El refugio del viejo mundo

España se ha convertido en la retaguardia de Europa. La guerra cultural ha dado paso a la guerra cognitiva. Ya no se disputa una identidad. Lo que está en guerra es la dominación del mensaje, de la idea, del cerebro. Peter Thiel ha traído el anticristo, un mundo sin reglas, y León XIV, el pastor de los que no tienen nada, un humanismo universal sostenido sobre la idea de orden. En ese contexto, España se ha convertido en la retaguardia de Europa. ‘No a la guerra’ es un mensaje que ofrece refugio, seguridad. En París o Berlín, en Nueva York o Pekín, nadie pierde de vista que España tiene un crecimiento económico del 3% y está en condiciones de soportar mejor que otros países la próxima crisis económica. Lo demás es ruido, un ruido incesante, doméstico. 

Hay demanda de estabilidad. Si la guerra en Irán se prolonga hasta agosto, desde el Gobierno se prevé una desaceleración económica de, al menos, cinco años.  En la retaguardia de Europa se observa la victoria de la socialdemocracia en París, Lyon y Marsella como una reverberación de ese ‘no a la guerra’ que principió en Soria. Desde el otro lado de los Pirineos, el referéndum en Italia se interpreta como la defensa de su constitución. Un duro alegato el de los italianos a favor de la estabilidad. El laboratorio Borgen, con Groenlandia protegida por contingentes de tropas danesas, trae de nuevo al mapa europeo el equilibrio en forma de reelección socialdemócrata. La estabilidad ahuyenta al diablo. 

En España, algo ha cambiado. ¿Ha terminado ya el reemplazo? Continúa. Lo que sí podemos dar por concluido es el ciclo autonómico donde las derechas midieron sus fuerzas. El mayor logro para Vox en estos caucus habrá sido concluir el proceso con tres gobiernos constituidos, Extremadura, Aragón y Castilla y León, antes de que Moreno Bonilla inicie su tercera campaña electoral. A Vox le ha llegado el momento de ejercer el poder. Abascal debe demostrar que no sólo es capaz de romper ejecutivos. También tiene el poder de formarlos. Su mejor destreza será convencer a los demás de su autoridad: Kiko Méndez Monasterio tiene la llave para dictar cuándo terminan las negociaciones con el PP. La industria de la actualidad, hecha de fogonazos rápidos y amnésicos, dará paso a otras elecciones donde se dirimirá otra cosa: el valor de la estabilidad.

La estabilidad es la mercancía electoral que congrega a la oferta y la demanda en las elecciones andaluzas

Las elecciones de Andalucía ya no responden a unas primarias entre PP y Vox. Trump no cotiza, pero sí lo hace la estabilidad. Esa es la gran lección que deberían aprender Kiko Méndez Monasterio y Santiago Abascal, al que se ha visto en Budapest junto a Orban en la cumbre de los patriotas antes de que se someta al escrutinio de los húngaros el próximo 12 de abril. 

La estabilidad es la mercancía electoral que congrega a la oferta y la demanda en las elecciones andaluzas. Los terceros comicios de Juan Manuel Moreno Bonilla ofrecen orden. Y este orden se proyecta en todos los aspectos de la vida, desde todos los ángulos en los que se construye la esfera de lo humano. La sociedad busca refugio en aquello que resulta tangible, previsible y seguro. ¿Es el PP andaluz un refugio seguro? Lo sabremos el 17 de mayo. 

Cualquier comicio debe tener un propósito electoral. El de Moreno es ofrecer estabilidad a sus votantes frente a una industria de la actualidad que dibuja escenarios de colapso, desorden o caos. Ormuz aprieta pero no tanto. Moreno Bonilla convoca a sus votantes el 17 de mayo. En Génova ya reconocen que no se cumplirá el plazo límite del 1 de abril que fijó Alberto Núñez Feijóo para alcanzar pactos con Vox. Abascal se juega su autoridad y Moreno Bonilla ser el refugio de Andalucía.

España se ha convertido en la retaguardia de Europa. La guerra cultural ha dado paso a la guerra cognitiva. Ya no se disputa una identidad. Lo que está en guerra es la dominación del mensaje, de la idea, del cerebro. Peter Thiel ha traído el anticristo, un mundo sin reglas, y León XIV, el pastor de los que no tienen nada, un humanismo universal sostenido sobre la idea de orden. En ese contexto, España se ha convertido en la retaguardia de Europa. ‘No a la guerra’ es un mensaje que ofrece refugio, seguridad. En París o Berlín, en Nueva York o Pekín, nadie pierde de vista que España tiene un crecimiento económico del 3% y está en condiciones de soportar mejor que otros países la próxima crisis económica. Lo demás es ruido, un ruido incesante, doméstico. 

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