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Telepolítica

La independencia no es el problema

Publicada el 03/10/2017 a las 09:30 Actualizada el 03/10/2017 a las 09:34
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No nos dejemos engañar. La independencia de Cataluña no es el problema. El problema es el enfrentamiento político y social desencadenado sobre su posible viabilidad. El triunfo de una de las alternativas enfrentadas no soluciona el conflicto, que no es si debe o no haber independencia de Cataluña. Lo realmente grave y peligroso es la desmedida y creciente pugna irracional promovida entre conciudadanos.

Estamos a punto de tirar por tierra el significado y el valor de la convivencia por el hecho de querer imponer unas ideas frente a quienes tienen otra opinión. No es que no nos pongamos de acuerdo en negociar. Es que, ni siquiera, somos capaces de aceptar unas normas de negociación civilizadas. En las relaciones interpersonales, se puede plantear una negociación con tres técnicas diferentes:
 
  1. "Esta te la vas a comer. La practican los que entienden negociar como la obcecación en convencer a la contraparte de lo que uno quiere. No suele conducir nunca a nada, pero, curiosamente, es una de las especialidades de la que los españoles somos consumados practicantes. Suele utilizarse cuando te da igual todo y, ocurra lo que ocurra, te es indiferente, porque de un posible acuerdo tampoco sacarías nada trascendente para tu vida. Puede tener una duración infinita, intermitente y circular. Es la técnica más habitual y extendida.

     
  2. Por probar no se pierde nada. Consiste en intentar buscar una solución a una divergencia desde la convicción de que va a resultar muy complicado el acuerdo. Se entiende que el no ya se tiene de antemano, con lo que tampoco hay mucho que arriesgar. Tiene la ventaja de que suele tratarse de una negociación corta, aunque casi siempre inútil
     
  3. “De aquí no salgo hasta que firme”.  Es la técnica de los profesionales y de los necesitados. Se trata de asumir que la negociación no es una alternativa, sino la única herramienta existente para reparar un daño serio. Se parte de una debilidad, la de aceptar que sin el acuerdo del otro no es viable el proyecto. También se parte de una fortaleza, la de saber que el otro va a buscar el acuerdo con la misma fuerza que tú. Esta técnica suele acotar el límite del tiempo del trabajo y necesita algún tipo de estímulo que implique a los negociadores. Por ejemplo, si no lo consiguen se les cambia.

La mayor parte de los catalanes y el resto de los españoles deseamos un acuerdo inclusivo que pueda ser aceptado por una amplia mayoría. La gran dificultad que tiene la negociación es que los ciudadanos hemos encargado llevarla a cabo a dos firmes partidarios del enfrentamiento. Ambos sacan provecho directo del conflicto y podrían salir perjudicados con un acuerdo negociado.

¿Qué pasaría si el empleo de Rajoy y Puigdemont dependiera de conseguir un acuerdo en los próximos tres meses? ¿Llegarían a un acuerdo o aceptarían abandonar su carrera política por mantenerse en su posición inmovilista actual?

La aplicación del derecho a decidir está condicionada por un factor decisivo, el cuándo. Quienes defienden un referéndum legal inmediato sobre la independencia de Cataluña olvidan que la votación puede convertirse en la peor de las soluciones. Las encuestas mantienen una división absoluta entre el sí y el no. Ninguna de las dos posiciones obtendría una mayoría cualificada que le permitiera aceptar a la otra parte una manifiesta derrota democrática. El conflicto seguiría y aún se agravaría más por el inevitable efecto de la confrontación en una campaña tan frontal, divisiva y binaria.

La mejor de las alternativas es que las urnas sirvan para aportar una solución, no para acentuar un enfrentamiento. La senda más abierta e integradora es la de pactar un nuevo modelo de convivencia que suponga que España asuma la superación del obsoleto modelo territorial y político dibujado y aprobado por la mayoría de los españoles en 1978. Asimismo, la asunción por parte del sector independentista catalán de una fórmula de integración en el Estado español actual que signifique un significativo avance en su autogobierno. Este camino debería servir de cauce para que una amplia mayoría de la ciudadanía catalana y española se reencontrara y abandonara la trinchera en la que se encuentra.

