La partitura la escribió Gounod, pero la hizo famosa un personaje de tebeo. "Me río al verme tan bella en este espejo", repiqueteaba —en la caligrafía electrizada del bocadillo— Bianca Castafiore, la más célebre intérprete del Aria de las joyas. Imagino que Hergé se lo endosaría por el divismo, pero, metidos en estas lides de rubíes y tasaciones que afligen a la socialdemocracia, nos viene que ni pintado que Sonsoles Espinosa sea soprano y que el aria del brilli brilli forme parte de una ópera protagonizada por Mefistófeles.
Declaró Zapatero manteniéndose en sus trece. Las novedades siguen trayéndolas portavoces oficiosos. De los 30.000 —estimación en tercera persona— al millón y pico (la gemología, ¡profesión en boga!), de la herencia familiar a la generosidad del tal Abdalá, Custodio de las Dos Mezquitas. "Fuentes del entorno", el comodín del público. Si alguno me lee, le ofrezco una excusa: es que José Luis era rapero.
"Les pido confianza. No les decepcionaré", rogó el expresidente al salir de la Audiencia. "La verdad se abrirá paso. […] Ya lo verán". Se habrá ido el papa, pero prosiguen las llamadas a la virtud: fe, esperanza, ¡caridad! Ayudaría, qué se yo, que alguien del Gobierno nos explicase por qué se rescató Plus Ultra o alguna minucia similar. O que los afectos al pe so e dejasen de martillearnos —como si eso exculpase a alguien— con el caballo que le regaló Gadafi Aznar o el Jaguar que se materializó (abracadabra, ¡simsalabim!) en el garaje de Ana Mato.
"Como teníamos confianza, no hizo falta firmar contratos", aclaró Zetapé a su señoría. "En principio, eso no es normal", masculla el juez. "Obviamente, en mi opinión; y en la de la Agencia Tributaria". Informes orales, reuniones etéreas y otras lindezas de la asesoría holística que no necesitan materializarse (¡qué vulgaridad!) para ser facturadas. La declaración, filtrada en mp3 a mayor gloria —supongo— del interés informativo, circuló la misma tarde de autos. Con todo, Sánchez ha decidido redoblar su adhesión. "La España de 2007 no es la de 2026". Ah… los 2000: moda horrenda, flamenquito flácido, años en los que nadie te miraba raro si pagabas un café con esmeraldas. Pero, ¡un momento! ¿No habían sido los logros del zapaterismo (aquel fulano contra el que hicimos, recuerden, recuerden, el 15M) el Código de Buenas Prácticas y haber escogido ministros que no acabasen en el trullo?
¡Un momento! ¿No habían sido los logros del zapaterismo (aquel fulano contra el que hicimos, recuerden, recuerden, el 15M) el Código de Buenas Prácticas y haber escogido ministros que no acabasen en el trullo?
No solo los joyones inquietan a Hacienda. Los funcionarios del Sacro Fisco acaban de rematar los votos matrimoniales entre la señora Ayuso y don González Amador. La dote la pone el centauro Quirón: cuatro millones y medio, qué espléndido. En el lazo, una preciosa dedicatoria: la empresa del susodicho "carecería de los medios necesarios para la prestación de servicios".
El primero en celebrarlo ha sido Miguel Ángel Rodríguez, quien, después de apurar la copa y estrellarla al grito de "mazel tov", pidió el recado de escribir para mandar un telegrama: Hay que dinamitar la Agencia Tributaria. ¡Hacienda delenda est! Luego, la salmodia de costumbre: que si esto es una cortina de humo para distraernos de las inmundicias del partido rival y que ladran, luego cabalgamos.
Desgraciadamente, la misma retahíla resuena en ambos lados del auditorio. Los unos, que si las Leires, los Cerdanes y los Koldos son pecadillos menores, gente de la que usted me habla, inventadas y conspiraciones para empañar las gloriosas gestas de Gobierno más progresista de la historia. Los otros, que qué manía con mentarle los amigotes embarcados a Feijóo y la parentela a Ayuso teniendo Sánchez a media familia procesada. Como si todos nos hubiésemos convencido de que basta con ser un pelín menos miserables que el adversario.
PS: El juez Peinado ha sumado dos cargos más al caso Begoña Gómez, porque se ve que la doña se descargó la Encarta del eMule, y eso no puede quedar impune.
La partitura la escribió Gounod, pero la hizo famosa un personaje de tebeo. "Me río al verme tan bella en este espejo", repiqueteaba —en la caligrafía electrizada del bocadillo— Bianca Castafiore, la más célebre intérprete del Aria de las joyas. Imagino que Hergé se lo endosaría por el divismo, pero, metidos en estas lides de rubíes y tasaciones que afligen a la socialdemocracia, nos viene que ni pintado que Sonsoles Espinosa sea soprano y que el aria del brilli brilli forme parte de una ópera protagonizada por Mefistófeles.