x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesion con Google Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




Buzón de Voz

Es la complejidad, idiota

Publicada el 15/01/2020 a las 06:00 Actualizada el 15/01/2020 a las 12:11
Facebook Whatsapp Whatsapp Telegram Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios

“La principal amenaza de la democracia no es la violencia ni la corrupción o la ineficiencia, sino la simplicidad. Nadie diría que la simpleza, con ese aire de inocente descomplicación, puede actuar de manera tan corrosiva sobre la vida política, pero en ocasiones los enemigos menos evidentes son los más peligrosos”. Me ha pillado esta intensa y apasionante última semana política con un ojo puesto a ratos en el nuevo ensayo del catedrático de Filosofía Política Daniel Innerarity, que llega a las librerías precisamente este miércoles 15 de enero y cuyo texto arranca con la lúcida reflexión citada más arriba. La semana política se inició el martes anterior con la investidura de Pedro Sánchez y se ha cerrado siete días después con la celebración del primer consejo de ministros de un gobierno de coalición (y de izquierdas) de los últimos ochenta años en España. No puede calificarse como una semana cualquiera. Para nadie, al margen de la ideología. Su trascendencia real para la ciudadanía dependerá en buena parte (obviamente) de lo que desde hoy hagan el nuevo Gobierno y la oposición.

Podemos analizar el estreno de esta nueva época desde muchos ángulos, pero uno de los más sustanciales es a mi juicio el de la confrontación entre complejidad y simplicidad (sin permiso del profesor Innerarity). Durante años hemos leído y escuchado hasta la saciedad el exitoso lema que un asesor político de Bill Clinton escribió en una pizarra durante su primera campaña presidencial: “Es la economía, estúpido”. Acertó en términos electorales, aunque con ello contribuyera a asentar también un galopante economicismo que contaminó todo el debate público, para alegría de las fábricas de pensamiento neoliberal siempre al quite para imponer la tecnocracia sobre cualquier avance en la calidad democrática. Es hora de empaparnos de realismo y de asumir que una realidad compleja no se compadece con soluciones simplistas: “Es la complejidad, idiota”, cabría proponer si no fuera por la mala prensa de cualquier reflexión que hoy no quepa en un tuit.

En esas estamos. “Muchos agentes políticos están interesados en simplificar los problemas hasta unos límites casi caricaturescos”, explicaba Innerarity a Clara Morales en una entrevista sobre su ensayo (ver aquí). “Esto, además, tiene poco que ver con la derecha y la izquierda: hay simplificadores de derechas que dicen que no hay alternativa y ofrecen una panacea tecnocrática, y un populismo de derechas y de izquierdas que establece una limitación entre ‘nosotros’ y ‘ellos’ rígida y absoluta, en un momento en que la confusión de intereses, porque estamos entreverados en un horizonte de interdependencias, es muy fuerte”. Lo resume de otra forma más concisa una cita de Henry Louis Mencken recogida en el libro: “Para todo problema complejo existe una respuesta que es clara, simple y falsa”. Esa carretera conduce desde siempre, a mayor o menor velocidad, al fascismo o a distintas formas de autoritarismo, y más recientemente a regímenes democráticos iliberales o nacionalpopulistas.

Aterrizando en lo más cercano, venimos definiendo el momento político como un cambio de época por tozudas insistencias de la realidad: la globalización, la robotización, la emergencia climática, el invierno demográfico… una serie de fenómenos económicos y sociales complejos que exigen propuestas acordes con esa complejidad. Y de los que se derivan realidades políticas como el multipartidismo, la exigencia de una mayor participación democrática, la eclosión de nuevos nacionalismos o regionalismos, el surgimiento repentino de híperliderazgos o caudillismos y también su rápido fracaso. Una realidad compleja e inseparable del efecto multiplicador y distorsionador de la desinformación que circula por el infinito digital y el negocio mediático del entretenimiento. Las ciencias de la naturaleza o las neurociencias llevan mucha ventaja a los estudiosos de las ciencias sociales y a los ejecutores de la política a la hora de asumir un puzle en el que interactúan múltiples factores.

