X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




Verso Libre

El orgullo de ser un elitista

Publicada 08/10/2017 a las 06:00 Actualizada 07/10/2017 a las 15:05    
Facebook Twitter Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios 67

Es verdad que el populismo de los votantes de Trump, por ejemplo, marca un proceso corrosivo. Empuja a la gente hacia la indignación y le da protagonismo a costa de desarticular su representación política y borrar su conciencia de clase. Pero si queremos analizar lo que está ocurriendo en nuestro mundo resulta también necesario advertir que hay un sentido común, responsable, culto, orgulloso de su elitismo intelectual, que pierde al mismo tiempo su conciencia de clase para concebir como valores democráticos absolutos aquello que se adapta a sus posibilidades económicas o a sus apetencias sentimentales.

Tengamos algo en cuenta: la gente tiene razones para estar indignada. El populismo furioso (la mansedumbre furiosa) es inseparable del capitalismo autoritario. Y no me refiero ya a la deriva de personajes como Trump o Rajoy, sino a unas reglas de juego anteriores, la lógica neoliberal que provoca una desigualdad cada vez más grave y un vacío sentimental condenado a escudarse en la agresividad del nosotros contra los otros.

No hace falta profundizar mucho para saber que vivimos en un mundo global que borró las fronteras de los Estados en nombre del capital especulativo. Pero no generó al mismo tiempo un nuevo tejido de control democrático capaz de velar por los intereses de las mayorías sociales. Esto se relaciona de forma íntima con cambios de carácter cultural. La nueva realidad es cosmopolita de manera inevitable debido no ya a unos inmigrantes aislados, sino a amplios movimientos migratorios y a los códigos de las nuevas redes de comunicación. Cuando la inseguridad económica de la avaricia capitalista impide una cultura de los derechos humanos y del diálogo, el multiculturalismo se convierte en una amenaza para nuestras pertenencias, ya sean unos puestos de trabajo, ya sea una identidad nacional.

No se puede olvidar que hay situaciones concretas de explotación que convierten en un admirable ejercicio de conciencia política o en un lujo de clases medias la defensa de los valores humanos fundamentales. Conviene no ignorarlo y no desatender la verdad que encierran algunos síntomas. Cuando un obrero francés odia a un marroquí por robarle su calidad de vida, no sólo evidencia un sentimiento racista. Nos está diciendo además otras cosas: el bienestar capitalista en insostenible en el mundo que vivimos, el planeta no da para mucho más, es imposible regresar al bienestar anterior, la riqueza de unos sale de la explotación descarnada de otros.

La crisis económica europea y el neoliberalismo galopante sólo han democratizado la pobreza. De un primer mundo que iba a entrar en el Tercer Mundo para solucionar la miseria, hemos pasado a un Tercer Mundo que ha entrado en el primero con todo su testimonio de dolor e impotencia. Ahora se ve a las claras el monstruo de la explotación, la impiedad del desamparo y el hambre. La educada y sensata prudencia de los hombres de Estado pierde todo el crédito porque las secuelas de su democracia formal y su explotación económica están ahí, en el propio barrio, en las puertas de los colegios, los puestos de trabajo, los insomnios, los amores y las enfermedades.

Es necesario seguir defendiendo con firmeza los derechos humanos y el valor democrático, la importancia de las instituciones y el crédito del diálogo político; pero sin perder de vista que derechos, valores, instituciones y políticas están situadas en medio del conflicto y toman postura por obligación. En Europa y EE.UU, llevan muchos años poniéndose en contra de la gente y de parte de los bancos y las grandes multinacionales.

El dinero no tiene patrias. Resulta patética, por ejemplo, la alegría mostrada por el nacionalismo español ante el anuncio solemne de La Caixa, el Banco de Sabadell, Gas Natural y otras grandes empresas: cambian su sede social fuera de Cataluña. Bueno, nos seguirán desahuciando y explotando a todos desde otro lugar sin patria, igual que antes. Del mismo modo, el nacionalismo catalán era sonrojante cuando afirmaba “España nos roba”, como si el dinero generado en Cataluña tuviese patria, como si fuese un acto de robo la posibilidad de organizar un reparto social del dinero a través de los impuestos.

