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Desde la casa roja

No quería escribir sobre esto: mujeres y literatura

Publicada el 19/06/2019 a las 06:00 Actualizada el 18/06/2019 a las 21:17
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Yo no quería escribir sobre esto porque tendría que revisar mi propio privilegio. Soy una mujer que escribe. A otras mujeres, el hecho de ser mujer les afecta en asuntos vitales.

“Acuérdate de las mujeres de Chihuahua”, dijo Elena Poniatowska en una entrevista para WMagazín en marzo de 2018.

Yo no quería escribir sobre esto, pero somos un 21 por ciento del espacio de opinión en los medios. Por cada 21 mujeres, hay 79 hombres opinando. Números naturales y sencillos. ¿Se debe esto a que son más hombres que mujeres los que tienen cosas que decir o a un interés innato y masculino en escribir columnas? ¿Que opinan mejor? No soy la voz de nadie. Aunque me gustaría mucho poder escribir este texto siendo hombre, porque –qué profundo este tatuaje en el cerebro– siento que tendría todo una pátina de veracidad y no de pataleta.

Yo no quería escribir sobre esto porque parece que si escribimos nuestra opinión sobre el acceso de las mujeres a la escritura, no lo estamos haciendo sobre otras cosas. No estamos siendo elegantes. Estamos enfadadas, siempre estamos enfadadas. Esto no es lo importante. Que si las mujeres no hemos estado en los espacios creativos es porque no hemos tenido interés en estar. Que las mujeres nos estamos desgastando en señalar. Que si accedemos es por compensar la cantidad y no la calidad. Que, en realidad, deberíamos hablar de las cosas de todos si queremos ser tomadas en serio. Las cosas de todos son las cosas de las que se hablaba antes y siempre y se dicen de la forma que siempre se han dicho. Pero si hablamos de que esas cosas no son justas, entonces nos callan a golpe de columna.

«Es importante que las mujeres escriban en primera persona. Nos han dicho cómo debemos sentirnos y comportarnos. La primera persona es una manera de hablar por nosotras», dice en una entrevista Deborah Levy, quien está construyendo su autobiografía casi en directo (Cosas que no quiero saber y El coste de vivir), Literatura Random House, 2019.

Yo no quería escribir sobre esto, pero alguien decía que las mujeres validan el trabajo de otras mujeres por el simple hecho de ser mujer. Aquí, la trampa. Soy una lectora y admiro a mujeres y hombres que escriben libros. A veces, no me ha gustado el trabajo de hombres y de mujeres que han escrito libros. Como a todos los lectores. Y espero que nadie evalúe o se acerque a mi trabajo, sea el que sea, por ser una mujer. Yo creía en la igualdad y en el criterio.

No quería tampoco porque tendría que reconocer mi contradicción. Que, últimamente, de cada cinco libros que leo, cuatro los ha escrito una mujer, pero es que hubo un tiempo, un larguísimo tiempo, en que de cada cinco libros que leía, los cinco los había escrito un hombre. Algunos construyeron mi mundo; otros, no. Igual que ahora.

«Un modo de entender la literatura que puede llegar a ignorar las vidas privadas de la mitad de la raza humana no está incompleta, está distorsionada de la cabeza a los pies», Joanna Russ, Cómo acabar con la escritura de mujeres, Barret / Dos Bigotes, 2019.

Yo no quería escribir sobre esto, pero vi muchas cifras que decían que los hombres habían accedido a las publicaciones y a premios y a becas y estaban ahí porque siempre tuvieron interés en estar. Nosotras, no. Y no leí nada acerca de dónde estaban antes las mujeres ni cómo aún hoy peleamos por abandonar ese espacio (incluso, mentalmente): replegadas al ámbito doméstico, estaban cuidando y procurando hogares para que esos hombres pudieran presentarse a editoriales, premios y becas. Lo público, como poner tu nombre junto a un título en un libro, como escribir sobre política o la creación artística, no eran cosa de mujeres, no de la mayoría. Y no lo eran, entre otras cosas, porque en el acceso a la educación se primaba que estudiaran ellos y no ellas. Las cifras del acceso a la educación se han invertido, tiene lógica que su acceso a otros ámbitos también cambie.

