....y esto lo saben muy bien esos poderes mediáticos y los que se prestan a este espectáculo....Lo que vale es vender banalidades, espectáculo, aborregarnos, e instalarnos en el status Quo...Me recuerda al Ministerio de verdad o del pensamiento, del libro 1984...de G. Orwell. Nos quieren sin criterio...Salvo vosotros, y algún que otro periódico digital....el resto es pura charlatanería....y espectáculo pero no periodismo....Esta es la sociedad que tenemos y que el gran Hermano Mayor propicia y si te sales de este esquema eres un loco díscolo que perjudicas y mejor eliminarte...Espero que siguais con vuestro análisis crítico y honesto e independiente en la informacion, que a su vez es analizar el porqué de lo acontecido....Salud y República!!!!

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  • jorgeplaza jorgeplaza 04/01/18 10:06

    Dos cosas: la primera que es la audiencia, el público o como se le quiera llamar, quien está ávido de morbo. Una prensa, seria o no, que tratara de incrementar las ventas promoviendo la geometría diferencial avanzada o la metafísica occidental comparada con el budismo hinayana estaría abocada a la ruina. O sea, que el homínido medio es como es y no hay que darle más vueltas.
    La segunda es que, hasta donde yo sé, no se ha fallado todavía el caso de "La Manada". Es, por cierto, bastante extraño ese retraso: debe de ser que el tribunal está buscando alguna noticia sonada para que el fallo pase lo más desapercibido posible cuando se publique. Justamente por esa razón sospecho que la sentencia no va a ser todo lo condenatoria que muchos esperan. Pero, lo sea o no, ¿no incurre el señor Maraña en este artículo --en el que prácticamente da por sentada la culpabilidad de los susodichos-- en el mismo sensacionalismo que pretende condenar?

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    • djespang djespang 04/01/18 15:27

      No se trata de sensacionalismo. Lo que hace infoLibre es dar crédito a la víctima y denunciar el machismo como "uno de los factores clave en el origen del tratamiento informativo y de la percepción social de un hecho concreto".
      Espero que la sentencia marque un antes y un después en la percepción social de la violación y que la cultura que la sustenta sepa que no sale gratis.

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      • jorgeplaza jorgeplaza 04/01/18 17:51

        A lo mejor queda mal Infolibre o, más concretamente, el señor Maraña, dando crédito a la presunta víctima (presunta, le recuerdo, mientras no se falle lo contrario): en ese crédito --que a mí, dado que los hechos no están en absoluto claros, me parece imprudente y precipitado antes de que se falle el caso-- consiste precisamente el sensacionalismo, probablemente involuntario, al que me refiero. Se echa de menos la circunspección por todos lados y no solo en el triste caso de la asesinada Diana Quer.

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  • jamonfresco jamonfresco 03/01/18 21:46

    El asunto criminal de Diana Quer es además de un delito de violencia de género, una muestra evidente de la degradación moral de la sociedad española y de sus instituciones, comenzando con la inutilidad manifiesta de la guardia civil, siguiendo con el juez (creo que jueza) que cerró el caso sin haber sido resuelto y terminando con el malvado y perverso tratamiento de los medios de comunicación españoles a los que tanto gusta el morbo y la podredumbre, que tan bien practican periodistas descerebrados sin alma, ni conciencia además de desalmados sin cerebro, siempre obsesionados con la audiencia.
    A lo largo del tiempo transcurrido desde su desaparición (prácticamente un año y medio) sobre la victima Diana se han escrito todo tipo de barbaridades muy especialmente en OK diario (aprovecho para recordar al lector el origen del término OK que procede de comunicaciones entre militares para abreviar el mensaje de sobre bajas en combate O KILLERS. Okey en inglés, Cero Muertos, en español) donde mora y vomita el reputado difamador Eduardo Inda, repugnante individuo y en El Español donde habita otro de los periodistas más infames del cotarro nacional Pedro J. Ramírez, ambos por pluma propia o delegada en alguno de los paniaguados que trabajan para ellos, la han llamado de todo menos bonita, desde puta a drogadicta, desde depravada a mala hija. desde golfa a malvada y otros elogios de buena pluma y mala sangre española.
    Ambos medios son una muestra genuina y emblemática de la basura periodística de la prensa española. Todo ellos sin desmerecer la infamia de las cadenas de televisión Antena Tres, Cuatro, Telecinco y la Sexta (donde dicen habita la progresía) dando de comer mierda a una audiencia insaciable y vergonzante.

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    • jorgeplaza jorgeplaza 04/01/18 11:38

      Dan de comer eso que usted dice... y la audiencia se lo traga encantada. Ese es el problema: que la audiencia se lo pasa bomba tragándose esos nutrimentos. Insisto en que no se le pueden pedir peras al olmo ni maravillas éticas al homínido.

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  • JFRM JFRM 03/01/18 20:48

    Tiene usted Sr. Maraña toda la razón, pero:

    Nada se produce, sino hay quien lo consuma.

    La generación más preparada de la historia, también es la más manipulada.

    !De nosotros mismos depende!




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    • vaaserqueno vaaserqueno 05/01/18 21:47

      Y a la inversa, nada se consume si no hay quien lo produzca. Que el morbo existe ya lo sabemos, ¿Pero quien lo alimenta?. Si lo único que te ofrecen es basura, terminarás comiendo basura. No hay más que echar un ojo a la caja mágica.

