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Muros sin Fronteras

La pesadilla de la criada es nuestra pesadilla

Publicada el 10/05/2018 a las 06:00 Actualizada el 09/05/2018 a las 20:45
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Hasta hace un par de meses no veía series en televisión. Me molesta la dependencia, tener que seguir cada semana el desarrollo de una trama que parece no tener fin. Debo confesar que he caído con todo el equipo. Ahora soy un experto en Juego de tronos. Tras un atracón monumental (siempre en inglés y con subtítulos) estoy ansioso por ver la octava temporada, por desgracia aún en rodaje. Nada que hacer hasta abril de 2019, que al parecer es la fecha de su estreno.

No era fácil decidir el siguiente paso tras vivir semanas entre reyes asesinos, dragones y caminantes blancos. Estudié la lista de las mejores en busca de ideas hasta que me llegó un soplo: “Ve El cuento de la criada (The Handmaid’s Tale)”.



No sabía nada de ella; ahora sé que es extraordinaria: de la Edad Media a un futuro-presente familiar.

La primera temporada se basa en la novela homónima de Margaret Atwood, publicada hace más de 30 años. Se nota en la riqueza y profundidad de los diálogos, en la complejidad de la trama y en el ritmo, casi literario. La adaptación televisiva presenta una historia construida sobre palabras y silencios en la que es decisiva la interpretación de Elisabeth Moss, magistral en su papel de Onfred-June. Triunfó en los Globos de Oro de 2017. No es la primera vez que obtiene tal reconocimiento. Ya obtuvo premios con Mad Men y Top of the Lake (no es sabiduría serial súbita, sino Wikipedia).



Hoy se emitirá el cuarto capítulo de la segunda temporada en la que los guionistas navegan más allá del texto de Atwood. Acabado el libro, la narración y sus personajes han dejado atrás el universo de la escritora canadiense para seguir su propia senda. Las críticas son tan buenas que ya se ha firmado una tercera temporada. La mala noticia es que no habrá desenlace este año, el que sea.

Antes de que se lo pregunten, una aclaración: no me he pasado a la crítica televisiva, sigo metido, de momento, en las tripas de la política internacional.

El cuento de la criada es la denuncia del mundo en el que vivimos, zarandeados por una ola reaccionaria creciente en EEUU y la UE (de España ni hablamos). Nos sitúa en las consecuencias de esta involución democrática en un país inventado, Gilead (EEUU), en el que tras una guerra civil se ha impuesto una asfixiante teocracia fascista.

Se trata de un mundo degradado por el cambio climático, el vicio (según los ultras es casi todo, sobre todo el aborto y el matrimonio homosexual; en este caso el castigo es de dios) y la contaminación. Es una sociedad en la que la fertilidad de la población ha caído casi a cero. Las mujeres capaces de procrear se convierten en esclavas (las criadas) al servicio de comandantes que las violan cada mes delante de sus esposas en una ceremonia cuasi religiosa.



No debe ser nada fácil dejar atrás el texto de Atwood para moverse por terrenos narrativos nuevos. El riesgo de defraudar es grande. Pero ahí están Donald Trump y sus seguidores supremacistas blancos y ultracatólicos para marcar la pauta. Están también los dirigentes ultras que gobiernan Hungría y Polonia. No es solo EEUU. Existe un crecimiento de la extrema derecha en Holanda, Francia, Alemania, Italia, Suecia, Finlandia o el Reino Unido (el Brexit es un ejemplo de esta deriva). En muchos casos no han llegado al poder, pero sus ideas han contaminado el discurso de la derecha democrática, que ha asumido su visión sobre la inmigración y los refugiados. La seguridad prima sobre los derechos humanos.

También está el machismo militante, que es uno de los vectores del texto de Atwood, los asesinatos de mujeres y las violaciones. Las que se interpretan como abusos, meros accidentes de un relato misógino. La serie ha revitalizado el libro porque lo reconecta con el ambiente político y social actual, el Me Too y el movimiento global del 8-M.