Otro ejemplo. Denunciar la llegada masiva de emigrantes andaluces o dominicanos como un peligro para la permanencia cultural catalana es tan reaccionario como agredir desde el Ministerio de Educación las políticas encaminadas por la Generalitat a defender y consolidar una lengua de 10 millones de hablantes. En la vorágine de la globalización merece la pena conservar aquello que consolida una tradición rica y una comunidad. ¿Se puede conseguir esto sin renunciar a la construcción de un mundo democrático y sin fronteras? Se debe conseguir, aunque lo pone muy difícil un capitalismo autoritario generador de populismos furiosos.

El intelectual democrático, una figura hoy desesperada, necesita ser consciente de los peligros de su elitismo para estar junto a la gente. Pero, al mismo tiempo, advierte que no se puede identificar con las dinámicas de rencor y miedos que acaban dándole el liderazgo a personas como Mariano Rajoy y Artur Mas o a entidades como la Caixa y el Banco de Sabadell.

Esta desesperación no la puede calmar ningún sabio, ningún saber abstracto. Necesita una ilusión política que saque a la gente del rencor y la haga cómplice, en su trabajo, en su salón de estar, en su tiempo de ocio, en su poesía y en sus camas de enamorados, de una idea mucho más normal que la locura en la que vivimos: otro mundo es necesario.


Hazte socio de infolibre



28 Comentarios
  • Pulitzer Pulitzer 11/10/17 20:12

    Gracias por la reflexión.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Sancho Sancho 09/10/17 00:01

    Me ha parecido un fantástico artículo, Luis García Montero. Gracias.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    6

  • Txorigorri Txorigorri 08/10/17 18:02

    "Denunciar la llegada masiva de emigrantes andaluces o dominicanos como un peligro para la permanencia cultural catalana es tan reaccionario como..." Acogiéndome a la primera acepción que el diccionario de la RAE hace de la palabra denunciar (avisar o dar noticia de algo) no considero ese proceder reaccionario ya que lo que se hace es alertar de un riesgo real. Lo reaccionario sería poner límites o trabas a la inmigración habiendo soluciones progresistas que, en lugar de rechazar, integran al "nou-vingut", como realmente está sucediendo en Cataluña.
    El tema me viene al pelo para reivindicar la política lingüística que ha llevado a cabo la Generalitat, con el consenso de todos los partidos políticos hasta la irrupción de Ciudadanos, a lo largo de los últimos 30 años.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 3 Respuestas

    11

    23

    • jorgeplaza jorgeplaza 09/10/17 00:28

      Sobre la integración en Cataluña en los años 60, en pleno franquismo, publicaba un artículo Toni Coromina en La Vanguardia en el que decía, entre otras cosas, esto:

      "En la década de los sesenta, la práctica de “matar judíos” dio paso al acoso de los “charnegos” –mayoritariamente andaluces- venidos a Catalunya. Determinados padres autóctonos decían a sus hijos que los recién llegados eran sucios, vocingleros y rapaces. Y los niños “charnegos” pagaban su pecado original recibiendo insultos y, a veces, pedradas en guerras abiertas con los niños del país. Todo ello derivó en la marginación y concentración escolar de los niños andaluces en los centros educativos públicos de las ciudades. Y es que, además de ser considerados invasores, estos seres diminutos tenían colgado el sambenito de formar parte de la raza de los franquistas."

      Habla el señor Coromina, catalán, de la Cataluña de la época y de algo que conoció de primera mano. Yo, que soy madrileño pero viví siendo niño en Barcelona de 1960 a 1962, corroboro que bastantes nativos compañeros de colegio me tenían justamente en la gran estima que describe el párrafo anterior.

      No sé si será este el tipo de modélica integración a que se refiere usted. El artículo se llamaba significativamente "Racismo. El huevo de la serpiente."

