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Muros sin Fronteras

Chernóbil, símbolo de una URSS moribunda

Publicada el 06/06/2019 a las 06:00 Actualizada el 05/06/2019 a las 18:48
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(Advertencia: este texto contiene SPOILERS para aquellos que siguen pensando que la Unión Soviética fue un faro revolucionario y un ejemplo de eficacia).

La miniserie de HBO, escrita y producida por Craig Mazin y dirigida por Johan Renck, sobre el accidente nuclear de Chernóbil (Ucrania) –que ha terminado esta semana con la emisión del quinto capítulo– es demoledora. Su fuerza radica en su verosimilitud y en las personas que protagonizan la trama. Se halla en las antípodas narrativas del recién finalizado Juego de Tronos. No se trata de una fantasía medieval con dragones que escupen fuego sino de una pesadilla contemporánea sobre el mundo peligroso en el que vivimos, un mundo dirigido en muchos casos por lunáticos e incompetentes.



Al mismo tiempo es una profunda disección de la URSS postbreznieviana, un imperio en blanco y negro basado en creerse su propaganda. Un sistema que había reemplazado las clases sociales burguesas por una casta de burócratas obedientes, inútiles y temerosos. Hay una frase de John Le Carré que define aquel sistema: "El comunismo no abolió la propiedad privada, abolió la realidad".

El mayor accidente nuclear de la historia, ocurrido en la madrugada del 26 de abril de 1986, se debió a una cadena de errores humanos y técnicos. Fue la consecuencia de ese clima de pensamiento acrítico. Años antes del accidente, un científico soviético había advertido a las autoridades de que los reactores RBMK de fabricación soviética tenían fallos de diseño. El Comité Central del Partido Comunista de la URSS (PCUS) castigó al científico que había osado dudar de la excelencia de la tecnología soviética.

Uno de los héroes de Chernóbil, y de la miniserie, es Valeri Legásov (interpretado por Jared Harris), uno de los principales científicos nucleares rusos de aquellos años. Parte de lo que cuenta la serie se conoce a través de sus memorias, grabadas y difundidas en cintas de casete que fueron distribuidas clandestinamente.




El segundo problema estructural de Chernóbil fue la techumbre de grafito, que no aguantó la explosión y liberó gran cantidad de radioactividad. "Ha estallado el núcleo",  afirma uno de los ingenieros de la central. "Eso es imposible", responde Anatoly Dyatlov, el jefe que decidió que los restos de grafito visible en el exterior era hormigón. Era la respuesta que se esperaba el poder omnipresente y silencioso que todo lo ve.

Cinco años después de aquella tragedia, la URSS saltó por los aires. Mijaíl Gorbachov admitió en 2006 que había un vínculo entre ambos acontecimientos. Poco antes de la súbita defunción de la URSS, la caída del muro de Berlín había provocado la caída de los regímenes comunistas de Europa del Este. El colofón fue el fusilamiento de los intocables Ceaucescu, el 25 de diciembre de 1989.

Sin el muro, surgió la realidad desnuda de propaganda: dictaduras cimentadas en la represión, el miedo  y la obediencia, factores que potencian y premian el ascenso de la mediocridad. Pasó también en el franquismo. Todo por el pueblo pero sin el pueblo.

El periodista español Enrique Serbeto fue corresponsal de ABC en Moscú en los años de la perestroika y la glasnost. Cuenta a menudo esta anécdota: un profesor universitario de Historia explicó a sus alumnos que los tiempos estaban cambiando, que ahora podían expresar sus ideas en el examen. Todos hicieron lo que pudieron menos uno que repitió la doctrina oficial del PCUS. El profesor le interpeló: "¿Acaso no tiene usted ideas propias?". El joven contestó: "Sí señor, pero no estoy de acuerdo con ellas".

Tanto si han visto o no la miniserie, una recomendación urgente: lean Voces de Chernóbil, de Sletvana Alexiévich, premio nobel de Literatura y destacada periodista bielorrusa. Su texto ha sido una de las fuentes de los creadores de la serie.

