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Crisis del coronavirus

La recuperación verde se prepara para su despegue en 2021 ante el miedo a que las grandes empresas acaparen los fondos europeos

  • La debilidad administrativa y la necesidad de ejecutar lo presupuestado puede hacer que el Gobierno caiga en la tentación de regar a las energéticas sin transformar la economía de verdad, apuntan los expertos
  • En la Unión Europea se dirime estas semanas si tecnologías "peligrosas" como el gas natural o la bioenergía pueden beneficiarse de dinero público destinado a la transformación
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Publicada el 04/01/2021 a las 06:00
La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera.

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera.

EFE

2021 será el año de despegue de la recuperación en clave verde ante la crisis económica y social generada por el coronavirus. El camino está claro, pero hay que atender a la letra pequeña. Tras una primera ola en la que los esfuerzos se dirigieron a sobrevivir, a partir de mayo empezó a tomar forma en la esfera internacional, la Unión Europea y España la necesidad de apostar por una salida al bache en clave de transición ecológica. Incluso ya en abril, con la mayoría de países europeos confinados, se publicó un manifiesto difícilmente más consensuable: lo firmaban ministros, grandes empresas, sindicatos y ONG. El plan siguió rodando y el 2020 ha llegado a su fin con los fondos europeos desbloqueados y un plan español aún por detallar sobre la mesa. El Ejecutivo gastará en dos años la mitad de lo que tenía previsto invertir hasta 2030 para acelerar la transformación. Nada más y nada menos que 26.540 millones de euros entre 2021 y 2023. Pero, ¿en qué? Como se suele decir en las negociaciones climáticas, el diablo está en los detalles, y hay tanta ilusión como escepticismo en los principales actores –y vigilantes– de la acción climática. 

La hoja de ruta del Gobierno para generar empleo y bienestar tras el golpe pandémico y, de paso, restaurar y proteger los ecosistemas y frenar el cambio climático tiene varias patas. En un primer lugar, lo evidente: avanzar hacia un país 100% renovable. También irá, prevé el Ministerio para la Transición Ecológica, a fomentar la eficiencia energética (reformas en locales y domicilios para que no sea necesario tanto despilfarro en luz y calefacción), a implantar una verdadera movilidad sostenible, a proteger y restaurar la biodiversidad de "la Costa Rica de Europa" por sus ecosistemas y a conseguir que, de una vez por todas, el vehículo eléctrico despegue en España, además de otras actuaciones de carácter local y regional de adaptación al cambio climático, de saneamiento de aguas y demás deberes pendientes. Sabemos las líneas de actuación y sabemos el dinero, pero falta el detalle. "Están siendo muy opacos todavía", asegura Héctor Tejero, diputado de Más Madrid en la Asamblea y coautor del ensayo sobre el Green New Deal Qué hacer en caso de incendio. "La partida destinada a Transición Ecológica en los Presupuestos es una caja negra. Según ellos, es porque no quieren atarse a los PGE", afirma. 

Tejero cree que el principal peligro de la recuperación verde es que los de siempre se queden con el mayor trozo de la tarta: las grandes empresas, sobre todo las del sector de la energía. Evidentemente, la apuesta por una salida de la crisis en clave de transición ecológica es una buena noticia: "Se está haciendo un esfuerzo importante desde Europa", y están desterrada la tentación de, ante las estrecheces económicas, dejar de lado lo verde, tal y como pasó durante la crisis desatada en 2008. Pero, advierte: "no es el Green New Deal que hemos defendido siempre", la estrategia expansionista de fuerte inversión pública que abandera con fuerza la parte progresista del Partido Demócrata estadounidense. "Lo van a gestionar las grandes compañías", lamenta: "en el peor de los casos será greenwashing", estrategias de imagen sin cambios reales, "y en el peor, harán una transición sin justicia social. Es la parte que más dudas me genera". 

El autor de Qué hacer en caso de incendio defiende un Green New Deal inclusivo, que no llene los bolsillos del oligopolio, sino que genere empleo, bienestar y mejores condiciones de vida en la mayoría, con especial atención a los sectores más vulnerables de la población. Pero se teme que no vaya a ser así: "Es lo que suena por todos lados". Fundamenta su escepticismo en que, tras años y años de recortes, los sucesivos Gobiernos "han dejado tiritando a la administración pública" y actualmente hay poco personal y plantillas muy envejecidas para ser realmente ambiciosos a la hora de repartir dinero a muchos y diversos actores distintos. Es mucho más fácil, poniendo un ejemplo con trazo grueso, darle 25.000 millones a Iberdrola que darle un millón a 25.000 pequeñas y medianas empresas. "Creo que el Gobierno, por la tentación de que no se queden sin ejecutar los fondos, va a tirar de muchas grandes empresas" para evitar que el dinero se pierda ante su incapacidad, opina el diputado.