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 1 Respuestas

      8

      6

      • Txorigorri Txorigorri 09/10/17 18:21

        Yo viví de niño este fenómeno en el País Vasco en las décadas 50 y 60, en donde a los foráneos se les llamaba maketos, aunque en mi zona los epítetos más comunes eran los de manchurrianos y belarrimotzas.
        Ahora bien, centrándonos en Cataluña, sería injusto no reconocer el esfuerzo del nacionalismo (o del catalanismo, más bien) por minimizar el impacto "invasor" con un proyecto integrador y progresista. Jordi Pujol -al que no seré yo quien le lave su imagen en otros aspectos- se dio cuenta que el problema de la inmigración debía abordarse mediante la integración, tanto por la vía social y política como especialmente por la integración cultural y lingüística. No sólo se trataba de aceptar a los inmigrantes, sino de generar políticas efectivas de integración. Se consideró que la herramienta más eficaz de integración debía ser la lengua y el lugar primordial la escuela. Y con estas ideas fraguadas a principio de los años 60 del pasado siglo, que se consolidaron en los albores de la democracia con el Estatuto de Autonomía y la Ley de Normalización lingüística en Catalunya, hemos llegado a nuestros días.

        Responder

        Denunciar comentario

        1

        9

    • Bacante Bacante 08/10/17 18:15

      No podemos negar que las inmigraciones masivas,  como la que ha tenido lugar en España y en Europa, crean problemas y lo que se llama "choque cultural".  Tampoco neguemos que dichas migraciones fueron estimuladas para abaratar el precio del trabajo.  Y así empezó todo.
      Por otro lado,  los migrantes han sido abandonados a su suerte,  o no sé como se llama a los africanos transeúntes que piden a la puerta de cualquier gran superficie,  símbolo del capitalismo más descarnado y bestial.
      Y qué me dice usted de los guetos árabes o africanos en las grandes ciudades.  Una hijoputez de tamaño colosal y una estafa a la dignidad humana. 
      África no tendría por qué mendigarnos ni nadie tendría que abandonar su país por fuerza mayor de vida o muerte. 
      Los dueños del cotarro quieren malestar,  confronto,  lío y cuanto más odio,  mejor.  Así acabaremos entregados a cualquier autoritarismo, ¡tan caro al del plasma y sus mariachi! 
      Da terror escuchar a Alfonso Guerra o al Jarrón Chino de la Cal. 
      Y hay quien les sigue.  Como siguen a los Mas y a los jetas Puigdemont. 
      Saludos. 

      Responder

      Denunciar comentario

      1

      28

  • svara svara 08/10/17 17:43

    Se internacionaliza todo menos la concordia y la riqueza. Por mas que gritemos ¡Arriba parias de la tierra! cada vez vamos mas abajo desgraciadamente. Se lo debemos como bien se dice aquí a las élites que todo lo que tocan lo corrompen. Por si ello no fuera suficiente, están los virus localistas, nacionalistas con dos patas, que todo lo infectan para mayor gracia del neoliberalismo envolvente, pues dividen mas que unen y nos dejan a merced del odio, la xenofobia y la pobreza. Hay que despertar y luchar por algo mas útil al mundo que un terruño, un trapo o un símbolo. Todo lo que nos han arrebatado, inclusive la dignidad lo tiene el liberalismo imperante.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 3 Respuestas

    0

    27

    • soriafar soriafar 12/10/17 17:47

      El mejor hasta ahora, continuaré.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

    • Bacante Bacante 08/10/17 18:02

      Ya sabes,  Svara,  cuanto peor,  mejor...etc. 

      Responder

      Denunciar comentario

      1

      3

    • Aserejé Aserejé 08/10/17 17:46

      Tienes mucha razon en lo q dices. Saludos

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      3

  • gusalo gusalo 08/10/17 15:36

    “Cantar siempre el mismo verso / pero con distinta agua”.  Todo está dicho (La vinculación del 'populismo furioso' con el 'capitalismo autoritario', la desconfianza en la 'democracia formal', el peligro del miedo al forastero y su cultura…) Sin embargo, he releído el artículo –y algunas frases varias veces– porque está dicho a tu manera.
    Subrayo una frase que, aunque rotulada como ejemplo, resume una parte esencial del artículo: “Denunciar la llegada masiva de emigrantes andaluces o dominicanos como un peligro para la permanencia cultural catalana es tan reaccionario como agredir desde el Ministerio de Educación las políticas encaminadas por la Generalitat a defender y consolidar una lengua de 10 millones de hablantes”, defensa y consolidación –añadirían algunos de 'los otros catalanes'– que no debe implicar el hostigamiento al monolingüe hispanohablante. 
    Veo que no han tardado en tacharte de 'equidistante'. Considero ese calificativo como un anatema por pensar como Luis Gª Montero y por escribir como Luis Gª Montero, sin consultar a quienes reparten las medallas y títulos de 'intelectual comprometido'. Vas camino, Luis, de unirte –como Serrat– a los poetas malditos por los bardos de la épica nacionalista. 
    Desde aquí, Luis, desde la 'distancia' de lo que está lejos y de lo que está más lejos, un saludo de cercanía.

