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Casado tiene un (gran) problema y otras seis conclusiones de las elecciones del 12J

Publicada el 13/07/2020 a las 00:01 Actualizada el 13/07/2020 a las 10:05

1. Ante la volatilidad del covid, estabilidad. No han sido unas elecciones pospandemia sino en plenos rebrotes. Y los ciudadanos han premiado a los partidos que integraban los Gobiernos que los gestionaban. No sólo a los de sus presidentes, Feijóo y Urkullu, sino también al PSE. Los Ejecutivos gallego y vasco salen reforzados de la crisis. También el Gobierno central pese a gestionar lo peor de la peor pandemia imaginable. Se hace cierto el dicho. En tiempos de tribulación, no hacer mudanza.

2. Feijóo gana y el discurso de Casado, pierde. El barón del PP conserva la mayoría absoluta en una campaña en la que escondió las siglas de su partido, limitó al máximo las apariciones del equipo de Casado (ni rastro de Cayetana Álvarez de Toledo), empleó un discurso beligerante contra Vox y no desaprovechó la oportunidad de hacer guiños puntuales al Gobierno de Sánchez en busca de parte de sus electores. Mientras, en Euskadi, la alianza con Cs y el regreso de Carlos Iturgaiz, dos grandes bazas de Casado, bajan respecto al resultado de 2016. Su espacio es cada vez más pequeño porque sencillamente apelan a cada vez menos gente aunque aprovechen esas mismas posiciones para dar lecciones a todas las demás fuerzas. Casado quería un PP+Cs en Galicia y Feijóo se opuso. En Euskadi, donde descabalgó hasta al líder del partido, la impuso. Dos más dos, en política, casi nunca suman cuatro.

Feijóo ha reivindicado siempre su voz propia y ha sabido amplificarla hasta aglutinar a todo el centro derecha. En la noche del domingo, se impone. Y eso sin ser él precisamente de centroizquierda sino un dirigente clásico del PP, pero con un gran olfato estratégico. Casado ha desplegado un estilo mucho más agresivo, ha dado carta de naturaleza a Vox y ha dividido el espectro que quería unir. A este paso, en Moncloa querrán que les dure.

3. ¿Será Feijóo el candidato en las próximas generales? Cuanto más decía Galicia, Galicia, Galicia, más se evidenciaba que su modelo es distinto al de Madrid, Madrid, Madrid, capital que amagó con asaltar en la última lucha por el liderazgo del partido. Casado controla por el momento los resortes del partido, pero su posición queda debilitada y surgirán más voces que quieran a un Feijóo o, directamente, al líder gallego. El próximo congreso del partido debería ser antes de las generales, si el Gobierno de Sánchez e Iglesias aguanta (y, de momento, ha salido reforzado de la pandemia). Sólo una conjura de coroneles podría acabar con el general. Dependerá de la oposición que haga y de cómo le vaya en las encuestas.

4. Superada por el soberanismo, la izquierda que quiere articular un discurso para toda España debe reflexionar. Sobre el fondo y sobre la forma. No sólo no lidera Gobiernos en las nacionalidades históricas originales sino que ni siquiera son la alternativa: sólo puede conformarse con ser llave de Gobierno en el mejor de los casos (Euskadi) o influencer del espacio progresista (Galicia y Cataluña).

El BNG rompe el techo de Xosé Manuel Beiras y logra 19 escaños en la cámara gallega (uno más que el histórico dirigente de la formación en 1997). La campaña presidencialista en torno a Ana Pontón y sin rastro de la excentricidad de otras épocas, demuestra la resurrección del BNG tras ocho años de travesía por el desierto. Un trabajo de hormiguita. En Galicia, todo vuelve al origen. Y el origen del espacio de En Marea es el BNG. Pero Ana Pontón está por encima de las siglas y será una política a tener muy en cuenta.

EH Bildu, con 22, se confirma como alternativa al PNV sobre la que articular, quizás en el futuro, un Gobierno vasco de izquierdas. El tiempo dirá cuánto tarda el PSE en dar carta de naturaleza a la izquierda abertzale, con la que ahora pacta pero a la que no reconoce en la práctica como un actor político más, especialmente en Madrid. Si se suman los escaños del PNV a los de EH Bildu, la victoria del nacionalismo es inapelable.

