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Seguridad vial

La evidencia científica respalda los 30 km/h en ciudades que impone el Gobierno: la posibilidad de atropello mortal desciende un 45%

  • La Dirección General de Tráfico espera reducir los accidentes un 40% ya que a menor velocidad es más fácil frenar y evitar la colisión
  • Sin embargo, estudios de campo muestran que la mayoría de los conductores se saltan estos límites en vías en las que ya está vigente la restricción

Publicada el 11/11/2020 a las 06:00
Señal de limitación de velocidad en Bilbao.

Señal de limitación de velocidad en Bilbao.

Europa Press

El Gobierno ha anunciado este martes la reducción obligatoria de la velocidad máxima de circulación de 50 kilómetros/hora a 30 en las vías urbanas de un solo carril por sentido. El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha detallado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que la seguridad vial es el principal motivo del paquete normativo aprobado, siempre teniendo en mente "las víctimas de lo que queremos y debemos denominar violencia vial. El recuerdo doloroso de tantas y tantas vidas truncadas en la carretera son y serán siempre el catalizador que nos impulsa a seguir mejorando en este ámbito y que nos empuja a seguir perseverando", ha declarado.

La evidencia científica le da la razón al Ejecutivo en esta restricción, ya aplicada, explica El País, en 27 de las 50 capitales de provincia del país –incluyendo Madrid y Barcelona–. Un atropello de un peatón a 30 km/h produce la muerte del accidentado en el 5% de los casos: a 59 km/h, es del 50%. Además, el tiempo de frenada necesario para parar el vehículo ante una emergencia es menor cuanto menor es la velocidad, por lo que aumentan las posibilidades de evitar un percance. Sin embargo, hay dudas sobre el cumplimiento de la medida en unas urbes españolas que reducen la primacía del coche en el espacio público de manera aún tímida. 

La relación entre velocidad y posibilidad de un desenlace mortal en un atropello es evidente: lo que las investigaciones al respecto, numerosas y sólidas, han demostrado es que no se trata de un crecimiento lineal. Según un repaso a la materia publicado en la revista Accident Analysis & Prevention, que analiza los resultados de 55 estudios, un incremento del 1% de la velocidad a la que se produce el choque aumentan de media un 11% la probabilidad de fallecimiento. Así, explican que un atropello de un peatón a 30 km/h produce la muerte del accidentado en el 5% de los casos: a 59 km/h, es del 50%. La diferencia, ya de por sí considerable, es especialmente relevante teniendo en cuenta que se trata del accidente grave más común en zonas urbanas, el ámbito de actuación de la medida. 

La Dirección General de Tráfico (DGT), además, calcula que los accidentes se podrían reducir un 40%. El principal factor es el tiempo de frenado necesario. Según explica un informe titulado Velocidad y usuarios vulnerables, de la Fundación Mapfre, "cuanto mayor es la velocidad del vehículo, menor es el tiempo del conductor para parar y evitar el accidente y mayor es la distancia recorrida". A 30 kilómetros/hora, el usuario del coche, autobús o motocicleta necesita menos de 10 metros para reaccionar y 5 para detener el automóvil. A 50 kilómetros/hora, la máquina habrá avanzado más de 10 metros sin que el conductor pueda pisar el pedal del freno, y casi 15 hasta llevar el velocímetro a cero. En muchas ocasiones, la diferencia es la que determina si el peatón sale ileso, sufre heridas graves o fallece. 

El Ejecutivo ha tomado esta decisión movido, además, por el aumento de incidentes en vías interurbanas en los últimos años. En 2019, en ciudad, el número de personas fallecidas aumentó un 6%. Los usuarios vulnerables (peatones, ciclistas y motociclistas) supusieron el 82% de las personas fallecidas: además, el 70 % de los peatones que perdieron la vida tenían 65 años o más. La tendencia se desmarca de la línea general de todas las vías: en el pasado año se registraron 51 muertos menos que en 2018. Además, estos segmentos vulnerables, por primera vez en 2019, representaron más de la mitad de las víctimas mortales. 