    Responder

    Denunciar comentario

    4

    10

  • Bacante Bacante 08/10/17 12:55

    "Valiente es el que renuncia a la verdad absoluta para evitar el descalabro"
    Gervasio Sánchez, fotoperiodista. 

    Bidebi, pareces perder un poco el respeto a los que no están por completo de acuerdo contigo. O es mi sensación de un tiempo acá. 

    “Pido al Govern y al Gobierno que se sienten en una mesa de partidos a buscar una salida política”
    Vamos hacia un desastre histórico que pagaremos durante generaciones. Democracia es votar, pero no solo es votar. Democracia es la ley, pero no solo es la ley. Pido al Gobierno y al Govern que se sienten en una mesa de partidos a buscar una salida política. Nos lo deben a todos los ciudadanos.
    Ignacio Escolar.



    Responder

    Denunciar comentario

    2

    24

  • irreligionproletaria irreligionproletaria 08/10/17 12:33

    Otra vez: da igual que dia u hora sea; intentar corregir, representa la desaparición del texto. Pretender rescatarlo, deviene 'enviar' Disculpas.

    He releido 'Algarabia' de Semprun .
    Refiere, a continuación de un dialogo de Carlos consigo mismo -cosificando a la mujer, actor principal de su mental escena erótica- que, al volverse hacia ella, vió en la estanteria eln Diario de Henri-Fédéric Amiel...lo abrió por la página señalada con una cinta roja, resultando ser la 273.
    Y lo que leyó en ella le colmó de gozo. ...
    " Buscar siempre la unidad de la historia y la historia de la unidad; o en la evolución el principio, y el principio en su evolución, es decir unir la realidad y la idealidad, la convergencia y la divergencia, la simplificación y la ramificación; devolver la planta a su germen y el germen a la planta, en una palabra, demostrar cientificamente la identidad de la identidad y de la diferencia..."

    Lo encuentro el guión perfecto para comenzar a sustituir las palabras de Amiel en su planteamiento filosófico, por los datos reales del problema que padecemos; lograr plantearlo, ya es el principio de la solución.

    Un abrazo Paco. Salu2 Osasuna2.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 2 Respuestas

    1

    6

    • paco arbillaga paco arbillaga 08/10/17 13:15

      Un abrazo. (Con una bandera en la mano me parece que resultará incómodo abrazarse.) Osasuna!

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 1 Respuestas

      0

      6

      • irreligionproletaria irreligionproletaria 08/10/17 13:30

        Yo no tengo banderas, Paco.. Una vez, puse una republicana en el balcón...error, la diferencia entre todas las que me rodean, se manifestaba con mi ausencia. 

        A buen entendedor. Reitero mi abrazo.

        Responder

        Denunciar comentario

        1

        4

  • mafalda mafalda 08/10/17 12:10

    Bidebi, cuando hablas de humillación al pueblo catalán te refieres a la posesión en su territorio de fábricas, empresas, infraestructuras de todo tipo... Etc. De humillación como pueblo podemos hablar los extremeños, que tuvimos que ir a limpiar vuestra mierda, siendo además despreciados por ello. Izquierda internacionalista!!