No deja de ser una predicción que no tiene por qué cumplirse. Pero la politóloga y asesora ejecutiva de Ecología y Desarrollo (Ecodes) Cristina Monge coincide en que el peligro es muy real. "Hay que tener capacidad político-administrativa para gestionar esos fondos", asegura. "Hay plantear proyectos que trasformen el sector", que no sea simplemente una inyección de dinero público a una gran compañía para que le salga más barato hacer lo que ya tenía pensado hacer. "Es necesario establecer que los proyectos de las multinacionales no puedan recibir fondos, salvo que incluyan conglomerados de pymes. Si queremos que sean transformadores, las grandes empresas tienen que estar" pero lo que no sería positivo, asegura la analista, es que no haya un mínimo reparto de las oportunidades. De hecho, apunta, el decreto de gestión del Fondo de Recuperación de la UE elaborado por el Gobierno ya incluye cláusulas para fomentar la participación de las pequeñas empresas. 

Aunque todavía está todo en el aire, ya hay señales que apuntan en este sentido. El Gobierno de Euskadi prevé regar a Iberdrola y a Petronor con la mayor parte del dinero que gestione cada comunidad autónoma, con la intención, entre otros proyectos, de elaborar un corredor de hidrógeno verde.

¿Recuperación para quién?

A nivel europeo, las principales dudas son relativas a si las iniciativas empresariales, sobre todo en el ámbito energético, que reciban el dinero europeo serán realmente verdes o no. La Unión Europea debate durante estas semanas las llamadas reglas o taxonomía de finanzas verdes, el criterio por el cual Bruselas decide si un proyecto es verde o no y, por lo tanto, merece apoyo público. A mediados de diciembre, 130 ONG lideradas por WWF advirtieron que la propia Comisión Europea estaba ignorando, en su borrador, las recomendaciones de su propio grupo de expertos, "que en gran medida estaban basadas en la ciencia y eran sólidas". Si bien hay detalles positivos, como el veto a las energías inequívocamente sucias, el documento deja abierta la puerta a que el gas natural, la bioenergía o centrales hidroeléctricas que no emiten CO2 pero que impactan en los ecosistemas obtengan financiación. 

"Permitir que el gas sea clasificado como una inversión verde sería el beso de la muerte para la taxonomía, socavando por completo su credibilidad", declaró el economista de la Oficina de Política Europea de WWF Sébastien Godinot. En cuanto a la bioenergía, la organización considera que la propuesta del Ejecutivo europeo es "muy peligrosa". "Permitiría que toda la madera de los bosques se quemara para obtener energía y se contabilizara como sostenible. Esto es completamente acientífico y contradice todas las investigaciones autorizadas recientes". 

Para Monge, la apuesta por todo lo alto del Gobierno y de las empresas por el "hidrógeno verde" va en esta línea: apostar por un combustible de "transición" hacia un futuro 100% renovable aprovechando la infraestructura ya existente y futura del gas. Las energéticas que apostaron por el metano, menos contribuyente al cambio climático que el CO2 pero igualmente un gas de efecto invernadero, no quieren perder lo invertido una vez se acelere la transformación. Repsol, que ha defendido el hidrógeno verde en público y en privado y que ya planea plantas de producción en Euskadi, es ya una de las cinco principales operadoras de gas en España. La tecnología, asegura la politóloga, "tiene aún muchas carencias" y "solo puede ser concebido" como un puente entre un pasado fósil y un futuro limpio. "¿Cuántos millones vamos a gastar para una energía de transición? Lo discutimos y lo acordamos, pero que seamos conscientes de que tecnológicamente está inmadura", remacha. 

Lo que está bastante claro es que la recuperación verde, más o menos ambiciosa, saldrá adelante: es lo que les interesa a los Gobiernos y al poder económico, por ahora. Diversos estudios de la Universidad de Oxford, la Agencia Internacional de la Energía y el FMI han demostrado a lo largo de estos meses que las políticas verdes funcionan mejor que los estímulos tradicionales, incluso con criterios económicos estrictos como el empleo y el PIB. Aunque aún habrá tentaciones que sortear: un reciente informe ha comprobado que la mayoría de los países desarrollados han apoyado intensamente a su industria de combustibles fósiles, generalmente a través de empresas estatales, para reactivar la economía tras el golpe de la pandemia. 

 

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9 Comentarios
  • svara svara 04/01/21 22:07

    Es muy importante sin duda recordar en el reparto de fondos para reactivar las maltrechas economías europeas, que en España las PYMES ocupan a mucha gente. Gestionar bien estos dineros de forma responsable es "racionalizar al detalle", sin perderse en grandilocuencia propagandística, que eso lo venden maravillosamente la rapiña de las grandes multinacionales y de la gran empresa en general, de manera que se analicen racionalmente las sinergías de los dineros entregados a éstas mafias, la letra pequeña de lo que ofrecen y lo que se repercute netamente en la generación de riqueza "para todos”. Para que el producto final no se quede en pura cosmética, y los dineros se desvíen hacia un mayor reparto de beneficios para sus directivos mientras se pierden miles de puestos de trabajo, se generan contratas y subcontratas de trabajo en precario, camuflando el factor de reparto universal y por tanto generando mas pobreza en los de siempre y un fraude de producto en calidad y utilidad, lamentablemente. A cada euro de esos dineros, debiera de ponérsele un rastreador, dada la rapiña de nuestra clase política (solo hay que ver la desmesura del PP en lamentar su ausencia en la gestión directa del gran “botín" europeo puesto en manos del gobierno de España actualmente) y la congratulación que una parte de ésta tiene con la correspondiente de las clases empresariales de España, que luego les colocan de directivos o les mantienen a perpetuidad por los servicios prestados.

