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Desde la tramoya

La fase de perversión

Publicada el 24/04/2020 a las 06:00

Por muy original que sea el momento que atravesamos, el ser humano tiene más o menos el mismo cerebro desde hace unos 200.000 años, y sigue siendo idéntico en su esencia al mamífero gregario, inventor de utensilios, narrador de historias, solidario con los suyos, a veces cruel con aquel al que teme o al que puede someter.

Por eso los historiadores y los sociólogos encuentran tantas recurrencias en el comportamiento humano, sean cuales fueran los recursos del momento o lo sorpresivo de los acontecimientos.

No hay nada sorprendente en lo que estamos observando en España y en el resto del mundo con respecto a las reacciones de los pueblos a las decisiones de sus gobernantes. En una primera fase, que llamamos “de eclosión”, ante el ataque de un enemigo externo, la comunidad se une en torno a su líder. Lo han descrito la sociología y la ciencia política como un fenómeno de “cierre de filas”. Basta con ponerse al frente de la respuesta, llamar a la unidad de la nación, empatizar con las víctimas y prometer la victoria sobre el enemigo, sea quien sea, otra nación que agrede, un grupo terrorista, un desastre natural o un virus contagioso. Véase la respuesta casi simultánea de los líderes del mundo en marzo y se observará cómo acudieron prácticamente todos al mismo manual: solemnes apariciones ante la televisión, palabras tiernas de apoyo a los enfermos y a las familias de los muertos, apelaciones al pueblo que lucha fuerte y unido, promesas de victoria...

Bien. Pero luego viene casi inevitablemente una segunda fase, que llamamos “de perversión”. La nación se cansa. La respuesta quizá no sea tan rápida como se prometió. Pasado el primer momento de sorpresa, acostumbrada la comunidad a la penuria, harta de pelear, llega la impaciencia primero y la indignación después. Pervertir es “perturbar el orden o estado de las cosas”. Y las cosas, tras el choque inicial de la agresión, en efecto, se perturban. Reaparecen las ideologías divisivas, que se superponen al patriotismo unificador inicial. Los adversarios del gobernante aprovechan la oportunidad propiciando un estado ánimo cada día más desconfiado, o sumándose a él y capitalizándolo. Los grupos de interés críticos ya no resisten la tentación de reclamar sus deudas.

Hace ya algunos días que esa fase llegó a muchos gobiernos, el español entre ellos. En la fase de perversión no hay acuerdo sobre lo que sucede, los datos fallan, los expertos discrepan, la confusión crece, las contradicciones afloran. No es culpa –solo– de las autoridades. Por mucho que tratemos de convencernos de “la contundencia de los hechos”, el veredicto que una sociedad emite sobre los acontecimientos está sesgado irremediablemente por los juicios y los prejuicios que proceden de los líderes de opinión de esa sociedad. De modo que hay sucesos y decisiones que, siendo exactamente iguales en un sitio y otro, o en un tiempo u otro posterior, son percibidos de manera completamente distinta en el primero y en el segundo.

En comunicación de crisis, una subdisciplina específica de la comunicación pública, recomendamos que en esa fase de perversión, sin duda la más difícil, se sigan media decena de instrucciones básicas. Siento profundamente que el Gobierno no las esté aplicando, porque no tengo la más mínima duda de su buena fe, ni tampoco de su preparación técnica, considerando todas las limitaciones. Y así, si en la fase de eclosión el manual pide paternalismo, solemnidad, unidad patriótica y promesa de victoria sobre el enemigo, en esta otra, el manual –no el mío, sino el manual universal– propone:

Que los técnicos sustituyan a los políticos. De hecho, los políticos “molestan”, porque por definición darán visiones contradictorias de lo que sucede. Las llamadas a grandes pactos nacionales pueden resultar incluso letalmente decepcionantes, porque de un líder supuestamente unificador se espera que logre unificar, no que sus compromisos caigan en saco roto.

Humildad, incluso ante los ataques más furibundos. Complace escuchar al ministro Illa, pero el confort solo dura un rato, hasta que se enciende el debate y otros portavoces del Gobierno o sus satélites lanzan invectivas contra los disidentes.

Unidad y claridad de criterio. En medio del cansancio las órdenes contradictorias resultan ofensivas y sugieren ausencia de conocimiento y falta de criterio. Un mando policial es corregido por su superior, que en realidad se limitó a explicar lo que legítima y legalmente tenía la intención de hacer: perseguir los bulos sobre la gestión del Gobierno. Sorprendentemente se invita a los niños a ir a la compra con un mayor, y a las pocas horas se les deja ir a pasear, e incluso se les pide perdón... El problema no es solo ni fundamentalmente el sentido de la decisión, sino que dentro del mismo Gobierno aparezcan de manera inmediata diferencias de criterio que hacen pensar al personal, aunque no sea cierto, que nadie está realmente al timón.