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 4 Respuestas

    25

    15

    • groc groc 08/10/17 18:22

      Nunca los catalanes hemos obligado a nadie a que viniera, si han venido bienvenidos. Conozco a mucha gente que vino y da gracias a Dios por haberlo hecho.
      Supongo que los que vinieron y tenian estudios pudieron encontrar trabajos dignos Los que por desgracia no los tenian, - que era lo mas normal en toda España incluida cataluña en esos tiempos de emigracion masiva - tuvieron que trabajar en lo que les salia. Cuantos ds nuestros estudiantes con carrera han emigrado a Europa estos ultimos años y han estado trabajando en lo que ningun autoctono queria. Cuantos en hosteleria no solo sirviendo sino limpiando lo que les tocaba. Y no vinieron a Cataluña. Por favor, muchos como yo no sentimos ningun desprecio por los "españoles" sino por los politicos qud la gobiernan, pero comentarios como los tuyos son los que atizan el fuego

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 2 Respuestas

      3

      18

      • gualdo gualdo 08/10/17 19:40

        Buena respuesta, sí señor. Los que han ido a Cataluña a trabajar para poder salir adelante, ¿a qué santo se quejan de que allí les hayan recibido y dado la oportunidad? Máxime cuando en Cataluña se ha tratado, por lo que siempre he oído, muy bien al inmigrante. Lo único que reprocho a los catalanes es que con su deriva no nos hayan ayudado a desembarazarnos de rajoy y del pp... y ahí los tenemos, en el gobierno y con las fuerzas de seguridad en sus manos... miedo me da.

        Responder

        Denunciar comentario

        Ocultar 1 Respuestas

        1

        11

        • soriafar soriafar 12/10/17 18:10

          Cuantas veces me he hecho esa pregunta!!, maldita sea, con tu comentario se da respuesta a muchos otros comentarios de esta misma sesión.

          Responder

          Denunciar comentario

          0

          0

    • individualistaliberal individualistaliberal 08/10/17 12:38

      Sí estoy contigo: ¡vivan las naciones y viva el internacionalismo!

      Responder

      Denunciar comentario

      2

      4

  • bidebi bidebi 08/10/17 11:52

    2/2
    Cuando el poeta acude, como todos los que no se quieren mojar, a la muletilla del tándem Rajoy-Mas, acude a la simplificación, no creo que en este poeta a la manipulación pero se la parece, acude a la equidistancia que siempre beneficia a parte.
    Sin ser catalán, sin sentirlo, sin pertenecer a su cultura, sin conocer su lengua, sin haber sido humillado como tal de forma constante, sin haber sido herido por querer votar, comprendo que es más difícil entender lo que pasa y recurrir a la comodidad de Rajoy-Mas, pero por lo menos habría que intentarlo. Es una fórmula en forma de respuesta que no requiere esfuerzo y que sobre todo no compromete, cosa imprescindible en estos momentos para un español. Todos fueron malos.
    La realidad objetiva nos dice que más de dos millones de ciudadanos de un país pequeño, realizan por primera vez en cuarenta años, un acto de desobediencia civil contra un estado corrupto y escasamente democrático, poniendo sus propios cuerpos como escudo, protegiendo durante dos días los centros de votación y siendo salvajemente atacados por fuerzas militares de ese estado.
    Si ante esta realidad objetiva uno no es capaz de tomar posición radical, no es extraño que se encuentre desesperado.
    Si esto lo viéramos por tv en cualquier país europeo seguro que tomábamos posición, pero como ocurre en España algunos recurren a Mas.
    Si esta movilización ciudadana pacífica y democrática no nos levanta el ánimo porque abre la gran brecha al régimen corrupto y no somos conscientes de entenderlo para asumirlo, es que otra vez la oportunidad nos va a pasar por encima, personal y colectivamente. Y entonces no cabe mas que recurrir al tienen lo que se merecen.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 6 Respuestas

    10

    31

    • andresito andresito 08/10/17 23:26

      Es que no 'lo vemos por TV en cualquier país europeo', tenemos más elementos porque hemos seguido el proceso, y su contexto histórico, y por eso podemos no caer en la simplificación del sí o no. El nacionalismo le ha hecho un enorme favor a un PP debilitado. Los errores y salvajadas policiales un gran favor al nacionalismo catalán, y tal vez, un daño a Rajoy. Nada es simple ni blanco y negro, pero la República federal no es la equidistancia, creo yo, sino la solución. 

