Plaza Pública

¿Qué quiere Pablo Iglesias?

Carmen Montón

Cada voto, cada abstención, es la manifestación de un deseo. Hay votos esperanzados, otros, resignados; algunos, enfadados, útiles, indignados y seguro que habrá quien vote incluso por amistad o cariño al candidato o candidata. Lo único que tienen en común todas las decisiones frente a las urnas es la expresión del deseo de qué tipo de gobierno, qué tipo de sociedad queremos.

Cada uno, cada una que se acerque a leer lo que dijeron las urnas el 20 de diciembre puede sacar su propio análisis, pero hay una lectura compartida. La ciudadanía ha elegido un gobierno sin mayoría absoluta, lo que supone que las personas electas tienen la obligación de esforzarse para formar un gobierno en estas condiciones y para ello necesitan, como mínimo, capacidad de diálogo, honestidad, compromiso con la palabra dada y esfuerzo hasta conseguir responder al mandado ciudadano. Parece obvio que para responder a ese mandato se necesita pactar.

Un pacto es un convenio, un tratado, un acuerdo solemne al que llegan dos o más partes y en el que se establece un compromiso a seguir. Un pacto es un ejercicio de seriedad y confianza. Un pacto, en realidad, es una solución ante una situación que no puede superarse en soledad.

Lejos de lamentarnos por las dificultades de dar respuesta a la ciudadanía, lo que debemos es aprovechar la oportunidad de formar un gobierno de cambio, un gobierno progresista que dé respuestas y solucione problemas. Ante una legislatura de quiebra social protagonizada por el gobierno popular del presidente Rajoy, ante la legislatura de la desigualdad que hemos soportado los últimos cuatro años, necesitamos un gobierno progresista y honesto.

El Ejecutivo de Rajoy, además de estar asentado en un partido noqueado por la corrupción, ha gobernado durante cuatro años en una soledad beligerante. El gobierno de Rajoy ha empobrecido al país en todos los sentidos, tanto económico como democrático, y ha utilizado la crisis con fines ideológicos. Lejos de combatirla poniendo el énfasis en rescatar de ella los elementos más débiles de la cadena social y blindar los derechos fundamentales y las garantías sociales, la ha utilizado como excusa, entre otras muchas cosas, para desmantelar las políticas de igualdad entre mujeres y hombres.

Rajoy, durante cuatro años ha recortado la capacidad económica de las mujeres, al tiempo que las ha sobrecargado con todo el peso de los cuidados eliminados del Estado del Bienestar. Desarrolló toda una ofensiva contra las mujeres eliminando tanto los organismos como las políticas específicas de igualdad y derogando en la práctica leyes fundamentales como la de Igualdad, dependencia o lucha contra la violencia de género. A esto hay que sumar los tremendos recortes presupuestarios tanto en las partidas de igualdad en general, como las destinadas a la lucha contra la violencia de género en particular. En tercer lugar, en esta ofensiva, el gobierno de Rajoy aprobó toda una batería de medidas consideradas "neutras" desde el punto de vista de impacto de género pero que están cargadas de ataques a la igualdad, como la reforma laboral; el adelgazamiento del sector público y del Estado del Bienestar; la eliminación del plan de educación de 0 a 3 o la reforma de la Administración Local que considera competencias impropias la igualdad y la violencia de género, lo que aleja las medidas y recursos de protección de las mujeres, problema especialmente relevante en el ámbito rural donde residen 7 millones. El resultado de esta ofensiva a la que hay que sumar las reformas ideológicas -educación, interrupción voluntaria del embarazo...- es que la ciudadanía de las mujeres está cuestionada.

Eliminar todos estos retrocesos, volver a poner este país en el camino del desarrollo y de la igualdad, acabar con esa vuelta al pasado es la oportunidad que nos han dado las urnas. La oportunidad de consolidar un nuevo gobierno progresista, con los pies en la realidad social, ilusionante ante el desafío del futuro, que dé soluciones y remedios a los destrozos y heridas sociales provocadas por la legislatura popular y que gobierne para toda la ciudadanía. Toda la ciudadanía significa tener una mirada inclusiva especialmente con las mujeres, la mitad de la sociedad.

Tenemos una gran oportunidad que los socialistas y las socialistas no vamos a desaprovechar porque no vamos a renunciar a poner fin a la era de Rajoy. La ciudadanía quiere un gobierno conforme al resultado de las urnas y en el PSOE queremos la igualdad entre mujeres y hombres, poner en marcha las reformas necesarias, garantizar el Estado de Bienestar, impulsar una economía que genere nuevos puestos de trabajo, recuperar derechos y libertades, impulsar la regeneración democrática, acabar con la corrupción y que ni una sola persona se quede atrás, que nadie se quede fuera de la recuperación económica y democrática del país. A estas alturas, casi cuatro meses después de las elecciones, la pregunta es ¿qué quiere Pablo Iglesias?

___________________Carmen Montón es secretaria de Igualdad del PSOE

Carmen Montón

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