Según explica la DGT, la medida aumenta la seguridad no solo de los peatones que pueden ser atropellados, también de otro colectivo altamente vulnerable: los ciclistas. La reducción de la velocidad "mejora la convivencia entre diferentes usuarios", aseguran: haciendo menos peligroso coger la bicicleta e incentivando el uso de un modo de transporte saludable y beneficioso para la calidad del aire y el medioambiente. Sin embargo, los coches, en principio, no contaminan menos al ir más lentos: se reducen las emisiones de CO2, gas de efecto invernadero que causa el cambio climático, pero no hay evidencia de reducciones de dióxidos de nitrógeno y partículas. Estos compuestos provocan la boina de contaminantes atmosféricos que causan entre 10.000 y 30.000 muertes al año en España por su incidencia en los sistemas respiratorio y cardiovascular, entre otros. 

¿Se cumplirá?

El trabajo de campo del informe de la Fundación Mapfre refleja que, en las vías en las que ya existe el límite de 30 km/h, la velocidad media de los vehículos es de 37,9 km/h. En ciudades, el 41,75% de los vehículos superan en un 25% o más el límite que impone la norma. Y el 82% se salta el máximo en las calles que establecen su máximo en 30. Los datos son más preocupantes en los alrededores de colegios o institutos, donde muchos peatones son niños, muy vulnerables ante una colisión. "El 74% de los vehículos excede la velocidad en las inmediaciones de los centros educativos. Sólo el 26% respeta los límites de velocidad. De ellos, el 21% circula a una velocidad que supera la fijada entre 1 y 5 km/h y otro 21% supera la velocidad de 6 a 10 km/h. Un 17% de los vehículos va entre 11 y 15 km/h por encima de lo permitido y un 8% de 16 a 20 km/h", explica el estudio.

Muchas ciudades, como Madrid o València, no ofrecen datos sobre cuántas multas se han puesto a los conductores por pasarse del límite de velocidad en las vías restringidas a 30 kilómetros por hora. Más allá de las intenciones del Ejecutivo, seguirá dependiendo en parte de la vigilancia de las administraciones municipales el cumplimiento de esta nueva restricción vial. El objetivo es salvar vidas. 

 

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5 Comentarios
  • MIglesias MIglesias 13/11/20 11:01

    "El Ejecutivo ha tomado esta decisión movido, además, por el aumento de incidentes en vías interurbanas en los últimos años" como aumentan los atropellos en vías interurbanas, reducen la velocidad en las urbanas, ¡toma ya! (Deberían repasar el párrafo entero del artículo porque es farragoso y contradictorio). En 2018 hubo 17 fallecidos en Madrid por atropello, incluidos los atropellos en las tres vías de circunvalación por donde se supone que nadie debería cruzar y la velocidad va a seguir siendo la misma.
    Si no se respetan los límites en las cercanías de colegios, la solución no es extender esos límites a toda la ciudad, sino multar a quienes se los salten y no estaría mal una estadística por horas porque no es lo mismo saltárselo un domingo a las 6 de la mañana que un lunes a las cinco de la tarde.
    En la mayoría de las calles estrechas con tráfico peatonal de las zonas urbanas no se llega ni a los 30 km/h, te lo impiden los pasos de cebra, los semáforos y el tráfico, pero, por ejemplo, Madrid que es por donde yo circulo, está construido sobre siete colinas, hay muchas calles fuera de las zonas de concentración habitacional con escasa circulación peatonal o de coches en las que ir a 30 cuesta abajo supone ir pisando el freno durante todo el recorrido y más pendiente de mirar la velocidad que de mirar la ruta.
    Me parece bien que se tomen medidas para reducir los accidentes, pero la velocidad máxima debería estar adaptada al diseño y ocupación de cada calle y para los que piensen que soy una kamikaze desatada al volante, que conste que soy muy bien mandá, respeto las señales con devoción y en 42 años no he tenido un solo accidente y solo dos multas, soy un chollo para las aseguradoras.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 12/11/20 08:59

