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¿Cuántas naciones hay en España?: Respuestas al interrogante más repetido de la campaña

  • La Constitución reconoce una sola nación, la española, compuesta de "nacionalidades", de las que hay ocho según sus estatutos
  • Al menos Cataluña, País Vasco y Galicia tienen rasgos históricos, culturales, sociales y lingüísticos de nación, lo que acerca España a la "nación de naciones"
  • El 'procés', fuera de las vías constitucionales, desborda la aspiración del reconocimiento social o cultural y exige un Estado propio como nación política

Publicada el 10/11/2019 a las 06:00 Actualizada el 15/11/2019 a las 16:53
Varios manifestantes portan una gran estelada durante la movilización.

Varios manifestantes portan una gran estelada durante la movilización.

Ha sido la gran pregunta de la campaña: "¿Cuántas naciones hay en España?". La han dirigido candidatos conservadores, sobre todo del PP, a adversarios socialistas, al hilo del reconocimiento socialista de la "plurinacionalidad" del Estado. Es una pregunta fácil de hacer, pero difícil de responder. En primer lugar, porque la "nación" es, así lo afirmaba en 2004 el entonces presidente José Luis Rodríguez Zapatero, un concepto "discutido y discutible". Y como dice el historiador Xosé Manuel Núñez Seixas: "Medir las naciones es la cosa más complicada que hay. Lo que puedes medir, más o menos, es la intensidad de los nacionalismos".

infoLibre busca anclajes para responder a esta pregunta, con la ayuda de historiadores, juristas, sociólogos y politólogos. Y podrían avanzarse algunas conclusiones, antes de entrar en pormenores. Jurídica y políticamente sólo hay una nación en España, la española, cuya soberanía está reconocida en la Constitución, un texto que al mismo tiempo admite la existencia de "nacionalidades" en su seno. Hasta ocho comunidades autónomas son "nacionalidades", según sus propios Estatutos de autonomía, lo cual convierte a España, al menos en apariencia, en un Estado "plurinacional". En una dimensión cultural, o social, en cambio, hay más de una nación en España. En los casos catalán, vasco y gallego, es obvia la existencia de hibridación nacional. En cuanto a Cataluña, hay en el nacionalismo una voluntad de convertir la nación cultural en nación política con Estado propio.

La izquierda y las naciones

La respuesta a la pregunta sobre el número de naciones es particularmente espinosa para la izquierda, que en España tiene una relación sinuosa con las naciones y los nacionalismos. ¿Por qué? En cuanto al nacionalismo español –que sí, también existe–, porque está teñido de elementos "autoritarios, nativistas y de uniformidad" más próximos al campo derechista, como han puesto de relieve Antonia María Ruiz, Luis Navarro y Manuel González, del grupo Demospain de la Universidad Pablo de Olavide, autores del proyecto Nacionalismo español: discursos y praxis desde la izquierda, que explora las claves históricas que han alejado a la izquierda del nacionalismo español. Ante la "apropiación" de la simbología por parte de la derecha, ha sido más frecuente que sectores progresistas se aproximen a los nacionalismos periféricos, en base a un efectivo relato de "nación oprimida", relato sublimado ahora por el procés. Pero esto tampoco significa que la relación de la izquierda con los nacionalismos periféricos sea sencilla.

Una significativa parte de la izquierda española mira con la ceja enarcada los nacionalismos e independentismos periféricos. Es una desconfianza instalada en el tuétano de la tradición marxista, por las sospechas que despierta una ideología que, sobre la base de invocaciones históricas o esencialistas, y utilizando un discurso sencillo y emotivo, orilla la lucha de clases en beneficio de la reafirmación identitaria. La respuesta al deseo innato del ser humano de formar parte de un destino común debería, según esta tradición de la izquierda, encontrarse en la religión y no en la política. Retomando a los investigadores de Demospain, "la izquierda se ha sentido incómoda con el nacionalismo al considerarlo una estrategia burguesa para dividir al proletariado".

Así que ahí tenemos al PSOE, incómodo ante la pregunta: "¿Cuántas naciones hay?". La "plurinacionalidad" aparece y desaparece de su discurso. Es difícil conservar la coherencia entre lo que el partido dice en Algeciras y en Gerona. Es complicado mantener una línea crítica con el nacionalismo, digamos, catalán o vasco, sin acabar haciéndolo a lomos del nacionalismo español. Porque –hay que reiterarlo– el nacionalismo español sí existe, por el simple hecho de que existe la nación española. Que tenga un Estado no hace evaporarse su nacionalismo, que de hecho tiene una importante versión épica y primordialista, que defiende la existencia de una nación española anterior a su Estado.

De Vox a Ciudadanos

Pero, ¿guarda la derecha contradicciones en cuanto a su visión nacional? Sí el PP, que es a la vez responsable de la España de las autonomías, del diseño de la España de las "nacionalidades y regiones", pero al mismo tiempo parece avergonzarse cuando compite con Ciudadanos y Vox. En cambio, no acumula contradicciones Vox, que ejercita un híper nacionalismo unívoco que, en la tradición nacionalcatólica española, reduce la identidad nacional a una sola, la del conservador católico castellano, y considera antiespañola cualquier otra visión del país y su configuración. Según Vox, no hay nación en España más allá de la española. Pero no sólo eso: no hay más que una manera de ser español. Así describe el sociólogo Imanol Zubero el corpus ideológico del partido de Santiago Abascal: "neoliberalismo" como característica más singular, con una "moral cívica con planteamientos clásicos religiosos, una perspectiva nativista de la identidad nacional y la defensa innegociable de lo propio en una situación de miedo".

Ciudadanos, que encara el nacionalismo con un enfoque más cívico y menos identitario –más de utilizar en su argumentación el ejemplo francés que el de los Reyes Católicos y Blas de Lezo–, también acumula no pocas contradicciones. No obstante, como la diversidad de conciencias nacionales en España sigue ahí guste o no guste a Cs, el partido de Albert Rivera paga caro electoralmente su planteamiento en plazas con identidades híbridas, como Galicia, País Vasco o Navarra, donde cala poco ese discurso según el cual igualdad debe aparejar uniformidad. El pragmatismo de la lucha por el poder ya ha llevado a Ciudadanos a aliarse con los foralistas de UPN en Navarra Suma, lo que implica aceptar en primera persona las asimetrías del diseño institucional español.