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    • Pez Pez 05/01/21 06:29

      Muy bueno lo de los rastreadores

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  • Larrauri Larrauri 04/01/21 20:18

    Este articulo desearia que no pero me parece premonitorio.El Looby de las emergeticas es del de las puertas giratorias y al igual que en la Pandemia la peculiar estructura política administrativa de nuestro pais puede contribuir a que estos fondos puedan convertirse en gigantescos chiringos y se pierdan por el desague de redes clientelares. Hay mucha desinformación sobre las nuevas renovables, la biomasa una de ellas. Fiscalizar con rigor, al mismo tiempo quese tramitan con agilidad y se destinan a los objetivos previstos en este pais es hoy parece utopico. Las oportunidades las pintan calvas. Felicito a Infolibre por este tipo de articulos que ponen sobre aviso a la ciudadnia sobre lo que nos jugamos pues al final me temo que no seran las instituciones y administraciones quienes velen debidamente por nuestro futuro sino lo hacen agentes sociales, ong y nosotros mismos.

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  • Maritornes Maritornes 04/01/21 17:19


    Entiendo que la "colaboración público-privada" es inevitable: realmente no creo que se pueda hacer nada sin contar con las grandes empresas.
    Me gustaría que Héctor Tejero no tuviera toda la razón, que se incorporaran propuestas como la de Cristina Monge (ofrecería oportunidades a las pymes y permitiría modernizar todo el sector), también sería justo y prudente que el gas quedara fuera...
    Otra ocasión que tiene el Gobierno para retratarse... vigilemos.

    Y, por favor, al menos que la "colaboración" no sea con esa fórmula a la que nos estamos acostumbrando últimamente, a saber: lo que se gana, se lo queda la empresa y, si se pierde, papá-estado rescata (por cierto, no sé cómo los neoliberales hablan siempre de "papá estado" con tanta ojeriza y desprecio).

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  • Androide paranoide Androide paranoide 04/01/21 10:28

    Ya estan los buitres surcando el cielo,y no para despojos precisamente.

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  • senenoa senenoa 04/01/21 09:55

    Parece que todos tenemos claro que estamos en un momento histórico para nuestro futuro a medio plazo. Es el momento de apostar (en el reparto de los fondos europeos y en la remodelación de la política económica del país) por una economía que prime el Estado de Bienestar, y eso solo es posible si prima la sostenibilidad y la solidaridad. Al mismo tiempo asistimos al asalto de los lobbies de las multinacionales, las eléctricas y los grandes bancos... Tenemos un gobierno más capacitado que el anterior para llevar a buen término la transformación; pero dudo mucho que tenga la valentía y la fuerza ética para hacerlo; son demasiadas las presiones y la fuerza de las hordas negras de la economía. Veremos.

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  • Pez Pez 04/01/21 08:11

    Sí, una visión verde, ecologista, que traiga empleo y esperanza de futuro (porque eso es el ecologismo, esperanza de futuro, cuidar las cosas para que duren mañana). Lo tenemos al alcance de la mano, con la pasta necesaria, pero no saldrá bien, creo.
    Al alcance de la mano la tenemos: una visión amplia y cargada de esperanza que podría acoger en su seno a voluntades y edades diversas, como un Norte común. ¿Los ecologistas están en Más País, no? Se los comió Errejón y durante la campaña ni los citó, encerrado en aquel lema tan simple, si votas lo mismo pasará lo mismo; hablando de los otros y no de su partido. Ahora tienen la oportunidad de demostrar aquella unión era válida, potente. Ahora tienen que estar muy pendientes e informarnos, muy importante esto, informarnos, a dónde van los fondos europeos destinados a evitar el cambio climático. Por mucho que se diga de Europa y sus defectos, es extraordinario apostar por el futuro, rizar el rizo y crear empleo protegiendo el planeta. Cuidado con las grandes empresas.

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  • Canija Canija 04/01/21 08:02

    Esperemos que este gobierno realmente responda a las necesidades de actuar contundentemente en acciones para revertir el calentamiento global y además plantee políticas de izquierda y no favorezca a las grandes empresas como ha ocurrido hasta ahora

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    • svara svara 05/01/21 17:09

      La labor del gobierno incluye velar por todas las empresas, grandes y pequeñas, pero no sólo repartiendo ayudas, también velar para que éstas se materialicen en riqueza para toda la sociedad. Debe de controlarse que en efecto sea así. Dar por dar no tiene sentido.

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