Dosificar las intervenciones. Prolongar las presencias en los medios de comunicación –incluyendo entre ellos las redes sociales, por supuesto– se convierte en un riesgo innecesario. Se dan las instrucciones imprescindibles cuando se hayan validado por todos los decisores, y poco más. No es necesario contestar a la última controversia en tiempo real. El último ejemplo que demuestra el peligro de empeñarse en estar ante la cámara cuando ya nadie quiere verte lo aporta Pablo Iglesias y su petición de disculpas a los niños y niñas porque “no hemos sido claros para explicaros ahora cómo podréis salir a dar paseos”. Ese paternalismo compungido, ñoño y pueril, no está a la altura del tremendo lío en que se encuentra un país que ya solo quiere salir cuanto antes de este confinamiento, que resulta ser el más estricto del mundo.

Confianza y optimismo. Es legítimo y legal, sí, que el Gobierno busque bulos y trate de evitarlos cuando esas mentiras puedan desestabilizar la tarea de las autoridades estatales. Pero, ¿es necesario? ¿Es conveniente? Es cierto que los bulos se difunden hoy a la velocidad de un click, pero también es verdad que se descubren con esa misma celeridad. Y que no hace falta para desvelarlos la concurrencia del Gobierno, que además es más lento y proceloso en la denuncia. Pocas cosas peores para un Gobierno que dar la impresión de estar a la defensiva y ejercer un comportamiento represivo con una ciudadanía cansada, confundida y mayormente responsable.

Hay otras fases posteriores en la gestión de la comunicación de crisis. A la tercera la llamamos “síntesis”. El momento en el que se produce un consenso social sobre la gestión gubernamental. Cuando el clima de opinión –el que se perciba en las sobremesas, en las cafeterías y los restaurantes, en los lugares de trabajo...– fija si el Gobierno lo hizo bien o mal. El clima de opinión que acalla las opiniones minoritarias en una espiral de silencio. No creo que aún haya una mayoría de españoles que piensen que el Gobierno lo ha hecho mal. Aunque haya falsos sociólogos inventando encuestas tratando de constatar lo contrario. El Gobierno tiene aún margen. Pero a diferencia de los tribunales de Justicia, el tribunal de la opinión pública no admite recursos ni apelaciones. Una vez que sentencia no suele desdecirse.

Hay luego repuntes de la crisis –“fases de renovación”, los llamamos–. De aquí a un año, de aquí a cinco o diez, cuando vuelva a pasar algo parecido a lo que ahora sufrimos, o cuando rindamos homenajes en los aniversarios, miraremos atrás y volveremos a hablar de lo que nos pasó. Quizá entonces la perspectiva nos permita, a nosotros o a nuestros hijos, ver las cosas con menos pasión. Quién sabe.

En estos días se ha hablado mucho de Churchill como el ejemplo de líder a seguir. A pesar de lo controvertido o deplorable de muchas de sus decisiones previas o posteriores, se alaba su capacidad unificadora e inspiradora en tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Esas alabanzas deberían tomar en consideración lo que le sucedió tras la Guerra: perdió las elecciones cuando llegó la paz.

La historia no se repite, pero sus enseñanzas son siempre las mismas.

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10 Comentarios
  • Silk Road Silk Road 24/04/20 23:48

    Se te ha olvidado un consejo para nuestros próceres, Arroyo: tener sentido común. Porque lo de llevar a los niños a la farmacia y al banco se ha quedado segundo en la carrera de insensateces sólo porque Trump, siempre haciendo valer lo de America first, lo ha visto como una provocación y, no dispuesto a ser menos ridículo que los españoles, ha sugerido inyectarse desinfectante como medida profiláctica.

    Y ya puestos, ¿dónde está el peligro en salir a pasear, a correr, a dar una vuelta por el campo o a cuidar el huerto sin juntarse con otros? Me lo expliquen. Que ya empieza a parecer que nuestros sabios dirigentes le estan cogiendo demasiado el gusto a lo de dar órdenes y poner multas con la excusa del estado de alarma.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 24/04/20 19:57

    Jindama = (Del caló 'jindama') 1. f. jerg. Miedo, cobardía.

    Descompasado, a = 1. adj. descomedido (‖ excesivo).

