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Violencia género

Condenado por saltarse la orden de alejamiento de su ex, pero no por acoso al no cambiar ella "sus hábitos de vida"

  • "No se advierte la existencia de una situación de limitación de la libertad de obrar de la denunciante, quien no ha visto afectado gravemente el desarrollo de su vida cotidiana", argumenta el juez
  • Cuando su relación terminó, ella se trasladó de Cádiz a Jaén, tras lo cual él hizo lo mismo y alquiló una vivienda a unos 150 metros de la denunciante

Publicada el 02/12/2017 a las 12:16 Actualizada el 02/12/2017 a las 12:47
Sede del Juzgado de lo Penal número 4 de Jaén.

Sede del Juzgado de lo Penal número 4 de Jaén.

E.P.
El responsable del Juzgado de lo Penal número 4 de Jaén condenó a un hombre a quince meses y un día de prisión por dos delitos, uno de ellos continuado, de quebrantamiento de medida cautelar de alejamiento y prohibición de comunicación, pero lo absuelve del delito de acoso del que le acusaba el fiscal y la acusación particular por considerar que su víctima, en este caso su expareja, no se ha visto obligada a cambiar "sus hábitos de vida, ni su domicilio, ni su número de teléfono".

En una sentencia a la que ha accedido Europa Press, el magistrado establece que "una cosa es el sentimiento que estas conductas puedan generar en su destinataria y otra es que realmente sean limitativos de la libertad de la persona". En este aspecto, el magistrado señala que la denunciante "no ha cambiado sus hábitos de vida, ni su domicilio, ni su número de teléfono".

Es precisamente, el que la víctima no haya alterado su forma de vida, lo que lleva al magistrado a señalar que "en el caso presente no se advierte la existencia de una situación de limitación de la libertad de obrar de la denunciante, quien no ha visto afectado gravemente el desarrollo de su vida cotidiana, teniendo tan sólo inquietud por que el acusado le ha preguntado alguna vez que a dónde va y con quien o haya ido a su lugar de trabajo".

Establece la sentencia que "lo esencial" del acoso o stalking, viene constituido por la autoría de "una estrategia sistemática de persecución, y no por las características de las acciones en que ésta se concreta". El precepto exige, según sostiene el magistrado, que "la realización de la conducta típica altere gravemente el desarrollo de la vida cotidiana del sujeto pasivo", algo que no observa en este caso y de ahí la absolución.

Como hechos probados, se recoge que el acusado F.J.P.A. mantuvo una relación sentimental con la denunciante con la que tiene un hijo menor de edad en común. La relación cesó en enero de 2015 y ella se trasladó de Cádiz a Jaén. Tras la separación, el acusado también trasladó su residencia de Cádiz a Jaén y alquiló una vivienda a unos 150 metros de la denunciante.

Durante varios meses el acusado, según declaró su expareja, la sometió a llamadas y mensajes insistentes para que volviera con él, se lo encontraba en todos los lados, sobre todo al entrar y salir de su casa. La mujer acabó denunciándolo cuando se personó en su puesto de trabajo para pedirle explicaciones sobre un compañero de trabajo. A raíz de esta denuncia en octubre de 2016 fue cuando finalmente se le impusieron desde el juzgado medidas cautelares de alejamiento y prohibición de comunicación que acabó saltándoselas hasta en más de 14 ocasiones.

De esta forma, a pesar de dichas medidas, F.J.P.A. le siguió mandando mensajes y llamadas anónimas, lo que llevó a su expareja a interponer una segunda denuncia para pedir que cesara esta situación que le hacía sentir "controlada y vigilada".

Para el magistrado, "más allá de las molestias de este tipo de situaciones incómodas, no puede valorarse la concurrencia de los elementos configuradores propios del delito de acoso por el que se acusa". Añade que aunque la denunciante diga que se siente "controlada y vigilada", "una cosa es el sentimiento que estas conductas puedan generar en su destinataria y otra es que realmente sean limitativos de la libertad de la persona", algo que considera que no ha pasado en este caso.

La sentencia no es firme y se puede recurrir en apelación ante la Audiencia de Jaén.
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6 Comentarios
  • Merm Merm 03/12/17 11:47

    Este juez, ¿ha acabado la educación primaria? Desde luego, hasta que no empecemos a tener jueces decentes esto no va a mejorar. 

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  • Marimé Marimé 03/12/17 11:47

    Vamos, que se tenía que haber metido en un convento... Si no no hay acoso.
    ¡Qué sistema judicial más dañino para las mujeres!

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  • 28ABRIL 28ABRIL 03/12/17 10:55

    ¡Hasta cuando!, y luego se echarán las manos a la cabeza cuando ocurra alguna desgracia.

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  • charopa69 charopa69 02/12/17 16:03

    A ver si nos enteramos. En este país de machos, somos las víctimas de la violencia machista quienes tenemos que cambiar de hábitos, de trabajo, de lugar de residencia, de DNI... y hasta de país..., porque si nos resistimos a vivir errantes, escondidas, con la casa a cuestas como los caracoles... no se nos puede considerar víctimas de la violencia machista. Ni de la violencia institucional que lleva aparejada, con tal de proteger a los machos que tienen el poder que les confiere el patriarcado instalado hasta en sus genes durante milenios, y que, no sólo no desaparece, sino que sigue creciendo cada día que pasa.

    Una más de mis batallitas. Diciembre de 2012, en Santa Pola.

    Dadas las limitaciones impuestas por mi estado de salud, la titular del Juzgado número UNO de Violencia de Género de Elche, tuvo la amabilidad de ir a mi casa, acompañada del Secretario y un Letrado del Turno de Oficio, para pedirme declaración por las innumerables denuncias de que, durante años, cada tercer día y el de enmedio, alguien entraba, en mi ausencia y sin permiso, tanto en mi vivienda como en mi vehículo, dejando muestras objetivas de su visita. Denuncias a las que siempre acompañaba el Oficio dirigido por un Juez a la Dirección General de la Policía pidiendo protección para mí.

    La jueza me preguntó cuánto tiempo hacía que no veía a mi ex.

    Dado que desde febrero de 2002, cuando le regalé buena parte de los bienes gananciales para verme libre de él y de los "profesionales del delito y la injusticia que ocupan las sedes judiciales) anduve errante, escondida, enferma, ENVENENADA..., incluso REFUGIADA en Sudamérica, para escapr de él y de sus sicarios, no lo ví, la jueza consideró que yo no era víctima de violencia de género, no sólo por el tiempo transcurrido sin verlo, sino porque las varias condenas simbólicas que le habían impuesto otros colegas, eran anteriores a la LEY DE 2004, que, supuestamente protege a las mujeres que sufrimos violencia machista.

    ¿Será que quienes visitaban mis pertenencias tenían que haber dejado el DNI y un autógrafo, para intentar localizarlos?. En más de una ocasión tuve que oír que si no denuncio personas ni robo de objetos NO HAY DELITO

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  • Carmen61 Carmen61 02/12/17 15:22

    La pena que se está llevando un sueldo por hacer mal su trabajo y con jueces como estelo tenemos claro, esto es un ejemplo de la realidad española, estamos como hace 30 años o peor, parece que das una patada y salen todos los machistas por todos lados. 

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  • florenblues florenblues 02/12/17 13:51

    Este señor debiera estar ya incapacitado para impartir JUSTICIA.
    Le deseo que a él también le acosen repetidamente, eso si, que no le obligue tal acoso a cambiar drásticamente sus conductas, tal vez después estuviera capacitado el tal juez.

    Salud.

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Opinión