La ciudad de Prípiat, construida para los trabajadores de la central y sus familias, contaba con todos los avances urbanísticos y de confort de la época soviética. Se la conocía como "La ciudad del futuro". Antes del accidente vivían en ella más de 40.000 personas. Hoy es una espacio fantasmal, una No Go Zone. Muchos de sus habitantes sufrieron cánceres y otras enfermedades porque las autoridades decidieron no evacuar. El objetivo nunca fue la salud de las personas, sino impedir que se supiera la verdad.

Si desean consultar sobre la situación en la industria nuclear en el mundo, este enlace tiene todos los datos y gráficos necesarios.

El mismo sistema que había prohibido la realidad, alumbró historias de heroísmo: los trabajadores de la central, los bomberos, los buzos  y, sobre todo, los 400 mineros que evitaron una tragedia mayor (la fusión completa del núcleo) que hubiera causado millones de muertos. Miles de soldados, la mayoría reclutas, fueron enviados a una muerte segura a cambio de un extra de 800 rublos. Se calcula que más de 600.000 personas trabajaron dentro de una zona contaminada por la radiación. No sabemos qué fue de ellos porque el Estado no hizo seguimiento de su salud. La ropa de los bomberos que actuaron en los primeros instantes sigue tirada en el suelo del sótano del hospital. Aún es muy radioactiva.



Chernóbil nos fascina porque nos aproxima a un abismo colectivo, a la aniquilación como especie, y porque existen cerca de 460 centrales nucleares en el mundo. Tras el accidente, la industria tomó medidas y dijo que una repetición era imposible. Pero ocurrió en Fukushima en 2011.

La miniserie –se trata de una dramatización, no de un documental–, es fiel a los hechos históricos. Su único personaje de ficción es el de la científica interpretada por Emily Watson. Dicen los creadores que en ella quieren rendir un homenaje a los científicos que trabajaron junto a Legásov. Algunos fueron detenidos y encarcelados por dudar de la versión oficial.

Los datos de audiencia demuestran el impacto de la miniserie en todo el mundo. Estamos ante una de las mejor valoradas de la historia. Es necesaria una miniserie sobre la represión de Tiananmén, ocurrida el 4 de junio de 1989. El The New York Times acaba de publicar fotografías tomadas por los propios estudiantes. Fue otra mentira colosal, otra realidad prohibida.



Antes de Chernóbil se produjo el accidente de la central nuclear de Three Mile Island, en EEUU. Fue en la madrugada del 28 de marzo de 1979. Son hechos que nos devuelven a una pregunta esencial: ¿son seguras las centrales nucleares? ¿Existe una alternativa viable a corto plazo? La industria nuclear es como la del petróleo y del tacaco, un lobby que se encarga de vender la excelencia de su producto.

En la zona de exclusión de Chernóbil –2.600 kilómetros cuadrados– fueron evacuadas 300.000 personas. La decisión tardó en llegar para no reconocer la dimensión del problema. Europa estaba al tanto porque la radiación llegó a Suecia. La cifra oficial de muertos se mantiene invariable desde 1987: 31. Se calcula que los muertos reales pueden llegar a los 93.000.



La ecología, que incluye la preocupación por una energía limpia y segura, además del cambio climático, es la gran bandera política de nuestro tiempo, sometido a varias revoluciones tecnológicas. Y el feminismo, como batalla en favor de la igualdad y el respeto democrático. Fuera de esto, solo quedan los eslóganes de unos y las mentiras de otros, la cháchara de los que no tienen nada que decir.

El repunte de Los Verdes en Europa es una buena noticia. Son las sociedades las que deben tomar conciencia de su poder como grupo y forzar cambios que eviten el desastre. En democracia no se prohíbe la realidad, pero por alguna extraña razón sucede que los más mediocres encuentran atajos para alcanzar la cumbre sin merecerlo. Un idiota con poder es más peligroso que una central nuclear soviética de los años ochenta. Piensen en Donald Trump y acertarán.

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15 Comentarios
  • RFripp RFripp 08/06/19 22:55

    Recuerdo que leí una novela de 1987 que se llamaba Chernobil ( Ediciones B ) y estaba escrita por Frederick Pohl. Me habia gustado mucho.