Nacionalidades y regiones

Y hemos llegado a un punto clave: las asimetrías. Un término denostado por las tres derechas. Políticamente incorrecto hasta el tuétano hoy en día, pero incrustado hasta el mismo tuétano de la Constitución, que prevé, por ejemplo, la posible unión en una sola comunidad del País Vasco y Navarra. La Constitución consagra expresamente una disimetría en la escala nacional. Establece el texto del 78: "La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas". La Constitución, el texto clave para definir la esencia institucional del Estado, dice que en España hay "nacionalidades". ¿No es eso un Estado plurinacional?

No es sólo la Constitución. El desarrollo de los Estatutos de autonomía también apunta a diferentes nacionalidades [ver aquí un repaso por las 17 comunidades autónomas]. Todo ello, Constitución y estatutos, forma parte de un cuerpo jurídico-político de cuya construcción el PP es protagonista fundamental. El PP –y su antecesora, Alianza Popular– está entre los padres de la pluralidad de nacionalidades españolas.

¿Qué dicen los estatutos?
Cinco territorios se definen como "nacionalidad histórica": Andalucía, Aragón, Comunidad Valenciana, Galicia y Baleares. La mera apelación al carácter "histórico" está en la base de la construcción nacional. En Andalucía, la reforma del Estatuto de 2007, apoyada por el PP de Javier Arenas, recuerda en el preámbulo que el Manifiesto Andalucista de Córdoba (1919) define a Andalucía como "realidad nacional".
Tres se definen como "nacionalidad": Cataluña, País Vasco y Canarias. En el preámbulo de su estatuto, Cataluña recuerda que su Parlamento, "recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Cataluña, ha definido de forma ampliamente mayoritaria a Cataluña como nación". En cuanto a Euskadi, el Estatuto dice: "El Pueblo Vasco o Euskal-Herria, como expresión de su nacionalidad, y para acceder a su autogobierno, se constituye en Comunidad Autónoma dentro del Estado Español".
Otros tres se califican como "comunidad histórica": Asturias, Cantabria y Castilla y León.
Cuatro son "comunidades autónomas": Madrid, Extremadura, La Rioja y Región de Murcia.
Una se califica como "región": Castilla-La Mancha.
Navarra, caso aparte, se denomina "comunidad foral".

Nación política, naciones culturales

De toda esta ensalada conceptual, en la que los términos se cargan de significados jurídicos pero también políticos y hasta coloquiales, se nutre la España de hoy. Una España "plurinacional", porque hay diferentes "nacionalidades". Si bien hay que precisar que "nacionalidad" no es lo mismo que "nación", aunque la diferenciación sea difícil de apreciar a primera vista. ¿En qué se distinguen? La nacionalidad apela a singularidades histórico-culturales. La nación, en su acepción moderna, es política y da cobertura a la constitución de una comunidad civil. Es decir, a un Estado.

Pero, entonces, ¿sólo hay nación con Estado? Y, volviendo a la pregunta original, ¿cuántas naciones hay España? Con la Constitución en la mano, la respuesta es clara: una. Sólo hay una nación, la nación española, en la medida en que sólo el pueblo español es soberano y constituyente. Cuando se habla de "pueblo catalán", o de "pueblo vasco", o de "pueblo gallego", a menudo da la impresión de que se habla de sujetos políticos individualizados, con soberanías propias. Pero, constitucionalmente, no es así: gallegos, vascos, catalanes, andaluces, murcianos y ceutíes gozan de soberanía en la medida en que forman parte del pueblo español, que la tiene reconocida en la Constitución. Dentro de ese Estado autonómico constituido por el pueblo español, hay varias "nacionalidades".

Así son las cosas en términos estrictamente jurídico-políticos. Pero la realidad va más allá de la letra legal. Mariano Bacigalupo, profesor de Derecho Administrativo en la UNED, tiene claro que nación política hay una, España. Pero cree que el resto de comunidades definidas como "nacionalidades" son naciones. Eso sí –y aquí entra en juego un concepto clave–, serían "naciones culturales". "No hay un concepto político aquilatado de nación cultural. Ahora bien, para mí está claro que las nacionalidades son naciones culturales. ¿Por qué? Si no son naciones políticas, porque carecen del atributo político y de soberanía y poder constituyente, ¿qué son? Las nacionalidades que reconoce la Constitución española son implícitamente naciones culturales, aunque expresadas de otro modo. Lo son por exclusión conceptual, sólo pueden ser naciones culturales. No hay espacio cultural entre nacionalidad y nación cultural", señala. Y añade: "Esa nación de naciones de la que se habla es una nación política de naciones culturales".

Además, Bacigalupo cree que la "nación cultural", cuyo origen ubica en el movimiento romántico de mediados del XIX en Alemania y en la Italia de la reunificación, puede servir bien como concepto a la realidad política española, en la medida en que una "nación cultural" no reclama necesariamente convertirse en "nación política" y, por ende, en Estado. "La minoría nacional de habla germánica en el norte de Italia tiene autonomía especial. En Suiza hay al menos tres naciones culturales", ejemplifica.

Bacigalupo defiende la idea de "nación de naciones", vinculándola al federalismo. Lo hace con esta cuidadosa explicación: "La fórmula 'nación de naciones' es compatible con el artículo 2 de la Constitución. La nación puede serlo en sentido jurídico-político (nación dotada de soberanía y poder constituyente, la nación-Estado), en sentido cultural (colectividad territorial con identidad nacional propia fundada en rasgos culturales particulares, pero carente de soberanía/poder constituyente) o en ambos. En la Constitución española, España es nación en sentido tanto jurídico-político como cultural, en tanto que a las naciones (sólo) culturales que forman parte de la nación española se las distingue de esta (es decir, de la nación en sentido jurídico-politico) denominándolas 'nacionalidades'. Constitucionalmente, España es, por consiguiente, una 'nación de nacionalidades (y regiones)', que es tanto como decir que es una 'nación (jurídico-política y cultural) de naciones culturales (y regiones)'. En corto: una 'nación de naciones'. Nadie que emplea la fórmula 'nación de naciones' pretende que estas últimas son también naciones en sentido jurídico-político (naciones-Estado dotadas de soberanía/poder constituyente). No conozco a ningún soberanista que utilice la fórmula 'España, nación de naciones'. Sólo la utilizan personas que defienden la unidad de España, pero –eso sí– no confunden unidad con uniformidad. La fórmula 'nación de naciones' es, si se quiere, la fórmula del federalismo español".

