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Telepolítica

Corrupción, sectarismo y responsabilidad

Publicada 03/06/2017 a las 06:00 Actualizada 04/06/2017 a las 12:57    
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La caída de Manuel Moix supone una noticia agridulce. Cuando se reconstruye su elección, después de que el presidiario Ignacio González certificara que estábamos ante un tipo “cojonudo”, sale a la luz su dilatada labor de servidumbres al Partido Popular. Se constata en ocasiones la ausencia de un poder judicial independiente en España que aplique la ley por encima de quiénes sean los delincuentes juzgados en cada caso. La cara positiva es que la presión social, política, profesional y periodística haya sido capaz de conseguir derribar el empecinamiento del Gobierno en mantener a toda costa el injusto nombramiento del presunto fiscal Anticorrupción.

Son muchas las voces que defienden que la historia de la sociedad panameña, sacada a la luz por infoLibre, debería haber sido un motivo más que suficiente para justificar el cese de Moix. Ahora bien, teniendo en cuenta la política de Justicia impuesta por el Gobierno, quizá llevan razón quienes opinan que es poca cosa. Comparadas con las tropelías que estamos conociendo, todas las falsedades y mentiras destinadas a tapar la noticia difundida por infoLibre se quedan en nada.

La corrupción es el principal problema de nuestro sistema político y, en la actualidad, afecta de manera prioritaria al PP. El mal se agudiza desde el momento en que, al estar el PP en el Gobierno, tiene la responsabilidad de actuar como perseguidor de actos delictivos cometidos por destacados miembros de su propia organización mientras desempeñaban máximas responsabilidades políticas. Me consta que hay muchos votantes populares que desean la persecución de los corruptos y su encarcelamiento porque defienden que es mejor para España seguir gobernada desde una ideología conservadora. Para muchos de estos votantes, la corrupción del PP pone en peligro su derecho democrático a decidir en las urnas el modelo de sociedad por el que debemos regirnos. Opinan que la impunidad de los corruptos perjudica las expectativas electorales de su ideología y contribuye a dejar vía libre a otras alternativas de gobierno.

Curiosamente, hay otras destacadas voces de acérrimos seguidores del PP que ven el asunto desde otra perspectiva. Llaman la atención destacados y famosos analistas que siempre que se aborda el asunto en cualquier tertulia o tribuna periodística se amparan en un argumento difícil de asimilar. Recurren a la idea de que en la historia democrática española ha existido también corrupción en la izquierda y que, en realidad, al denunciarla ahora lo que se busca es cambiar el color político del Gobierno. Cuando les escucho, he de reconocer que me asalta cierta confusión. La corrupción es una forma de robar a los ciudadanos, sean de la ideología que sean. Resulta difícil de entender que, si somos asaltados en plena calle, le preguntemos al ladrón cuál es la ideología política de la banda a la que pertenece. Y que, en caso de que sea coincidente con la nuestra, no sólo aprobáramos el robo, sino que contribuyéramos a su huida y animáramos a la policía a dejarle que siguiera delinquiendo en libertad. La corrupción implica desvalijar las arcas públicas que contienen dinero de todos los ciudadanos de forma indiscriminada, sean de la ideología que sean. Nos roban a todos.

La técnica de comunicación utilizada por quienes están salpicados de una u otra forma en estos escándalos suele ser recurrente. Parece lógico que defiendan su inocencia, como haría cualquier delincuente profesional. Sin embargo, en el campo de la corrupción política estamos más que acostumbrados a escuchar a los implicados o a sus defensores recurrir al argumento del ataque promovido por un enemigo ideológico directo. Se obliga así al correligionario a decidir una de las disyuntivas más surrealistas que se pueda imaginar. Se parte de la idea de que como la corrupción es generalizada en todos los partidos, hay que distinguir previamente si los que supuestamente delinquen son de los nuestros o del bando contrario. Según este ridículo razonamiento, casi con toda seguridad, si el presunto corrupto milita en el partido que apoyemos significa que es inocente y que la acusación es el resultado de una campaña ideológica promovida por nuestros rivales. Lo sorprendente es que semejante argumentación podemos seguir escuchándola día tras día.

