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La banalización del escrache

Publicada el 17/05/2019 a las 06:00 Actualizada el 17/05/2019 a las 11:50
Escrache no viene de scratch (“rasguño, herida, raspar, en inglés), sino que su origen remoto es el lunfardo (slang porteño) y significa “retratar” en el sentido de “poner en evidencia”, “desenmascarar” la verdadera personalidad de alguien que se escuda en la diferencia entre lo privado y lo público.

El origen relativamente reciente de ese término fue el uso que le daba un capocómico (Carlos Altavista) en los 80 en un sketch televisivo muy popular. En él interpretaba a un porteño de clase popular, que fungía como reportero de un medio barrial, "La Voz del Rioba" ("barrio" escrito al revés, en lunfardo). El personaje mostraba una relación ambigua con las estrellas de la televisión a las que entrevistaba, porque las admiraba pero no incondicionalmente. Justamente, cuando éstas comenzaban a darse aires de grandeza denigrando lo popular, Minguito (así se llamaba el personaje) contestaba cansado: "¡paráááá, a vo´ te vamo’ a escrachá". Es decir, no te creas más de lo que eres porque te conocemos, sabemos las miserias mundanas que se esconden tras el brillo de la fama y el dinero, y lo vamos a contar.

La práctica del escrache comenzó a ser utilizada en Argentina como vía de acción política a mediados de los 90 por las hijas e hijos de los detenidos-desaparecidos (agrupados en la asociación H.I.J.O.S) para desvelar la verdadera identidad de los represores de la dictadura que gozaban de impunidad merced a las leyes de perdón y por lo tanto se hacían pasar por vecinos comunes. Es decir, el escrache se vincula a una impunidad legal en la que se ocultan los delincuentes, y para evitar que vuelvan a ocupar sitios de responsabilidad pública (como los médicos que habían practicado partos a detenidas-desaparecidas en campos de concentración). El lema de la práctica era "si no hay justicia, hay escrache".

La práctica del escrache tenía además rigurosas medidas de ejecución protocolizadas por las organizaciones que recurrían a ella. Por ejemplo, no se hacía si había niños presentes, ni se acosaba físicamente al destinatario. Sólo se informaba al resto de ciudadanos quién era realmente esa persona con la que convivían. El límite era la intimidación.

Es evidente que se recurría al escrache para sortear la desventaja de la impunidad, no para criticar una posición política pública que toma alguien que se sabe quién es, a qué partido pertenece y cuál será su decisión al respecto. Lo público es exactamente lo contrario del cobijo que otorga la impunidad porque no hay nada que desocultar.

De ahí que la comparación con las prácticas fascistas sea tan inapropiada como su aceptación como medida de protesta normal, no excepcional.

No hace falta recordar que el fascismo no señalaba desde ninguna posición deventajosa, sino todo lo contrario, desde un poder estatal omnímodo o, en sus orígenes, desde el poder de la violencia terrorista grupal y sistemática. Tampoco lo hacía para impulsar un juicio justo ni para brindar información a la ciudadanía sobre actos ilegales e inmorales a fin de que ésta pudiera tomar una posición ético-política, sino para degradar y exterminar a personas y colectivos con métodos ilegales e ilegítimos, sin contemplación de ningún tipo.

Además, el fascismo señalaba principalmente por lo que las personas y colectivos eran, no por lo que hacían o habían hecho (los judíos no podían dejar de serlo para incluso protegerse de esa violencia terrorista estatal ilegal), a fin de que pagaran sus culpas ante la sociedad y se reinsertaran en ella.

El escrache tampoco puede ser aceptado como forma de protesta legítima en una situación de normalidad, porque en ella se abre una serie de canales propios de un Estado de derecho: en el terreno jurídico, la denuncia; en el terreno político, la publicidad del daño que debe ser reparado (como ha ocurrido en España con los torturadores de la dictadura que gozan aún de privilegios y condecoraciones estatales).

El escrache tiene por lo tanto una condición: la excepcionalidad de la impunidad, que condena a la impotencia a las víctimas directas e indirectas (toda la sociedad).

Por ello, su uso no debe ser banalizado ni sacrificado a la competencia partidaria electoral, pues es un recurso democrático que ninguna sociedad querría tener que usar, pero que tiene que poder usar, precisamente para llamar la atención de que hay mecanismos propios de una democracia que no están funcionado adecuadamente.



 *Javier Franzé (Profesor de Teoría Política, Universidad Complutense de Madrid)
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10 Comentarios
  • K2K2 K2K2 25/09/20 07:17

    Y una vez expuesto qué debe ser un escrache, habrá que admitir que una cosa es manifestarse una tarde frente a la casa de un político, y otra muy distinta hacerlo 6 o 7 meses ininterrumpidamente. Lo primero es un escrache mal entendido, lo segundo es acoso.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 18/05/19 14:17

    Muy buen articulo.

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  • GRINGO GRINGO 17/05/19 11:56

    Llámese "escrache o protesta", siempre que sea pacífica, es una herramienta que tienen los ciudadanos para poder expresar su malestar, ya que a veces nuestros representantes no tienen posibilidad, y otros que "no nos representan" no toman ningún interés.

    Si un político/a, no está dispuesta soportarlo, ya sabe lo que tiene que hacer.

