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Qué ven mis ojos

El rey que vio su cara en las monedas y creyó que eran suyas

Publicada el 15/12/2020 a las 06:00

 

“Arregla lo que no funciona; líbrate de lo que hace que no funcione todo lo demás”.

Vivimos en un mundo paradójico, donde los ricos roban a los pobres y los números tienen ideología, han dejado de ser una ciencia exacta para convertirse en un asunto político. Sólo así se puede entender la defensa cerrada que algunas personas hacen del rey emérito Juan Carlos I, por el que sacan la espada mientras él ve por televisión desde su hotel de Abu Dabi, donde no se sabe si está exiliado o de vacaciones, cómo ondean las banderas y el regalo envenenado que le dejó a su hijo Felipe VI junto al trono se va poniendo más feo cuantos más envoltorios se le quitan: había una caja dentro de otras cada vez más pequeñas, y quién sabe si la última estará vacía.

Como, al parecer, los números son monárquicos y de derechas, hay quienes no ven nada irregular en su conducta y apelan a su presunta inocencia, difícil de mantener ahora que ha aceptado que escamoteó a Hacienda unas ganancias que le han llevado a pagar casi setecientos mil euros por ingresos no declarados. Pero esa es la punta del iceberg y haciendo un par de cálculos se puede entender sin ningún esfuerzo. Su fortuna se estima en dos mil millones de euros, así la valoran Forbes o The New York Times, y, de cualquier manera, es tan rico que se puede permitir el lujo de "regalar" sesenta y cinco millones a su amante Corinna. ¿Y todo se arregla y salda regularizando 500.000? Ni los más férreos cortesanos han sido capaces de justificar ese movimiento.

¿Seguimos con las operaciones? Su etapa en el palacio de La Zarzuela se extendió desde 1975 hasta 2014 y ganaba alrededor de 300.000 € de dinero público por ejercicio, que multiplicados por treinta y nueve años da once millones setecientos mil. Aunque en todo ese tiempo no hubiese gastado una sola de las monedas en las que estaba acuñada su cara como jefe del Estado, ¿de dónde salieron, entonces, los otros mil novecientos ochenta y ocho y pico? Son preguntas que no se van a responder desde la sumisión, que consiste en bajar la vista al suelo o, como mínimo, en mirar para otra parte. Habrá quien diga que no tiene esa fortuna, pero aunque se le quitasen algunas cantidades, la pregunta no cambiaría: ¿cómo regalas sesenta y cinco millones, algo que ya está probado, si tienes menos de doce? Las ruedas de la Justicia se han puesto en marcha y, cuando eso ocurre, son difíciles de parar. La fiscalía ya ha puesto su lupa sobre algunas entidades de México y Gran Bretaña. No existe una caja fuerte que no se pueda abrir.

Tras heredar la corona, en junio de 2014, Felipe VI otorgó a su padre una asignación de algo más de ciento noventa y cuatro mil euros. El sueldo del presidente del Gobierno será en 2021 de ochenta y cinco mil seiscientos. Este mismo año, decidió retirársela, sin duda alarmado por las noticias que iban sucediéndose acerca de cuentas opacas, paraísos fiscales, indicios de blanqueo o maletines que iban y venían en su mano con casi dos millones de dólares en su interior. También se empezaba a cuestionar en algunos círculos el grado de conocimiento que él mismo tendría de las andanzas de su progenitor y, entre una cosa y otra, era cada vez más notorio el daño que el escándalo le hacía a la propia monarquía y que esta vez ya no podía capearse con cuatro banderazos. El panorama era cada vez más oscuro. Y entonces, su majestad decidió poner tierra de por medio y marcharse a los Emiratos Árabes, un lugar que conocía como la palma de su mano porque allí había hecho, al parecer, muy buenos negocios en una época en la que a nuestro país le iba mal, hundido por la crisis financiera, y él hablaba gravemente, en sus discursos y mensajes navideños, de valores como la capacidad de sacrificio y la honradez, eso sí, mientras retiraba millones de sus bancos lejanos, por lo general de cien mil en cien mil y, en otros casos, de una sola vez. Los donativos de amistades como el sultán de Baréin eran generosos, y las comisiones de las que se habla, por ejemplo derivadas de la construcción del AVE a La Meca, suculentas.

