Diario de una confinada

La actividad esencial que no recoge el BOE

Raquel Martos

Querido diario, en estos días de mierda –para qué voy a arrancar con eufemismos si “días de mierda” es una definición clara, directa e inequívoca. Si contiene, además, todos los aspectos visibles e invisibles de esta pesadilla poliédrica–. En estos días, el humor es más que nunca una actividad esencial.

No está incluido en la lista del decreto trasnochador del BOE, pero no hay duda. De toda la vida, ya sea cotizando en la esfera pública, en la privada o sumergido –como una parte de la economía– , incluso cuando es prohibido o censurado por los que lo temen, el humor ha sido, es y será una actividad esencial frente al terror, frente al dolor, frente a la vida y frente a la muerte.

Esto lo aprendí de niña, riéndome a carcajadas junto a mi coetánea, la que había sufrido con siete años el dolor insoportable de perder a su madre. Mi hermana elegida, aquella a la que perdí hace justo un año, justo por estos días, días de mierda. Cuánto nos reímos en sus últimas horas, esas que también pusieron el cierre a media vida mía. Cuánto recordamos lo mucho que nos habíamos reído desde pequeñas, cómo nos crecíamos con cada carcajada…

En estos días, salta el humor de whatsapp en whatsapp como las gotitas de Flügge, esas que expelemos al toser, al estornudar, pero también al hablar, al cantar y…al reír. Cada video, cada meme, cada chiste es un alivio, en este tiempo infernal en el que temblamos con cada aviso de mensaje, una risa es un mundo.

Pocas cosas, quitando el puto virus, son más contagiosas que el humor, eso que se transmite desde el ánimo del otro al tuyo, eso que te trasfunde quien te hace reír, quien ríe contigo.

En estos días de mierda, he leído algún mensaje humorístico en las redes sociales precedido por “perdón…” o “un poco de humor…” Algo así como una justificación previa por interrumpir un momento del duelo colectivo con un chute de humor. Y yo también lo he hecho alguna vez, creo recordar que cerré con un “hashtag” (esa etiqueta que se usa en redes como twitter) un video de humor: #humorcontraeldolor.

Es paradójico, no se suele ver tal previo, el de pedir perdón, antes justo de lanzar un insulto o algún reproche lleno de veneno, no entra en la ecuación el posible dolor de quien va a leerlo. Y, sin embargo, en estos días de mierda, puede caber la duda de que la risa haya perdido su espacio natural…

El lunes recuperé para mi sección en la radio una afirmación del psiquiatra Luis Rojas Marcos, quizás también a modo de etiqueta justificativa, para recordar la necesidad de seguir persiguiendo la risa a diario: “Cualquier botiquín de urgencia debe llevar una dosis de sentido del humor. Nos da una perspectiva, tratamos mejor las incongruencias de la vida con humor. O cosas que no entendemos y, a veces, son cosas trágicas, pero no las entendemos y nos ayuda el sentido de humor”.

Lo que necesitamos con urgencia son respiradores, mascarillas, protección para nuestros sanitarios, tratamientos, la vacuna, obvio. Pero en el botiquín personal no podemos quedarnos sin humor, es imprescindible para la actividad esencial de aguantar. En días de mierda, el papel higiénico puede ser contingente, el humor, más que nunca, es necesario.

Contra el miedo y la soledad, música y humor. En esta canción está todo junto, la música de Elvis y su mítico ataque de risa…

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