Naciones plurales, nacionalismos incompletos

"Hay una nación política, la española, con soberanía reconocida. Luego se introdujeron las nacionalidades en la Constitución, con la oposición de Fraga", señala, para ubicar la cuestión en términos jurídico-políticos, el historiador Xosé Manuel Núñez Seixas, autor de Suspiros de España. El nacionalismo español 1808-2018 (Crítica, 2019). Ahora bien, Núñez Seixas no se queda ahí y amplía el foco hasta lo social, porque lo contrario supondría obviar la diversidad de identidades españolas. Y en lo social, según Núñez Seixas, hay más de una nación en España.

El historiador, de entrada, desconfía de la idea de "nación cultural", original de la tipología dual de Friedrich Meinecke, que distinguía entre Kulturnation (nación cultural) y Staatsnation (nación política). Prefiere hablar de lo social que de lo cultural. "Jurídicamente sólo existe la nación española. Ahora bien, socialmente, una nación, aunque parezca un poco tautológico, es un colectivo de personas que creen que son una nación", señala. "Hay tantas naciones como quieran los ciudadanos que haya. Cataluña, País Vasco, Galicia, también en Canarias. Pero es que además, también en Cataluña está la nación española. Por eso el tema es tan difícil de articular. Son naciones plurales", añade el historiador, que ofrece una conclusión: los nacionalismos en España son todos "incompletos, en parte fracasados", porque no han conseguido imponerse en ningún caso en sus demarcaciones.

Ni el nacionalismo español triunfa en toda España, ni el catalán o el vasco en toda Cataluña o toda Euskadi. Resulta que en España, tan propensa a los nacionalismos central y periféricos, los nacionalismos no consiguen dominaciones hegemónicas.

España, ¿Estado soberano?

El politólogo Josep María Colomer, que ha escrito un reciente artículo en El País sobre las naciones dentro de la nación española, cree que estas son "culturales" pero también "políticas". "Son naciones culturales por sus diferencias lingüísticas y culturales, aunque no hay ninguna nación en el mundo que sea culturalmente homogénea, y son naciones políticas en tanto que tienen instituciones políticas de autogobierno", señala.

Pero, ¿y la soberanía? ¿Y el Estado propio? Colomer le da la vuelta al debate, quita hierro a la cuestión de la soberanía y razona que los Estados, en suma, ya no son lo que eran: "Construir un Estado soberano dentro de la UE es actualmente un proyecto imposible. Ni siquiera los Estados miembros más sólidos tienen ya soberanía porque una gran parte de sus políticas, incluido el control de las fronteras, dependen de decisiones de la UE. Sí caben, en cambio, nuevas formas de autogobierno en algunos temas, dentro de un conjunto de gobiernos a múltiples niveles: local, regional o nacional, europeo y global. Un Estado soberano debe tener pleno control de sus fronteras, un ejército capaz de defender su territorio, el poder exclusivo de otorgar derechos de ciudadanía, una justicia que dicte sentencias finales, y el gobierno de las principales políticas públicas, incluida la moneda. Ningún país en la UE tiene estos poderes".

De la nación al Estado

Difícilmente se convencerá a un procesista de que ceje en su empeño de reclamar un Estado porque, al fin y al cabo, la soberanía de los Estados se está perdiendo. Nadie, ni en el plano político –por ejemplo, a través del federalismo– ni en el intelectual acierta a ofrecer al independentismo una fórmula de encaje en España que diluya sus aspiraciones por verlas satisfechas a través del Estado ya existente. Quizás es imposible. Sencillamente, un sector mayoritario del independentismo catalán considera que la nación catalana no solamente existe, sino que es política y no sólo cultural, y que además requiere para su expresión de un Estado propio: la república catalana.

Esto, con la Constitución en la mano, sólo sería posible con una reforma de la misma aprobada en referéndum por la totalidad del pueblo español que permitiera celebrar un referéndum de autodeterminación en uno de sus territorios, a fin de evaluar si la mayoría de sus ciudadanos quieren la independencia. Con la actual letra del texto del 78, no se puede hacer [ver aquí un resumen de las posibilidades de referéndum vinculante o no]. Ante esta tesitura, los partidos independentistas catalanes han emprendido un camino hacia su objetivo que excluye la vía de la reforma constitucional, por considerarla inviable a efectos prácticos, y se basa en la movilización popular y la celebración de referéndums anticonstitucionales y sin reconocimiento internacional: el procés.

¿Logrará por esta vía el independentismo que la nación catalana consiga un Estado? ¿Qué umbral hay que superar para conseguirlo? ¿Es una cuestión de mayoría? ¿De fuerza? "No hay un umbral. Además, en el caso de España, hablamos de naciones que son en sí mismas muy plurales internamente", señala Núñez Seixas. ¿Entonces? ¿Cómo se convierte una nación en Estado? A su juicio, "en teoría" la forma sería un referéndum, aunque es una vía "problemática" no sólo porque no es fácil llegar hasta ella, sino porque puede ofrecer resultados de 51%-49%. Lo lógico, no obstante, es la "búsqueda de acuerdos" para definir un marco democrático de consulta. La otra vía, la del procés, la ruptura unilateral, es de "muy improbable" éxito. "Una independencia por las bravas es casi imposible. Ahora lo que hay es una estrategia de apelar a la opinión pública internacional, acumular fuerzas... Lo que pasa es que incluso en el momento de mayor radicalización, tras la aplicación del artículo 155, el independentismo no subió del 48 y algo por ciento", señala. Núñez Seixas sí cree que "a largo plazo, si llega a haber dos tercios [defendiendo la independencia] hay que darle una salida política".

