Historias de comunistas Aroa Moreno Durán
Era esta la semana del duelo Calama-Zapatero, una cita judicial de la que estaban pendientes el Gobierno, el PSOE y más allá, la izquierda y, probablemente, cualquier ciudadano o ciudadana decente, aún noqueados todos ante la posibilidad de que el presidente más íntegro de la historia democrática termine siendo un fraude. Afilados los cuchillos de las derechas, ansiosas por asestar la puntilla a Zapatero y a Pedro Sánchez, sus dos monstruos desde 2018, sobre quienes han depositado inquinas, odios y acusaciones sin cuento, como lo hicieron con Pablo Iglesias y con algunos otros nombres de la izquierda y del independentismo, quizás para instalar una idea que las capas más conservadoras de este país vienen aventando desde principios del siglo anterior y que se resume en una simple declaración de principios: “Este país es nuestro”. ¿A quién se le ocurre pensar que una panda de rojos, nada menos que apoyados por nacionalistas vascos y catalanes, puede gobernar España? La ‘prioridad nacional’ de esas capas es muy anterior a Abascales y trumpismos: el Estado es su cortijo.
Pues bien, ese duelo en la Audiencia Nacional digamos que –al menos de momento– ha quedado en tablas. A juzgar por los audios y filtraciones que hemos conocido (ver aquí), esa cita prevista para dos jornadas y resuelta en tres horas sirvió a Zapatero para proclamar ante el juez su inocencia: “No tuve absolutamente nada que ver con Plus Ultra y su rescate ni hablé con nadie para influir”. “No tengo la menor idea de ninguna sociedad off-shore, ni en Dubái ni en ninguna parte”. Para hacernos una idea de la tensión entre Calama y Zapatero, conviene escuchar al juez espetar, por ejemplo: “Acostúmbrese a que cuando yo hablo, usted guarda silencio”, o preguntarle si durante los meses anteriores al rescate de Plus Ultra se reunió en alguna ocasión con Pedro Sánchez. Para demostrar tráfico de influencias tiene que haber un alto cargo “influido”, y ya que no termina de aparecer ningún responsable de la SEPI al que conectar con Zapatero, el juez dispara mucho más arriba.
Es obvio que el juez y la Fiscalía Anticorrupción (ni menciono las acusaciones particulares de PP, Vox y la tropa habitual de asociaciones de extrema derecha que ya pedían prisión para el expresidente sin escucharlo siquiera) consideran que Zapatero miente. Que fue clave en el rescate de la aerolínea venezolana y que luego cobró sus gestiones de modo indirecto a través de la empresa de su amigo Julio Martínez Martínez. En este punto conviene recordar que en el duelo del pasado miércoles, como en los que queden por venir, no es Zapatero quien tiene que demostrar su inocencia, sino el juez instructor quien debe aportar las pruebas que respalden las gravísimas imputaciones que ya aparecían en el auto de imputación contra él. Insisto en que la cita más temida por el Gobierno y la izquierda y ansiada por las derechas quedó en tablas porque no hubo ningún avance probatorio ni respecto al tráfico de influencias ni sobre el blanqueo de capitales ni sobre las “dichosas joyas” (el juez dixit), de las que Zapatero se negó a hablar mientras no pueda aportar detalles sobre su origen, fecha de los regalos recibidos, etc. Es obvio que el expresidente busca elementos que demuestren que no tuvo intención de cometer irregularidad alguna y que, si la hubiere en el plano fiscal, habría prescrito. Descartaría en lo judicial los delitos de fraude a Hacienda y de “contrabando de joyas” (absolutamente inverosímil). Pero también es obvio que la inmoralidad de recibir obsequios de dictaduras árabes no caduca aunque no haya delito o esté prescrito, por mucho que otros expresidentes y decenas de altos cargos disfrutaran esos mismos excesos.
El daño político del caso Plus Ultra está ya hecho, puesto que el proceso judicial contra Zapatero será largo (“acostúmbrese…”); habrá más citas, informes, filtraciones suficientes para anular cualquier posibilidad de que, antes de las próximas elecciones generales (ya sean el próximo verano o en el primer trimestre de 2027, como parece apuntar el calendario impuesto por el PNV si una vez más fracasan los Presupuestos) pueda demostrarse que esta causa nace contaminada en EEUU y aparece inflada en las 85 páginas de imputación plagadas de lagunas y deducciones sin indicios sólidos (ver aquí), más allá de las dudas éticas en relación con la empresa de las hijas o las joyas de su esposa.
