x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Plaza Pública

'Golpismo' supremo

José Martínez Cobo | Javier Pérez Bazo
Publicada el 23/06/2019 a las 06:00
Si el barón de Montesquieu levantara la cabeza nos afearía que la separación e independencia de los tres poderes del Estado, que con claridad meridiana distinguió hace más de dos siglos y medio en El espíritu de las leyes (Ginebra, 1748), corren un serio peligro en la España de nuestros días. Hoy hemos de preguntarnos si el órgano de jurisdicción mayor del poder judicial, que no es otro que el Tribunal Supremo, puede desbordar impunemente sus facultades o, más concretamente, si abusando de ellas se permite atentar contra las del poder legislativo, ejercido por el parlamento. ¿Quién sanciona al judicial? ¿Es de recibo que una Sala de ese tribunal corrija una decisión soberana del legislativo, emanado del pueblo por elección democrática?

Cuando algunos jueces abdican de la independencia judicial en beneficio propio, en el de su ideología o en el del partido que pueda facilitarles sustanciosos réditos en el escalafón e importantes puestos en el poder de la magistratura, están contribuyendo sin pudor ni ética profesional a la flojedad de  una democracia herida, tullida, a la que le cuesta tanto avanzar por la rectitud. La Sala tercera del Supremo, reservada a lo Contencioso-administrativo, dictó recientemente, mediante un Auto, la suspensión de la exhumación de Franco, que, por muy cautelar que sea, conlleva en sí misma una especie de golpismo judicial” por contravenir la proposición no de ley del Congreso del 12 de mayo de 2017, refrendada por mayoría y sin votos en contra, por la que se instaba al Gobierno al cumplimiento de desenterrar del mausoleo de Cuelgamuros al dictador.

La gravedad de esta posición del alto Tribunal no es menor que la del hecho de hacer suya la versión oficial y propagandística del franquismo y de los cronistas amarrados al revisionismo. Haciendo total abstracción del contexto histórico-político y sin sonrojo alguno, los jueces mantienen que Franco fue “jefe del Estado desde el 1 de octubre de 1936 hasta su fallecimiento el 20 de noviembre de 1975”. Es de agradecer que de inmediato se haya alzado la voz de los historiadores de reconocido prestigio internacional (Paul Preston, Julián Casanova, Ángel Viñas, Gutmaro Gómez Bravo, entre otros) para denunciar la desfachatez de los togados y poner su falacia suprema en el justo lugar.

La verdad de lo acontecido dice que apenas transcurridos dos meses desde la sublevación militar del 18 de julio de 1936, desaparecido el general Sanjurjo por su muerte insólita y resignado Mola, el “director” conspirador de la rebelión, Franco se hizo nombrar el 21 de septiembre en una finca salmantina de Matilla de los Caños “generalísimo de todos los ejércitos”, y el 1 de octubre, por la Junta de Defensa Nacional, “jefe de gobierno del Estado”, cargo que ejercía el republicano Francisco Largo Caballero. Días después se arrogó subrepticiamente la jefatura del Estado. De tal modo y sin reconocimiento internacional, apuntaló la ilegitimidad frente al Estado republicano, único jurídicamente legal y democrático, cuya presidencia ostentaba Manuel Azaña, que mantuvo hasta finales de febrero de 1939.

Que el alto Tribunal se haya alineado con los postulados del frente golpista de 1936 encierra gravísimas consecuencias. Si no tenía necesidad de hacerlo ni la sentencia de ningún modo lo requería, cabe preguntarse por qué los magistrados suscribieron unánimemente aquel ilegítimo nombramiento de Franco. Desde luego, deja presuponer que en la decisión subyace un sustrato ideológico de sesgo franquistoide, tal vez reducido a una reflexionada elección histórica provocadora. Quienes conocimos las pesetas de tiempos franquistas recordamos que llevaban grabadas la leyenda “Francisco Franco, caudillo de España por la gracia de Dios” alrededor de la efigie del dictador. De ser moneda hoy de curso legal añadiría que lo es por la gracia de los jueces del Supremo.