Para los independentistas, lejos de suponer una derrota o una rendición, el acuerdo significaría un serio avance en sus ideales que sólo pueden convertirse en tangibles cuando consigan consolidar un apoyo social ampliamente mayoritario e integrador. Para los españolistas, alcanzar este nuevo estatus significa mantener la existencia de un Estado español sin pérdidas territoriales, aunque implica la aceptación del alejamiento de una concepción centralista de nuestro país que, seguramente, ya nunca jamás volverá a existir. Sería un vestigio de un pasado más que superado.

El actual enfrentamiento es mucho más que una discrepancia ideológica o que una muestra de la coexistencia de diferentes alternativas democráticas. Es un choque descarnado, enconado y al límite de lo admisible.  Es evidente que otra opción es la de seguir adelante en el conflicto. Pero antes, cada uno debería responder a la siguiente pregunta: ¿Hasta qué punto estoy dispuesto a mantener una cerrazón total en mi postura actual? ¿Hasta la destrucción de una convivencia amistosa y pacífica? ¿Hasta el incumplimiento intencionado de las leyes que ordenan nuestra vida? ¿Hasta la represión física a mis oponentes? ¿Hasta poner en peligro la democracia de la que disfrutamos? ¿Hasta el enfrentamiento físico? ¿Hasta el conflicto bélico? ¿Estoy dispuesto a dar la vida por este asunto?

En mi caso, aclaro que yo me bajo en la primera parada. Tengo una posición clara en el conflicto que colisiona con buena parte de mis conciudadanos. Ahora bien, mi pleno convencimiento de que llevo razón lo dejo inmediatamente al lado a cambio de alcanzar una convivencia pacífica y cordial. Me gusta España cuando es amistosa y abierta. La detesto cuando es frentista y cabezona. Doy muy poco por mis ideas y convicciones políticas. Las cambio por una amistosa discusión en una terraza con quienes opinan lo contrario.
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31 Comentarios
  • schopenhauer vive schopenhauer vive 09/10/17 17:19

    Rajoy ha conseguido que el en conflicto catalán el debate se establezca entre dos frentes nacionalistas históricamente irreconciliables, laminando a la mayoría social que apuesta por la negociación. Rajoy nos devuelve al siglo XIX tan amargo y frustrante para sociedad española. De ese frentismo solo podremos salir si la mayoría hace oír su voz con energía en favor de la negociación para resolver el problema en el maro de una nueva Constitución Federal que permita recoger a todas las nacionalidades.

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  • Ferdinand30 Ferdinand30 04/10/17 10:25

    Este hubiera sido un buen artículo y una excelente propuesta para el entendimiento, si hubiera sido antes del recurso de inconstitucionalidad del PP contra el estatuto catalán, y desde luego, incluso, si hubiera sido anterior a todo lo acontecido en la última semana antes del 1-O.
    Pero a estas alturas, el Partido Popular ha conseguido en una década lo que el independentismo catalán no había conseguido en siglos. Y lo que podría haber supuesto algo intrascendente, el 1-O, será ahora para siempre una fecha para el recuerdo de todos, como el 20-N, 15-M, etc.
    Rajoy debiera ser condecorado por la Generalitat.

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 04/10/17 09:46

    Estimado señor contreras, dice usted "La aplicación del derecho a decidir está condicionada por un factor decisivo, el cuándo. " Yo añadiría "el qué y el cómo". Si se abrieran posibilidades (un estado federal, un estado confederal) y se explicaran mejor las consecuencias (por ejemplo las dificultades de un estado independiente para ser reconocido si no va "de la mano" con quien le permite esa independencia), sería en mi opinión más fácil el diálogo. Y como usted, prefiero una España amistosa y abierta a la más común que se vive últimamente frentista y cabezona. Pero el problema es cuando se visten de verdad lo que son mentiras, y cuando los "actores" del choque tienen más que ganar si todo se va a la mierda que si todo se arregla. Y me duele el alma que alguien esté a mi lado por obligación, pero también que lo arranquen de mi lado con mentiras.