El grupo cristiano-fascista que va a tomar el poder en Gilead (EEUU) prepara el terreno con atentados terroristas contras las principales instituciones del país (Casa Blanca, Congreso, etc), de los que culpan a terceros. Son la excusa para declarar el estado de emergencia y suspender libertades. No estamos aún en esta situación, pero los diferentes Gobiernos han jugado y juegan con el miedo al ‘otro’ para justificar invasiones, guerras, lanzamientos de misiles o la aprobación de leyes que cercenan la libertad.

Aquí, en la UE, no somos mejores que Trump. Tenemos personajes similares y otros que viajan en el vagón de la honestidad y pactan la devolución de los refugiados a gobiernos autoritarios (Turquía) y a bandas armadas (Libia).

EEUU militariza la frontera sur y deporta a decenas de miles de sin papeles y con papeles, que ya les da igual, con la excusa del American First. Resulta sarcástico que este nacionalismo proceda de quienes inventaron e impulsaron una globalización que ha arrasado millones de puestos de trabajo y reducido la capacidad de reacción de los Gobiernos. Hoy mandan los mercados, esa entelequia biensonante que guía el interés del 1% que maneja el chiringuito mundial en beneficio propio.



Mantenemos las formas democráticas, al menos en nuestro mundo en crisis pero bien alimentado si lo comparamos con el Tercero. Hay un abandono creciente de la defensa de los valores fundamentales, como la igualdad de oportunidades, la ética en el servicio público y el mérito como motor. Esto es lo que abona el campo en el que podría crecer un Gilead. No es una exageración.

Ahí fuera están todos los síntomas de la enfermedad, las declaraciones temerarias, los actos insensatos de algunos líderes, la crisis económica y la corrupción.

Lo advierte la actriz protagonista de El cuento de la criada en una entrevista en The Guardian, y así lo tituló el periódico británico: “Esto está pasando en la vida real. Despertad, pueblo”.

Y está este vídeo del rapero Childish Gambino (Donald Glover) titulado This Is America, que ha causado un gran impacto en las redes sociales: 10 millones de visitas el primer día; más de 24 millones en el segundo. Más allá de su puesta en escena, el vídeo está lleno de mensajes sobre la América actual, la violencia, las armas y el racismo. Aquí The Guardian apunta algunas teorías.

 
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16 Comentarios
  • vaaserqueno vaaserqueno 12/05/18 20:26

    Gran artículo que me ha puesto los pelos de punta. Una cosa es saber esas realidades que describe y otra verlas así expuestas de sopetón. Es una bofetada de realidad que duele.

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  • Ataio Ataio 11/05/18 12:23

    Gran artículo. Felicidades. En España arrasa la serie : "Esperando a Pedro".
    No soy nada.
    Nunca seré nada.
    No puedo querer ser nada.
    Aparte de esto , tengo en mí todos los sueños del mundo.

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  • Queso Tierno Queso Tierno 11/05/18 03:23

    Estoy de acuerdo con el simbolismo sobre la realidad que refleja la serie. Un mundo construido por la política y fundamentado en la religión. Un mundo fabricado para oprimir basado en unas crencias impuestas militarmente, pero que sus propios creadores quebrantan porque saben lo falso que es. Una mezcla de futuro amenazador con tintes de pasado luterano, cuaquero o amish que siguen mandatos bíblicos a rajatabla, mientras la élites se recrean en burdeles secretos. ¡Claro que ya existe! Se ha presentado en diferentes formatos en la realidad y en la ficción. Pero hay algo que no me convence en la serie y es que un bien tan precioso, como unas cuantas y escasas mujeres fértiles, única esperanza de futuro para esa sociedad, sean maltradas y despreciadas violentamente en lugar de conservadas como el bien precioso e insustituible que son. Por un lado, terminan odiando su papel y situación, cosa que a esa sociedad no le convendría para nada y por otro deteriora la mercancía más valiosa y escasa de ese hipotético mundo. Al resto de mujeres no fértiles, abundantes y mayoritarias en todo el mundo, se las respeta y no viven en la opresión de las fértiles. Algo no cuadra. ¿Quién maltrata los Picassos y Miros originales, mientras cuida y conserva las copias?
    Pero supongo que me he salido del tiesto y por ahí no iban los tiros. Pero es que al no creer en esa parte, lo demás se me cae de maduro. En este sentido, Hijos de los Hombres, la magnífica película de Cuarón, es mucho más realista con la situación.