    Sin duda, ir más despacio baja el riesgo de atropellar: si estás parado, es nulo. No está mal limitar a 30 por hora en ciertos casos, pero me parece letra muerta desde su nacimiento porque es imposible de vigilar, sobre todo en una ciudad muy grande como Madrid, donde hay cientos de calles a las que será aplicable la norma. La tecnología actual seguramente permitiría limitar externamente la velocidad de cualquier vehículo (con un limitador electrónico instalado por ley en cada coche y una señal externa que lo activara) pero incluso dejando aparte el coste, no creo que el Gobierno haya pensado seriamente en implantar un sistema así. La nueva norma valdrá más para dar estupendos titulares de prensa que para otra cosa.

    Y para los entusiastas de ir a peana o en bici (eléctrica en muchos casos) o patín (eléctrico casi siempre) a todas partes, yo, que lo hago personalmente con cierta frecuencia, les recuerdo algunos hechos que nunca se mencionan: de mi casa (por la Ciudad de los Periodistas) al centro de Madrid (Sol) hay ocho kilómetros, que suponen un mínimo de hora y media andando (a seis por hora, que es ir deprisa, más los semáforos) o tres horas ida y vuelta si ese día está uno inspirado. Yo soy jubilado y no tengo horario, aclaro. En bici supongo que la ida se puede hacer en media hora o algo menos (respetando semáforos, cosa que no hacen los ciclistas). Es sanísimo hacer ejercicio, pero además de que se tarda bastante más que en vehículo (particular o público) resulta que uno suda y huele (yo al menos sudo y huelo) y que no es así como hace uno amistades en el trabajo. En una ciudad pequeña es práctico ir andando a casi todas partes, pero en una grande, por mucho que se diga lo contrario, no. En Alemania, que conozco bien, mucha gente usa la bici... desde la estación de tren, que es donde la aparcan. Y las ciudades alemanas, salvo Berlín (ni siquiera Múnich o Hamburgo llegan) son mucho más pequeñas que Madrid o Barcelona. (Los amantes de la bici en Barcelona supongo que son los que tienen que desplazarse más o menos en paralelo al mar: a los que tengan que bajar y subir a diario la calle Balmes les deseo lo mejor, no digo nada si viven al otro lado del monte)

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  • LuisM7 LuisM7 11/11/20 17:18

    Pues lo mejor, nada de coche. Si bajas la velocidad se reducen los riesgos, claro y si no hay coches aún mas. Ir a 30Km/hora contamina una barbaridad, no pasas de primera y segunda y a muchas revoluciones. Ir como locos no pero a 30Km es para que compre coche Rita la cantaora. La media en la ciudad, debe estar sobre los 17km/hora. Si la gente fuera un poco mas atenta a lo que hacer y no como si estuviera en el salón de su casa, embobados con el móvil por ejemplo, la cosa iria de otra forma. Mejor sería una buena educación vial y no solo para los automovilistas. Me canso de ver a gente a pie, en bici, en patinete y en coche de bebe a su puta bola y lo mejor no tienen ni idea del código de circulación. Mas educación, menos soberbia y chulería y todo iría mejor.

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  • 74camilo 74camilo 11/11/20 16:22

    Ya lo ha empezado a criticar la derecha o están despistados??. Venga que os preparo el argumentario: " quién me tiene que decir a mi a que velocidad tengo o no tengo que conducir??" "Con esto solo se generarán más atascos!!". "Nos quieren tener como en Rusia/Cuba/Venezuela".....

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  • senenoa senenoa 11/11/20 13:06

    La ciudad debe estar, primordialmente, al servicio del peatón. Esto ha sido así desde los albores del nacimiento de los asentamientos humanos. En su momento el vehículo a motor usurpó (políticos mediante) esa condición en perjuicio del ciudadano peatón... Sería muy bueno, para los ciudadanos y para las ciudades, recuperar la antigua condición.

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