X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Plaza Pública

¿Importa el salario de los ejecutivos de las grandes corporaciones?

Publicada el 19/01/2020 a las 06:00

En los últimos días buena parte del debate económico ha estado centrado en el salario mínimo; más concretamente en las consecuencias que tendría en términos de empleo proceder a su aumento. Y yo me pregunto ¿por qué no se habla del salario recibido por los ejecutivos de las grandes corporaciones? ¿debe ser considerado competencia exclusiva de las empresas concernidas? ¿es un tema menor sin consecuencias para la dinámica económica y empresarial?

De tanto en tanto, alguna publicación pone el foco en este asunto, pero es la excepción que confirma la regla: la información estadística al respecto es escasa y fragmentaria. Sin embargo, sobre el salario mínimo y sobre otras muchas magnitudes económicas existe abundancia de datos.

En mi opinión, la razón fundamental de este déficit es la ausencia de voluntad política –y, en consecuencia, de medios– para recoger sistemáticamente esa información, contrastarla y hacerla pública; del mismo modo que, en un terreno más general, no existe gran interés por recopilar datos sobre los ingresos y los patrimonios de los sectores más privilegiados de la sociedad.

Detrás (o delante) de estas lagunas estadísticas hay una evidente intencionalidad política: dejar fuera del debate los ingresos de los ejecutivos; centrarlo en el salario mínimo o, como mucho, en los salarios en general, y lanzar toda la artillería para anunciar la debacle económica que supondría su mejora.

En este contexto, valen su peso en oro publicaciones como las de OXFAM Intermon. Concretamente, el informe Quien parte y reparte: La huella en la desigualdad de las empresas del IBEX 35 ofrece datos sobre las remuneraciones percibidas por los principales ejecutivos del IBEX 35. Con datos de 2018, los principales ejecutivos reciben de promedio 4,4 millones de euros al año, cantidad que, en algunas empresas, como Naturgy, ACS y Banco de Santander, se supera ampliamente. Comparando esas retribuciones con el sueldo promedio, representaban para el conjunto de las firmas 123 veces, siendo de 455 en Inditex, 257 en el Banco de Santander y 213 en el BBVA.

Mostrar asombro o incluso indignación por esta brecha salarial sería quedarse en la epidermis de un fenómeno que, sin duda alguna, resulta escandaloso. Estos desmesurados privilegios no se justifican en la productividad de quienes los disfrutan, sino en el inmenso poder que atesoran las élites empresariales, que se ha visto reforzado por las diferentes reformas laborales que, con el pretexto de flexibilizar los mercados de trabajo y adaptarlos a las fluctuaciones del ciclo económico, en realidad pretendían, y han conseguido, debilitar la capacidad de negociación y presión de los trabajadores.

Suponen un lastre tanto para las empresas afectadas como para la economía en su conjunto. Consolidan una casta vinculada a los mercados financieros, favorece operaciones bursátiles y especulativas destinadas a recompensar a los equipos directivos y principales accionistas, lastra la inversión productiva y retira recursos que podrían destinarse a mejorar los salarios de la mayor parte de los trabajadores.

Suficientes razones para ocupar un lugar preferente en el debate público y político. ¿Se podría hacer algo al respecto? En primer lugar, los gobiernos podrían establecer un techo y un suelo entre los salarios máximo y medio de, por ejemplo, 5:1, aplicable para las empresas del Estado y para las privadas que contraten con las administraciones públicas o que reciban recursos de las mismas; en segundo lugar, debería legislarse para que el mecanismo de fijación de retribuciones para los directivos sea transparente y sometido a la supervisión del conjunto del accionariado y de los trabajadores; en tercer lugar, habría que dotar de más progresividad a la estructura tributaria, muy generosa con los ingresos más elevados.

La batalla política en esta legislatura será, ya lo está siendo, dura. Empecemos por disputar el relato del poder. Ese que sostiene que aumentar el salario mínimo y el de la mayor parte de los trabajadores supone un problema económico; el que, al mismo tiempo, oculta y justifica los privilegios de las élites, que hasta ahora han disfrutado, con gobiernos de diferente signo político, de una confortable posición, marcando la hoja de ruta. Cambiarla en beneficio de las clases populares pondrá a prueba la voluntad y la capacidad del gobierno de coalición.

____________

Fernando Luengo es economista y miembro del círculo de Chamberí de Podemos.

Más contenidos sobre este tema




3 Comentarios
  • Ambon Ambon 20/01/20 09:23

    ¿Cuantos puestos de trabajo indefinido se pagarían con los millones que cobran los ejecutivos? ¿Puede el Estado intervenir en el salario máximo del mismo modo que interviene en el Mínimo?
    La Seguridad Social tiene topes para la cotización y para el pago de pensiones, entiendo lo del pago porque es un sistema de reparto, es decir, de solidaridad intergeneracional, pero no entiendo que a partir de cierta cantidad de sueldo pague lo mismo quien gana 100.000 que quien gana 4 millones, por ahí se podría disponer de unas posibles aportaciones que son absolutamente necesarias para el sistema.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    1

  • Silk Road Silk Road 19/01/20 09:45

    Nadie vale 200 ó 400 veces más que otro. Una sociedad que acepta ésto como normal, está enferma.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    12

  • paco arbillaga paco arbillaga 19/01/20 08:22


    Alguna vez lo he expuesto en este digital: estoy totalmente convencido de lo injusto que es en una empresa, en un organismo, que las diferencias de sueldo sean tan considerables entre los directivos, los jefes, y otras partes de la plantilla. No encuentro ninguna razón de peso que justifique esas diferencias y eso que leo todo lo que encuentro referente a esa cuestión.

    Esta realidad existe porque es una dinámica de poder aceptada por la sociedad, defendida por los gobiernos de turno, por los beneficiarios de la misma, y acatada por sindicatos y trabajadores. La Seguridad Social tiene un tope máximo de cobro al mes (que se inició en 1984 con un Gobierno de Felipe González), algo que debería hacernos reflexionar para plantear una menos injusta retribución salarial en los centros de trabajo.

    Ahora que se ha formado un Gobierno de izquierdas sería buen momento para plantearse resolver la injusticia de que en una empresa algunos directivos se coman la tarta y dejen unas migajas para los demás trabajadores de la empresa que pueden ser tan o más necesarios que ellos para el eficaz desarrollo de la misma.

    Osasuna y República Libertaria.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    15

 
Opinión