Para entendernos más acá de la teoría: fortalecer y dotar de eficacia a esta “democracia compleja” exige diálogo frente a imposición, capacidad de escuchar frente al griterío, humildad contra la prepotencia, defensa radical de la pluralidad ante los sectarismos, respeto en lugar de insultos, colaboración y no crispación. Se trata, efectivamente, de generar inteligencia colectiva y de fortalecer el sistema democrático institucional y las vías de participación y control popular, de forma que ni la dictadura de los expertos ni tampoco la de la opinión pública guíen las decisiones de gobierno. No nos cansemos de insistir: la democracia necesita nuevas vías de participación además de las urnas, pero también órganos eficaces de control, regulación y vigilancia que garanticen que un corrupto o un imbécil que llegue al poder se vea pronto obligado a abandonarlo y haga el mínimo daño posible a la comunidad.

Acercando aún más la lupa a la alta tensión política con la que nace esta legislatura tras años de inestabilidad y bloqueo, la España real de la diversidad y el multipartidismo exige tanta inteligencia y capacidad al Gobierno como a la oposición. Acostumbrados a demasiados años de alternancia bipartita y a un ecosistema mediático condicionado o dócil, hay actores políticos que siguen entregados a la supuesta rentabilidad electoral de la crispación, del populista “y tú más”, del discurso del miedo a la ruptura de España o de la exaltación de un patriotismo excluyente. No es cierto que ese ruido permanente coseche siempre frutos en las urnas (como aquí explica Belén Barreiro). El tiempo (sean 1.456 días de legislatura o muchos menos si se tuerce la vía política con Cataluña) dirá si PP, Vox y Ciudadanos sacan algún beneficio de la táctica común de la hipérbole constante y la deslegitimación de los vencedores.

Ya sea por convicción o por necesidad, el Gobierno de coalición se estrena lanzando signos de haber comprendido esa realidad compleja y la necesidad de asumirla y de actuar en consecuencia. Llega dispuesto (u obligado) a disputar al conservadurismo neoliberal y a la extrema derecha la hegemonía cultural en esta época en la que importan tanto como siempre los principios y los contenidos, pero más que nunca la capacidad de comunicar lo que se hace y el marco del debate público generado. Esta es la traducción (y la almendra) de lo escuchado este martes a Pedro Sánchez en la rueda de prensa (por fin con preguntas y respuestas) posterior al primer consejo de ministros. La comunicación estará en el centro de su acción política, bajo el mando del Director del Gabinete de Presidencia y experto en la materia Iván Redondo, que además asume (entre otros múltiples poderes) la creación de la nueva Oficina de Estrategia de País a Largo Plazo. Se trata de marcar la agenda y la iniciativa, y de eso va el cambio de las reuniones del Ejecutivo del viernes al martes, o el compromiso de “rendir cuentas transparentes” de su gestión “cada 100 días”, confrontando ese compromiso de transparencia con la evidencia de que la oposición no ha concedido ni cien ni un solo día de margen de confianza al gobierno de coalición. Cabe preguntarse si el anuncio del nombramiento de Dolores Delgado como Fiscal General y la polémica generada (y previsible) no ha enturbiado ese ambicioso estreno de una nueva época. Más allá de la discusión de fondo sobre la idoneidad de situar a una exministra al frente de la Fiscalía, podría haber esperado hasta el viernes para evitar esa coincidencia. Pero Sánchez, con el apoyo de Pablo Iglesias, ha pretendido comunicar a la oposición (y al electorado) que pretende gobernar sin complejos una realidad muy compleja. Tanto como la sugerente teoría descrita con envidiable sencillez por Innerarity.

Más contenidos sobre este tema




Hazte socio de infolibre

44 Comentarios
  • mirandoelsol mirandoelsol 17/01/20 08:15

    Buen articulo, tenemos el ejemplo más cercano, el "proces" catalán, un tema muy complejo para el cual la derecha tiene una solución muy simplista, el 155. El cual no soluciona nada y nos lleva a eso, al fascismo o a distintas formas de autoritarismo.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    2

  • ordovas ordovas 16/01/20 23:41

    No, la gente no es idiota. La gente está atada de pies y manos para defenderse de esta casta de políticos vividores.
    La mentira en política debería ser delito contra la ciudadanía. Pero no, nos han acostumbrado a considerar todo relativo hasta conseguir la comunión con ruedas de molino.
    ¿ACASO NO ES SUFICIENTEMENTE DESCRIPTIVO QUE EL SEGUNDO PROBLEMA PARA LA CIUDADANÍA -con diferencia sobre el tercero- SEAN LOS POLÍTICOS Y LA POLÍTICA?