El sectarismo político es uno de los grandes males de nuestra sociedad. Quienes lo apoyan son precisamente quienes lo utilizan como soporte de su existencia. Cuando hablamos de corrupción, no hay partidos, ni ideologías. Hay sólo inocentes y culpables; buenos y malos; aprovechados e inocentes. No es cierto que la corrupción sea inherente a una concepción conservadora de la sociedad. Ni lo es que la izquierda conlleve inevitablemente el deterioro del orden social. El partidismo extremo y el sectarismo son formas de limitar el esclarecimiento de la realidad. Al igual que lo es la equidistancia, que nunca es sinónimo de pluralidad. La corrupción es una grave enfermedad social que hay que erradicar de forma inmediata, para evitar su extensión. La padezca quien la padezca. Y en esta etapa de nuestra historia, nos hemos encontrado ante la contradicción de tener al frente de la política contra la corrupción a algunos de los responsables directos de haberla propagado. Un amplio número de votantes del PP ha seguido hasta la fecha apoyando a los mismos dirigentes, pese a un extendido deseo de renovación sólo mostrado en las encuestas de opinión. Mientras, los partidos de oposición han sido incapaces de ponerse de acuerdo para cambiar el gobierno, pese a que existe una amplísima mayoría social que lo apoya. El sectarismo y el partidismo extremo también han condicionado a partidos que han antepuesto sus ambiciones de poder al interés colectivo. Esos partidos de oposición, por su falta de entendimiento, son los que han favorecido hasta hoy que se mantenga el Gobierno de Mariano Rajoy; que Catalá sea ministro de Justicia; que Maza sea el Fiscal General del Estado; y que un nuevo Moix sea nombrado próximamente fiscal anticorrupción. No lo olvidemos. Es también su responsabilidad.

Todo parece indicar que el PP no va a modificar su estrategia a corto plazo. No tiene voluntad alguna de poner en marcha un proyecto de renovación que ha rechazado de forma contundente. Solamente una caída de sus expectativas electorales podría obligarle a un cambio de rumbo que no quieren y, seguramente, tampoco pueden aceptar. Por eso, es evidente que su única plataforma de subsistencia es la de agruparse en el partidismo extremo. Es la única manera de intentar consolidar su fuerza electoral. Por eso reitera los mensajes relativos a la existencia de enemigos que buscan la destrucción del sistema y a la extensión de la idea de que la corrupción es un mal generalizado a todos los partidos y achacable a la vez a personas aisladas no identificables con partidos concretos. Su principal problema es de tiempo. El derivado de su capacidad de resistencia ante el desgaste evidente que provocan los nuevos escándalos que se suceden. Hasta ahora, la estrategia de Rajoy es indiscutible, la de resistir a toda costa, siempre inamovible. Y siempre le ha funcionado. Pero, cada día en mayor medida, empieza a estar en duda la capacidad de aguante del sólido escudo de protección que han conformado sus votantes más fieles.

Entre los efectos causados por los últimos casos conocidos se encuentra la nítida comprobación de la connivencia existente entre políticos corruptos, empresarios corrumpentes, interesados manejos de la administración pública, supuestos responsables de perseguir esos delitos e, incluso, medios de comunicación conectados con extrañas vinculaciones. La extensión del incendio, imposible de controlar por los bomberos empleados por el acosado Gobierno, hace estallar día a día depósitos de gasolina escondidos en recovecos inesperados. El último se llamaba Manuel Moix.

