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Los asombros y la tristeza democrática

Publicada el 26/09/2021 a las 06:00

Tenía razón Jorge Luis Borges al señalar con modesta alegría que todo ser humano es un descubridor. Borges no era modesto, pero su sabiduría le ayudaba a apreciar los sucesos modestos de la vida. No hace falta descubrir un continente o navegar por el espacio para reconocer que convivimos con el asombro. Los lectores no olvidamos la primera vez que un libro, bueno o malo, en prosa o verso, se adueñó de nosotros.

Los asombros pueden ser rutinarios o agitados. Hemos visto amanecer y atardecer muchas veces, asistimos con normalidad a los movimientos pacientes del sol que sale y se oculta delante de nuestros ojos. La luz roja de diversos matices cumple con su función y tiñe las distancias, según nos enseñó García Lorca, como el vino derramado empapa los manteles. Se trata de un acontecer cíclico, de una hermosa rutina, pero el asombro llega de la mano del presentimiento. La vida nos manda por adelantado un mensaje a la piel; nos invita a intuir los rincones y las profundidades de nuestra existencia.

Otras sorpresas surgen en los viajes o en las caminatas por los mercados. Todas las distancias acaban devolviéndonos un olvidado sabor a nosotros mismos. A ciudades como Buenos Aires, Nueva York, Tokio o Tetuán le debemos el momento de soledad y extrañeza que nos invita a volver sobre nuestras razones. El asombro supone un cuestionamiento de las ideas que guardamos en el equipaje. Ocurre lo mismo cuando entramos en la agitación de cuerpos, voces, tenderetes y curiosidades que ofrecen los mercados. Nadie sabe qué puede decirnos el vocabulario de las sortijas, los cofres, las lámparas, los relojes, las telas y los alimentos.

Los descubrimientos cotidianos nos ayudan a vivir con su alegre estupor y sus discursos silenciosos porque aportan una humilde profundidad. Remueven el sedimento de la memoria, la cara oculta de la luna o los pliegues ignorados de lo ya sabido. Nos hablan del amor, la vida, la muerte y la esperanza. Nos sorprenden, pero nunca nos dejan a la intemperie.

Por eso son tan penosos otro tipo de asombros que no nacen de la modesta profundidad, sino de la soberbia vacía. Acostumbrado por vocación a las metáforas y los descubrimientos, cada vez me siento más a la intemperie por culpa de las sorpresas hueras y superficiales que reparten sin pudor algunos políticos españoles. Por desgracia nos vamos acostumbrando a la barbarie y la mentira, peligrosas epidemias que degradan la democracia. Pero, por mucha que sea la costumbre con la que soportamos estos males, no puedo evitar la sorpresa al enterarme de que una banda de neonazis se constituye en manifestación para cruzar el barrio de Chueca e insultar a maricones y lesbianas. Y la sorpresa llega al asombro cuando el líder de un partido, que pacta los gobiernos de Madrid, incita de forma sistemática con sus discursos al odio y afirma que esa manifestación la han organizado las cloacas socialistas y los partidos de izquierdas. Tan asombrosas sus declaraciones como un mar sin peces o un cielo nocturno sin estrellas. ¿A qué tipo de contaminación estamos sometiendo la democracia?

También es sorprendente que partidos democráticos que se llaman constitucionales no quieran respetar uno de los primeros mandatos de la Constitución: todos los poderes del Estado emanan de la soberanía popular. Decir que los jueces deben elegir a los jueces no supone asegurar la independencia judicial, sino convertir el Consejo General del Poder Judicial en un comité de empresa y la constitución de un poder del Estado en unas elecciones sindicales. No deja de asombrar que la voluntad de manipular a los jueces en beneficio propio se venda con una simpleza tan llamativa. Por ese camino no sólo se dinamita la renovación constitucional del Poder Judicial, sino cualquier reflexión seria que equilibre la soberanía popular con la independencia.

Esta noche ha llovido de manera copiosa en Madrid. Borges nos enseñó en un soneto que la lluvia es una cosa que sucede en el pasado. Con sus golpes en la ventana nos conduce a la infancia, a la voz de un padre, a un rincón perdido en la memoria. Con los modestos asombros de la vida, llenos de profundidad, intento consolarme de la intemperie que me provoca la asombrosa soberbia superficial de algunos políticos.

 

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34 Comentarios
  • Antonio LCL Antonio LCL 27/09/21 13:35

    La maldad de esos personajes es su carta de presentación más evidente. Como ciudadanos no deberíamos consentir sus proclamas, en muchos casos de contenido fascista y anticonstitucional. La inacción de las instituciones es frecuente y permisiva, lo que deriva en creencia de que todo vale. La democracia se deteriora y contamina si no se actúa para defender sus principios más básicos.