Ahora la factura de su refugio en el paraíso es también cara, y sólo su seguridad, a cargo del Estado, se estima en unos cincuenta y cinco mil euros al mes, aunque en ese territorio el secretismo oficial es absoluto y la misma prensa que, con todo su derecho, exige transparencia al Gobierno en otros asuntos, aquí no dice esta boca es mía. En resumen, da la impresión de que la cortina de silencio que durante cuatro décadas se echó sobre cualquier tema relacionado con la Casa Real y el prestigio incontestable con que se adornaba la figura histórica de Juan Carlos I, aún les parecen útiles y deseables a quienes lo ensalzan por encima de sus errores y pretenden que siga siendo intocable como antes era inviolable o, más aún, irresponsable de sus actos ante la ley. ¿No sería más sensato pensar que, aparte de su propia condición, el haber disfrutado de esos privilegios lo animó a considerarse impune, hiciera lo que hiciese? Quizá eso es lo que habría que cambiar. Como mínimo.

 

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38 Comentarios
  • Epi Epi 16/12/20 18:09

    Dicen vivir en el siglo XXI ( Monarquía y vasallos), pero en realidad todavía creen en el derecho de pernada. Gracias , Benjamín.

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  • Heródoto Heródoto 16/12/20 12:15

    Qué grande eres Benjamín!

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  • JOSEMARIAV JOSEMARIAV 16/12/20 09:52

    Nadie duda de los muchos valores de su majestad, los monetarios por supuesto.

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  • MPAC MPAC 16/12/20 09:38

    Buenos días,
    Ante todo agradecer al Maestro Benjamín Prado por la crónica.
    El proprio titulo lo dice todo! El Rey ha visto su rostro en las monedas y creyó que eran suyas.
    Nada más y nada menos.
    Todavía hay personas que no quieren aceptar que la monarquía es una institución medieval.
    Él Rey, cuando le entraba ganas de pelea o guerra y necesitaba dinero, subía los impuestos, cuando quería renovar castillos, palacios...subía los impuestos. Los Reyes vivían como Reyes y el pueblo pasaba hambre y no pasaba nada...
    Pues, la monarquía actual si quiere darse un capricho , no puede !!! Y eso no es ser Rey...
    La monarquía no puede subir impuestos, crear nuevos, no puede mandar construir monumentos que tanto alabamos de nuestros antepasados y reivindicamos como historia y pilares culturales ( sabe Dios las vidas miserables de los que los han levantado pero de eso se habla poco e nos quedamos con qué ven mis ojos).
    Así que, se todo el mundo roba, porqué no va el Rey quedarse con las monedas con su rostro?
    Si Franco que ni Rey era y le faltaba piezas robó, y mucho, como no iba un muchacho alto y guapo, por todos reconocido como Rey, Jefe, utilizar el dinero de su Reino y de su pueblo para sus cosas?
    Toda la gente lo sabía, en España y fuera de ella, y nada ni nadie habló, o hizo algo. Nada ni nadie ha dicho "Oiga Señor , Su majestad no puede hacer eso ! " . Se miraba para al lado, y ahora todo el mundo indignado. El Rey no puede manejar tantas monedas solo, las sociedades, cuentas bancarias, testas de ferro, etcetra todo eso fue hecho con el apoyo, conocimiento e cohecho de muchos en España y fuera de Ella, probablemente el Rey ha sido aconsejado a hacerlo ! Y ahora todo el mundo indignado...
    No lo entiendo...
    Todo el mundo sabía que el Rey iba en yachts muy caros, vacaciones en la nieve, motos, coches, y no pasaba nada... Ahora todo el mundo indignado de un día al lado.
    Su familia que tanto aprovechó de las monedas con su cara como él , no! no! no!, eses son buenos, la Doña, una santa, el hijo de lo mejor que hay e uno ejemplo... Oigan, no hay paciencia para tanta hipocresía.


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  • casaroja casaroja 16/12/20 07:37

    En las monedas que se acuñaron en los primeros años del reinado del emérito, figuraba la máxima "Por la Gracia de Dios" (qué extraña me resulta ahora la normalidad con la que aceptamos todos ese eslogan infame, que ahora resultaría inaceptable).
    Si a eso le añadimos la inviolabilidad constitucional de la figura del rey y otros privilegios escritos y no escritos de los que ha disfrutado (y sigue) el ciudadano Juan Carlos de Borbón, podríamos concluir en que ha sido moderado en el disfrute de sus prebendas.
    Hemos tenido suerte de que no haya resultado un sicópata porque, de haberlo sido, ungido con las gracias divinas y terrenales de que gozaba (y sigue), podría haber desayunado niños crudos o haber ejercido el derecho de pernada sin que la Guardía Civil hubiera podido detenerlo.