    ¿Llegará la democracia directa?

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    3

  • Emanem Emanem 15/01/20 20:58

    Jesus, intentó analizar tus comentarios de claro sesgo socialista y me resulta difícil encontrar una opinión que compartir contigo......excepto una, la última que afirmas la idea de Pedro Sanchez de gobernar sin complejos.. que verdad mas grande la ausencia de complejos de Pedro Sanchez , porque de lo contrario sería imposible hacer tantas, tantísimas afirmaciones de lo que iba a hacer antes de las elecciones  y decir lo contrario en cuanto estas pasaron.
    Estoy absolutamente convencido no solo de que es el mayor mentiroso pre/post elecciones que hemos tenido en la España democrática, sino también que en el futuro nadie, que no sea el mismo, será capaz de superar ese listón de falacias.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 2 Respuestas

    27

    7

    • paleologo paleologo 19/01/20 19:59

      Para mentir, lo que se dice MENTIR, los dirigentes del PP, de VOX, de Ciudadanos, esos, esos si que tienen Catedra.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

    • svara svara 16/01/20 19:57

      No crea usted, recuerda aquello de..."les puedo asegurar, no les quepa la menor duda, de que Sadam Husein tiene armas de destrucción masiva" o aquella con la que otro impresentable gano unas elecciones "les aseguro que si llego a la presidencia del gobierno, no voy a subir los impuestos" o los famosos pss! aquellos hilillos de plastilina que emanaban del Prestige... No se engañe o no sea tan cínico, este tipo de consignas huelen a rancio y espero que el pueblo español se vaya curando de estas y otras fábulas que algunos políticos no pueden evitar

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      5

  • bidebi bidebi 15/01/20 15:12

    Que todos los ciudadanos deben contribuir en forma proporcional a sus ingresos no es una premisa compleja, es muy simple, primaria y esencial en una sociedad democrática. Lo complejo es hacer que se cumpla por falta de valentía y por hipotecas de los políticos encargados de hacerlo. Lo mismo se puede decir de la voluntad de evitar el tremendo fraude fiscal. ¿Dónde está la complejidad?. En la voluntad. Porque la complejidad en democracia no puede estar en temer que si les exige pagar se van, ya que entonces no estamos en democracia.
    Lo mismo se podría decir del conflicto político con Catalunya, donde la “complejidad” es un invento interesado y todos sabemos de las soluciones necesarias.
    La usura de la banca privada y su consecuencia de los desahucios no es complejo si no muy simple de entender desde el monopolio del dinero otorgado. Lo “complejo” en esta sociedad, en la que tiene tanto poder, es construir una banca oficial o nacionalizar el crédito privado. Pero es complejo porque el poder real se enfrentaría. O sea, que en realidad no es complejo, lo complejo por miedo es hacer justicia.
    Y así casi todos los graves problemas sociales. Su “complejidad” es una trampa dialéctica para mantenerlos. Si el nuevo gobierno representa los intereses de las mayorías sociales, ¿cómo es posible que no gobierne radicalmente a favor de esos intereses?. Pues porque los intereses del absoluto poder económico en manos de las minorías no lo permitirían. ¿Es complejo el problema?. No, es muy simple. La complejidad se encuentra en encontrar un gobierno con ovarios para hacerlo o simplemente quererlo.
    Las palabras y los conceptos se utilizan todos los días para ocultar la realidad.


    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    8

    29

    • irreligionproletaria irreligionproletaria 15/01/20 15:52

      "Algo falta..." T.W. Adorno 1975.