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  • GRINGO GRINGO 26/09/21 19:05

    No sé de que se extraña LGM, los nazis ya culparon a los comunistas del incendio del Reichstag....

    En lo del CGPJ totalmente de acuerdo, pero todo el relleno entre ambas reflexiones, me sobra.

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    • Arkiloco Arkiloco 26/09/21 20:55

      A ti te sobra todo y nada te extraña. Un tipo con "estilo" y sustancioso aunque no dice nada o se demora en repetir lo más trillado y previsible. Un sobrao.

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  • Roja Roja 26/09/21 19:01

    Pero que desfachatez es esa de comparar la propuesta antidemocrática de las derechonas para la elección del Consejo General del Poder Judicial, nada menos, que con la elección de un democrático Comité de Empresa que nace de las Elecciones Sindicales con el voto directo, plural y democrático de lxs trabajadorxs?

    No salgo de mi asombro con semejante comparación, sobre todo, cuando he visto al autor del artículo, acompañar de manera solidaria a los piquetes de trabajadorxs de las dos últimas Huelgas Generales contra las Reformas Laborales y de las Pensiones que convocaron los Sindicatos de Clase, contra el PSOE y el PP.

    Supongo que la solidaridad con la clase obrera no alcanza a conocer y a defender correctamente el mundo del trabajo.

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  • Loispau Loispau 26/09/21 18:25

    Libremonos de la elección de los jueces por los propios jueces los cargos corporativos o elecciones corporativas nunca se elige a los mejores sino a los amigos ( el resultado es la mediocridad

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  • EdmundoXXI EdmundoXXI 26/09/21 17:49

    Damos por supuesto la democracia, poder del Pueblo, cuando hemos visto y vivido la época de las mordidas u comisiones, por doquier, unos y otros. Al llegar a la Justicia el hedor de las cloacas de los políticos es inmenso. Su mandato constitucional ha caducado, si la cúpula judicial no cumple el artículo primero, el desasosiego es máximo. La populista madrileña piensa que todo vale y arremete contra la equidad, diversidad, participación, pluralidad... arremete contra la salud (vida) de la ciudadanía de a pie. Mientras imagina reverencias del Pueblo, olvida que es ella quién debe un aval al Pueblo.

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  • Jose Espuche Jose Espuche 26/09/21 13:38

    He leído el contenido integro de su artículo y dice muchas verdades adornadas por su sabiduría personal e intelectual. Gracias maestro por darnos o regalarnos esta joya literaria.

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  • Valldigna Valldigna 26/09/21 12:59

    Valldigna. Leerle es un placer.

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  • pantera pantera 26/09/21 11:24

    Sr. García Montero, usted lo ha descrito muy bien: "peligrosas epidemias que degradan la democracia". A esa "soberbia vacía" cruel y perversa, faltona, provocadora y farsante la han votado tres millones y medio...¡Eso sí que es asombroso! (Yo le llamo la fascistización de la sociedad).Y con ese demencial paisaje se construyen los gobiernos de Madrid, Murcia y Andalucía, con el PP y C´s, donde se añaden nuevos ingredientes contaminados y perversos (como el tema de los jueces, las privatizaciones y desvíos, las corrupciones...). Y por último que le comento hoy, don Luis, las interpretaciones patrimoniales(¿?) de vox sobre Federico García Lorca. ¡Asombroso! ¡Qué pena y qué vergüenza!

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  • tarrul tarrul 26/09/21 11:02

    Muchas gracias Luis, aunque suena a utopia, no perdamos las esperanza de que un dia el pp llegue a aceptar la democracia

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  • Jose Espuche Jose Espuche 26/09/21 10:58

    Puede ser que nos asombre el contraste entre no haber casi nada haber, ahora, haber casi de todo para la gente más necesitada. Otra cosa es que se pueda adquirir para la gente más necesitada. Mientras no llegue, que llegará, el reparto justo de los beneficios no todas las personas podemos acceder a todas las necesidades familiares. Mientras no se de cuenta, algunas de las personas con poder económico suficiente, que por su culpa o ignorancia le están amargando la vida o tras personas no terminara el calvario para las familias más necesitadas.

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    • chono chono 26/09/21 19:36

      A esas personas de "poder económico suficiente" a las que se refiere les importa un pito que millones de españoles y españolas no lleguen a final de mes.

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