La próxima elección del nuevo fiscal Anticorrupción va a ser examinada por la opinión pública con especial atención. Todo hacer temer que el criterio dominante siga siendo el del estricto control de los procesos judiciales en curso. Al final, esa es la clave que determina todos los movimientos y todas las estrategias. El Gobierno es plenamente consciente de lo que hace. Nada es casual. La elección de Moix, un hombre absolutamente desprestigiado y halagado por los corruptos para un puesto clave del sistema de justicia, no tuvo más que una explicación. Era el hombre idóneo para el PP, para que supervisara los procesos judiciales que le envolvían. Todos los partidos unánimemente habían rechazado la designación. Incluso, en una votación de extraordinario valor democrático, el Parlamento había reprobado su gestión junto al no menos polémico Fiscal General del Estado y al ministro de Justicia. Con toda seguridad, el Gobierno se va a mantener en la misma línea. Todo parece indicar que tampoco tiene otra elección. Los actuales dirigentes del PP tienen que elegir entre controlar y bloquear el funcionamiento de la justicia o correr el riesgo de verse desalojados de la vida política si se juzgan con equidad los procesos más delicados. Hay pocas dudas sobre cuál va a ser su elección.
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11 Comentarios
  • ArktosUrsus ArktosUrsus 06/06/17 09:40

    "Lo sorprendente es que semejante argumentación podemos seguir escuchándola día tras día." Discrepo desde el respeto que me merece un buen artículo. Lo que realmente sorprende es que, por mucho que el elector del PP crea que "...la corrupción del PP pone en peligro su derecho democrático a decidir en las urnas el modelo de sociedad por el que debemos regirnos.", siga votando al PP. Debería explorar otras alternativas, como sería CIUDADANOS o incluso, si es muy conservador, partidos al ala derecha del PP. En lugar de eso, hay ocho millones de ciudadanos que creen y aceptan la argumentación. Y eso me hace ser muy pesimista sobre el futuro de este país.

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  • Meca Meca 05/06/17 08:56

    ...y mientras tanto la/s izquierda/s española mirándose al ombligo.

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  • El Diablo  Cojuelo El Diablo Cojuelo 04/06/17 12:48

    ....." Las palabras solo duelen  cunado te taimporta quien las dice; ....-No basta con abrir los ojos, dijo la boca, todos necesitamos un ovillo donde enredarnos: La falacia de la Libertad, cconsiste en llamar "Libertad" ...."A haz lo que quieras", mediante este truco, se pretende imponer unas normas ocultas tras dicha palabra". El Lenguaje importa, indica como cncebimos el MUndo, determina a discernir como nos relacionamos y que sociedad construimos, incluye a las mujeres, a seres y grupos tradicionalmente ignorados, excluidos. 'Pensaras mejor'   haz la auto(critica) al lenguaje que usamos, paara pensar con mas libertad y capacidad crìtica. El lenguaje refleja  que somos y lo que aspiramos a ser. Los grandes conocimientos generan grandes dudas, dijo ya entonces Aristoteles..y quien calla no siempre otorga...-"A veces no tiene ganas de tratar segùn con que clase de gente". ....    .....   El Diablo Cojuelo.

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  • abitalola abitalola 03/06/17 20:32

    En la campaña electoral de 2015 todos los partidos menos el PP clamaban PRI echarlo del poder por corrupto. Y después pierden y son incapaces de poner se de acuerdo para haber emcontrado una figura de consenso e intentar un Gobierno DECENTE y que tuviera como misision regenerar nuestras instituciones y buscar un encaje de Cataluña. Y después de la reforma constitucional acordada, votar y hacer una II Transición, con menos trampas. 
    Y por favor, esta vez que mis dejasen votar el régimen. Ya está bien de esta anomalía democrática que es la monarquia en estos tiempos

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  • jorgeplaza jorgeplaza 03/06/17 17:20