5. Gonzalo Caballero, o cómo no hacer una campaña. El candidato del PSdeG ha perdido una oportunidad histórica. Con alcaldes en cinco de las siete ciudades gallegas, tres de las cuatro diputaciones, con el PSOE en la Moncloa (como en 2005, cuando Emilio Pérez Touriño alcanzó la Xunta), con el PSE subiendo en Euskadi, el candidato hizo campaña sin estrategia. Contra Feijóo en vez de contra la marca PP, que era su flanco débil. Sin retener a los que votaron a Pedro Sánchez. Sin ninguna iniciativa fresca o distinta. Sin mensaje. Repetir resultado mientras se evapora su aliado en el Gobierno central es un fracaso personal, tanto como la victoria de Feijóo.

6. El espacio del cambio de Unidas Podemos está amenazado de muerte. Es sabido que Iglesias es vicepresidente del Gobierno con el peor resultado de su espacio político (de 71 diputados en 2016 a 35 en 2019). Sus terminales autonómicas, allí donde en principio más votos podían alcanzar (los socialistas y los de los nacionalistas de izquierda) se marchitan. En Galicia, desaparece tras años de trifulcas internas que desperdiciaron las alcaldías. En Euskadi pasan de tercera a cuarta fuerza. Su espacio corre el riesgo de ser fagocitado por el PSOE (en el conjunto de España, ya está ocurriendo) y el soberanismo en plazas clave.

7. Dejemos de hablar de Vox. De 150 diputados en juego, Vox sólo ha obtenido uno y se queda fuera del Parlamento de Galicia, donde ya no tenía ningún concejal, diputado al Congreso o senador. Esa es, quizás, la mayor lección de Galicia y Euskadi al conjunto del Estado. El partido que más habla de España, que más se envuelve en la bandera, es irrelevante en dos comunidades clave y, en el caso de Euskadi, con muchos colores en su arco parlamentario. Esa es la prueba de que los problemas y sociedades complejas no requieren soluciones fáciles. PP y Ciudadanos deberían tomar buena nota. Los que desde la izquierda caen en sus provocaciones, brindándoles un inmejorable altavoz, también. Hay esperanza. 

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39 Comentarios
  • geuk geuk 14/07/20 15:25

    El mayor problema de Casado (resumiendo)es AZNAR

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  • geuk geuk 14/07/20 15:25

    El mayor problema de Casado (resumiendo)es AZNAR

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  • Argaru Argaru 14/07/20 02:42

    El hecho de que Casado tenga un problema puede significar que Abascal también lo tenga. Y eso, ¿es bueno o malo? Depende. El triunfo de Núñez Feijóo y el fracaso de Iturgaiz es una enmienda a la totalidad de Casado. A corto plazo es bueno para el Partido Popular y, de rebote, para el país. Y es  malo para Vox y para su estrategia de “cuanto peor, mejor”. También es malo para el país la debacle de Unidas Podemos, una debacle en clave de pura estulticia política. Menos mal (para ellos) que el Partido Socialista no obtiene réditos de está monumental y ridícula falta de inteligencia política, demostrando que si hay vida inteligente a la izquierda del PSOE hay que buscarla única y exclusivamente en su electorado. Sería conveniente que la dirigencia de esta formación tomara buena nota, porque, a largo plazo, si Feijóo toma las riendas del PP y el Felipismo se adueña de nuevo del PSOE, volveremos todos a los “viejos y felices” tiempos del bipartidismo, donde da igual quién gobierne, porque los beneficiados serán los mismos de siempre y los perjudicados continuarán siendo siempre los mismos, o sea, todos los demás.

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  • Arkiloco Arkiloco 13/07/20 18:33

    BAT Que en tiempos de tribulación, como la pandemia, se opte por la no mudanza es una forma muy genérica de señalar que, al menos en estas elecciones, los encendidos debates y divisiones sobre la gestión, que habría sido desastrosa, tan apenas han influido. Ni el PSOE como criticado ha sido penalizado ni el PP habría sido premiado en Galicia y castigado en PV por sus desaforadas críticas. Los responsables autonómicos, que no vienen manifestando mejores habilidades ni mayor previsión en la desescalada, tampoco parecen haber sufrido por ello. Aparte esta matización, se pasa por alto la enorme abstención que se ha producido en PV, cercana al 50% en Alava y que debe ser tenido en cuenta en la lectura de los datos. No hace falta mucha perspicacia o indagaciones para poder asegurar que la abstención ha tenido más efecto en votantes de edad avanzada que en el sector más juvenil y así lo manifestaría el que, a pesar de la abstención, Bildu, cuyo vivero principal ese ese y los nuevos votantes que se incorporan, haya crecido no solo en escaños sino en votos. Eso unido a que, tradicionalmente, la motivación y movilización de sus seguidores, y de los nacionalistas en general, en las citas con las urnas, es muy superior a las de otros partidos y tiene un suelo muy fiel y sólido. Fraguado también durante toda la existencia de ETA y con lo que, por paradójico que les pueda resultar a algunos, el nacionalismo, en sus distintas versiones, reforzó su hegemonía social, cultural y simbólica y ha diseminado con éxito una división que opera con mucha fuerza en las citas electorales y especialmente en las autonómicas: los partidos que son de “aquí”, los nacionalistas por supuesto, y los “otros”. Algo que afecta por igual a la división izquierda-derecha, que pasa a ser secundaria o que pierde peso frente a la catalogación nacionalista.