    Jindama descompasada = Expresión para describir el sentimiento que, con la excusa de la COVID-19, casi todos los gobiernos occidentales, exceptuado de momento el sueco, han conseguido inocular en las ya de por sí acobardadas masas de sus respectivos países. Tiene la gran ventaja de que así se las maneja y manipula más fácilmente aún. Además de la probable generación de un paro nunca visto y de una gigantesca deuda pública que a saber cómo pagarán esas mismas masas (¿quién, si no?), provoca la jindama descompasada una sumisión inconcebible (eufemismo: "ejemplar comportamiento cívico") en ciudadanos que se dicen demócratas, y también promueve bajos sentimientos de envidia, delación, persecución y "balconazismo". Se podría aliviar, además de con un espíritu un poco menos medroso, con medios técnicos tales como un número suficiente de tests fiables, tests que el Gobierno promete desde hace bastantes días que estarán listos dentro de pocos días. Pero la jindama descompasada también inhibe el pensamiento lógico y la gente no parece darse mucha cuenta tampoco de ese pequeño detalle.

    No sé si para dar todavía más miedo, el Ministro Illa cada día tiene más aspecto de enterrador de "western". No me extraña porque a él, que solo venía al Gobierno de pegote impuesto por Iceta, es al que le ha caído con mucho el marrón más gordo. Igual le pasa por filósofo.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 24/04/20 13:37

    En este enlace https://unherd.com/thepost/coming-up-epidemiologist-prof-johan-giesecke-shares-lessons-from-sweden/ se puede ver y oír (en inglés, eso sí) a un epidemiólogo sueco, jefe que fue de estos asuntos en la administración sueca, hoy retirado pero que aún asesora a su gobierno y al ECDC, defender un punto de vista muy distinto al del Gobierno español y al de la mayoría de los gobiernos europeos. Es interesante, aparte de los asuntos puramente médicos, porque insiste en que:

    1) En China sí, porque no lo es, pero en una democracia no se puede encerrar indefinidamente a la gente.
    2) Está muy preocupado por la deriva autoritaria, que ya es una dictadura en Hungría y podría extenderse con facilidad a otros países.
    3) De un confinamiento estricto es muy difícil y muy lento salir. Cabría añadir que de la reclusión más estricta del mundo, que es la nuestra, es de donde más difícil y más lentamente se saldrá. Y con mayor ruina.
    4) Critica el informe del Imperial College, que considera el informe con más repercusión de todos los tiempos QUE NO HA SIDO SOMETIDO A LA CRÍTICA DE EXPERTOS ANTES DE SER PUBLICADO (efectivamente, no lo fue) y, en punto concreto en el que también lleva razón, porque el informe asumió que el número de UCIs era fijo e inamovible, lo que no ha sido así de ninguna manera en ningún sitio.

    En fin, que no solo en política de comunicación, como hace aquí el señor Arroyo, se puede discrepar legítimamente del Gobierno.

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  • GRINGO GRINGO 24/04/20 13:29

    Ya lo siento Luis, pero hoy tampoco estoy de acuerdo contigo, "España vive en permanente estado de perversión", no llega a ése estado después de un proceso, el que sea, y eso nos diferencia para mal de otros países, no sé si me explico.

    Mucho me temo que en el hemiciclo hay unos cuantos "pervertidos".

    Aquí se utiliza más como punto de partida la descalificación, que para eso tienen "infinidad de mercenarios que se hacen llamar periodistas, a veces de investigación", dedicados a menospreciar y bombardear a las audiencias, día sí día también, tratando de posicionar a los oyentes en contra del gobierno, menos cuando es del PP, que ahí se escudan en el "y tú más".

    Si a eso unimos el gesto compungido de los "patriomierdas", muy de la escuela nacional católica, tolerantes con el pecado siempre y cuando haya arrepentimiento, el cóctel es perfecto.

    Poner en tela de juicio cualquier decisión es su principal objetivo, pero no ahora en ésta pandemia, lo han hecho antes y lo seguirán haciendo después, es su mejor manera de ejercer "el patriomierdismo nacional católico".

    Ésta es la oposición política en España, amparados en el Capitán Aposteriori, y con su parafernalia de corbatas negras, banderas a media asta y tonterías por el estilo tratan de confundir a los ciudadanos, pero sin ofrecer ninguna alternativa a futuro, sólo critican lo que pasó.

    Ellos eran partidarios,"ahora", de haber confinado a los españoles en Febrero, y si se hubiera hecho, dirían que pecaron de alarmistas y se cargaron la economía, el caso es "pervertir".