    De joven, hace ya casi 50 años, yo era socio del Madrid. Iba todos los partidos de Liga del Bernabéu. Tenía que tener cuidado de morderme la lengua cuando veía, por ejemplo, penalti de Benito o de de Felipe (dos defensas del Madrid particularmente duros para los que no los hayan conocido) porque uno tiene tendencia a gritar en las jugadas importantes (¡gol!, ¡penalti!) y la gente que me rodeaba, todos socios como yo, no solía encajar demasiado bien que se gritara penalti en el área del Madrid aunque la pierna del delantero contrario apareciera (es un decir) en el tercer anfiteatro. En cambio, gritar penalti en el área del visitante estaba muy bien visto por más que la jugada fuera poco clara. Aquellos socios no eran malos chicos ni estaban reparados de la vista: eran sencillamente forofos y su forofismo literalmente les impedía ver la realidad. El fanatismo en el fútbol no ha hecho más que crecer desde aquel lejano entonces. Lo malo es que lo mismo ocurre en la política: mucha gente, quizá la mayoría, apoya a un partido político porque es "el suyo" y los demás son "el enemigo". Es así y el observador imparcial (o que pretenda serlo) tiene muchísimas ocasiones de comprobarlo, sin ir más lejos en muchos de los comentarios de estas mismas páginas. Lo que pasa con el PP no es más que el reflejo de la forma de ser y sentir de una gran parte de la ciudadanía española, mal que nos pese.

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    • Caminante Caminante 04/06/17 00:13

      JORGEPLAZA. Al 100% de acuerdo con tus comentarios. A mi me pasó lo mismo (también hace unos 50 años) en el campo del Atlético de Madrid, del que era socio. Una vez intentaron pegarme, de lo cual me salvé según ellos, por "ser un crio". Los ojos de odio, furia y de descontrol no los olvidaré. Al final harto de compartir espacio con estos "animales" me di de baja. Pero los seguí sufriendo en la vida diaria, lanzando con soberbia, arrogancia y total impunidad, y a voz en grito sus idearios futbolísticos, y sobretodo políticos, donde se podía escuchar muy frecuentemente para finalizar cualquier discusión que eso lo arreglaba Franco con la Legión, y por si fuera poco, se añadía para justificar su "machismo", que el que no fuese de su opinión era "marica". Estos "animales" necesitan bronca y un enemigo para sobrevivir. Se han apoderado del Futbol, creando su grupo. LOS ULTRAS, con resultados de varios asesinatos. Como representación política el PP les viene como anillo al dedo. Son la prolongación del MONSTRUO creado por la Dictadura. Un "Macho Alfa" dominante y ejemplo de "Hombría" según el ideario !"castrense". Número uno en todo. Su existencia es una "enfermedad grave" para la vida democrática. En épocas malas para ellos, permanecen ocultos, parece que han desaparecido o que están controlados, pero cuando le viento sopla a su favor renacen con mas fuerza aún. Ejemplo: los grupos Nazis y aquí Falangistas. Una pena

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  • Jaca1930 Jaca1930 03/06/17 13:07

    Resulta habitual que los ladrones se envuelvan, unos en la bandera española, y otros en la catalana. También que encuentren el apoyo de seudo-periodistas y tertulianos falsarios, mediocres, y cuyo única misión es tratar de difuminar la basura, no dejando hablar, además, a quienes en las tertulias aportan argumentos contra los ladrones. Pero lo más sorprendente es que tanto los patriotas españolísimos como los patriotas catalanísimos encuentran siempre a alguien apropiado, para que desde las más altas instancias de la Fiscalía tanto los unos como los otros no sufran muchas molestias. 

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  • El Diablo  Cojuelo El Diablo Cojuelo 03/06/17 13:01

    ....." Manejar a la gente, resulta aal dia de hoy, harto dificil, no te rebajes al nivel de los que quieran molestarte. Hay personas que no escuchan, no observan  y, creen que lo que ellos dicen o piensan es lo correcto, cuando te encuentras con personas asì, es mas sabio que mantengas tu silencio. Aprovecha las emociones negativas para sacar conclussiones posistivas. todo hombre o mujer pueden ser escultores de su propio cerebro; ¡por favor! antes de hablar conecta la lengua al cerebro. Hay personas como la mùsica, unas son, todo poesia y, otras solo ruido"....
    ....   El Diablo Cojuelo.