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      1

    • gualdo gualdo 08/10/17 20:42

      Por qué es perezosa equidistancia criticar lo que unos y otros hacen, si ambas acciones son perjudiciales y dañinas para todos? En un comentario de esta misma tarde a otra noticia, he afirmado que una de las cosas que más me han inquietado y dolido estos últimos días ha sido que el gobierno central, como ya se sabe nefasto, compuesto de miserables, no sólo no ha pedido disculpas por los daños físicos causados en Cataluña, sino que los han avalado y justificado. Pero ello no significa, lógicamente, que la ruptura total del ordenamiento jurídico por el govern (no es desobediencia civil, lea usted los artículos sobre el tema en este mismo diario) deba ser considerado algo deseable o bueno en sí. O que esté justificado con menos del 50% de los votos detrás. Yo defiendo un referéndum en Cataluña, pero no así. La democracia es también un respeto a los tiempos y alternativas. Ustedes obtuvieron mayoría en el parlament, vale, pero no la suficiente ni para cambiar al director de TV3 unilateralmente. 

      Si no fuera por la deriva independentista en Cataluña, hoy no tendríamos a Rajoy y al pp en el poder. Por qué no nos ayudan a desalojarlo, a tirarlo, a expulsarlo de una vez por todas? 

      Responder

      Denunciar comentario

      6

      3

    • Irenepaz Irenepaz 08/10/17 19:00

      Siempre leo con atención sus comentarios, y la mayoria de las veces coincido, pero en este no puedo estar en más desacuerdo, obvia usted la corrupción de CIU, y la manipulación de la gente para salir airosos de no ir a la cárcel, yo no lo veo como una violación de derechos que por cierto son ellos los que se los quieren saltar, si no como una relación de fuerza entre gobiernos corruptos. Un saludo

      Responder

      Denunciar comentario

      6

      7

    • irreligionproletaria irreligionproletaria 08/10/17 13:44

      Se amable y comparte con nosotros ese lugar político, en el que desarrollas tu vida de ciudadano comprometido, partícipando con todas tus posilidades en sus logros. 
      Muchos, estáriamos dispuestos, como refiere Cavafis en su 'Viaje a Itaca' en hacer ese camino, dado que es lo importante; que sea largo, para que las experiencias que adquiramos, enriquezcan nuestro espíritu y nuestro cuerpo...

      Pero, amigo, por favor, no insistas en que nos miremos en tu espejo...Todos no tenemos idénticos patrones de belleza.

      Siempre, desde la cordialidad.

      Responder

      Denunciar comentario

      2

      5

    • Isabel63 Isabel63 08/10/17 12:35

      La realidad objetiva nos dice que más de dos millones de ciudadanos de un país pequeño GOBERNADO POR CORRUPTOS realizan, por primera vez en cuarenta años, un acto de desobediencia civil contra un estado GOBERNADO POR CORRUPTOS. Y ojalá fuera desobediencia civil contra la corrupción, pero no, resulta que es por trapitos de colores.

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 1 Respuestas

      5

      33

      • svara svara 08/10/17 15:03

        Asi es. ¡una pena!

        Responder

        Denunciar comentario

        1

        2

  • bidebi bidebi 08/10/17 11:51

    Vamos, que el “intelectual democrático” está en la mitad. Observando. Eso sí, desesperado. Consciente de su elitismo que le aleja de la gente pero reacio a posicionarse porque ve males y malos en todas partes. Pues muy bien, pero algún mal intencionado podría ver autojustificaciones desde la “desesperación” de no tomar parte.
    Y la pregunta siguiente sería, entonces ¿para qué nos sirve “el intelectual democrático desesperado”?. Solamente para decirnos que otro mundo es necesario. No habíamos caído en el descubrimiento. Pero hombre, se esperaba algo más del intelectual desesperado, que para algo debe de servir acogerse al rol de intelectual. Una luz, un pequeño camino, un pequeño faro. Cuando la poesía sirve más a la forma que al fondo, la poesía deja de ser un arma cargada de futuro y se convierte en idealismo. Es muy posible que un Celaya no estuviera desesperado hablando de mundos mejores y se hubiera implicado en la cosa. A mi me parece que el rol de intelectual desesperado corresponde a nuestra época, sin muchos compromisos y con muchas ambigüedades.

    Responder

    Denunciar comentario

    7

    22



Lo más...
 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.
facebookLibre