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  • Galeno1 Galeno1 04/10/17 02:58

    Derecho a decidir según el Rey:

    “La soberanía nacional es el derecho de todos los españoles a decidir ¡democráticamente! su vida en común”

    (Felipe VI de España y VIII de Navarra, vestido de civil, en su primer “Mensaje del Rey a la Nación” emitido a partir de las 21 horas del 3 de octubre de 2017)

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  • Galeno1 Galeno1 04/10/17 01:55

    Ayer día 3, el Rey dijo: "Termino ya estas palabras dirigidas a todo el pueblo español, para subrayar una vez más el firme compromiso de La Corona con la Constitución y con la Democracia."

    ¿A quién irá dirigido, como foco, ese mensaje?

    Suena a mensaje dirigido a golpistas ultras, como los coroneles de Grecia que dieron un autogolpe, reinando Constantino, tío de nuestro rey, hoy exiliado por haber participado en aquel autogolpe.

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    • Galeno1 Galeno1 04/10/17 01:58

      "La Corona, símbolo de la permanencia y unidad de la patria, no puede tolerar en forma alguna, acciones o actitudes de personas, que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático, que la constitución votada por el pueblo español determinó en su día, a través de referéndum."

      (Parte final de lo dicho por Juan Carlos I de España, vestido de militar, en su mensaje mientras el Congreso estaba tomado por los golpistas el 23F de 1981. A continuación sonó el himno nacional)

      https://youtu.be/0pQizbBl8x8?t=66

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  • gusalo gusalo 03/10/17 23:53

    De acuerdo con el contenido del artículo en conjunto, que además me parece muy claro. Creo también que ambas partes han sacado hasta ahora “provecho directo del conflicto”; pero no creo que a estas alturas tengan ya capacidad para apagar este fuego sin quemarse. 

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    • unlector unlector 04/10/17 00:55

      eso es. El PP sabiéndose moribundo vio en este conflicto 'de patrias' su buena oportunidad de amarrar nuevos votantes. Hasta hoy, sí, han arrastrado votantes acérrimos desde la vieja España. Pero hoy, me cachis, éstos van pasando a mejor vida. Lo reconoció Feijóo en las autonómicas de 2015 (Núñez Feijóo culpa a 100.000 muertos gallegos del desplome electoral del PP - Público)

      Y el viejo CiU, ja!, vio la luz en esto para limpiar la decepción global por la verdadera cara del 'molt honorable' Jordi Pujol, respetado como tal hasta por sus contrarios.

      Pero como dices, el incendio que han alimentado se ha vuelto ya incontrolable.
      Quien no salía a la calle ni con la que está cayendo, pero al final HA SALIDO, tela.

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  • unlector unlector 03/10/17 15:53

    quizá hay una opción 4: destruir por completo la moral del oponente para a continuación, no digo ganar la negociación, sino quedarte sólo en ella y apropiarte de lo que quieres.
    Así ganan el poder los más malos.
    La indignación aún te saca a protestar a la calle, la depresión no.

    Por eso creo que la solución a los problemas, todos, del país es extirpar para siempre el cáncer que hoy nos desgobierna.
    Si España fuera hoy un país próspero y avanzado, que podría serlo perfectamente, dudo muchísimo que estuviéramos discutiendo sobre fronteras.