Pero sin duda, lo más trascendental de esta impostura institucional radica en que la máxima autoridad judicial transforme un hecho histórico refutable en verdad jurídica y, subsiguientemente, adverado y sancionado con fuerza de ley. Su desatino valida el golpe militar de Franco y la práctica judicial franquista durante la guerra y la dictadura. Esto vendría a significar, nada más y nada menos, que todos los procesos instruidos por cargos de rebelión contra el régimen franquista y sus condenas estarían justificados. La paradoja no pudo ser más dramática: los golpistas, los verdaderamente rebeldes, fueron quienes acusaron de rebelión y asesinaron a los defensores del régimen republicano legalmente constituido. No menos paradójico parece que en el auto del Supremo no se reconozca el golpe de Estado y rebelión del general Franco y que otra sala del mismo tribunal se esté juzgando un supuesto golpe civil de Estado por presunta rebelión de catalanes independistas.

Así las cosas, diríase que todos los crímenes de Franco durante y después de la guerra civil no sólo quedaron impunes, sino que, acreditando el nombramiento del dictador en octubre de 1936, la Sala del Tribunal Supremo los ha ratificado. Por adhesión a la rebelión militar serían avalados, por ejemplo, los fusilamientos, entre otros innumerables, de Lluís Companys, Julián Zugazagoitia o Francisco Cruz Salido, detenidos en su exilio de la Francia ocupada y entregados a Franco por la Gestapo. Hoy el Supremo vuelve simbólicamente a condenarlos. Como escribía en este mismo diario Luis García Montero, “no puede haber en ningún tribunal jueces identificados con las mentiras y las crueldades de una dictadura”.

La interpretación de los magistrados del Supremo no ha sido un mero desliz, puesto que a pesar del escándalo producido, se han reafirmado en su auto y desdeñado con ello el consejo de algunos colegas suyos que les incitaron a enmendar ese error con tizne revisionista. Su empecinada negativa evidencia una exquisita soberbia e impunidad; su afrenta a la memoria histórica mediante una exégesis voluntariamente malintencionada.

No extrañaría que este lamentable episodio, sumado a otras turbiedades del poder fáctico de las togas del Supremo, fuera aprovechado por el independentismo catalán en un probable recurso ante la justicia europea. Pero esto es harina de otro costal.
______________

José Martínez Cobo, cardiólogo pediatra, es coautor, con su hermano Carlos, de la obra La intrahistoria del PSOE. Presidió el célebre XIII Congreso del PSOE celebrado en Suresnes en 1974. 
Javier Pérez Bazo es catedrático de Literatura española en la Universidad de Toulouse-Jean Jaurès.
Más contenidos sobre este tema




9 Comentarios
  • kneter kneter 25/06/19 15:29

    La formación de jueces y militares sigue impartiéndose con tintes franquistas, véase sino además del tufo de los jueces del supremo, la firma de cientos de militares de alta graduación oponiéndose a la exhumación del sátrapa. Sin “catarsis” en estos estamentos, seguiremos sufriendo semejante ignominia una eternidad......

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • txema segura txema segura 25/06/19 14:35

    Me parece impresentable e indigna,la actitud y el comportamiento de los jueces del Supremo, al reescribir la historia y validar el golpe de estado contra la República y todo lo terrible que vino después. Deberían, primero, pedir perdon y rectificar. Además de renunciar a sus cargos.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • PEGOTE PEGOTE 23/06/19 19:00