«Era un chica que había dejado de ir al colegio a los diez años, tuve que ocuparme de mi abuelo, que se había puesto enfermo. Necesitaba un escape, una salida después de ese largo encierro. A mí me habría gustado ir a la Universidad, estudiar con chicos, hacer amistades, aprender». Lo respondió Mercè Rodoreda en una entrevista en 1982 que se recoge en Mercè Rodoreda. Entrevistes, Arxiu Mercè Rodoreda, 2013.

Yo no quería hablar sobre esto, pero en una tribuna se escribió que las cuotas, tener en cuenta que haya la misma presencia de mujeres que de hombres en algunos espacios creativos o literarios destruirían lo más importante, la competencia intelectual y estética. ¿No es esto decir que no hay hoy suficientes mujeres con la calidad literaria para sumar una mitad? ¿Quiere decir esto que la cuota masculina siempre ha estado a la altura de sí misma? No creo que ninguna quiera estar sentada en una mesa solo para ser la cifra adecuada que aparta la polémica de su foto, para sumar partes iguales, pero tampoco no estar porque no sea tan evidente su nombre de mujer para ser convocada. Tampoco hace falta llamar inquisidor a nadie que cuestione lo establecido. Inquisición es justo lo contrario: señalar los nombres que cuestionan algún orden para mantenerlo intacto.

Yo no quería escribir sobre esto porque hay conceptos que se meten todos en el mismo saco y se agitan y levantan controversia y todos sujetamos lo nuestro y ya no se puede diferenciar entre un presente y un pretérito. Entre la parte y el todo. No quería un tono frío, nunca un tono irónico, un tono réplica. Somos herederas de una mayoría que ha sufrido una discriminación histórica que se lee en cifras en todas las disciplinas y oficios, estoy segura de que puestos a hablar estaríamos todos de acuerdo. Eso no quiere decir que yo me haya sentido discriminada o privilegiada por ser mujer. Y tampoco quiere decir que apoye o no los juicios públicos. Aquí se habla de muchas cosas a la vez y no nos escuchamos con el ruido.

«El feminismo es una forma de ver, entender la realidad. Y la escritura, cuando estás preocupada por cuestiones que tienen que ver con la situación de las mujeres, también se empapa de eso. Vas a ver cosas que otras personas no ven porque miras desde ahí», se lo respondió Edurne Portela a Marta Sanz en una conversación para El salto en mayo de 2019.

En realidad, yo sí quería escribir sobre esto, pero tengo conmigo algunos miedos. Los mismos que tenemos todos: perder nuestros privilegios, nuestras pequeñas conquistas.
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18 Comentarios
  • Orlinda Orlinda 20/06/19 21:12

    No me parece a mí que tus miedos, Aroa, sean los de todos sino los de muchas, de mujeres. Eso del feminismo está bien pero siempre y cuando no disguste a los hombres. Hay que ser discreta, paciente, no discutir su poder y hegemonía en todos los ámbitos, no acusar, no cuestionar su sexualidad y su permanente dominio.. en fin, ser amable y no molestar con quejas, que es lo que nos corresponde. No vaya a ser que nos tomen por pesadas o algo peor, feas, machorras, frustradas, amargadas. Y no sea que por nuestra mismísima culpa nos quiten los “privilegios” conseguidos desde hace muy poco tiempo y solo en parte del mundo, como el de ser sujetos políticos de pleno derecho.
    Entiendo que hay mujeres con miedo a tratar temas feministas, a que las tomen por semejante cosa, sobre todo entre las creen la falacia de la igualdad. Claro, en tal caso, si existe igualdad las quejas y reclamaciones específicas sobran.

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  • M.T M.T 19/06/19 17:35

    Aroa, me gusta cómo escribes y de lo que escribes.
    Yo también soy lectora y admiro a escritores y a escritoras, a quienes cuando los o las leo, observo una escritura ágil, bella en belleza literaria, que atrapa en lo que dicen, independientemente de la temática o asuntos que traten. Y entre ellas, admiro a las que muestran un compromiso social mediante la literatura, su escritura.
    Sin dudarlo, M. Rudoreda, ya que la nombras y otras como Carmen Martín Gaite, Virginia Woolf o Doris Lessing. Me atraparon con sus textos y con sumo gusto las releo, igual que a ellos.
    Será cuestión de gustos literarios.
    Gracias por tu artículo.
    Saludos.