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  • Antonio LCL Antonio LCL 24/04/20 11:57

    Un placer leerlo y disfrutar de sus análisis, no siempre compartidos. Algún comentario al respecto se adjunta criticando alguna de sus fobias, como si quienes leemos inforlibre no tuviéramos alguna(s) en nuestro cerebro, por las experiencias vividas quienes vamos para los 70. Ahí estamos empujando del carro de una democracia herida, que muchos pretenden meter en la UVI para luego desconectar el respirador de su triste historia.

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  • Lunilla Lunilla 24/04/20 10:42

    "Ningún favor produce una gratitud menos permanente que el don de la libertad" Especialamente entre aquellos pueblos que están dispuestos a hacer mal uso de ella"/ "Asi se pronunciaba el General Juan Francisco de San Martin; -Reconocido como ele Libertador de Argentina, Chile y Perù "Estos Gallegos creen que nuestras Bayonetas-'ya no cortan ni ensartan' -"Vamos a desengañarles, si nos falta dinero y uniformes vamos a pelear desnudos, como nuestros paisanos los indios, seamos libres y lo demás no importa nada"La avaricia y el lujo han sido la ruina de todo un Estado. "Me ato ato a sus brazos con placer tan fuerte que como vos la muerte me abandonaría Dante Aligheri-diixit"-"Miro a mi perro y me canso de ser persona; -El Hombre. un milímetro por encima del mono, cuando no, un milímetro por debajo del mono". -"Pio Baroja-dixit" -La vida me ha soportado demasiado sobre el pomo de la tierra- con este rol culpable de todo y la huella indeleble de los 'adioses- Luis Alberto costales-dixit- 'Señalo que hago y me digo en plena libertad- sueño en que hay Dios y que vivo; sueño que haya que callar- Silvio Rodriguez - dixit" El amor se brinda a si mismo tal como una flor da su perfume: Jiddu Krishnamurti- ddixit" 'y-además(lo he leído no se donde), la vida del 'libertino' es una de las mejores preparaciones para el 'misticismo' ; Herman Hess-dixit": "Un artista es un hombre que tiene elpoder de comunicar un espíritu en claros y oscuros a un trozo de papel y venderlo en trozos, a penique y medio el ejemplar"- John Locke- dixit- "El amor crece con fuerza en la madurez del espíritu- Manuel Azaña- dixit / _Conocerse a si mismo es el mayor saber- ¡Galieeo Galilei!!---Un cordial saludo ..El DIablo Cojuelo PD: Enviado a Editar a las 10,39 h. a/m. -¡Estimados smoderadores!! Hoy nos h 'atraido' nuestra historia contemporánea..¡miren A ver de remitirlo editado lo antes posible--¡¡Muchas - Gracias !!!

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  • paco arbillaga paco arbillaga 24/04/20 10:09


    De un partido que cometió la canallada de implicar a España en la guerra de Irak (que sirvió para destrozar un país y fomentar el terrorismo islámico) mintiéndonos con las armas de destrucción masiva. De un partido, y de todos sus voceros mediáticos, que nos quisieron engañar en la salvajada de los asesinatos de los trenes en Madrid incluso implicando en aquellas muertes al Gobierno al igual que lo están haciendo ahora, podemos esperar cualquier actuación que hagan para reconquistar el poder politico, por dura que nos parezca.

    No olvidemos que sus antecesores montaron una guerra incivil. Osasuna.

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  • Diego de Miranda Diego de Miranda 24/04/20 09:16

    Brillante e interesante análisis. Cuando deja de escribir con las tripas y aplica el frío intelecto, sr Arroyo, es usted un excelente articulista. Sabe de qué habla y lo explica de manera clara y didáctica, con los desgloses oportunos. Siempre algún retortijón le hace aflorar la fobia particular que siente hacia Pablo Iglesias (cuestión que afecta también a alguno de los contertulios habituales de este foro. !Ay, esa arrogancia intelectual!), y eso a menudo desluce el resultado final. Aunque en esta ocasión coincido plenamente con usted.

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    • jorgeplaza jorgeplaza 24/04/20 13:39

      A mí me pasa con respecto a Iglesias lo mismo que a Arroyo pero en más virulento: la sola presencia de la jeta de Iglesias en la tele me solivianta. Es un hipócrita que no entiendo cómo puede engañar a nadie, porque es muy mal actor, además. Un indeseable (y mira que tiene competencia en la política española) se lo mire por donde se lo mire.

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    • BASTE BASTE 24/04/20 09:30

      Totalmente de acuerdo con Arroyo y tu comentario.

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