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  • Fernandos Fernandos 07/06/19 16:24

    Buena polvareda levanta el artículo entre la peña, en mi humilde opinión, debemos abogar por acabar con la energía nuclear, técnicamente es posible y de paso, quizás no habrían bombas, saldría muy caro producir plutonio, optimista irredento que es uno

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  • irreligionproletaria irreligionproletaria 06/06/19 16:27

    He impreso tu artículo, Ramón. Mi respeto, desde la diferencia.

    La TV actual es un insulto a la inteligencia, por consecuencia, no he visto la serie que refieres, pero si he leído 'Voces de Chernóbil' de Svetlana Alexievich. Crónica del futuro. Y ahí si quiero incidir, porque recoge mis diferencias con tus manifiestos.

    ¿Se pueden poner puertas al aire?

    'Somos aire, no tierra...' Mérab Mamardashvili.

    Aquí comienza, es el texto que compone la 1a. página de este ensayo de Svetana Aleixievich, Premio Nobel en 2015.
    "Primera Parte. La tierra de los muertos. Monólgo acerca de para qué recuerda la gente. Leémos:
    ...he viajado a la zona de Chernóbil. Y allí he comprendido que me veo impotente. Que no comprendo. Y me estoy destruyendo con esta incapacidad de comprender. Porque no reconozco este mundo en el que todo ha cambiado. Hasta el mal es distinto. El pasado ya no me protege. No me tranquiliza. Ya no hay respuestas en el pasado. Antes siempre las había, pero hoy no las hay. A mí me destruye el futuro, no el pasado...¿Para qué recuerda la gente? Esta es mi pregunta. Pero he hablado con usted, he prenunciado unas palabras. Y he comprendido algo. Ahora no me siento tan solo. Pero ¿qué ocurre con los demás? Priotr S., psicólogo. "

    Mi ejemplar del texto, es una conversación (escrita) con la autora en todos y cada uno de los apartados. Infinitas preguntas a cada afirmación.

    Refieres en tu texto: '...Antes de Chernóbil se produjo el accidente de la central nuclear de Three Mile Island, en EEUU. Fué la madrugada del 28 marzo 1978...'

    Regreso al texto de Svetana: "La admiración de la tristeza. Acerca de los símbolos y los secretos. Marat Filípovich Kojánov, ex ingeniero jefe del Instituto de Energía Nuclear de la Academia de Ciencias de Belarús, preguntaba:
    '...¿Qué se puede hacer?, nos respondían: Hagan sus mediciones y miren la tele. Por la tele aparecía Gorvachov calmando los ánimos: Se han tomado medidas urgentes...Yo, un ingeniero con 20 años de experiencia, sabía que de aquella zona debíamos sacar a todo ser vivo... Nos hemos acostumbrado a creer... porque cuando pierdes la fe, ya no eres un participante, sino un cómplice..."

    ¿Por qué no usaron el antídoto?

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  • Carlitos Della Sera Carlitos Della Sera 06/06/19 09:55

    Una sola cosa es cierta en este artículo: la serie no es un documental. Y seguir usando Chernóbil como ejemplo de central nuclear es una irresponsabilidad.
    1º. Chernóbil no era una central típica: fue un centro militar de enriquecimiento de uranio transformado en central. Vamos: una fábrica de bombas reconvertida de forma chapucera.
    2º. No explotó una central, sino solo uno de sus cuatro reactores. Los otros tres siguieron funcionando 15 años más, hasta el 2000. Con operarios normales, no zombies ni nada raro.
    3º. Las cifras de víctimas que esgrime Ramón Lobo deben salir, por lo menos, de algún informe de la siempre imparcial Greenpeace. Los últimos informes de la ONU (de un foro compuesto por ocho agencias especializadas) estiman que la cifra real de víctimas atribuible directamente a la radiación es de 50 personas. Ver https://www.who.int/mediacentre/news/releases/2005/pr38/en/
    4º. No se ha detectado un aumento de infertilidad ni de malformaciones entre la población afectada. Ni en los animales ni en las personas. El lago de los Simpson con peces de tres ojos no se da por aquí.
    5º. En cuanto al cáncer, no ha habido aumento de leucemia (lo esperable en poblaciones expuestas a radiación); en cambio, los altos índices de tabaquismo, alcoholismo y bajo nivel de vida de una población que sufrió una traumática evacuación son compatibles con el crecimiento de otros tipos de cáncer. En este sentido, también aumentaron significativamente las enfermedades psiquiátricas y otras debidas a carencias nutricionales.