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  • TJCB TJCB 03/06/17 12:32

    Mientras tengamos unos medios de comunicación controlados por la derechona, salvo raras excepciones como éste, y son muy pocos los que lo leen porque al ser digital es más difícil el acceso al mismo por la gran mayoría de la población, poco puede cambiar el país.
    En política pasa como en el fútbol, poquísimos son los que van a ver un espectáculo de buen fútbol, simplemente van a ver que gane su equipo como sea, el jugador del club del que se es forofo haga lo que haga siempre se le aplaudirá y si eso mismo lo realiza el jugador del equipo contrario, por buena jugada que haga, se le pondrán infinidad de pegas y se minizará su buena actuación. En consecuencia a una masa fanatizada poco diálogo se puede entablar.
    Pues en política pasa otro tanto, llevamos más de 80 años fanatizados por los golpista del 36 y no hay discusión posible, Rajoy haga lo que haga siempre sacarán a colación los ERES de Andalucia, si Rato, al que le atribuyen, para más INRI, el milagro económico español, dices que es un corrupto inmediatamente te sacan a relucir alzando la voz que Monedero también defraudó, y asi sucesivamente.
    Jovellanos en su época pretendía que los curas enseñaran a leer y escribir a una población mayoritariamente analfabeta y fue perseguido y encarcelado porque perjudicaba los intereses de la oligarquía, ya que cuanto más ignorante sea el pueblo mejor se le domina.
    Pasaron dos siglos y la población sabe leer y escribir pero muy poco discernir, y lo corroboran los hechos, del político que debiera regir los destinos del país, ya que la ciudadanía al estar sometida bajo la presión de unos medios de comunicación que continuamente ningunean la corrupción y desprestigiando a los políticos y jueces que podían combatirla.
    Como ejemplo puede servir la tertulia de los sábados de la VI que las buenas disertaciones de Maraña y algún periodistas más quedan entorpecidas y ahogadas por las insultantes de los impresentables Inda y Marhuenda.

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  • bidebi bidebi 03/06/17 12:20

    2/2 No se trata del pp, se trata de que el pp ha tenido mayorías absolutas y por lo tanto se robaba de forma absoluta. De la misma forma que en los ochenta el llamado PSOE era un nido de corrupción y lo ha seguido siendo allá donde su poder era muy grande. Lo mismo cabe decir de CIU. Por lo tanto, es desviar el tema principal hablar de personas o de partidos, cuando habría que hablar de sistemas y regímenes que propician y hasta alientan la corrupción. Porque las leyes, su cumplimiento y su fiscalización la realiza el bipartidismo y en estas condiciones se alienta la corrupción. No existe una verdadera democracia representativa sin separación de poderes y sin su control. Hablamos de las consecuencias que produce ese régimen y no hablamos de cambiarlo. Seguimos desviando la atención de lo principal. Y desviar la atención sirve para perpetuar la mierda. El sistema capitalista es corrupto por naturaleza, por definición, pero el régimen que el Sistema impuso en España atendiendo a su “peculiaridad”, hace que la realidad social sea absolutamente corrupta.

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  • bidebi bidebi 03/06/17 12:20

    Hay varias formas de desviar la atención sobre lo principal en el tema de la corrupción.
    Una de ellas consiste en personalizarla, en atribuirla a la “debilidad humana” de personas concretas. Son las ranas de Aguirre.
    Otra forma es la de “ideologilizarla”, el atribuir su práctica a una determinada ideología : El conservadurismo es corrupto por naturaleza.
    Las dos formas de desviar la atención sobre lo principal tienen como objetivo atribuir al otro el mal, con el evidente propósito de quitarse de encima la responsabilidad.
    Pero si nos fijamos bien, en una sociedad como la española, casi todo el mundo es responsable, en mayor o menor medida, salvo los que preconizan un cambio de régimen. Los medios dependientes y por lo tanto adictos (la gran mayoría) que tapan la corrupción, la inexistencia de una separación de poderes que hace imposible una verdadera justicia, la partitocracia que garantiza el poder absoluto de los partidos en la sociedad, el bipartidismo creado para controlar la sociedad y mantener el régimen, y por supuesto los millones de españoles que votan a la mierda. Con estas estructuras podridas que conforman el estado español, la corrupción forma parte del paisaje, forma parte de la normalidad, es intrínseca al régimen. Aquí se roba cuando toca, cuando se puede, cuando el ladrón potencial toca poder.

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