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Muros sin Fronteras

¿Son todas las opiniones respetables?

Publicada el 18/06/2020 a las 06:00

Se ha puesto de moda un tipo de estupidez: estar en contra de la vacuna del covid-19, aún no inventada pese a que los medios de comunicación publicamos rumores y supuestos avances que suelen tener su impacto inmediato en las cotizaciones en Bolsa de las farmacéuticas. ¿Será el objetivo de tanto optimismo anticipado? Políticos como Donald Trump necesitan este tipo de noticias, reales o no, para mejorar sus posibilidades de reelección en noviembre.

Los conspiranoicos 2.0 ven vínculos entre Bill Gates, fundador de Microsoft, el multimillonario George Soros, la tecnología 5G y las vacunas. Aseguran que tratan de insertarnos un chip en el cerebro para robotizarnos y lograr que hagamos su voluntad. ¿No estaba ya inventado ese control masivo a través de la publicidad y la propaganda? Escuchamos cada poco la estruendosa irrupción de un nuevo fiel a la secta, sea cantante, presunto profesor de una universidad católica o cardenal, y la anunciamos con tanto bombo que a veces no se sabe quiénes son los tontos y quiénes los listos. Estamos ante la última pirueta del movimiento antivacunas que lleva años entre nosotros. Reclaman su libertad poniendo en peligro la salud de la mayoría.

En nuestro declive hemos sustituido ideas por opiniones, que no son lo mismo. Pensar y decir no suelen ser actos consecutivos ni tienen por qué estar relacionados. Hay gente capaz de decir mucho todos los días sin pensar una sola vez en todo el año. Ese decir vacuo se nutre de repetir lo que se oye por ahí sin contrastar su veracidad. Domina el ambiente un runrún tóxico. Prima la bronca sobre la propuesta. No son solo las redes sociales, algunos medios son correas de transmisión de ruido.

Dos o más personas que pleitean en un plató de televisión o en una radio no conforman una conversación ni un debate; tampoco una clarificación. Es necesario un ejercicio poco español, el de la escucha del otro. No entendida como pausa circunstancial y sorda para pensar en qué vamos a decir a continuación, sino en el intento de comprender desde el respeto a quien nos habla. No sabemos discrepar, reconocer que el otro puede tener algo de razón, aportar algún detalle, aunque sea nimio, que permita confirmar o enriquecer nuestro discurso.

Es difícil enfrentarse a las mentiras convertidas en discurso. Sucede en EEUU con Trump; en el Reino Unido, con Boris Johnson, y en España, con Pablo Casado y Santiago Abascal. Los medios de comunicación tradicionales no han dado todavía con la tecla: ¿ignorarles o enfrentarles? El número de votos no convierten en respetables a grupos como VOX ni les igualan a otros que luchan contra la xenofobia, la pobreza y la exclusión. Quien miente sistemáticamente debería estar fuera del juego, al menos en los medios de comunicación.

Las redes sociales son un murmullo paralelo permanente que marca la agenda política, que nos obliga a entrar en el juego. Es interesante lo ocurrido en The New York Times tras publicar un artículo de opinión del senador Tom Colton, en el que llamaba al despliegue de tropas de combate en las ciudades estadounidenses para enfrentarse a los manifestantes. Su contenido era peligroso, además de inconstitucional. ¿Debió publicarse? Si al filme Lo que el viento se llevó, estrenado en 1939 y que trata del racismo y la esclavitud en el siglo XIX en EEUU, debemos acompañarlo con una advertencia, ¿qué hubiera sido necesario con el senador incendiario?

En aras de una mala interpretación del derecho de expresión sentamos en una misma mesa a un científico y a un conspiranoico del 5G/vacuna covid, igualando sus discursos. El mero hecho de sentarlos juntos otorga al impostor una credibilidad de la que carece. No es lo mismo afirmar que la Tierra es redonda que defender que es plana. No es lo mismo erradicar una enfermedad que despertarla.

La guerra por las audiencias no puede conducirnos al todo vale porque si no seremos, y ya lo somos, responsables de la perversión del lenguaje y de la convivencia. No se puede dar pábulo a las sandeces del obispo homófobo de Alcalá de Henares ni a las del cardenal Cañizares, que no cesan de repetir bulos desde su mentalidad medieval. Su negocio es el miedo. No deberían financiarse a cargo de los Presupuestos Generales del Estado. Que lo sostengan sus fieles, como sucede con los otros credos. El Estado debería ayudar directamente a las órdenes religiosas que realizan un trabajo social, y a Cáritas.

Con las prisas por estar en el maldito trending topic se nos ha olvidado el contexto. No se puede publicar Mein Kampf sin explicar qué supuso el nazismo y mostrar la realidad de los campos de exterminio. Es un problema que se resuelve en la educación.