    Ya ha comentado el lector jorgeplaza que la naturaleza goza de magnífica salud en la zona. Pero, más allá de su apreciación (el ser humano es más dañino que la radiación), deberíamos fijarnos en que la radioactividad no ha mostrado tener los efectos nocivos y terribles que algunos anuncian.

    El propio Ramón Lobo nos da una pista acerca de las conclusiones a sacar: hay 460 centrales funcionando ahora mismo, generando una energía limpia y casi ilimitada. Que funcionan desde hace décadas... ¡y sin explotar!

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    • phentium phentium 07/06/19 12:45

      Menos mal !!!. No estoy solo.....

      Suscribo todo lo que ha escrito usted.

      He trabajado en varias cuentrales nucleares de este país y lo que más me ha impresionado es la desinformación, la intoxicacion, la manipulación y la ignorancia sobre este tema.

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    • BASTE BASTE 06/06/19 20:42

      Lo de limpia e ilimitada es una expresión que olvida los altos costos que supondrán para futuras generaciones todos los productos residuales radioactivos con vida de cientos de miles de años.Respecto a las posibles víctimas nunca se podrán evaluar al no haber hecho seguimiento alguno de las mismas.El consumo desaforado de energía,fomentado por empresas que forman a millonarios a costa de los demás en una sociedad desigual,en todos sus niveles mundiales, no solo en los nacionales o europeos u occidentales,hacen necesario lo inecesario y relegan a lo anedótico otros métodos de obtener energía.Por hablar de accidentes,recuerdo la pila atómica de la Moncloa que me tocó visitar en mi viaje de estudios allá por los sesenta, que vertió refrigerante al Manzanares y que,todavía hoy,hace que el nivel radiactivo de la zona sea mayor de lo normal, y eso que era una miniatura de reactor.Somos un mundo de locos con 460 centrales e innumerables e ignotas cabezas nucleares,en manos de un paisanaje que da pavor.

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      • phentium phentium 07/06/19 13:00

        Estimado BASTE, aunque suelo coincidir con usted, en esto no es el caso.

        El artículo ya deja entrever la auténtica utilidad de TODAS las centrales nucleares que no es otra que, aprovechando lo que se llaman series radioactivas, la producción de plutonio para cabezas nucleares.
        No me meteré en física atómica y solo diré que el uranio cuando se "gasta" se va transformando en otros elementos y uno de ellos es el plutonio.
        Bien....otro punto....el uranio no se compra, se "gasta" y se lleva al cementerio nuclear. No. El uranio se alquila. En mi época, a los franceses, y nos lo entregan "a tope". Cuando la proporción uranio-plutonio es adecuada por "desgaste" se reenvía al proveedor francés qieediante bombardeo de neutrones lo recarga, habiendo extraído previene el plutonio. Repone ese plutonio con nuevo uranio y de vuelta acá.
        Y que hay en el cabril (Córdoba) y otros cementerios nucleares. Pues basicente residuos de medicina nuclear. Los gorros, las batas, las vías, los catéteres, las sábanas, etc. etc, y muchos más etc. Y algunos materiales contaminados durante la construcción, mantenimiento y reparaciones de la central. También otros que "cantan" por que se han "activado" al estar sometidos aradoaciom como son pequeñas herramientas, y similares.