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  • Rafamotero.com Rafamotero.com 15/12/20 22:28

    La triste pregunta es...¿cuántos en su lugar no hubieran hecho lo mismo o parecido...? " ...y halló la respuesta viendo, que otro jeta iba cogiendo la pasta que él arrojó.." Tenemos una sociedad de hipócritas sublimes, Meditemos....

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  • Antonio LCL Antonio LCL 15/12/20 21:42

    Presunto delincuente?
    Presunto corrupto?
    Presunto irresponsable?
    Presunto prevaricador?
    Presunto...?
    Por favor, necesito una explicación.
    Mientras tanto, a qué esperan los fiscales, la justicia, la policía?

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  • jorgeplaza jorgeplaza 15/12/20 20:17

    No solo por verse en las monedas porque parece que él es más de billetes grandes o de transacciones electrónicas de rastro difícil de seguir. Yo creo que es que se tomó al pie de la letra esas expresiones tan españolas de "vivir como un rey" o "vivir a cuerpo de rey".

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  • nosé nosé 15/12/20 19:35

    Aquí aparece otra vez el TriColon, todos ellos y sus pusilánimes palmeros de toda índole, sobre todos los publicistas que, sin rubor, defienden lo indefendible, defienden una actuación mafiosa del mas alto representante del Estado, un vulgar ladrón que ha hecho y deshecho todo a su antojo, en su cortijo, que para eso el cortijo es suyo. El TriColon lo ha de defender con todas las armas disponibles a su alcance, defienden a sus propios procederes, a sus propias actuaciones, a la seudo democracia que nos hace creer que es una democracia, Tiene el Poder Judicial, tiene el poder económico, tiene el poder de la prensa, tiene todos los factores a su mano o en sus manos. La Democracia, sino hay un derecho real, está mas muerta aún que antes de este escándalo.

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  • Argaru Argaru 15/12/20 15:25

    Se dice que los números, debidamente "torturados", "cantan" lo que nosotros queramos. Un vaso con agua llenado hasta el 50% está medio lleno o medio vacío, según nos convenga. No obstante, hacer un ejercicio "creativo" retorciendo los números a favor también tiene sus limites. Por mucho que la "virgen" se les haya "aparecido" en la forma del "cretinismo político" de Mariano Rajoy y su Partido Popular, los números son los que son y por mucho que lo estiren, no les dan a los independentistas lo suficiente como para proclamar la república catalana. Tampoco dan los números para proclamar la tercera república española. No hace falta ser ningún lince en matemáticas para saber que la suma de la fuerza electoral de los partidos que defienden el Statu Quo del sistema y, por lo tanto, de la monarquía, es muy superior a los que defienden la república. Por esta razón, Felipe VI no corre ningún peligro. No puede decir lo mismo don Juan Carlos. Es evidente, que el rey emérito ha dilapidado en muy poco tiempo todo el prestigio que había adquirido a través de los años. Es más, esta actuación le coloca en el disparadero y obliga a "revisitar" toda su participación en la historia reciente de España. ¿Fue, don Juan Carlos, el hombre que "salvó" la democracia un 23 de febrero? ¿Alguien más podría haberlo hecho o esto solo lo podría hacer él mismo? ¿Y lo hizo con seguridad y determinación o lo hizo arrastrando los pies? Todas estas preguntas no surgen por generación espontánea, sino al albur del conocimiento de sus tejemanejes y chanchullos financieros, algunos de los cuales afectan directamente a la economía del Estado y desde cuándo lleva haciendo todo esto. El rey emérito se ha comportado siempre como un rey típico, barraganas incluidas. En este sentido, hay que reconocer que don Juan Carlos se lo ha puesto muy complicado a su hijo, si este, por casualidad, tuviera la intención de seguir TODOS los pasos de su padre. Desde luego, sería como tirarse un tiro en el pie a la altura de la sien. No obstante, el rey emérito no es el único responsable de todo este pifostio. 

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