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    • Arkiloco Arkiloco 13/07/20 18:35

      BI Una diferenciación en la que se socializa la mayor parte de los jóvenes y que, con algunos matices, comparte la inmensa mayoría de la sociedad vasca. Nacionalistas- nacionalistas y menos independentistas, como de manera superficial y rectilínea adscriben algunos a todos los votantes de PNV y Bildu, no hay tantos o no es exactamente lo que reflejan los resultados electorales, pero “vasquistas” la tira. De hecho, de el “vasquismo”, con sus muchos tonos y graduaciones, no se escapa nadie, va desde el PNV hasta el PP o, al menos, hasta la intervención de Casado y marginar a sectores que, con sus acentos, eran defensores de la foralidad, el Concierto Económico y algunas de las llamadas “especifidades” vascas. Y que, mayormente, no dejan de ser conceptos y construcciones nacionalistas que el conjunto de la sociedad vasca ha aceptado o “naturalizado” sin apenas oposición tanto desde la izquierda como desde la derecha o, más bien, cooperando, izquierda y derecha no nacionalista, con el nacionalismo y su nacionalización. A sectores donde no llega el nacionalismo, llegan subrelatos y subproductos bendecidos por la izquierda como progresistas o no problematizados, y por la derecha como defensa de la tradición y manera de arraigarse en sociedades con otro sentimiento nacionalista mayoritario, que amplían y refuerzan de manera indirecta aquella hegemonía social, cultural y simbólica del nacionalismo vasco.

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      • Arkiloco Arkiloco 13/07/20 18:36

        HIRU En mi opinión, por aquí está buena parte del meollo de que el PNV no tenga una alternativa creíble ni posible visto desde hoy. Ni desde Bildu en cualquiera de sus visiones, como nacionalismo alternativo o como izquierda construida en el nacionalismo y que da prioridad a esa identidad ( su pasado aparte y que va perdiendo peso con el paso del tiempo), ni desde una izquierda no nacionalista vasca y que, de momento, bastante tiene con aguantar y sobrevivir. Las derechas tipo PP o C's no tienen mas recorrido que la desaparición o la marginalidad parlamentaria, política y social. La breve experiencia de Podemos, (aunque la evolución de este partido que yo califico como “estado de ánimo” puntual, y más el extraño e indefinible artefacto que es en el PV merezca un análisis aparte), manifiesta algunos de los límites y dilemas insalvables a los que los partidos de izquierdas se enfrentan en comunidades nacionalistas como la vasca y que se podría extender a Cataluña. Galicia no la incorporo porque desconozco bastante pero creo que tampoco se escapa a estos problemas. Sintetizando mucho y dados algunos de los mecanismos que funcionan en las sociedades nacionalistas que he tratado de resumir, el dilema o límites que parecen insuperables sería el siguiente: si un partido “español” o identificado así por ser su marco de actuación España, intenta ser “algo nacionalista”, acompaña al nacionalismo, no se enfrenta a el o solo en la dimensión izquierda-derecha, sin problematizar ni cuestionar muchos de los conceptos nacionalistas, o aparece como un “no nacionalista” acomplejado de no serlo, será absorbido por el nacionalismo, arrastrado hacía allí o será el puente por el que sectores no nacionalistas transiten hacia el nacionalismo. Hay muchos ejemplos y es una experiencia que se repite una y otra vez.

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        • Arkiloco Arkiloco 13/07/20 18:37