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        • BASTE BASTE 07/06/19 20:48

          El porcentaje de residuos de muy alta activdad no es muy alto, pero en tantos años y tantas centrales,de agua a presión o ebullición,es importante,con una vida media entre 7000 años a 2 millones de años.Los otros que mencionas,con una actividad más baja y una vida de entre 30 a 300 años, son más numerosos.También habría que hablar de los proyectiles usados de uranio empobrecido de alta penetración de blindajes,que han quedado dispersos por tantos sitios y cuya producción sale de esas centrales,eso sin hablar de las zonas de exclusión generadas y de todos los vertidos escondidos e ignotos por el gran péblico o los efectos de las distintas detonaciones reales,sobre población civil, o de pruebas,subterráneas o en atolones o.... y de reactores perdidos de diferentes instrumentos militares,por no hablar de las miles de cabezas de todo tipo y potencia que jalonan nuestro mundo.PHentium,es algo que hay que eliminar y que solo existe para mantener el enrequicimiento de unos pocos,por poco tiempo,que se cargará a nuestras progenies.NO TIENE JUSTIFICACION ALGUNA.

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      • BASTE BASTE 06/06/19 20:57

        Y lo más gracioso es achacar al tabaco y al vino los cánceres de Nagasaki o Hirosima,por poner un ejemplo de daños por radiación.Con hacer un homenaje y dar cuatro besos a cuatro infantes y la mano a cuatro ancianos,"tutti li mondi contenti" y a esperar otro porrao de años más hasta el olvido.

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  • BASTE BASTE 06/06/19 08:41

    Un gran artículo,como todos los tuyos.El problema es el concepto de sociedad del dinero en el que nos toca vivir y que nos va adocenando poco a poco para que seamos los nuevos siervos de la gleba.Nos machacarán con mil y una razones para ir imponiéndonos sus reglas,creando unas generaciones de usuarios de tecnologías que nadan en la ignorancia supina de la naturaleza que nos rodea de la que son totalmente analfabetos.Generaciones futuras nos pondran en el sitio que nos corresponde,si es que llegamos,como especie,al futuro.Será interesante examinar los comentarios que se vayan haciendo de tu escrito para ir constatando donde está cada uno.Te lo repito,da gusto leerte Ramón.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 06/06/19 07:52

    Algunas precisiones:

    No hay tal "techumbre" de grafito. Los bloques de grafito que volaron con la explosión del núcleo formaban parte de él y no de ninguna clase de techo, que sí era de hormigón aunque sin ningún refuerzo especial. El propósito de los bloques de grafito es frenar los neutrones que se producen en cada fisión ("moderar" en la jerga del oficio, "slow down" en inglés), lo cual es imprescindible para continuar la reacción en cadena en un reactor térmico como era este. Una importante diferencia con Three Mile Island, que es verdad que tuvo un accidente pero también lo es que sin consecuencias radiológicas apreciables al exterior, es que en las centrales RMBK no existe edificio de contención como tal y en las occidentales, como la propia TMI, sí. Otra, más básica aún, es que el tipo de accidente de Chernóbil es imposible en las centrales occidentales (y también lo es en las rusas del tipo VVER, las únicas que sigue fabricando y exportando Rusia). El accidente de TMI fue de un tipo totalmente distinto: una fusión lenta del núcleo provocada por la deficiente refrigeración en vez de una excursión repentina de reactividad como en Chernóbil.

    El enlace que incluye el artículo para informarse sobre centrales nucleares es excelente y recomiendo a quien acceda (está todo en inglés, eso sí) que se baje y lea con calma unos cuantos documentos: los hay sobre muchos aspectos de la producción de energía, no solo nuclear.

    Sobre las consecuencias del accidente, se pudo ver en estas mismas páginas hace poco en este artículo

    https://m.publico.es/columnas/110610174899/otras-miradas-visitamos-la-fauna-de-chernobil-33-anos-despues-del-accidente-nuclear

    que la flora y la fauna de la zona no solo se han recuperado, sino que están en auge debido a que la radiación es para la vida salvaje bastante menos dañina que la presencia humana. Una lección que no aprenden los ecologistas que supuestamente quieren salvar el planeta pero nunca se centran en el problema de la superpoblación humana, que es la clave.