      Responder

      Denunciar comentario

      1

      0

  • bidebi bidebi 15/01/20 15:11

    Vivimos entre eufemismos. “¿Por qué lo llamamos amor cuando queremos decir sexo?”, se preguntaba Groucho. Pues ahora se podría preguntar algo parecido ¿por qué le llamamos complejidad cuando queremos decir impotencia?. Pues quizás la respuesta esté en que queremos ocultar nuestra impotencia, queremos ocultar que el poder democrático está subordinado al verdadero poder. Queremos ocultar por todos los medios que no vivimos en una democracia en la que las mayorías puedan tomar el poder. Esfuerzo inútil, porque todos los días se demuestra lo contrario. Y entre tantas mentiras la cosa política pues está despreciada, por mentirosos compulsivos.
    Teorizar sobre complejidades y simplicidades puede ser divertido para el que se divierte con ello, pero me temo que aburre a casi todos.
    Si previamente calificamos algo como complejo ya estamos propiciando que la plebe ignorante no pueda decidir sobre ello y en consecuencia iríamos directos hacia un despotismo ilustrado. Y olvidaremos que los técnicos que proponemos como capaces de resolver las “complejidades” también tienen ideología y en consecuencia son parte del problema.
    A mi me parece que los conflictos sociales no son complejos en si mismos, su complejidad se halla en resolverlos desde los intereses de las mayorías y no de las minorías.
    Por lo tanto, la complejidad no está en el conflicto, tampoco en la solución como tal, si no en que los que mandan en las sociedades, que no es la democracia, nos permitan solucionarlo.

    Responder

    Denunciar comentario

    7

    21

  • CarlosP58 CarlosP58 15/01/20 14:39

    Muchas gracias Jesús por un análisis certero de un momento extraño de este país llamado España donde, para demasiados radicales, todo empieza y acaba.
    Recojo tus palabras donde dices que la situación :
    "exige diálogo frente a imposición, capacidad de escuchar frente al griterío, humildad contra la prepotencia, defensa radical de la pluralidad ante los sectarismos, respeto en lugar de insultos, colaboración y no crispación. Se trata, efectivamente, de generar inteligencia colectiva y de fortalecer el sistema democrático institucional y las vías de participación y control popular, de forma que ni la dictadura de los expertos ni tampoco la de la opinión pública guíen las decisiones de gobierno*
    De conseguir un poco de lo que propones, entraríamos en un tiempo nuevo y seguro que mejor.
    Y culminas con un broche que no deberíamos olvidar como ciudadanos y votantes en una democracia participativa. Y nos dices :"la democracia necesita nuevas vías de participación además de las urnas, pero también órganos eficaces de control, regulación y vigilancia que garanticen que un corrupto o un imbécil que llegue al poder se vea pronto obligado a abandonarlo y haga el mínimo daño posible a la comunidad"
    Si nos hiciéramos responsables de eso, la política se haría de otra manera y, muy probablemente, con otros políticos, periodistas, jueces o reguladores que actúan muchas veces contra los españoles defendiendo a España. Qué ironía!
    Saludos y Periodismo Libre.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    21

  • Aserejé Aserejé 15/01/20 13:09

    Excelente, profundo e inteligente artículo, Jesús Maraña. El ruido y la crispación permanente son maneras continuas de actuar de la derecha -hoy trifachito-, por lo que a lo mejor es porque sí les dan rédito electoral; sintiendo discrepar algo de Belen Barreiro, a la que considero una excelente profesional.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    1

    13

    • micanuto micanuto 15/01/20 16:30

      Opino igual.  Son unos sinvergüenzas pero no tontos. Ese estilo  tan bronco y miserable, consigue alejar de las urnas a la parte, económica e ideológica, más débil de la sociedad, gente que de ir a votar seguro que no sería a ellos, así que si, si les interesa, los botones de muestra son cada vez mayores. Solo espero que este gobierno lleve a cabo políticas sociales que mejoren la justicia, y eliminen  desigualdades y precariedades, para que esa gente vea que no todos los políticos son iguales y vaya a votar.

      Responder

      Denunciar comentario

      2

      11

  • MASEGOSO MASEGOSO 15/01/20 11:22

    1/2
    Pensar que la política es simple o que lleva a un camino de soluciones simples es desconocer el tejido de la política.