Mariano Bacigalupo, defensor de modelos constitucionales de consulta no vinculante, recuerda que las secesiones, salvo rara ocasión, son producto de "procesos revolucionarios que no entroncan con la legalidad preexistente", aunque aporta la excepción de Checoslovaquia. El propio Quim Torra ha hecho referencia a la vía eslovena, que se independizó de Yugoslavia después de celebrar un referéndum y tras una guerra con 74 muertos.

Los ejemplos que suelen manejar los independentistas son Escocia y Quebec, donde se han celebrado referéndums pactados. La respuesta de los que se oponen al referéndum es que estas son en todo caso las excepciones, no la norma. La norma es Francia, donde no hay referéndum sobre Córcega, o Alemania, donde no lo hay sobre Baviera.

Un concepto "discutido y discutible", decía Zapatero. Ciertamente lo es. Y lo seguirá siendo.
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34 Comentarios
  • jorgeplaza jorgeplaza 15/11/19 19:28

    La pregunta importante es otra: ¿Cuántas de las nacionalidades que hay en España dan derecho a quedarse con una parte muy golosa de los impuestos? La respuesta es, de momento, que dos (la vasca y la navarra: una, si se considera que es la misma). Es muy posible que pronto se le una la catalana y ahí se acabará la cosa. La gallega y, por supuesto, la española propiamente dicha no dan derecho a quedarse una parte de la pasta del Fisco. Es así por venerable tradición que data de la Edad Media y, por tanto, verdad eterna e indiscutible. Para más información, Ramón Carande, por ejemplo.

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    • aitona aitona 15/11/19 22:57

      Dice usted.. “Es así por venerable tradición que data de la Edad Media y, por tanto, verdad eterna e indiscutible.”

      La Edad Media: Período histórico de la Civilización Occidental comprendido entre el siglo V y el siglo XV. Marca su inicio la caída del imperio romano de Occidente (476), y su fin con la caída del Imperio Bizantino, o Romano de Oriente (1453), que coincide con la invención de la imprenta y el fin de la Guerra de los Cien Años. Un final alternativo puede ser el descubrimiento de América (1492).

      La Edad Moderna: Se le denomina Edad Moderna a la tercera época de la Historia Universal. Marca el estudio de los hechos acaecidos desde 1453 año en que ocurrió la Toma de Constantinopla por los turcos, último baluarte del imperio Bizantino, hasta el año 1789, fecha en que estallo la Revolución Francesa.

      La Edad Contemporánea: es el período de la historia que comienza con la Revolución Francesa, a finales del siglo XVIII, y que se extiende hasta nuestros días.

      Lo que se nos impuso “manu militari” a vascos y navarros data de la Edad Contemporánea: A las vascongadas en 1878 (aboliendo sus fueros) y a Navarra en 1841 (con el desmantelamiento del Reino y pasando a ser provincia).

      Pues no, Jorge Plaza: ni venerable tradición, ni data de la Edad Media, no es verdad eterna y… todo lo que afirma, no es como usted lo cuenta.

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  • Javier Dominguez Javier Dominguez 10/11/19 19:50

    Lo de las Nacionalidades fué un acuerdo entre Suárez y Tarradellas, que ha durado en paz cuarenta años. Los polìticos actuales, que más que políicos parecen colegiales discutiendo incapaces de pactar, nunca llegar´acuedos como el de Suarez y Tarradellas.

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  • Arkiloco Arkiloco 10/11/19 17:49

    El artículo y algunas de las opiniones que se recogen puede ser un buen punto de partida para reflexionar sobre la tendencia a tratar de resolver problemas bien complicados a través del lenguaje o que la clave estaría en como llamamos a las cosas. Algunas ideas parecen sugerir que si definimos España como plurinacional o “nación de naciones” hemos avanzado mucho o estaríamos en el buen camino para resolver el llamado problema territorial y su organización política. Con lo que parece mucha ingenuidad, algunos parecen pensar que, una definición de ese estilo, da para un mayor consenso o que es algún punto de encuentro con nacionalistas que, como fin último, solo podrían tener el construir una nación-estado propia o algo muy parecido. Otra cosa es como se manejen en la realidad política e histórica, poco propicia para la aparición de nuevas naciones en países democráticos y muy consolidados como estados unitarios, los medios que pongan, la correlación de fuerzas y el enorme obstáculo que supone la pluralidad de esas “naciones” sin estado y que les hacer ser a su vez otra “nación de naciones” por esa pluralidad interna. El lenguaje o la definición que se emplee no les va a satisfacer, será algo momentáneo o nuevas plataformas que les dan satisfacción y fortalecen sus concepciones, permiten alcanzar la siguiente y llevar adelante con más facilidad las labores nacionalizadoras de sus territorios. El Estado de las Autonomías produjo una evidente satisfacción a los nacionalistas, no tenía que ser necesariamente fingida en aquel momento y parecía ser una buena respuesta a la organización territorial con la descentralización y el reconocimiento y distinción entre nacionalidades y regiones. Sin necesidad de declararlo aunque a algunos les parezca fundamental, España ya sería, por esa configuración y definición, un estado plurinacional de facto o una nación, España, en la que varios territorios se denominan con fórmulas diferentes como “nacionalidades”.

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    • Arkiloco Arkiloco 10/11/19 17:50

      Lo que tanta satisfacción dio a nacionalistas, pareció una buena respuesta y obtuvo un amplio consenso, es ahora cuestionado y hay análisis y propuestas para todos los gustos. Muchos análisis parten de la desmemoria o de querer someter la historia y falsearla para adaptarla a sus intereses de hoy. El hecho es que los nacionalistas ya no están satisfechos o aspiran a más pero gracias a las herramientas que el estado de las autonomías les proporcionó; que las “regiones” han pasado a definirse como nacionalidades a partir de una división que puede tomarse como agravio y, sobre todo, porque a partir de la consideración o no como nacionalidad, se puede estar distribuyendo el poder de forma desigual o tener un acceso peor o mejor a determinadas competencias y recursos económico-fiscales. Si algunas nacionalidades tienen historia y lengua propia, otras comunidades la tienen como realidades diferenciadas o las encontrarán en la historia y nada impide que empieces a hacer tu historia como “nacionalidad” desde hoy si unos individuos se definen como nacionalistas y tienen éxito en encontrar apoyos para su idea de que “somos una nación”. La división entre nacionalidades y regiones o que el estado de las autonomías, según otros, sea una especie de federalidad incompleta o imperfecta está produciendo diversos problemas, insatisfacciones y asimetrías. Agravios y pujas entre comunidades, particularismos territoriales de todo tipo y regionalismos y nacionalismos que en casi nada se diferencian cuando van a “hablar de lo suyo” o a “defender lo suyo”. En Valencia, Aragón, Andalucía, Cantabria, Canarias, Baleares u otros territorios van surgiendo por emulación, los que dicen representar más que otros, lo suyo, a su tierra y sus gentes.