          LAU El nacionalismo neutraliza cualquier ambigüedad o falta de “autenticidad” con la muy eficaz distinción entre los “de aquí” y los otros o los “españoles” y no es nada fácil sustraerse a ello aunque tengas un candidato o candidata euskaldun y una lista con ocho apellidos vascos de todos sus componentes. Por el contrario, una oposición muy frontal al nacionalismo, cuestionar muchos de sus conceptos y políticas nacionalistas, salirte del “vasquismo”, criticar elementos fundamentales como la foralidad, los llamados “derechos históricos” o el Concierto Económico que, desde un punto de vista de izquierda, contienen muchas ideas y concreciones criticables, te llevaría a la irrelevancia, la marginalidad o, simplemente, a la desaparición como fuerza política con algo de influencia en la sociedad. Dentro de esta complejidad y con muchas contradicciones se mueve un PSE que aguanta y sobrevive gracias a un estimable capital histórico y político y a una cierta solidez intelectual para discutir con el nacionalismo de la que ha carecido y carece un Podemos sin liderazgo. Y que de la expresión de un estado de ánimo y social favorecido por diversas circunstancias que le llevó a conseguir más de 333.000 votos en unas Generales y conseguir la no pequeña proeza de superar al PNV, ha pasado a ser, más o menos, lo que no hace mucho era Ezker Batua pero sin la ideología ni los lideres que aquella tuvo y que, en algún tiempo, venían del enfrentamiento con el nacionalismo. Hasta que los sustituyeron, jugaron a ser nacionalistas los nuevos y desaparecieron. O,como Matute y otros, acabaron en Bildu y se hicieron independentistas.

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          • Arkiloco Arkiloco 13/07/20 18:38

            BOST Que de los resultados electorales algunos deriven que el PV es abrumadoramente nacionalista e independentistas todos sus votantes es otra conclusión errónea y que, en mi opinión, desconoce las muchas sutilezas y complejidad que encierran las comunidades nacionalistas. Y que si los análisis en clave ideológica de derecha-izquierda flaquean y se les escapan muchas cosas y no es menor la levedad hoy de adscribirse a la izquierda o la derecha, a examinarlo solo en clave nacionalista o deducir que la mayoría de esos votos expresan motivaciones o deseos profundos de independencia, es otro error. Pero ese sería otro tema y hoy ya he aburrido bastante.

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            • Hammurabi Hammurabi 13/07/20 19:31

              No sólo no me has aburrido, sino que me ha parecido interesante.

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  • manuelromeromesa manuelromeromesa 13/07/20 16:07

    Está claro el tráfico de votos de los nacionalistas a podemos y de podemos a los nacionalistas.
    No obstante el auténtico problema de la izquierda es el personalismo y el cainismo.
    Por ejemplo en Andalucía ¿que esperan consaguir losanticapitalistasylosdelasñora Rodriguez.?

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  • gualdo gualdo 13/07/20 15:06

    Dejando a un lado que Iglesias no es precisamente santo de mi devoción, hay que empezar a leer las elecciones de nuestro país en clave de "votos prestados". En elecciones autonómicas, los electores se decantan por partidos de la tierra propia (donde los haya), porque saben que los otros están subordinados a cúpulas en Madrid ajenas, en momentos de conflicto, a sus intereses particulares. Si se trata de gestionar lo propio, votemos a los de aquí. Feijóo también cumple el requisito de priorizar lo propio sin ataduras, como demostró al ignorar alguna visita de Casado sin siquiera ir a recibirle, mientras hacía campaña por su cuenta. En las elecciones nacionales la cosa es diferente, y bastantes son los que cambian de papeleta para priorizar, a nivel nacional, la dirección más adecuada.

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  • Dver Dver 13/07/20 14:51

    Es verdad que debemos reflexionar, al menos Europa.Algunos no entendemos que prime en la izquierda un sentimiento de pertenencia a un determinado territorio por haber nacido en este, o por residir, que otros valores mucho más importantes como son la fraternidad, la solidaridad y la justicia social. Tal vez deberían muchas de estas gentes leer el librito, maravilloso por cierto, de Umberto Eco "Contra el fascismo", donde explica claramente por qué todo nacionlismo es fascismo per sé. También es interesante una frase de Sergio del Molino en su libro "La piel", un libro para nada político, es más trata de la enfermedad de la psoriasis, pero dentro de sus reflexiones enfocadas desde prismas diferentes a los habituales, le surge una pregunta: ¿Por qué es más identetario una vecindad que una enfermedad? Se pregunta el escritor si no se siente más indentificado un enfermo de diabetes, por ejemplo, con un frances enfermo también de la misma enfermedad, que con su conciudadano al que no conoce y no sabe cómo piensa. En realidad la pregunta sería, ¿qué es aquello que nos hace iguales, o muy parecidos, con nuestros semejantes? Hay que pensar.