    El porqué de éste artículo está fundamentando en el que sufrió la Sra. Villacís, la cual, según mi punto de vista, estaba de más en aquella pradera, no porque no pueda estar, si no que a 2 días de dar a luz está corriendo unos riesgos absolutamente innecesarios, que dicen muy poco de su capacidad de pensar.

    Dicho ésto, es fácil sacar partido del escrache a una embarazada, y ahí se aplicaron con dureza y apareció la sensiblería made in spain, porque como dijo una representante de la PAH, "en los últimos años se han desahuciado a infinidad de familias, con hijos y muchas mujeres embarazadas, que no han sido apoyadas de forma tan explícita por los medios de comunicación".

    Todos hemos visto infinidad de desahucios por TV, acompañados de numerosos policías sacando arrastras a mujeres, hombres y niños, "cumpliendo la ley", pero ésa noche y las siguientes "te buscas la vida", mientras la vivienda ha pasado a dominios de un Banco que, quién sabe, quizás hasta ha sido "rescatado con el dinero de todos los españoles".

    Siempre corremos el riesgo de quedarnos mirando al dedo.......

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    • Arkiloco Arkiloco 17/05/19 16:55

      Incansable y siempre al frente de algún plural, te has enconmendado la tarea de ser vanguardia de un nosotros de atontados que corren riesgos tales como el de quedarse mirando el dedo en vez de la luna que señala. Tu tontuna o lo que sea es bien singular y solo a esa tontuna que acampa aquí desde el alba hasta el ocaso se le escapa que, para el caso, el excelente artículo del profesor Franzé nos muestra la luna mientras tu estás ensimismado en un dedo que ha podido pasarse por cualquier lugar. Es un dedo sucio y muy autoritario. A la pertinente reflexión sobre la banalización del escrache se podría añadir que la relación entre medios y fines y su adecuación debe ser evaluada y motivo de reflexión permanente. Cualquier causa y hasta las más justas, pueden ser descalificadas o facilmente estigmatizadas por un uso erróneo de los medios de protesta. Todo no vale y hay recursos con los que se puede obtener lo contrario de lo que se pretente. Tu respuesta sobre lo que como político habría que soportar es lamentable y afirmar que hay representantes que "no nos representan" tiene ese tufo a ideas que comparten los populismos en boga. Tanto los que se etiquetan en la izquierda como en la derecha. Y que las difunden indignados cuya indignación empieza y acaba en lo que comenta en un digital. No has ido a protestar a ningún deshaucio y ni se te ocurre integrarte en alguna de esas plataformas. Tu indignación es la de un prejubilado de la banca que quisiera cobrar sin trabajar el 120 por ciento del sueldo. Y no hay mucho mas. Tus representantes "no tienen posibilidad" porque, entre otras cosas, representan a pocos. Otros no te representan a ti pero si han sido elegidos como representantes por otros. Negarles representación de ciudadanos y aceptar el escrache como protesta normal y no excepcional es tu forma de seguir mirando al dedo. Un dedo sucio y ese dedo que siempre recuerda al dedo de los autoritarios y al que la democracia les gusta poco. Debe ser otro de tus "lujos" que no llenan la nevera.

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    • Isabelle0651 Isabelle0651 17/05/19 14:43

      Y la puesta en escena de la policía ¿qué? Les vino al pelo tener unos minutos de gloria que les está dando de sí en la RTVE y otras. Hoy era primera noticia en RNE a las 8 h de la mañana. Se las saben todas Riverita y Cía.

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  • Isa... Isa... 17/05/19 10:38

    Necesaria reflexión de los 'usos' en general.Clave para el entendimiento, necesario para no sucumbir en la banalización del hecho y de la causa. Una incorrecta utilización lo que produce y resulta, es contraria a la propia causa. Somos un oxímoron con patas, la humanidad.. seguramente tenemos remedio! Buen día

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  • Aleze Aleze 17/05/19 10:23

    Estoy de acuerdo en que el escrache es en si mismo ES intimidatorio. Pero es mucho más intimidatorio, que familias, algunas con niños muy pequeños, o personas con pensiones muy por debajo del salario mínimo, se vean desahuciadas y como vulgarmente se dice en la puta calle, de la noche a la mañana. Nuestra sacrosanta CONSTITUCIÓN, dice en uno de sus artículos, que todos tenemos derecho a una vivienda digna, ¿Que respuesta dan nuestros políticos a este incumplimiento endémico y sangrante de la Constitución? cuando se relega a miles de personas a la desesperación y se le expulsa de la Sociedad, sin techo donde refugiarse, realmente sin nada, solo hay que ponerse en su lugar, y estoy segura de que todos entenderemos los escraches, por una parte y por otra y la más importantes, encaminaríamos todos nuestros esfuerzos para resolver esta situación que si es: ANTIDEMOCRÁITCA, INDIGNA PARA UN SER HUMANO, INJUSTA, INSANA.....

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  • Isabelle0651 Isabelle0651 17/05/19 09:33

    Interesante información, conocía la procedencia de la palabra pero no el contexto. Muy de acuerdo en que por aquí se desvirtúa cuando algunas y algunos la utilizan para darse autobombo electoralista no es la primera vez que los de Cs la utilizan en su provecho, lo hemos visto en Cataluña y Euskadi.

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  • M.T M.T 17/05/19 08:37

    Excelente artículo. Me ha enxantado. Lo felicito.
    Saludos.

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  • luzin luzin 17/05/19 07:27

    Muy bueno ... un texto preciso y claro.

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