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      • luzin luzin 10/11/19 18:52

        Esto va de naciones políticas, de crear nuevos estados dentro de otro estado para romperlo, esa es la naturaleza del conflicto. Esto no va de democracia, ni de libertar, ni de cultura, .... esto va de fuerza. Tal vez algunos podrían pensar que los españoles cederían gustosamente y se re-constituirían en 4, o 7, o 17 nuevos estados ... tal vez otros pensarían que pescarían con la crisis que se provocaría y podrían establecer nuevos paraísos socialistas ... pero lo cierto, y ahora ha quedado bastante al descubierto, es que se trata de fuerza. Y las partes se están "armando" ... así de claro ...

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        • Arkiloco Arkiloco 10/11/19 19:04

          La "realpolitik" es esa. Cataluña no será independiente si no tiene más fuerza que el estado del que pretende separarse. Y el dilema. Con violencia se suele desacreditar la causa y puedes conseguir lo contrario, en vez de adhesión, rechazo. Y por vias pacifícas, como dice Seixas, dificilmente vas a crear un conflicto de entidad y que la intervencion exterior compense tu falta de fuerza comparativa, si no consigues un apoyo interno cercano a los dos tercios de la población del territorio. Y aún así... Es dificil asumir que salvo una gran crisis del estado, los tiempos no son propicios y que algunos nacionalismos han llegado tarde y a destiempo a la construcción de naciones.

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          • luzin luzin 10/11/19 19:15

            La historia no se para y no conocemos la naturaleza de los conflictos en un futuro. Las fuerzas siguen operando y el vector nacionalista demuestra una solidez casi a prueba de bombas ...

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      • José Luis53 José Luis53 10/11/19 18:19

        Suscita un interesante debate.
        Le podemos llmar regiones, naciones, autonomías o como quiera pero lo cierto es que distribuído con acuerdo a lo que sea, hay diferencias sensibles entre unas zonay otras. ¿ Por qué Madrid se puede permitir ser un oasis fiscal a muchos niveles mientras no lo son las otras? Lo digo por poner un ejemplo pero podría eternizerme con las diferencias.
        Lo cierto es que esas diferencias crean condiciones de vida diferentes según la zona en la que nazcas y vivas y eso en una nación que debería considererse equitativa en cuanto a recursos. Entonces, si nes equitativo ¿ en función de qué criterios se distribuye recursos? De ahí creo que vienen los agravios.
        No soy independentista, vaya por delante. Pero cuando oigo bramar a los independentistas porque desde el Gobierno central se ha bloqueado todo lo posible el corredor mediterráneo y me piden una explicación lógica, me quedo sin argumentos . ¿ Quién decide y por qué que una estructura vital para el Med

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        • Grobledam Grobledam 11/11/19 16:49

          Pregúnteselo a los de Teruel existe y la España vaciada e incluso a las poblaciones del corredor del Mediterráneo, las densidad poblacional más alta de España y Vd quiere que se les dote de más recursosc servicios y población.
          Anda que....

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        • Arkiloco Arkiloco 10/11/19 18:57

          El de Madrid es un ejemplo y ejemplo de que aunque se corresponda con la ideología de los partidos gobernantes, tampoco todas las comunidades se pueden permitir o tienen el mismo margen para hacer las mismas politicas fiscales. Las regiones más ricas o donde se recauda más pueden hacer eso y otras más pobres pueden verse obligadas a aumentar la presión fiscal o a crear nuevos impuestos. A la asimetría de distintos niveles de desarrollo, industrialización y preferencia para inversiones se pueden añadir diferencias en política fiscal que, no obstante, son pequeñas y de alguna manera pueden compensarse o contrarestarse desde el poder central si funciona la redistribución y los mecanismos de solidaridad interterritorial. Pero el problema se plantea alrededor de comunidades con un mismo sistema recaudatorio y posibilidades o limites que definen las fuerzas gobernantes y su nivel de desarrollo. Y cuyos efectos pueden dar lugar a ventajas y desventajas respecto a otras y, a la vez, origen de mayores desigualdades o mala redistribución en una comunidad como Madrid. Un problema mayor se planteaba y se plantea, por ejemplo, con excepcionalidades y competencias como las que tiene el País Vasco por obra del Concierto. Que ha dado lugar a todo tipo de litigios con comunidades fronterizas y recursos al constitucional. Sobre ventajas fiscales que favorecían la atracción de empresas, planes de pensiones de características diferentes o creación de sociedades patrimoniales que hacían que el balear Rafa Nadal estuviese empadronado en el País Vasco. Para los nacionalistas ir en contra de esto es recentralizar, atacar sus estatutos o el "café para todos". Una definición esta bien curiosa y que vendría a decir que el autogobierno está bien en la medida que yo puedo tener ventajas que el otro no debe o no puede tener. Y que a esas ventajas tengo derecho por ser una "nacionalidad", diferente a una "región" y que me viene por "derechos históricos". Que se miren por donde se miren, están reconocidos en la Constitución, no llaman la atención a los críticos con la Transición y, por lo tanto, son constitucionales, pero es un concepto iliberal y contrario al moderno constitucionalismo.

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        • José Luis53 José Luis53 10/11/19 18:26

          Sigo, que se ha cortado.
          ¿ Quién decide y por qué que una estructura vital para el desarrollo del Meditarráneo se ralentice de manera arbitraria contra el más elemental sentido común incluída la UE que repetidas veces ha señalado su necesidad?
          Algo no funciona, es cierto. Otra cosa es que la respuesta sea romper la baraja, y se mezclen y confundan razones de todo tipo, incluídas la nacionalistas, pero está claro que la distribución del poder y los recursos en España debe ser revisada profundamente.
          Seguimos.