La cita más temida por el Gobierno y la izquierda y ansiada por las derechas quedó en tablas porque no hubo ningún avance probatorio
Pero sería un error (y una injusticia) contemplar lo que está ocurriendo con Zapatero sin observar el contexto. La celeridad impuesta a esta investigación desde marzo (cuando llegan los mensajes incautados por una agencia norteamericana ligada al ICE de Trump) sucede mientras el hermano de Sánchez se enfrenta a ¡seis años de cárcel! por un presunto enchufe no demostrado (ver aquí); mientras la mujer de Sánchez se ve encaminaba a un juicio oral extravagante y unas peticiones de ¡24 años de prisión! (ver aquí); mientras de un momento a otro se conocerá la sentencia del caso Mascarillas que afecta a Ábalos, a Koldo y al corruptor Aldama (ver aquí)… y con la losa previa de saber que todo un fiscal general fue expulsado del cargo por una condena sin la menor prueba e incluso con testimonios que aseveraban la falsedad de la acusación. El ponente Marchena pasará a la historia como autor de creaciones inimaginables como la interpretación de una malversación sin beneficio para el condenado o ese disparate y oxímoron de que “tuvo que ser él o alguien de su entorno” que terminó con la fiscalía general de García Ortiz.
Y el contexto se completa este jueves con el conocimiento de informes de Hacienda sobre Alberto González Amador, el novio de Ayuso que, con la inestimable ayuda del instructor Hurtado y de la mano derecha de su pareja, Miguel Ángel Rodríguez (MAR), fue acusación principal en el caso del fiscal general. Hoy sabemos que este Perla cobró del Grupo Quirón entre 2021 y 2023 (ya en plena relación con Ayuso) un total de 4.436.495 euros. Es decir que ha salido a más de millón y medio al año por sus ‘trabajos’ (es un decir) como consultor del emporio sanitario más beneficiado (con diferencia) por los gobiernos del PP en la Comunidad de Madrid en las últimas décadas, y muy especialmente tras la pandemia. Muy lentamente en comparación con las instrucciones citadas más arriba (al estilo casi de la trama Kitchen, que sigue ahí, como el dinosaurio de Monterroso) quizás vayamos conociendo la magnitud de esa forma de extracción de los recursos públicos que practican quienes se dedican a facilitar negocios privados con el desmantelamiento paulatino de lo público, en la sanidad, en la educación o en lo que se tercie. El Perla ha ingresado desde que vive con Ayuso en su lujoso ático cuatro veces más que lo que ganaba antes de la pandemia.
Es obvio que la causa que afecta al 'Perla' lleva un ritmo de tortuga y que su pareja, la presidenta Ayuso, hace tiempo que debería haber dimitido
No sería excusa, pero convendremos en que, si Zapatero se hubiera dedicado últimamente a lo que no debía, lo hizo muy torpemente en comparación con el Perla González Amador, puesto que el expresidente no cobró ni ocultó al fisco (que sepamos) millón y medio al año, sino que ganó anualmente unos 70.000 euros que declaró como ingresos sujetos a su correspondiente IRPF, según el propio sumario. A cada cual lo suyo. Las dobles varas de medir y las distintas formas de gestionar presuntos casos de corrupción no pueden ocultarse incluyéndolas en la desgastada técnica del ventilador. Es obvio que la causa que afecta al Perla lleva un ritmo de tortuga y que su pareja, la presidenta Ayuso, hace tiempo que debería haber dimitido por el uso espurio que ella y su jefe de gabinete han hecho de la institución que gestionan, todo en defensa de un individuo que, como mínimo, y se ponga como se ponga, ya admitió en su día –lo confirmó su abogado ante el Supremo– un doble delito fiscal. Lo demás corresponde a la fábrica de bulos de MAR y de la propia Ayuso.
Todo lo cual no es consuelo para una izquierda desalentada por múltiples factores y a la espera de algún revulsivo que devuelva la esperanza suficiente para afrontar una cita con las urnas que no se convierta en un paseo prepotente para el dúo de extrema derecha que ya forman con absoluto desparpajo Feijóo y Abascal o viceversa. Hará falta algo más que unos Presupuestos hilvanados como base de programa electoral, por mucho que reflejen la realidad de una economía en muy buen estado y un empleo más sólido y digno que nunca. Ya están tardando las izquierdas en afrontar la necesidad de ese revulsivo pendiente, que debe estar muy por encima de divisiones sectarias o personalistas, para abordar con credibilidad lo que de verdad importa: la vivienda, la precariedad, la desigualdad, los efectos nocivos de la IA, la calidad y sostenibilidad del Estado del bienestar o la defensa valiente de la realidad plurinacional.
O se hacen esos deberes con urgencia o los Perlas se nos van a multiplicar.
Lo más...
Lo más...
LeídoTu cita diaria con el periodismo que importa. Un avance exclusivo de las informaciones y opiniones que marcarán la agenda del día, seleccionado por la dirección de infoLibre.
Quiero recibirla¡Hola, !
Gracias por sumarte. Ahora formas parte de la comunidad de infoLibre que hace posible un periodismo de investigación riguroso y honesto.
En tu perfil puedes elegir qué boletines recibir, modificar tus datos personales y tu cuota.