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  • estovamal estovamal 19/06/19 16:32

    Que tenga algunos miedos puede parecer razonable, todos los tenemos, pero creo que no debe tenerlos por "perder algunos privilegios". Al menos si uno de ellos piensa que puede ser el escribir aquí en infolibre. Yo creo que los privilegiados somos nosotros, los lectores de infolibre, por poder leerla a usted, a Cristina Monge, a Clara Morales,...
    Y como ejemplo, su columna de hoy. Gracias.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 19/06/19 15:35

    El test de Turing es una prueba de la habilidad de una máquina para exhibir un comportamiento inteligente similar al de un ser humano o indistinguible de este (copiado de Wikipedia). La cuestión es si se puede distinguir a un humano de una máquina solo por su manera de seguir una conversación en la que los dos se pueden comunicar pero no ver. Exactamente de la misma manera hay que hacer en el caso de esta estúpida cuestión sobre mujeres y literatura: ¿se puede distinguir el sexo del autor de un libro si no se conoce de antemano simplemente a través de lo escrito? Yo creo que se puede bastantes veces, aunque no siempre. Ni en uno ni en otro caso se llega a ninguna conclusión sobre la calidad, que depende de cada caso. A mí me gustaban muchísimo los libros de Guillermo Brown, con los que he disfrutado todo lo que se puede disfrutar leyendo. y no sabía que los había escrito una mujer. De hecho, Richmal me sigue sin parecer un nombre femenino. Creo que hoy sí lo habría adivinado incluso sin el nombre porque los varones solemos tener un interés bastante relativo en los niños y muchachos y era evidente que el autor (autora, en realidad) tenía un enorme interés y una gran capacidad de observación sobre esos especímenes generalmente tan molestos. También tenía muchísima gracia. Saber el sexo de aquella autora no añade ni quita nada a lo bien que me lo pasé.

    Por una cuestión de simple estadística es lógico que la lista de grandes nombres de la literatura esté dominada por varones: ha habido muchos más escritores que escritoras y si los grandes son, por poner una cifra, un cinco por ciento del total, ese cinco por ciento de escritores es un número mucho mayor que el cinco por ciento de escritoras. Como en la actualidad ya no es así, dentro de unos años las estadísticas tenderán a equilibrarse ellas solitas.

    No se impacienten, señoras, ni vean discriminación donde no la hay. Aunque nos opongamos a las cuotas, todos, incluso los varones (¡con lo animales que somos!) notamos que Alice Munro o Mercè Rodoreda son grandes escritoras, a la altura de cualquier gran escritor varón.

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    • Atea Atea 19/06/19 21:40

      Las "señoras" no nos impacientamos.
      Nos impacientamos quienes tenemos prisa por acabar con la discriminación en todos los ámbitos.
      Nos impacientamos mujeres y hombres por igual, excepto usted y cuatro como usted.

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  • Coronel Dax Coronel Dax 19/06/19 13:16

    Puede ser que este artículo de Aroa tenga algo que ver con los que ha estado escribiendo en El Confidencial desde hace un tiempo Alberto Olmos. Esta es su relación de artículos en ese medio, donde en algunos de los últimos aborda la polémica del feminismo en la literatura:

    https://blogs.elconfidencial.com/cultura/mala-fama/

    Creo que leí el primero de ellos. No he seguido leyendo de ese señor porque siempre acaba dando la razón al pensamiento más reaccionario. Escribo pocos comentarios en El Confidencial, entre otras cosas porque sus foros han sido tomados por un ejército de extremistas de Vox (aunque todavía escriben comentarios gentes de izquierda y moderados de derecha, cada vez es más difícil sustraerse a esa invasión extremista). Procuro ser muy moderado en los míos, pero ese señor tiene una especial inclinación a conseguir que le responda con mi lado más agresivo. He dejado de leerle porque no merece la pena pasar un mal rato haciéndolo. Aunque todavía no está a su nivel, por el camino que lleva, con los años acabará superando a Arcadi Espada, Tersch y fauna similar.

    En todo caso, en el artículo que leí, argumentaba que a los premios literarios se presentaban muchos más hombres que mujeres, en una proporción 80%-20%. Y que, si los premios literarios se concedían en una proporción 70%-30% no sabía que más podían pretender las feministas. Quizás el análisis deba ir por el camino de conocer por qué las mujeres no se presentan a esos premios en una proporción más equilibrada.