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          • elcapitantan elcapitantan 16/11/19 01:12

            Llevamos CUARENTA años pidiendo el Corredor Mediterráneo desde Huelva a La junquera. Es la franja Española de mayor riqueza agrícola e industrial de España con abrumadora diferencia con respecto a otras regiones. Comprende Andalucía, Murcia, Pais Valencia, Illes Baleares y Catalunya. Pero hay un problema...... No pasa por Madrid. Esa es la única y exclusivamente causa de negar el Corredor Mediterráneo. El ultra centralismo de la Villa y Corte. Estamos hasta los mismísimos de los Gobiernos Centralistas que quieren mangonear y apropiarse de todo lo que ocurre en España. Y se lo dice un valenciano que comprende muy Jaén a los catalanes aunque yo no soy independentista. Pero estoy hasta las narices de los políticos y periodistas de Madrizzz. Han conseguido politizar hasta el parte meteorológico en la televisión, todo está en función de Madrid,si llueve en Madrid, si nieva en Madrid, los atascos de Madrid....insoportable centralismo.

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      • Arkiloco Arkiloco 10/11/19 18:06

        Habría que destacar que, desde una necesidad o peculiaridad organizativa de su nacimiento, pero abonado por ideas nacionalistas o pseudonacionalistas que han tenido bastante éxito y gozan de gran consideración, Podemos ha contribuido mucho a la expansión de este fenómeno que tanto se le está atragantando ahora y cuya potencial disolutivo es difícil de controlar. Confluencias, Mareas, Mareas dentro de las mareas, Adelantes, en Comú pero poco común y, en definitiva, el territorio y una orgia de territorialidades donde las personas y la ciudadanía común con sus muchos problemas comunes tienden a desaparecer y todo se oscurece.
        La plurinacionalidad o la nación de naciones se ha convertido en una pelea que tras la gran importancia que se le otorga no contiene prácticamente nada de solución. La lingüística y la batalla alrededor del lenguaje o el énfasis en la expansiva “diversidad” no las proveerá y quienes esgrimen esto como contrapropuesta ante centralistas y nacionalistas, deberían ser conscientes de que dicha formulación no deja de ser una definición tan nacionalista como otras o de las que puede hacer un nacionalista español: que hay otras naciones y todas las comunidades pueden serlo o definirse así, pero solo una nación-estado que es España. No satisface ni aporta nada a quienes no solo quieren que se les reconozca como nación sino que pretenden que su nación sea un estado. Otra cosa es que lo tengan complicado. Y en esa batalla es cuando lo lingüístico si tiene su importancia. Y que cuando se exige el reconocimiento de la plurinacionalidad de España, se pretende ignorar y se actúa como si la plurinacionalidad no existiese en la nación que aspira a ser reconocida y llamada de esa manera. Esto parece previo o necesario para poder establecer un conflicto con el “estado opresor”, “exterior” o “extranjero”.

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  • Fortunato Fortunato 10/11/19 13:14

    Una nación cultural es claramente León, compuesta por León, Zamora y Salamanca.

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    • migra migra 11/11/19 14:19

      Y el Bierzo?

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  • Pelias Pelias 10/11/19 12:43

    ¿Y qué más da? Soy un ciudadano que vive en una comunidad de desiguales que no me gusta, y que quiero que haya más igualdad entre todos y por tanto hay que buscar y conseguirlo luchando de manera democrática? ¿A qué ese planteamiento viejuno, caduco e insolidario del nacionalismo y del separatismo, que ha traído tanta guerra y sangre en Europa y en todo el mundo en las viejas comunidades como la europea? ¿A ustedes profesionales de la información y directivos de infolibre les parece también, como a los nacionalistas y separatistas caducos, que las contradicciones y problemas principales de nuestra sociedad para llegar a ser más equitativa y democrática es hacerse la pregunta con la que comienza el artículo? ¡Pues vamos dados! ¡Echen más gasolina a los planteamientos de Vox y de los separatistas!

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  • Ambon Ambon 10/11/19 11:46

    Soy del barrio, de la localidad, de la provincia, de la comarca de la nacionalidad o región donde nací, además soy del barrio, de la ciudad, de la región donde vivo y además soy español, europeo y aspiro a que todos seamos ciudadanos del un mismo mundo.

    ¿Algún problema?

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  • .Sasha .Sasha 10/11/19 11:34

    Gracias por exponer claramente términos variados de forma concisa. Ahora solo nos hace falta asimilar qué país queremos.

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  • Diego de Miranda Diego de Miranda 10/11/19 11:34

    No voy a profundizar sobre el tema que nos ocupa en aras de no aburrir a los socios, pero al hilo de las naciones sociales y culturales –las naciones políticas me interesan poco–, una reflexión juguetona para poner el tema en perspectiva. Estuve en PUERTO RICO cuando se estableció el ESPAÑOL o castellano como primera lengua oficial, después de varias décadas compartiendo estatus con el INGLÉS, y los principales argumentos que se manejaron para tal medida fueron culturales y sentimentales (“así fortalecemos nuestra identidad cultural”, etc…). Los defensores del inglés, sin embargo, ofrecían el pragmatismo como argumento, ya que las posibilidades que atesora para progresar en el mundo laboral son mayores que las del español, de ahí la necesidad de imponerla, por ejemplo, como principal lengua vehicular en las escuelas. Hago esta reflexión para que los españoles nacionalistas –y no nacionalistas como yo– realicemos el siguiente juego de identidades (me alejo adrede de Cataluña): donde dice PUERTO RICO dígase PAÍS VASCO, donde dice ESPAÑOL dígase EUSKERA, donde dice INGLÉS dígase ESPAÑOL. Un saludo y todos a votar…

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  • luzin luzin 10/11/19 09:32

    El artículo viene a justificar las aspiraciones de constituir nuevos estados dentro del Estado Español. El nacionalismo es una ideología política que nace en el siglo XIX, en concreto su primera expresión la realiza el filósofo alemán Fichte en su "Discursos a la nación alemana" . Muy resumido el ideario es: Un pueblo, una lengua, una cultura, un Estado. Fichte es uno de los precursores del nacionalismo moderno, que tiene un carácter político. Todo el rollo cultural, nacionalidad, ... son simples argumentos para seguir apróximándose al objetivo de construir su propio estado. El nacionlismo se constituye así como una fuerza profundamente reaccionaria, es oposición al ideal revolucionario que nace en Francia y pone el centro en el individuo. Los nacionalista oponen una idea esencialista: "el pueblo" (Volk) a lo que consideran una idea burguesa nacida con la Revolución Francesa.