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  • bidebi bidebi 03/10/17 15:24

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    No debemos perder de vista que estamos en la escenificación y en un pulso de fuerzas que por ahora gana por muchos puntos CAT y pierde el estado. Como no puede ser de otra forma si el estado solamente dispone de fuerza bruta, carece de relato y sobre todo carece de alternativa y además utiliza métodos violentos. Las reglas democráticas están en su contra y lo sabe. Por eso solamente tiene fuerza militar.
    En el desenlace, si hay desenlace y la cuestión no se eterniza, caben dos posibilidades : Una sería que la rebelión democrática catalana sirviera para tumbar definitivamente el régimen podrido y por lo tanto vencer al fascismo que no ocurrió cuando debería haber ocurrido. Y la segunda posibilidad, posible pero muy temible, es que la extrema derecha española cobijada en el pp, que hasta ahora no ha tenido necesidad de mostrar su fascismo, tome las riendas y España se convierta en una Turquía o en algo peor.
    Apostemos por la primera posibilidad.

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    • Galeno1 Galeno1 03/10/17 21:09

      Dices: "No debemos perder de vista que estamos en la escenificación y en un pulso de fuerzas que por ahora gana por muchos puntos CAT y pierde el estado."

      Ya ha salido el rey para ayudar a Rajoy y hacerse corresponsable de las medidas que tome Rajoy como por ejemplo destituir a Puigdemont a través del Tribunal Constitucional.

      Un abrazo.

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  • bidebi bidebi 03/10/17 15:23

    O sea, que usted es partidario de “estos son mis principios y si no le gustan tengo otros”, todo por una charla de café amistosa y sin ostias. Es una forma respetable de ver la vida.

    Lo que es una solemne mentira es equiparar la cerrazón del estado español ante las propuestas de negociación catalanas y la continúa disposición al diálogo de los políticos catalanes en los últimos siete años. ¿Sabe usted el número de iniciativas catalanas para intentar por lo menos dialogar, sabe usted del número de propuestas escritas presentadas por la representación catalana ante el gobierno español?.
    Por lo tanto, equiparar en este caso es manipular.
    Si sabe de las propuestas catalanas y no las dice, si sabe de las negativas españolas y no las dice, usted pierde legitimidad y credibilidad.

    La situación es bastante dramática, pero tengamos en cuenta que en casi todas las acciones humanas “con público”, y más en estos tiempos de la imagen, hay de forma inevitable un componente de teatralización. Componente nada despreciable, pero que tiene el gran peligro de que si no se controla el teatro se puede convertir en realidad.
    No es desde luego teatro lo que viene sucediendo en Catalunya, porque es una realidad vivida por millones. Tampoco es teatro lo que ocurre en España con las manifestaciones de la extrema derecha cada vez más envalentonada saliendo de sus madrigueras, como en el caso del “a por ellos” o en el caso de las manifestaciones patrióticas o en el último caso de Piqué. Lo que quiero decir es que estamos asistiendo estos días a una ESCENIFICACIÓN de fuerzas antes de la próxima batalla. Los catalanes muestran su fuerza en la calle, en las movilizaciones y la gran conciencia soberanista ciudadana.
    El estado nos muestra su mayor fuerza que es la militar y nos muestra hasta donde puede llegar su prohibición de libertad de forma “moderada”, dando a entender lo que sería una demostración militar en toda regla.

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    • El Diablo Cojuelo El Diablo Cojuelo 03/10/17 21:15

      bidebi: Con abundante escenografia y puesta en escena, los secesionistas pretenden pasar por alto e investir de legalidad impunemente orquestada sus actos ilegales....¡Si! ...atizan con el argumento del Odio, a la Ciudadania con el resultado de cometer toda clase de desmaanes (...) impunemente, repito..... Aquì y ahora, en toda España todos los ciudadanos somos susceptibles de ser tildados de 'fascistas' menos los secesionistas-nacionalistas y la izquierda radical que les apoya...-"Y para mas INRI, echando gasolina al fuego para que no 'amaine' el incendio que provocan hasta arrasar impunemente con todo lo que establecen nuestras leyes" ... -a su disposiciòn ..... El DIablo Cojuelo.

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  • A O G A O G 03/10/17 15:10

    Tanto cuesta al Estado Español plantear un referendum tipo Escocia o Quebec. Los resultados para los independentistas ha sido negativo. ¿No se que miedo tienen los que niegan el derecho a decidir de los demás? ¿Será que no tienen nada que ofrecer ?

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