    Creo que el movimiento feminista tiene que ser un poco prudente en la persecución de sus objetivos, porque intentar ir demasiado deprisa podría volverse en su contra. Hoy en día crfeo que gozan de unas simpatías mayoritarias, pero esto puede cambiar. Tengamos en cuenta que, en esta sociedad del espectáculo, donde se busca la confrontación lo más “juliganista” posible, un paso en falso y plantear una batalla que no esté madura, puede ser contraproducente y provoque más rechazos que adhesiones. Y que esos rechazos ya sean difíciles de recuperar.

    Un saludo.

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    • Sorcière Sorcière 19/06/19 13:43

      A ver si el machismo se vuelve más prudente y deja  de asesinar, violar y acosar. 
      Ahora nos quieren prudentitas y que no les asustemos. Manda ....  s

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      • Coronel Dax Coronel Dax 19/06/19 15:19

        Es evidente, Madame Sorcière, que posee usted un resorte cerebral que es justo lo que de alguna manera denuncio en mi comentario. Se trata de ganar adeptos a la causa y para eso hace falta inteligencia (sangre fría y prudencia), además de voluntad.

        Puede usted comprender que no hago mención alguna a maltratos, asesinatos ni violaciones de mujeres, asuntos en los que contará usted conmigo.

        Le recuerdo: estamos hablando de cuotas de mujeres en columnas literarias, en publicaciones de editoriales o en premios literarios. Y ahí creo que la causa feminista debe ser prudente. Pretender apropiarse de los ciento volando puede que les empiece a quitar lo que tienen conseguido ya en la mano. Si no lo ha entendido le pondré dos ejemplos de estrategia política:

        El primero tiene que ver con una contrarreforma que propuso el Sr Rajoy. Cabe pensar que el Sr Rajoy está en contra del aborto, pues encargó al Sr Gallardón que elaborara una propuesta para reformar la ley vigente. Una vez que la propuesta llegó a sus manos reculó, a la vista, hemos de pensar, de las encuetas negativas. Pudiendo aprobar esa contrarreforma, la aparcó. Es preferible mantenerse en el poder que dar paso a las izquierdas, porque si estando yo en el poder, la población está en contra, peor será si lo pierdo: volverán a reformar la ley y, además, controlarán los medios de comunicación, donde se hará propaganda a favor del aborto. Para mí, un acierto estratégico, desde su punto de vista, que no es el mío.

        En el sentido contrario, estoy de acuerdo con la posición de UP en la polémica con Amancio Ortega, a cuenta de sus donaciones a la Sanidad Pública. Salvo en un detalle: yo no habría planteado la polémica, no en el momento en el que se hizo y cómo se hizo. Porque si planteo esa batalla es para ganarla, no para perderla, dejando al Sr Ortega como el héroe y dándole, además, publicidad.

        Espero que esta vez me haya explicado bien sobre el sentido de mi comentario anterior.

        Un saludo.

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        • Sorcière Sorcière 19/06/19 16:41

          Gracias,  de todos modos, y un saludo cordial. 

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        • Sorcière Sorcière 19/06/19 16:39

          Pero,  yo sí, Coronel,  porque no sé cuántos siglos más de paciencia nos exigen y porque no parecen ustedes darse cuenta de que ambas cosas van indisolublemente unidas. ¿O de verdad cree que la exclusión cultural nada tiene que ver con la viiolencia?  
          ¿Cómo cree que nos hemos formado e informado y relacionado las feministas?  ¡Gracias a la cultura femenina!  Gracias a la Literatura femenina. Muchas logramos romper la cadenas,  ¡leyendo! 

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          • Coronel Dax Coronel Dax 19/06/19 19:50

            La entiendo, Sorciére, tan solo les pido que se armen de argumentos potentes para ganar las batallas y conservar lo ganado. Pero también le recuerdo que, si consideramos el comienzo del feminismo moderno con Flora Tristán, hace unos 180 años, es una lucha a largo plazo. Piense cómo alucinaría Flora si levantara la cabeza.