    Por tanto sólo cabe hablar de nacionalismo gallego, vasco y catalán, simplemente porque tienen una lengua, ese es el hecho diferencial e intentan imponerla suprimiendo el castellano.

    P.D.. Si alguien quiere profundizar, pero de verdad, sobre estos concepto recomiendo el excelente trabajo de José Luis Villacañas "Fichte y los orígenes del nacionalismo alemán moderno"
    https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/27103.pdf

    P.D. II: No deja de ser gracioso y paradójico que Fichte dedicara su "Discurso a la nación alemana" a los españoles que que habían sido un buen ejemplo de nación con el levantamiento popular del 2 de mayo de 1808 en Madrid.

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    • irreligionproletaria irreligionproletaria 11/11/19 19:11

      Un interesantisimo diálogo que ayer no leí. Comparto algunas posturas con Arcki, con Jose Luís 53 y con usted.

      Respecto a los 'Discursos a la nación alemana' de Johann Gottlieb Fichte, mi ejemplar tiene un magnífico Estudio preliminar y traducción de Mª Jesús Varela y Luis A. Acosta.
      De los doce discursos [más 'Reseña del contenido' del discurso decimotercero y la 'Conclusión final' como discurso decimocuarto], entiendo su referencia al Discurso octavo: 'Qué es un pueblo, en el sentido superior de la palabra y qué es amor a la patria...¿qué es el amor del individuo a su nación?
      En el mencionado Estudio Preliminar los autores refieren:
      "En esta obra Fichte formula lo que será el principio fundamental de su filosofía: la existencia de un principio primero, de un yo que se pone así mismo como sujeto absoluto y fuente de todo saber y de toda realidad; y sólo en este ponerse a sí mismo existe y hace existir a todo lo demás. El triple proceso del yo : tesis, antítesis y síntesis..."

      Un placer leerles,

      Saludos cordiales.

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    • Arkiloco Arkiloco 10/11/19 12:03


      Quizás quieras expresar otra idea y, por ejemplo, que solo aquellos territorios donde se habla otra lengua diferente pueden llamarse o tener alguna legitimidad para declararse nación o nacionalidad y que no deja de ser un eufemismo o dar una vuelta a las palabras para decir lo mismo. El estado español y de lo que habla el artículo plantea justamente lo contrario y en lo que abundan las corrientes modernistas respecto a naciones y nacionalismos. Y que va en la línea de lo que expone Nuñez Seixas: "una nación, aunque parezca un poco tautológico, es un colectivo de personas que creen que son una nación". "Hay tantas naciones como quieran los ciudadanos que haya". Y que va en la línea de lo que dentro de esa corriente modernista se concluye frente a los "primordialistas" Con sus matices Gellner, Hobsbawn, Anderson u otros proponen que las naciones son obra de los nacionalistas. En palabras de Alvarez Junco: "la nación queda finalmente construida, tras un largo proceso comenzado por un puñado de individuos decididos a demostrar que la nación existe. Pertenecientes a élites creadoras y difusoras de productos culturales pero que presentan su tarea como mero descubrimiento y exhibición de algo cuyo autor es un etéreo "pueblo". La lengua y como cualquier otra caractéristica que se quiera elegir como elemento diferenciador va a encontrarse con problemas para la definición y la clasificación y de ahí que los nacionalistas aunque procuren ampliar el dominio de la lengua autoctona no percutan mucho sobre la lengua. Si nacionalistas en Andalucia o Aragón se empeñan encontrarían elementos diferenciadores y omitiendo como en Cataluña o País Vasco los que igualan o los que contrarian su definición. La pluralidad es un inconveniente y sería un gran problema la lengua si, por ejemplo, en el País Vasco se tuviese en cuenta cuál es la lengua mayoritaria en uso social y público. A un no hablante del euskera o del catalán, o que no las tuviera como lenguas maternas ¿le corresponde o debe ser nacionalista? Los hay a patadas y se definen como miembros de una "nación" de la que desconocen su lengua por diversos vericuetos, racionalidades y sentimientos. La voluntad es fundamental.

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      • luzin luzin 10/11/19 13:21

        Claro que la voluntad es fundamental, de hecho el famoso documental de propaganda nazi dirigido por Leni Riefenstahlse se tituló "El triunfo de la voluntad". Pero todo movimiento político es producto de la "voluntad", el socialismo, el anarquismo, el nacionalismo, el liberalismo, ... es el fundamento concreto de la ideología. Y cada ideología intenta sentar las bases de sus pensamientos en "axiomas" que deben resultar "evidentes" para sus militantes.

        He intentado aproximar una definición de nacionalismo como ideología política, no intento justificarla ni legitimarla. El método es por supuesto inexacto, dado que en la realidad operan otras muchas fuerzas, pero intento alejarme de lo impreciso, vacuo y que apenas tiene incidencia. La definición de Nuñez Seixas vale para un conjunto de aficionados a un equipo deportivo, de hecho en EEUU muchos colectivos deportivos se autodenominan naciones. Pero no creo que se trate de eso, se trata de política, de poder, de legalidad, justicia, en definitiva de estado.

        Y para comprender esto movimientos políticos que nos "sacuden" hay que beber en las fuentes, y esas están, fundamentalmente, en un periodo muy concreto, fuerzas que emergen y todavía siguen actuando sobre nuestras sociedades. Por eso me remonto a los pensamientos de los fundadores de la ideología nacionalista y lo expongo aquí para compartir.