    Nace del planteamiento de un pensamiento, que puedo o no, llevar la solución a los problemas que encauzan la vida de una ciudadanía. Esta ciudadanía, hoy mayoritariamente libre de pensamiento y expresión produce, en ocasiones, monstruos que en su simplicidad tejen nudos que, por su complejidad solo se solucionan cortándolos, siempre por la fuerza. Es el nacimiento de las dictaduras.

    ¿Podemos contemplar, hoy y aquí, cual es la meta del camino emprendido por la derecha (en toda su dimensión) con respecto a este gobierno de coalición izquierdista?

    La pregunta, que puede tildarse de compleja por su dilatación en el tiempo, requiere tener en cuenta factores históricos, económicos, culturales y de casta.

    En las clases sociales españolas, vigentes desde finales del siglo XIX, no ha existido transmutación efectiva a nuestros días. Esa es la base de esta complejidad idiota, estúpida y de mentes tan cerradas en su estatus social que, no viendo más allá de sus pestañas, tienen los ojos del entendimiento cerrados en sus convicciones clasistas.

    Alianza Popular nació del entorno de esa casta belicista que, con fuerza, supo imponer las leyes fundamentales de la dictadura franquista y reflejarlas en la C 1978. Ya estaba, lo que faltó atar, bien atado.

    A lo largo de estos cuarenta y dos años de transición, que no verdadera democracia, hemos visto como la izquierda significativa, PSOE, se ha ido “derechizando” hasta el punto de poner trabas a sus propios Secretarios Generales en el propósito de entendimiento con la derecha surgida de la dictadura anterior.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    16

  • MASEGOSO MASEGOSO 15/01/20 11:21

    2/2
    Los Felipe González, Alfonso Guerra, José Bono , los presidentes y ex presidentes de las comunidades autónomas de Extremadura, Castilla la Mancha, Aragón, Andalucía y otras, han puesto en su punto de mira las actuaciones de Pedro Sánchez para formar este gobierno de coalición con Unidas Podemos, de ahí que no quepa otra idea que no sea la de su aceptación del neoliberalismo o capitalismo salvaje (adjetivo más acorde con su actuación e inserción en el mundo de la política) que adquiere voluntades, cabeceras editoriales, y cualquier medio necesario para enturbiar y crear complejidad a la vida de las sociedades estructuradas.

    “Para todo problema complejo existe una respuesta que es clara, simple y falsa.” Esa es la cuestión que a este momento político en España le corresponde por derecho propio y en consonancia con las expresiones que la derecha, recalcitrante, impone a su discurso. Se ha vuelto a oír la expresión “guerra civil”, se alude al ejercito y las FOP, en cuyo seno la idea de la dictadura reverdece haciéndoles obviar y olvidar quien paga sus salarios y de donde sale ese dinero.

    Afortunadamente hay militares, policías y guardias civiles que entienden bien la dimensión entre dictadura y democracia.

    Esperemos que esta ventana no se cierre y que esa puerta de entrada al consenso, la meditación y, sobre todo, solucionen los terribles problemas que tienen una mayoría de españoles que sobreviven sumidos en la pobreza y el abandono generado por esa nueva forma de capitalismo denominada neoliberalismo.
    Gracias señor Maraña, estamos necesitados de estas inyecciones de moral que dan sus artículos.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    19

  • florenblues florenblues 15/01/20 10:22

    El nombramiento de Delgado, aparte de filias y fobias, es un nombramiento a "cara de perro", un aviso a la judicatura, a la conservadora sobre todo, que se acabó el cachondeo, que el bipartidismo es ya historia y que medrar en la carrera judicial haciendo los recados del poder ya no es la vía. Este gobierno va en serio y ha querido dejarlo claro desde el minuto uno. Un acierto a mi modo de ver.
    Que el trifachito, en la oposición, o lo que sea, no va dar tregua alguna, también ha quedado claro, pero las personas que hemos apoyado la coaliccion debemos tener paciencia y dejar los ladridos a los abascales y casados; llegado el caso, a defender en la calle nuestro Gobierno.

    Salud.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    1

    37

    • Aserejé Aserejé 15/01/20 13:02

      Suscribo totalmente tu certero -en mi opinión- comentario. Saludos

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      16



 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.