            En este caso concreto hace falta más análisis, creo, yo. Creo que hace bien Aroa en plantear el debate sin acabar de definirse. Es posible que ese déficit de mujeres se esté corrigiendo por sí solo. Si observamos el mundo del periodismo (conectado con la literatura), cada vez hay más mujeres ejerciendo. El periodista español que más respeto me ha merecido es una mujer, que por desgracia fue jubilada, Rosa María Artal, un verdadero ejemplo para su profesión. Creo que hay cada vez más mujeres escribiendo columnas y, me atrevería a afirmar, que cada vez hay más escritoras. Quizás hay más problema de falta de mujeres con las directoras de cine (hoy es más influyente el cine, incluyendo las series, que la literatura, porque llega a más público), ahora que nos ha dejado una de las más grandes, por su originalidad, atrevimiento y bonhomía, Agnès Varda.

            Un cordial saludo.

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            • Coronel Dax Coronel Dax 19/06/19 21:15

              La verdad que quería mencionar a Rosa María Calaf y me ha salido Rosa María Artal, que es otra periodista muy admirada por mí, a quien procuro leer todas sus columnas en elDiario.es.

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  • Sorcière Sorcière 19/06/19 11:37

    Porque nos han enseñado lo que y cómo debemos pensar y sentir no puedo evitar, desde hace algunos años,  lanzarme sobre la literatura femenina,  con  la que me relajo,  pienso mejor,  me identifico y aprendo a conocerme.
    Pues sí, paso enfadada unos cuantos ratos, y bastante más que enfadada,  gracias al feminismo que va pisando  fuerte y con determinación.
    Una mamá ,  en Twitter,  cuenta las dificultades que, al parecer,  tienen tutores,  profesorado y dirección de un colegio para actuar respecto a un niño acosador que toca los pechos a su hija de trece años.  Nadie hace nada. ¡Niños!  ¡Cosas de críos! 
    Sonia Vivas relata, cada día,  el nuevo caso de violencia machista,  en forma de paliza,  de asesinato,  de juicio vergonzoso por estupro,  en el que muchos jueces no ven violencia alguna,  si la niña (con tres años,  por ejemplo) no opuso resistencia. 
    De momento,  pocos hombres escritores atrapan mi atención.  
    Busco mi propio lenguaje. 

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  • rhmalgo rhmalgo 19/06/19 10:47

    Las conquistas conseguidas por hacer realidad los derechos de las mujeres no se puedan revertir. Pero es cierto que habrá que estar durante mucho tiempo haciendo incapié en ello, para recordarle a toda la sociedad la igualdad entre mujeres y hombres.

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  • pescador pescador 19/06/19 08:32

    Ardua tarea la de feminización el país pero se están en el camino y el hombre que no lo entienda no sabe lo que se pierde ya quedan lejos aquellos tiempo en que sonaba el timbre y abrías la puerta y el visitante al verte con el delantal indistintamente hombre o mujer se le ponía un semblante raro, claro que yo casado con seis hijos aprendí muy pronto lo bonito de la igualdad, quizás por ello me asquea más cuando días atrás a la alcaldesa de Barcelona le llamaban puta y zorra, seguramente de ser varón le llamarían chorizo y ladron, ven dónde está la diferencia.

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  • subeChico subeChico 19/06/19 07:53

    Venus y Marte, dos planetas difícilmente conciliables.
    Pero desde los 8M el mundo es vuestro. ¡A conquistarlo! ¡Fuera miedos que paralizan!

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  • paco arbillaga paco arbillaga 19/06/19 07:09


    «Somos herederas de una mayoría que ha sufrido una discriminación histórica…», así lo veo yo también, y mientras haya tantos hombres que no lo vean así por querer seguir imponiendo su prepotencia de machos, trabajo queda para que cambie esa situación.

    «Se tenía que decir y se dijo», que falta hace recordarlo. Osasuna.

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    • paco arbillaga paco arbillaga 19/06/19 07:51


      “#StopPeriodismoMachista” se vuelve trending topic y cientos de personas muestran su apoyo a Marta Flich:

      https://www.publico.es/tremending/2019/06/18/twitter-stopperiodismomachista-se-vuelve-trending-topic-y-cientos-de-personas-muestran-su-apoyo-a-marta-flich/

      ¡Qué vergüenza! Osasuna.

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