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  • Birth 2 Birth 2 03/01/18 19:25

    Estaba esperando su primer artículo del año. Me he sumergido en él varias veces. Permite el buceo. No he echado en falta nada, y menos el que apuntara los infractores del buen quehacer periodístico en el caso que presenta. Ya nos anuncia que no pretende sermonear, pontificar o presumir. Ofrece una enorme cantidad de interesantes referencias nada banales, ni para hacer bulto. En especial me gustó cómo trata el tema tan manoseado del machismo, y la frase, más tarde de:"No habrá sangre, pero sí víctimas". Un artículo formidable en forma y contenido. Creo que me seguirás teniendo en estos prados por largo tiempo. Un afectuoso saludo, Jesús, y mis mejores deseos para este 2018.

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  • WillyPC WillyPC 03/01/18 17:54

    Demasiadas veces se escribe y opina de la deriva actual del periodismo y en casi ninguna se da un paso al frente.

    Si damos por sentado que ya no se informa sino que se buscan la audiencia y el clic fácil y si, como dice el señor Maraña, "entre las grandes corporaciones y grupos mediáticos lo habitual es que nadie dispare contra el negocio común", por qué el "periodismo financiado por los lectores" no aplica a ese "otro periodismo" los mismos criterios de investigación que se practican para desenmascarar a políticos, banqueros, etc. Quizá así nos enteraríamos a santo de qué se entregan fondos públicos a medios privados de comunicación vía subvenciones, conciertos y convenios a medida, ayudas variopintas y demás mamandurrias. Y no haría falta investigar mucho, pues esa información es pública, aunque no siempre transparente. Si el periodismo es un servicio público, debería serlo con todas sus consecuencias. (Sobre ayudas a la prensa: http://www.cuadernosdeperiodistas.com/estudio-las-ayudas-estatales-autonomicas-la-prensa/).

    Estoy de acuerdo con el autor del artículo en el fondo de su denuncia, pero hecho en falta que no haya concretado cuáles son los "distintos medios" que no trataron el caso de Diana Quer con el rigor que merece información tan delicada. Debemos suponer que detrás de los motivos que le llevaron a no ser concreto está el enlace a la información de Kamckatka, muy valiente, por cierto.

    Haciéndome eco de la esencia del quinto punto, que suscribo, como contribuyente a la prensa libre animo a este medio y a otros que se mantienen con aportaciones de lectores que hagan causa común contra "la exageración, la distorsión y la manipulación empleadas por algunos (añado e insisto: ¿cuáles?) medios para explotar el morbo de cualquier crimen no tienen nada que envidiar a las que habitualmente otros medios (o los mismos) aplican en contenidos sobre política o economía".
    infoLibre tiene una sección titulada Verdad o Mentira que no actualiza desde hace un mes, y que muy bien podría emplearse, además, para dignificar la profesión en la que Maraña y yo somos colegas.

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  • bidebi bidebi 03/01/18 17:15

    2/2 Luego está el tema del huevo y la gallina. El periodismo que busca morbo para vender más, ¿crea el morbo social, lo aumenta o simplemente responde al morbo “natural” humano?. Es la misma duda que se puede tener con la publicidad. La publicidad, como suelen decir sus profesionales, solamente informa ¿o crea consumistas sin parar fabricando “necesidades” artificiales?. Aquél periódico de gran éxito llamado El Caso, ¿se dedicaba a alimentar y aumentar el morbo o respondía a ese morbo “genético” humano?. El “periodismo” de Sálvame ¿crea idiotas o responde a la demanda de los idiotas?.
    Considerar el periodismo como una especie de vocación sacerdotal en defensa de la verdad y el interés general tampoco me parece realista porque el periodismo es casi desde siempre empresa. Y toda empresa tiene como objetivo primario el beneficio. El problema es cuando para obtener el beneficio necesario se pierde la función de periodista y uno se transforma en un siervo del patrón. Pero es que siervos de patrón existen en todas las profesiones, la diferencia es la supuesta labor social del periodismo.
    Y por último, es que por muy honesto que uno quiera ser trasmitiendo información veraz poco lo puede ser en este mundo globalizado también en la información. A no ser que sea información muy local, porque el resto está dominado por dos o tres agencias mundiales. El periodista honesto se tiene que limitar a lo que le dicen que pasa en el mundo, que con gran frecuencia es una versión interesada de lo que pasa en el mundo.

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    • jorgeplaza jorgeplaza 04/01/18 10:08

      Apreciado/a Bidebi: ¿habrá alguna vez en que no necesite el espacio máximo de dos comentarios consecutivos para castigarnos con sus opiniones? Lo malo, si breve, la mitad de malo.

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      • salvafer salvafer 05/01/18 20:43

        Mira quien fue a hablar. ¿Cuánto da la suma total de sus entradas?

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        • jorgeplaza jorgeplaza 06/01/18 10:34

          Bastante menos que las de Bidebi. Nunca habrá visto usted que servidora necesite dos comentarios seguidos de longitud máxima. Eso en lo que se refiere a la cantidad. Respecto al resto, ¿qué quiere que le diga?

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          • Damas Damas 06/01/18 16:59

            ¿ServidorA? ¿nos han cambiado a jorgeplaza?
            Un saludo, que acabamos de estrenar año.

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      • Bellum Bellum 04/01/18 20:07

        Apúntese al cuento, dilecto comentador!!

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