    En mi opinión la clave no está también en la división de poderes, que también, sino en la asunción de responsabilidad. El sistema de elección es legítimo  el parlamento, de hecho el pueblo español; sin embargo, tiene que atender tanto a varemos como a una formación continua tanto nacional como internacional. Esto no es responsabilidad de los propios afectados sino de los gobiernos que tienen que abrir estas puertas.
     Parece  claro que el control  parlamentario del mismo tedría que ser para controlar la relación entre la nominación, el curriculum y responsabilidad.
     No parece lógico que el magistrado que considero jolgorio la violación de la manada permanezca en el cargo. La carrera judicial  también tiene un carácter seudo militar donde nadie puede ser degradado, sólo sancionado. La independencia de jueces y juezas no se la da la Gracia De Dios, una decisión entre libertad y cinco delitos de violación no es justificable sin una consecuencia interna real. El Consejo General del Poder Judicial es mas inútil que el Senado que da salario, prestigio y punto.
     Si es absolutamente necesario un acuerdo al respecto de las asociaciones de juristas para que  desde su independencia propongan las bases de un acuerdo de Estado sobre justicia.
    Respecto a los costes cualquier dinero será poco tanto para beneficio a nivel colectivo como individual.

    Responder

    Denunciar comentario

    1

    0

  • salvochea salvochea 23/06/19 15:47

    la justicia en este país no es, como dijera en otro momento el ex-alcalde de Jerez Pedro Pacheco, un cachondeo, no: es una ignominia.

    Responder

    Denunciar comentario

    1

    0

  • montepindo montepindo 23/06/19 15:09

    No querer asumir que el golpe de estado (o el mal llamado glorioso alzamiento nacional), fue un acto provocado por unos felones a la Patria, y que el nombre "glorioso" de todos ellos es el de traidores a su Patria, es preocupante a estas alturas, porque por más que digan, y se rasguen las vestiduras, fueron traidores al legítimo gobierno elegido por el pueblo.
    Es vergonzoso que después de 40 años se siga con interpretaciones obtusas y manipuladas, convenientemente, de la realidad histórica. Este hecho de interpretación por un órgano jurisdiccional mayor es lamentable, y evidencia lo que aún queda por hacer y cambiar, Esto es el resultado de la famosa transición que se hizo, que si bien en su momento fuera necesaria de esa manera, durante el tiempo transcurrido hasta hoy se pudo ir modificando, pero resulta que al bipartidismo que tuvimos en este país, o no podía, o no se atrevía, o no le interesaba porque participaban del status quo vigente entonces y después.
    Y de "aquellos barros vienen estos lodos", porque, ¿como se van a aceptar gobiernos de coalición?, es mejor la fórmula descafeinada de los gobiernos de colaboración, así, no habrá sobresaltos mayores y seguiremos cambiando cosas, pero sin llegar a las raíces del problema. Lo dicho, el Auto del Tribunal Supremo es lamentable, y estoy seguro que se estudiará pasados los años en las aulas de las facultades de derecho, pero evidentemente, sus efectos son ahora, en estos momentos que vivimos en que nuestra democracia esta débil y necesita que el poder legislativo, ejecutivo, y judicial la hagan más fuerte y creíble, primero, ante todos nosotros y después frente al resto de países europeos.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    1

  • micanuto micanuto 23/06/19 13:10

    “no puede haber en ningún tribunal jueces identificados con las mentiras y las crueldades de una dictadura”. ¿Y quien ha consentido esto?,¡que som ya más de 40 años de democracia¡. ¡Así, se entienden que no quieran que UP pertenezca al gobierno ¡,Se rompería la inercia de nuestra democracia, y eso es algo que no pueden permitir.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    4

  • Larry2 Larry2 23/06/19 10:17

    Gran artículo, a veces no damos importancia a estos hechos y a estos pronunciamientos del tribunal, pero es vergonzoso para la historia de este país. Entonces ahora que vamos a esperar, no se puede esperar nada, con esto han justificado y justifican todas las tropelías que se cometieron, y que se pueden cometer. Así esta las justicia en este país, una verdadera mentira. agur. 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    6

  • tarrul tarrul 23/06/19 08:35

    Sencillamente, gracias. Genial articulo.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    4

  • Republicano1944 Republicano1944 22/06/19 20:45

    La corrupción y el fascismo heredados de la dictadura asesina infesta todas las intituciones, monarquía, fuerzas armadas, fuerzas de orden público, judivatura, clase empresarial sin olvidad a ka mafia pedestra vaticana.

    Responder

    Denunciar comentario

    1

    8

Lo más...
 
Opinión