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    • Dver Dver 13/07/20 15:46

      Al hablar de Europa se me ha pasado la gran noticia de estos días pasados. Países con un peso mínimo en el PIB y en la población se han impuesto, legalmente y según las normas de la UE a los representantes de la inmensa mayoría de la población y de la producción de la riqueza. Me refiero a la elección del presidente del Eurogrupo. En este caso, la candidata a presidirlo Nadia Calviño contó con el apoyo de los representantes de la inmensa mayoría de los europeos y de su PIB. Y no traigo a colación a esta señora por sr española, yo que soy antinacionalista de cualquier nacionalismo, sino justamente por lo contrario. ¿Qué puñetas ha unido a representantes de países minúsculos en su contra? Al parecer, y según los medios, un sentimiento de insolidaridad con el resto, muchísimos, de los europeos y una defensa a ultranza de lo suyo. Les trae sin cuidado las catástrofes que les caen del cielo a los otros. es ese sentimiento de pertenencia a un grupo determinado por un territorio el que prevalece sobre cualquier otra consideración. No es que crea que la señora Calviño y sus apoyantes, Francia, Alemania, Italia, España, etc., iba a hacer una política más social, pero al menos la mayoría no estaría en las manos, como siempre, de grupos minoritarios que no miran más allá de su ombligo y cuyo mayor orgullo es ser vikingo, sajón, bávaro, lombardés, vasco o gallego.

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      • Hammurabi Hammurabi 13/07/20 19:14

        Que países tan grandes y poderosos, dejen el resultado que han provocado países más pequeños y con menos peso, se me antoja poco creíble. No es todo puro teatro y el resultado estaba atado y bien atado? Yo al menos me lo preguntó.

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  • josemariarojas josemariarojas 13/07/20 10:13

    lo de podemos es un desastre sin excusa alguna, responsable? nuestro ministro vicepresidente, donde hubo ilusión el lo ha transformado en desencanto, pero eso si, tine su casa de ricos y en su curriculum figurará siempre haber sido vicepresidente, como el dijo y no cumplio como MAXIMO 8 AÑOS EN POLITICA, falso leninista nos has matado la ilusión.

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    • Dver Dver 13/07/20 20:01

      Puede usted leer un poco más arriba mis comentarios sobre la izquierda y el nacionalismo, fenómeno que no se está dando solo en España, por supuesto. Parece ser que el votante de izquierdas prefiere a un partido localista que antepone el haber nacido, o residir, en tal o cual lugar (y a ser posible que se hable siempre en una lengua autóctona, eso mola mucho), a las cuestiones fundamentales de justicia social, fraternidad e igualdad. En fin, no creo que los reinos de taifas en la izquierda favorezcan a las clases trabajadoras ni a las desposeídas, sino que muy al contrario, disgregan la unión de fuerzas para pelear contra el sometimiento al que nos obliga el capital. Pero parece que la letra con sangre entra, y cuando llegue el momento, todos sangraremos, nacionalistas y no nacionalistas; y continuaremos viendo gente exhausta que continuará gritando: ¡En mi casa mando yo! ¡Con dos cojones!

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    • Hammurabi Hammurabi 13/07/20 19:18

      Siendo usted tan honrado, honesto, coherente, ya me dirá en qué partido encuentra su voto acomodo.

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      • Hammurabi Hammurabi 13/07/20 19:19

        Igual me convence y todo.

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    • Archivaldillo Archivaldillo 13/07/20 11:56

      LOS VOTOS DE IZQUIERDA SE HAN QUEDADO DONDE YA ESTABAN ANTES,ENTERAO,QUE ERES UN ENTERAO QUE NO SE ENTERA DE NADA,LOS DE EUSKADI EN BILDU QUE ES DONDE ESTABAN ANTES Y LOS DE GALICIA EN EL BNG,TE ENTERAS LISTO.

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  • W. SMITH W. SMITH 13/07/20 09:56

    Añado esto a lo que anoté antes: el PP de Feijoo perdió, sí perdió, ayer 57.000 votos respecto a las últimas autonómicas, pero el sistema (5% y cuotas provinciales trucadas) le permite tener el mismo número de escaños. Todo un éxito ¡. Aunque el mayor "éxito" en Galicia es la ausencia de una alternativa de gobierno por parte del PSOE y UP. El BNG recoge los restos del naufragio: se le da todo el protagonismo para ser oposición. Y va a ser muy necesario que se pongan serios, porque la derecha se va a venir arriba con su pócima mágica para sortear el desastre pandémico, económico y social. Ya saben: bajar impuestos y pillar cacho. En Galicia ... y en toda España.

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  • Seyka Seyka 13/07/20 09:30

    Valorar la labor de Podemos en el gobierno, no implica que los gallegos se identifiquen con esas siglas, y sus candidatos en Galicia. Unas generales tendrían resultados distintos. Lo mismo pasa con el Bloque.
    Feijóo es un señor que busca su beneficio, podría arrimarse a cualquier partido, y ni le importa renegar del propio para que le vaya bien. Si rascas un poco, no sabe hacer nada, más que campañas de marketing personal.

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