En España carecemos de una memoria de la Guerra Civil y de la dictadura, más allá de los gritos del “y tú más” desde las nuevas trincheras. No tenemos lugares emblemáticos que visitar. Muy pocos de los alumnos estudian y visitan Auschwitz o Mauthausen. Los países sin una memoria democrática sólida suelen tener democracias frágiles e incompletas.

Nuestro trabajo como periodistas no se basa en la objetividad como valor supremo porque no existe, todos somos subjetivos: los informadores y los lectores. El pacto hipocrático es con los hechos comprobados, narrados desde la honestidad de quien trata de acercarse a la verdad. En ese camino no caben los conspiranoicos, ni los racistas, ni los odiadores profesionales. Nuestra función es poner a todos en su sitio, apartar a los tóxicos y entregar el centro del escenario a los imprescindibles, a los constructores de esperanzas.

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32 Comentarios
  • AMP AMP 20/06/20 12:50

    A la pregunta del titular: pues no, no todas las opiniones son respetables ni tampoco las personas que la emiten.

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  • GRINGO GRINGO 19/06/20 09:20

    Está claro que No todas las opiniones son respetables, y no hay que extenderse mucho más, con los 36 segundos del vídeo de Lillo se entiende, para el que quiera entender, que quizás es mucho pedir....., aunque eso es así.

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  • Alfonso J. Vázquez Alfonso J. Vázquez 19/06/20 06:07

    ¿Qué clase de capacidad de reflexión tiene el ciudadano español?
    ¿La misma que tuvo el ciudadano alemán que votó a Hitler?
    ¿La misma de los norteamericanos que votaron a Trump
    ¿Europa es el poso cultural del mundo?
    ¿Lo es España?
    ¿O lo único que hay aquí es CASI UNA MAYORÍA de MENTECATOS, que gracias a una LEY ELECTORAL FRAUDULENTA que no respeta el principio:"una persona un voto" - les da DISTINTO VALOR a unos que a otros - permite que la EXTREMA derecha (PP) y la ULTRA derecha (VOX) gobierne con el apoyo de C's que no se sabe si es CARNE O PESCADO?

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  • Galias Galias 19/06/20 00:45

    Está clarísimo. Es denigrante que los medios privados de comunicación pongan en pié de igualdad la presencia o las declaraciones de los miembros de Vox con otras presencias u opiniones o declaraciones más sensatas y positivas pero que esto lo haga televisión española , es trágico. Esta mañana he puesto el programa matinal de TV1 y al primero que entrevistan es a un diputado de Vox, que, muy ufano dice, muchas gracias por invitarme. Ignoro su nombre, porque inmediatamente he cambiado de canal pero es un diputado de lo más reaccionario, de extrema derecha, por no decir fascista.El sr Fortes invita como la cosa más natural a los miembros de Vox, por el hecho de tener 52 diputados y en aras de la pluralidad y la libertad de expresión cuando sus opiniones son siempre xenófobas, racistas y anti feministas. Son intolerables esas invitaciones y solo favorecen extender el fascismo. Por tanto, hay que ignorarlos, silenciar los, no dar pábulo a declaraciones para luego criticarla con lo fácil que es ignorarlas, no repetirlas y ampliarla.
    Ahora bien, si los medios privados solo buscan aumentar la audiencia y cuánto más debate haya y ruido ellos creen que les favorece, es inexplicable en televisión española.

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  • Amatista Amatista 18/06/20 19:46

    “La escucha del otro (...) El otro puede tener algo de razón” Cuando esa posibilidad se instale en el mundo como algo cierto y completamente adecuado seremos de otra forma y nos irá mejor. Depende de la educación, sí, ¿y de qué depende la educación? Del nivel de desarrollo de la humanidad. Es claro que aún no hemos llegado a nuestro máximo potencial, pero quiero ser optimista: Estamos en ello. Y, para seguir avanzando, hay que dejar de pelearse unos con otros, dejar de creer que tenemos toda la razón, dejar de participar o trasmitir mensajes que niegan al otro y apuntarse solo a lo que nos enriquece, no a lo que nos devalúa como personas. De ese tipo de sociedad, educada y conciliadora, no puede surgir un líder vano o malvado, porque ella no lo contiene, y no lo aplaudiría si lo hiciera; pueden surgir errores, sí, pero no de este calibre. 

    Gracias, Sr Lobo.

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  • Jotaechada Jotaechada 18/06/20 18:58

    Gracias, Ramón Lobo, por tus escritos, siempre contundentes, imprescindibles, clarísimos !