        Puedes afirmar que hay nacionalistas andaluces o extremeños, de hecho en los 80 algunos amigos mios intentaron crear un movimiento nacionalista extremeño fundado sobre el castuo y en el victimismo sobre el expolio franquista a nuestra región, un interesante texto "Extremadura saqueada" hizo furor entre determinado sector de la izquierda. Pero lo cierto es que la experiencia demuestra que el nacionalismo es una ideología que se asienta sobre el hecho diferencial fundamental que constituye la lengua (aunque yo sea contrario a esa falsedad). Alemania, Italia, ... y ahora Eslovenia, Estonia, Letonia, ... son ejemplos claros de cuál es el vector fundamental en la ideología nacionalista. Aunque también se puede aducir el caso de Serbia y Croacia (misma lengua) como contraejemplo,

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        • Arkiloco Arkiloco 10/11/19 15:07

          No voy a extenderme sobre cuestiones de naciones, nacionalismos e ideas que seguro que compartiriamos. Pero creo que es un error pensar que lo que dice Seixas vale para equipos deportivos y asociaciones de ese tipo cuando es clave para entender como se construye o se puede construir una nación y un movimiento bien político. Y que la lengua puede ser tan necesaria o no como la historia para introducir la "nación" de una forma inconsciente o como parte de su normalidad. Lo que Seixas o las corrientes modernistas tratan de explicar es que como "artefactos inventados", etereos o imaginados, las naciones no son susceptibles de ser establecidas y analizadas a partir de factores objetivos como la raza o la lengua. Y que practicamente ningún elemento deja de ser borroso, cambiante y ambiguo. De ahí que lo fundamental o lo que más influirá en ell ser nación es la voluntad y la labor desarrollada por los nacionalistas para, utilizando diversos materiales y con objetivos y propositos politicos, definir cual es la nación o que a tal comunidad le corresponde ser nación, denominada así y que como tal "tiene unos derechos". Es un camino inagotable y, en la práctica, una via para obtener o consolidar privilegios sobre algunas "diferencias". La "nación" puede fundamentarse en la lengua pero expresarse mejor en intereses económicos o en ventajas que otorgaría el ser independiente por tener mas riqueza que el resto y la solidaridad territorial una carga. Y al ser más ricos o estar más industrializados se le encontraría y se le encuentra, igualmente, una explicación nacionalista alrededor de la excepcionalidad o diferencia: ser más laboriosos, cultos o ahorradores que los habitantes de otros territorios. O en sentido contrario y que ha alimentado mucho la emergencia de la "nación escocesa", el empobrecimiento y otro tipo de victimismos que tiene más fuerza que la lengua manejado por nacionalistas que tienen poco para diferenciarse con ella.

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          • luzin luzin 10/11/19 18:11

            En lo fundamenta estamos de acuerdo aunque no compartimos que el vector fundamental está en la lengua, así ha ocurrido históricamente.

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        • luzin luzin 10/11/19 13:35

          Evidentemente es mentira que una lengua particular sea un "hecho diferencial", esa es otra de las grandes mentiras axiomáticas del nacionalismo y sus seguidores. Se hace evidente a cualquier observador superficial que los más original de cada nación actual es la lengua, y que en cierto sentido populista-refranero y basado en prejuicios infantiles, constituye un "modo de pensar diferente". Pero lo cierto es que la evolución histórica se ha encargado de no hacer de la lengua un signo de identidad, todo lo contrario. Todas las lenguas derivan de un tronco común, y por elementales que sean siempre contienen reglas de gramática universal que permite el acceso a la formación de un pensamiento universal. Por lo tanto las ínfulas del nacionalismo no pasan del terreno de una mística oscura y melancólica fundamentada en una versión historicista y romántica de sus élites creadoras.

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    • José Luis53 José Luis53 10/11/19 10:11

      Para mi gusto, el texto que más riguroso acerca de evolución histórica y política de los nacionalismos el de Benedict Anderson " Comunidades imaginadas"

      Adjunto un resumen paro a quien le interese, se lo puede bajar en pdf. sin problemas.

      http://www.konvergencias.net/castanyprado124.htm

      Es un libro muy leído ee medios nacionalistas y se escudan mucho en él. Y a mí eso me llama mucho la atención porque, por, ejemplo, sostiene que todo nacionalismo se sostiene sobre una mentira histórica, sobre un ocultamiento de una parte de su historia.

      Anderson es sin duda un tipo muy documentado sobre nacionalismo. Murió ya hace algunos años,no sin antes proclamar que no creía ni en independencia de Quebec ni en la de Escocia; a su juicio, eran simples posiciones negociadoras. Ignoro lo que diría de la independencia de Cataluña, pero no creo que su opinión fuera muy distinta.

      A mí el tema del nacionalismo, hablado con rigor, me parece un tema de enorme complejidad, que no admite simpiificaciones fáciles y, sin embargo, se mueve por simplificaciones fáciles. Se da la paradoja de encontrar lo mejor del ser humano -la solidaridad, la pertenencia,la cultura- junto a lo peor: la insolidaridad, la exclusión, la incultura. Al único que le he leído explicaciones coherentes sobre eso, es a Freud y su pulsión de muerte: para unirse, tienen que separarse.

      Aunque en último término, y sin juzgar nada, coincido con el mejor profesor que tuve en mi carrera de Medicina, José María López Piñero, catedrático de Historia de la Medicina, cuando decía: " hay dos cosas que han jodido a la Humanidad: las religiones y los nacionalismos".

      Quizás tambíen sea una simplificación, pero me parece bastante objetivo.

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  • hayundi hayundi 10/11/19 09:31

    Tal y como están las cosas en Cataluña hemos de deducir que lo que se ha iniciado es un proceso revolucionario, sería moralmente aceptable si viviéramos en una dictadura, pero en democracia los procesos revolucionarios carecen de legitimidad y a no ser que desborden al estado, están abocados al fracaso máxime porque tampoco cuentan con el apoya mayoritario de su población. En Europa no ven el asunto con agrado debido a que hay muchas " nacionalidades " que podrían reivindicar su independencia, convirtiendo el proyecto europeo en algo inviable por el gran numero de naciones que surgirían. A Francia con su descentralización administrativa le ha ido mucho mejor. La división en autonomías se hizo con la intención, por primera vez en España, de dar satisfacción a regiones con reivindicaciones históricas, mas culturales que políticas, la evolución ha derivado en insatisfacción mas que en agradecimiento. Los partidos nacionalistas se ven obligados a elevar sus reivindicaciones para seguir teniendo sentido y así estamos resulta que las regiones mas ricas se sienten naciones oprimidas que reclaman el derecho de autodeterminación.

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