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    • vaaserqueno vaaserqueno 12/05/18 20:44

      A mí no me parece tan irreal, lo vemos todos los días. No solo en el trato a las mujeres sino en general en las relaciones de poder. Quien ostenta el poder necesita siervos ante quienes ostentarlo, los degrada y cosifica. Es la base del sistema capitalista que mata y viola los derechos de los siervos diariamente de multitud de maneras para seguir manteniéndose.

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      • Queso Tierno Queso Tierno 16/05/18 05:44

        Le respondo tarde y sabiendo que ni lo leerá. La clave está en la cantidad. Siervos posibles hay 7 mil millones en el mundo es un bien abundante y facilmente sustituible. Como los esclavos del algodón. Africa estaba llena y los barcos llegaban con nuevos cargamentos y aún así los más fuertes y capacitado eran un bien precioso. Las criadas, en esta serie son un bien escasísimo y no sustituible. Eso es lo que marca la diferencia. En la propia serie, Méjico dice que no tiene mujeres fertiles y van a ese pais a burcarlas. Imagínese el precio de un bien de ese calibre. ¿De verdad Vd., lo maltrataría? Si ya no se queda nadie embarazada, ¿Es ese estres al que las someten el trato más correcto para conseguir un embarazo?, las llevan al borde del suicidio. Valen más que todo el oro, platino y uranio del mundo junto. Son más preciosas que los mejores diamantes. La naturaleza ha sido diseñada para la procreación y eso solo es posible ya con unas pocas mujeres. No se que más decir, a mi me parece demasiado obvio. Un saludo afectuoso.

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    • Queso Tierno Queso Tierno 11/05/18 03:45

      P/D. Lo de Donald Glover en This is América muy bueno. Refleja de una forma más dura, simple y realista la casi pesadilla americana a la que parecemos abocados. En una sola píldora (no como la criada) y con un lenguaje menos propio de la tranquilidad del hogar, video, Rap, baile y ambientación. Se le puede ver en Atlanta, una serie en tono más suave y humorístico sobre este estilo musical.

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  • CarlosP58 CarlosP58 10/05/18 19:59

    Gracias Lobo. A pesar de muchas advertencias, seguimos indefensos por ni movilizarnos.
    Desde Thacher y Reagan,(1979-1980) todo va cuesta abajo y sin frenos para los trabajadores del mundo. Ahora estamos es manos de empresas, bancos y mercados, habiendo convertido las Democracias Liberales y sus representantes políticos en sus marionetas ejecutoras de precariedad y pobreza que lleva paraísos fiscales y cuentas de sus mandados, nuestros verdugos.
    Por eso, que nos lo recuerdes, es tan importante.
    Saludos y Periodismo Libre.

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  • Orlinda Orlinda 10/05/18 17:26

    No sé si la pesadilla de la criada será tu pesadilla, Lobo, la mía que soy mujer no, bastante tengo con la realidad misma como para entretenerme con obras de ciencia ficción apocalípticas, no me gustan, desconfío de ellas, las tengo por una manera de hacernos ver cuán horrible puede ser el futuro para que nos sintamos tan a gusto con lo que tenemos, prestos además a defenderlo ante amenazas oscuras sin identificar.

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  • irreligionproletaria irreligionproletaria 10/05/18 16:25

    ¿No he pasado la censura? Aparecen 6 comentarios en el recuadro del arlo. Pero, solo figuran recogidos 5. ¿He incumplido las normas de la comunidad? Es el texto de Margaret Atwood, 'El cuento de la criada' en el que describe con colores a las distintas clasificaciones de féminas sociales; no yo.

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  • irreligionproletaria irreligionproletaria 10/05/18 16:03

    Anoche lei tu arlo. Generalmente, en el digital miércoles-jueves, busco tu texto: hoy, no comparto mansedumbre. Hubiera sido interesante, en su momento- el libro de Atwood 'El cuento de la criada' (opino s/ la información encontrada en Google) Será mi próxima lectura.