    Desde la antigüedad hasta hoy, 2020, la estupidez no para; no hay profesiones, barrios, ámbitos y niveles sociales...libres de esa pandemia. Un ejemplo concreto y actual, entre tantísimos, es el del cardenal Cañizares. ¡Qué vergüenza! ¿No quedan ya ciudadanos católicos de buena voluntad, con  sentido común, inteligentes y responsablemente libres para manifestar en público su disgusto por el personaje valenciano? Quisiera consolarme imaginando el sufrimiento del papa Francisco, maniatado, al borde tal vez de la desesperación.

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  • Petín 1 Petín 1 18/06/20 18:45

    La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio, por eso hay que enfrentarse a la mentira no es bueno callar ante ella, otra cosa es que la verdad no es única, sino que hay varias posibilidades de verla y de eso se aprovecha la mentira para oponerse.

    No basta con decir la verdad, sino que es necesario mostrar la causa de la mentira. hay que enfrentarse a las “verdades” de los otros y rebatirlas con razones.

    Es cierto que debemos saber escuchar, pero no más cierto que debemos ser escuchados.

    La gran carta del nazismo es la negación de lo ocurrido, por eso es menester destaparlo, escribirlo y enseñarlo, hay que demostrar sus mentiras y hacerlas conocer.

    El Holocausto no sucedió, las abuelas de la Plaza de Mayo no han existido, los asesinados en las cunetas, no se han producido, los “juicios sumarísimos” y fusilamientos con tiros en la nuca no existieron.

    Estos asertos, como bien dice en el artículo, hay que enseñarlo en la Educación, pero esta ha de ser libre de dogmas y no reducida a unos conocimientos estancos para unas titulaciones específicas, la Educación ha de ser la enseñanza del pensamiento libre.

    La Ley de la Memoria Histórica traerá muchos nervios a algunos, pero aclarará muchas mentiras.

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  • elcapitantan elcapitantan 18/06/20 17:43

    Ni todas las opiniones son respetables, ni todos los OPINADORES lo son.
    Igual que los ancianos no son respetables por el hecho de serlo, los opinadores pueden ser unos grandisimos HDLGP y eso no es ser respetable.

    Cualquier opinador que manipule, mienta, tergiverse, retuerza, malinterprete, falsee, deforme, adultere, disfrace, desnaturalice la realidad no es digno de respeto.
    Segun mi criterio, y viendo el panorama periodistico y politico español sin entrar en las tertulias de amigos, este pais esta lleno de personas que NO son respetables.
    Un cordial saludo a los que SI son respetables por si mismos y por sus opiniones.

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  • aguililla aguililla 18/06/20 17:26

    Ayuda leerte.Salud

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  • Argaru Argaru 18/06/20 14:53

    El denominador común en todo el mundo, estos últimos 30 años, es la MEDIOCRIDAD. Todo el planeta está dominado por la más absoluta mediocridad. Las principales "poltronas" de la dirigencia están ocupadas por "cabezas", lease, Trump, Bolsonaro, Orban, Putin, etc., etec., cuyo único fin es crear un espacio (vacío) para separar las orejas. Pero ¿cómo es posible que los mediocres ocupen las más altas instancias? Muy fácil, porque los escoge una ciudadanía deliberadamente educada en la mediocridad. Los mediocres eligen a los mediocres. Es un problema de EDUCACIÓN. Lamento ser tan pesado con el tema, pero SÓLO con educación se eliminaría la estulticia de la ecuación humana. No habría cretinos diciendo lo que están diciendo, porque no habría cretinos para escucharlos. Es la pescadilla que se muerde la cola. Con Educación, Vox no habría salido de ese obscuro agujero bien tapado, que estaba dentro del Partido Popular.

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    • Emilion Emilion 18/06/20 21:06

      No podemos ser tan ilusos de pensar que esta mediocridad, ha surgido de repente por generación espontánea.
      Llevamos siglos con la educación en manos de estos retrógrados, como el presidente de la Universidad Católica de Murcia, el Cardenal Cañizares u otros similares, sentando cátedra y controlando la educación que recibimos, los que la reciban, tradicionalmente hijos de papá, que tanto si se esforzaban como si no, sacaban sus titulitos para adornar sus despachos y presentarse en sociedad.
      Aunque queda mucho por hacer eso ha sido tradición, por tanto no se puede desfallecer, hay que pelear por una educación libre y gratuita, en todos los niveles, a mi modo de ver, sera la forma más efectiva de luchar contra esa mediocridad que nos machaca.
      Que se puede esperar, de una sociedad manejada por unos dirigentes como los que todos tenemos en mente elegidos de forna legal, eso sí, si los votantes son manejados, tradicionalmente por el púlpito, el cacique del pueblo o el señorito de turno.
      El conocimiento nos liberará, antes que las soflamas políticas.

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