Insostenible. El bloqueo perpetuo del Golfo Pérsico era insostenible para Estados Unidos. Donald Trump ha buscado por todos los medios la rendición incondicional de Irán, amenazando con la guerra y a través de la misma. Nada ha servido a sus propósitos. Y ahora asistimos a una capitulación pero desde el otro lado del globo.
El presidente que vino a terminar las guerras interminables y se metió en el mayor atolladero desde Vietnam finalmente ha encontrado su rampa de desescalada. Una costosa política, económica y militarmente. Sí, incluso saliendo de la guerra, habrá un coste militar. Siempre y cuando se cumpla el ambicioso texto que se está vendiendo.
El compromiso improbable
Inesperado desarrollo de los acontecimientos. A pesar de que cabía esperar que Trump accediese a algunas de las demandas iraníes, la dimensión de lo acordado es mayor de lo que se contemplaba. No solo por los asuntos económicos, que también, sino por el momento en que se harían efectivas las entregas.
En primer lugar el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre la costa iraní parece casi inmediato, pero sin garantía alguna de que Teherán vaya a permitir la libre navegación por el Estrecho de Ormuz.
Por lo tanto, la situación en el cuello de botella más comentado del mundo será, en el mejor de los casos, similar a como era antes de la guerra. En el peor escenario para Washington, la gestión iraní-omaní propiciará el pago no de peajes sino de tasas por otros conceptos. Un peaje encubierto.
Los activos congelados parece que serán entregados a Irán parcialmente, a través de la mediación de Catar, uno de sus principales depositarios. Pero además de esa transferencia, presumiblemente en torno a los 24.000 millones de dólares, Irán podría acceder a un fondo de reconstrucción estimado en 300.000 millones de dólares. Aún no está clara su procedencia pero hay quien la localiza en el propio Golfo Pérsico. Unas reparaciones de guerra encubiertas.
De esta manera, Irán amarraría concesiones inmediatas y alargaría el alto el fuego hasta que se cierren los flecos nucleares en la segunda fase, prevista para finales de verano. Pero Estados Unidos no obtendría ninguna concesión más allá de la promesa de que no habrá un desarrollo nuclear, lo único que importa según Donald Trump. Un acuerdo nuclear como el de Obama encubierto.
La paz impensable
Sin embargo, si algo hemos aprendido en Oriente Medio es que solo lo inmediato importa. Más vale pájaro en mano. La liberación de los rehenes de Hamás finalmente no llevó la paz a Gaza, no hubo fin de la ocupación, de la invasión, ni de la limpieza étnica. Irán ha forzado durante semanas la no firma del acuerdo para que las entregas económicas llegasen primero.
Es muy importante sostener el alto el fuego para llegar al ansiado momento. La destrucción del uranio enriquecido. Sin eso, no hay nada que vender
Israel aguarda un vuelco en el terreno que permita descarrilar su supervivencia. Por ese motivo ha realizado varios ataques contra Beirut, la capital libanesa, en pleno anuncio de Trump sobre un alto el fuego regional que debía abarcar a Líbano.
Benjamin Netanyahu ha tratado explícitamente de torpedear el acuerdo sin conocer su contenido. Donald Trump ha sido el menos favorable a desclasificar dicha información, con fuentes iraníes, israelíes y pakistaníes hablando en mayor medida que la Casa Blanca. Cualquier texto que no garantice el derecho de Israel a atacar libremente Líbano es lesivo para los intereses de su gobierno y, por cierto, de su oposición.
Y eso pone en riesgo la propia paz en Oriente Medio. Las fases dos que nunca llegan. Irán ha situado en ese punto el asunto nuclear para asegurarse de que si Estados Unidos quiere de verdad vender ese éxito, tendrá que hacerse cargo de sostener el alto el fuego y sujetar la correa.
A la República Islámica le interesa llegar hasta el final del cronograma porque, además de ver decaer las sanciones comerciales, podría encontrarse con una nueva e histórica concesión: la salida militar de Estados Unidos del Golfo. Plagado de bases y efectivos estadounidenses, la entrega práctica de Ormuz junto con el cambio de la arquitectura de defensa del Golfo Pérsico podría cambiarlo todo.
El alto el fuego imposible
Incierto desenlace. El alto el fuego no solo debe implicar que Israel no ataque a Irán sino que aplique el mismo marco en Líbano. Y eso es altamente improbable. De hecho, es imposible. Porque nunca se ha cesado el fuego en Líbano en realidad.
Que no se produzcan grandes ataques en Beirut ya parece una gesta. Pero es realista si se quieren evitar represalias iraníes. Este escenario es muy peligroso para el acuerdo regional ya que si Irán no responde, será porque Trump haya sacado la chequera de nuevo.
Pero si Irán responde a Israel, ¿se meterá Estados Unidos o quedará Tel Aviv a su suerte? Desde luego la defensa de Israel por parte de Washington no parece en cuestión, pero su involucración en actividades ofensivas supondría comprar los deseos israelíes y volar el memorándum de entendimiento, especialmente en un momento en que ya se podrían haber dado importantes desembolsos para Irán.
Por lo tanto es muy importante sostener el alto el fuego para llegar al ansiado momento. La destrucción del uranio enriquecido. Sin eso, no hay nada que vender. Pero hay altos el fuego y “altos el fuego”. Si un ataque en Beirut puede propiciar la mencionada espiral de respuestas, parece que los constantes ataques al sur del río Litani no lo hacen.
Israel se ha declarado dispuesta a evacuar regiones enteras del sur de Líbano. Estados Unidos quiere involucrar a Siria para evitar que Netanyahu acabe con sus planes para con Irán, pero eso es una historia para otro día. Por el momento el ministro de Seguridad Nacional ha llamado no solo a combatir a Hezbolá sino a destruir más viviendas y a desplazar más población en Líbano.
Irán podría no soportarlo. Y más si no llegan las fases dos o el texto final que Trump lleva a Suiza no sigue engordando el botín de Irán en una guerra que nunca quiso ni declaró.
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Alejandro López Canorea dirige el medio Descifrando la Guerra. Antropólogo, profesor, escritor y analista de política internacional en prensa, radio y televisión.
Insostenible. El bloqueo perpetuo del Golfo Pérsico era insostenible para Estados Unidos. Donald Trump ha buscado por todos los medios la rendición incondicional de Irán, amenazando con la guerra y a través de la misma. Nada ha servido a sus propósitos. Y ahora asistimos a una capitulación pero desde el otro lado del globo.