El futuro de Cataluña

Colau marca distancias con la declaración de independencia y se centra en su discurso contra la represión del PP

La posición de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, se ha movido entre dos aguas durante los meses previos a la celebración del referéndum. Y los acontecimientos de este domingo han tensionado las cuerdas del debate. La condena rotunda a la actuación policial gestionada por el PP sitúa a Colau más próxima al Govern de Carles Puigdemont, pero el rechazo explícito a la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) marca distancia entre la alcaldesa y la hoja de ruta independentista.

El pasado 20 de septiembre, la regidora barcelonesa ya expresaba mediante una declaración institucional su voluntad por salir a la calle a defender "los derechos y libertades del pueblo catalán", y pedía entonces al presidente del Gobierno español que pusiera fin a la "deriva represora" que comenzaba a intuirse. Ahora, su discurso en defensa de los derechos civiles y democráticos sale "reforzado" de un 1-O convulso, con una actuación policial que ha dejado a 893 heridos entre la población catalana. Así al menos lo analizan fuentes de Catalunya en Comú, que en conversación con este diario sostienen que la condena de Ada Colau ante la "represión del Gobierno" ha conectado con el "sentir generalizado de rechazo" que se experimenta en la comunidad autónoma. 

Según las fuentes consultadas, lo acontecido durante el 1-O justifica ese "frente común de todos contra el Gobierno del PP", aunque insisten en que esta postura no supone una aproximación al independentismo. Colau mantiene su rechazo a la DUI y reitera la necesidad de una "solución en clave plurinacional" mediante la vía del diálogo. La alcaldesa lo dejó claro este mismo lunes al insistir en que la unilateralidad "no es la mejor vía" y tampoco "la mejor respuesta".

Por otro lado, el discurso de los comúns cuenta con un añadido importante y es el llamamiento a la mediación de la comunidad internacional, aspecto en el que también ha puesto énfasis Puigdemont. "La comunidad europea no puede mirar para otro lado porque la situación ha empeorado y se ha complicado", subrayó la alcaldesa de Barcelona este lunes.

La equidistancia

Si bien "nadie esperaba la brutalidad" vivida en Cataluña durante el 1-O, Ada Colau "no se siente interpelada por el referéndum, cuando dice que votará en blanco abre una vía diferente a la DUI, que a su entender lleva al desastre, y a la vez se aleja del inmovilismo del PP, que se parapeta y no hace política", mantienen en su círculo político.

Es precisamente de esta postura de donde surge la llamada equidistancia que le ha sido achacada a Catalunya en Comú durante los momentos previos al referéndum. Una equidistancia que, en el partido, no valoran como algo "necesariamente negativo". En un contexto de tensión evidente, que ambas partes califiquen a la formación de "equidistante" tiene una serie de "efectos positivos", en la medida en que "la ciudadanía no interpreta que esté en un bando u otro, sino en la senda que abre las puertas a una salida pacífica".

Esta salida pacífica es a juicio de los comúns la clave que explica la posición de una parte significativa de la ciudadanía de Cataluña, que ha vivido la "represión policial del Gobierno del PP y a su vez ha expresado su deseo de votar sobre el destino de Cataluña desde una perspectiva garantista". La respuesta a ese sentir mayoritario, consideran las fuentes consultadas, pasa por un referéndum pactado como "la única vía" para garantizar el "desbloqueo" de un conflicto profundamente enquistado.

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