    Y, concluyo: "'No queda otra que intimidar de verdad a los que nos amenazan"

    El Barómetro del CIS, en su pregunta 11, requieren a lxs encuestadxs, que se definan en política, según la clasificación que detallan. Comienza por 'conservadores'... el lugar noveno refiere: 'feminista' Y, en una nota de 2.466 personas ¿respetarían los encuestadores la paridad? Suponiendo que cumpliesen ese mínimo requisito, la respuesta reflejaba es 4,2%. Supongo que, 1.233 deben ser mujeres, ergo 1.181,24 (aprox) NO SON FEMINISTAS.

    Éstas, responderían a las esposas de azul, que miraban como sus maridos violaban una vez al mes, a las 'criadas' gestadoras de sus hijos... marrones tias y demás ganao.

    Hoy en Rebelión.org, fuente: http://ctxt.es/es.20180425/Firmas/19264/moral-cifuentes-robo-hirosima.htm. Arlo de Carlos Fernández Liria, en el que mi respetado profesor en la Facultad de Filosofia de la UCM , a tenor del texto de Gűnter Anders "Mas allá de los límites de la conciencia", refiere las patologías padecidas por el 'piloto que apretó el botón' en Hirosima, Claude R. Eartherly.

    "...El estado de excepción, legitima la defensa: la moral está por encima de la legalidad. Creo innecesaio justificar esta regla, 200 años después de Kant.
    Prosigue Fernández Liria: El pacifismo no ha asegurado la paz, solo nos ha traido buena conciencia. "

    Y concluye:

    "...Eso significa no sólo devolver las amenazas verbales -lo que no les preocupa lo mas mínimo- sino que, de vez en cuando, hay que poner en práctica esas amenazas para que no crean que nos vamos a limitar a un puro teatro festivo(...) Y, de la forma mas imprevisible, de la manera mas imponderable: hoy le podría tocar a éste y mañana a aquél (...) Como nueva arma utilizaremos su propia ignorancia, su propio no saber si les tocará a ellos o a otros. Tienen muchas armas de reserva, pero, sin embargo, no existe una vida de reserva..."

    Osasuna2 Salu2

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    • HEREJE HEREJE 10/05/18 20:50

      Siempre es interesante lo que meditas, Irreli. Espero que nunca te censuren, porque nos dejarían a todos sin un brazo. Saludos cordiales.

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  • anamp anamp 10/05/18 09:44

    Llevamos un tiempo viendo esta tendencia, analizándola... En las derechas es evidente pero creo que también están haciendo mella en las izquierdas, en general en toda la sociedad. Espero que haya llegado ya el momento de ponerle freno, de pasar a la parte de ¿qué cosas en concreto cambiar? ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo evitar medir absolutamente todo en código monetario, incluso la vida de los demás? ¿Cómo evitar que la delgada línea entre la libertad de todos y la seguridad de algunos siga desplazándose hacia esta última? ¿Qué hacer?

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  • Copito Copito 10/05/18 09:32

    Muy buen artículo, e inquietante. Es estupendo que a veces nos ayuden a sobrevolar la vida cotidiana y sus noticias, para ver el conjunto con otras perspectivas. Esconder la cabeza en la arena para no ver, como hace el avestruz, no sirve de nada. Tomar conciencia y actuar, sí.

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  • Cristina Buhigas Cristina Buhigas 10/05/18 09:31

    ¡Cómo que de España ni hablamos? De españa hay que hablar y hay que decir que la deriva hacia la derecha, el integrísimo, el machismo, el miedo al otro y la búsqueda de enemigos para justificar el autoritarismo están representados en el PP y Ciudadanos, que compiten sobre cual de los dos es más fascista o más nacionalista. Gran artículo por otra parte, pero hay que hablar de España en estos términos, ¡basta de seguir dando por buena la teoría de que el PP y Ciudadanos son partidos demócratas que tienen como finalidad el bien común!

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