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    • phentium phentium 07/06/19 13:39

      Excelente exposicion. ¡¡¡

      Ampliando su informacion (no he visto los reportajes) y como curiosidad dire que lo que se conoce como "la vasija" tiene no mas alla de dos metros de diametro y alguno he visto de metro y medio. Esta vasija es el recipiente donde se alojan las barras de uranio y las de grafito (creo que ahora usan otro moderador) y el agua de lo que se llama "lazo primario", es decir el agua que recibe el calor directamente de la fision nuclear que pasa por un intercambiador donde cede calor sin entrar en contacto al agua contenida en el "lazo secundario" el cual tambien cede calor en otro intercambiador al "tercer lazo" y es aqui donde se produce el vapor que hace girar una turbina que arrastra un generador electrico.
      Bien, decia que la vasija tiene entre metro y medio y dos metros (años 80-90) de diametro y sin embargo todos hemos visto la cupula de lo que se llama el edificio de contencion que rodea a dicha vasija. Entre la vasija y la piel exterior de la cupula (edificio de contencion) no hay un enorme vacio de unos 25 metros de diametro. Hay paredes de hormigon baritado de hasta tres metros de espesor la mayor, alguna de dos metros y alguna de un metro y la ultima capa en Vandellos concretamente es de acero de 12 centimetros de espesor. En las diversas camaras que se forman se alojan diversos sistemas necesarios para su funcionamiento.

      Chernobil tenia poco mas que un edificio de mamposteria (tochanas vulgares). La diferencia entre Westinghouse (las nuestras) y las rusas es abismal en cuanto a seguridad. Y los bloques de grafito, como muy ha dicho usted es para frenar la radiacion de diversa naturaleza y que no salga al exterior si bien su resistencia mecanica es practicaente nula por lo que ante una fuga a presion de simple vapor de agua posiblemente colapsaria. No digo nada acerca de su comportamiento ante una explosion como la que se produjo en Chernobil.

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  • angeles  g angeles g 06/06/19 01:39

    Y Fukushima símbolo de una corporación privatizada como Tepco. De eso no se habla. 
    Estaban a punto de "abrir el debate" (traducción comer el coco a favor)  acerca de las nucleares cuando "estoupou" Fukushima, pararon la cosa hasta que nos hayamos olvidado, jamas se recuerda Fukushima, porque el mantra de que las nucleares son seguras, si ocurrió una tragedia en Chernobil fue a causa del régimen comunista, es incompatible con la tragedia de Fukushima. 

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    • BASTE BASTE 06/06/19 09:27

      Más todos los accidentes "menores" de los que nos hemos podido enterar,el velo es bastante impenetrable.Nos han demostrado que son capaces de todo,matar a los suyos para desencadenar una guerra y apropiarse de recursos,utilizar el átomo para segar la vida de cientos de miles de personas en forma instantánea,contaminar con radiación islas y mares,cuando no con uranio enriquecido dispersado en proyectiles,sembrar el mundo de residuos radiactivos por cientos de miles de años....Y,todo,para el enrequecimiento de unos pocos,cuya existencia en este minúsculo planeta es un instante de la historia que tocará vivir a nuestros descendientes.Defender la fisión como fuente de enercía es defender el desastre,es la quemadura del troglodita tratando de controlar la fogata.Hay otras fuentes,pero su beneficio es a largo plazo y eso no interesa.

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    • jorgeplaza jorgeplaza 06/06/19 07:58

      Lo que tampoco se recuerda es que el maremoto que dio lugar, como consecuencia, al accidente nuclear de Fukushima, causó decenas de miles de muertos y desaparecidos de manera prácticamente instantánea, mientras que el accidente nuclear no ha causado, que se sepa, ni una sola víctima mortal por radiación. Murieron un par de trabajadores por accidente mecánico, no por radiación. Las víctimas (decenas de miles muertos, heridos y desaparecidos; mutilados, huérfanos, viudos, etc) las produjo el maremoto. El accidente nuclear que fue consecuencia de él , produjo enormes daños económicos pero víctimas, no. Eso tampoco se recuerda: Fukushima representa en el imaginario colectivo un accidente nuclear, no un maremoto y un tsunami: pero fueron estos los que produjeron las víctimas.

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