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El error de Feijóo: no hay plebiscito

La última cita electoral del año  no es plebiscitaria ni comparable  

Comienza la segunda semana de campaña de la última cita electoral del año, le guste o no a la derecha convencional catalana (Junts), o a la española (PP). Los primeros hablan de restituir al president Puigdemont planteando a ERC una repetición electoral en Cataluña, ahora en coalición para derrotar al PSC. Esto, o elecciones generales en España, advierten desde Junts, porque retirarían el apoyo a Sánchez poniendo fin a la legislatura si los republicanos no se pliegan a sus exigencias. Se equivocaría ERC volviendo a elecciones detrás de Puigdemont y se equivoca Junts amenazando a Sánchez con liquidar la legislatura, porque no tiene forma de hacerlo hasta la negociación de los presupuestos del  2025, por mucho apoyo que retire ahora. 

Unos que van de listos y otros que parecen tontos, porque tampoco puede el PP forzar elecciones generales por mucho márchese señor Sánchez  que repita Feijóo en el Parlamento y en la calle. Tratar de hacer plebiscitarias estas elecciones europeas nos da una idea del despiste estratégico y el estado de ansiedad en el que vive el PP desde el 23J. El foco no está ahí y por lo tanto el PP está en la sombra, dilapidando la ventaja de al menos 1,5 millones de votos –24 a 18 escaños– que tenía sobre el PSOE hace menos de dos meses. Lo que tiene su importancia desde el punto de vista de gestión de la expectativa. En concreto, el PSOE puede conseguir en estas elecciones 6,2 millones de votos, el 31% y 20 escaños y salir airoso de la contienda aún perdiendo 1,2 millones de votos respecto del 2019. Sin embargo, el PP puede alcanzar los 6,4 millones, el 32% y 21 escaños y salir perdiendo auún ganando 9 escaños y 1,9 millones de votos. Y esto nos dice, tal como viene el resultado en empate técnico entre el PSOE y el PP, que los populares ya han perdido porque no pueden ganar un plebiscito que no existe.       

Se equivocaría ERC volviendo a elecciones detrás de Puigdemont y se equivoca Junts amenazando a Sánchez con liquidar la legislatura, porque no tiene forma de hacerlo hasta la negociación de los presupuestos del 2025, por mucho apoyo que retire ahora

Unas elecciones, por cierto, que no son comparables con las del año 2019. Primero, porque no van acompañadas de elecciones municipales ni autonómicas como en aquel supermayo, luego la tasa de participación puede ser diez o más puntos inferior a la precedente. Y, segundo, porque ahora se reparten 61 actas y entonces fueron 54, lo que significa que para igualar  los resultados del 2019 habría que ganar algún escaño. 

Por qué ha perdido la ventaja el PP

Volviendo al tema, y con independencia de lo que este lunes nos diga Tezanos, la segunda semana de la campaña se inicia en una situación de empate técnico entre el PP y el PSOE y son al menos cuatro las razones que podrían explicar esta situación. 

En primer lugar, el PSOE de Ferraz  viene demostrando una clara superioridad sobre el PP en materia de estrategia y táctica electorales. Decimos de Ferraz porque el PSOE de la Moncloa es otra cosa mucho más amateur, arbitraria e incluso caprichosa y absurda, como por ejemplo la máquina del fango, la máquina del fango, la máquina del fango y la máquina del fango, después de los cinco moscosos presidenciales y así hasta quinientas veces cada ochocientas palabras, como si a los votantes nos faltaran neuronas para distinguir lo de los moscosos y lo del fango.

En segundo lugar,  la mayoría de las personas son honestas, serias, respetuosas  y solidarias: las malas personas son  menos e incluso muy pocas, y esto es independiente de lo que vote cada cual. Es innegable que el ejército israelí está matando a la gente corriente en Gaza,  y está medido mediante encuestas del Real Instituto El Cano, y otras,  que al menos dos de cada diez votantes del PP se manifiestan en total desacuerdo con la posición de su partido y la justificación de la política genocida de Netanyahu. Por lo tanto, ni plebiscito, porque no vamos a echar a Sánchez, ni cuentes con mi voto en estas europeas porque no soy tan animal como vosotros, me quedo en la abstención. 

En tercer lugar y en la orilla opuesta del electorado popular,  el saldo entre el PP y VOX es favorable a VOX y, además, ha aparecido Alvise. Abascal se fue a ver a Trump y a Meloni, se trajo a Milei y se entrevistó con Netanyahu: Abascal es el jefe del voto autoritario en España, y lo único que tiene el PP para competir en este ámbito es Ayuso, que no es más que un meme que caerá a plomo porque el poder real huye de los escándalos.  

José María Aznar ya no pinta nada y el último y antitrumpista informe de FAES lo certifica. Es grandioso, pretenden los votos de VOX insultando a VOX, y es que ya no saben lo que son, ni lo que quieren ni cómo hacerlo: quien puso las patas encima de la mesa en el rancho de Bush ya no entiende nada y no es más que un cero a la izquierda en la política española.        

Una última razón que explicaría el empate entre el PSOE y el PP se refiere a las candidatas, porque tiene mucho más prestigio y predicamento Teresa Ribera entre los votantes del PSOE que Dolors Montserrat entre los del PP.

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