Percepción, presunción y justicia

Los vocales conservadores de la Comisión Permanente del CGPJ estaban en contra de abrir un expediente sancionador al juez Peinado, los vocales progresistas a favor. El juez Peinado se aleja de las peticiones del resto de las partes del proceso sobre Begoña Gómez, y asume las propuestas de la acusación popular de la que forman parte organizaciones de ultraderecha, es decir, con la misma ideología que el sindicato que interpuso la denuncia que abrió el proceso. Y estas situaciones son solo dos ejemplos.

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¿Casualidad?

Con frecuencia se tiende a creer que la respuesta profesional es una medida técnica ajena a la realidad que genera el problema sobre el que se actúa. Y no es así en ninguna profesión, menos aún en las que tienen que abordar cuestiones surgidas de la propia organización social y sus dinámicas, como ocurre con el Derecho y la Administración de Justicia.

Quienes analizan los elementos que forman parte de los hechos están bajo las mismas influencias y referencias que el resto de la sociedad, y como cualquier persona cuentan con ideas, valores y creencias integradas en dicha realidad social. La diferencia está en que, además, tienen una serie de conocimientos profesionales para contrarrestar lo que desde el punto de vista general se presenta con un determinado significado, y una responsabilidad para aplicar dicho conocimiento de forma que se alcancen los objetivos de justicia.

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Sin embargo, todo ello está sometido a multitud de factores y elementos que sin desvirtuar el proceso lo pueden condicionar de manera significativa.

La justicia se alcanza sobre una serie de hechos probados en el juicio a partir de los indicios y evidencias que la investigación ha obtenido. Para ello ha tenido que adoptar una serie de “presunciones” en sentido de “inocencia o culpabilidad” para avanzar en la investigación o detener algunas de las líneas planteadas. Y la presunción, como referencia formada a partir de indicios y pruebas, antes se basa en la percepción obtenida a partir de los indicios con un determinado significado.

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Si con los primeros elementos que se ponen en conocimiento de un juzgado no se percibe un delito o su posibilidad, la denuncia se archiva. Si por el contrario se percibe tal delito o la posibilidad de que se haya cometido, se inicia una investigación que irá arrojando resultados. Cuando se alcanza una presunción de inocencia la investigación se archiva, o avanza hasta llegar al juicio si se percibe que se ha cometido un delito. En el juicio es donde las presunciones se convierten en hechos probados para que la justicia culmine su proceso en el sentido que sea.

Este proceso que puede parecer muy obvio no es tan simple cuando las circunstancias sociales presentan una realidad polarizada, y dotada de un significado que amenaza la propia convivencia y el orden establecido.

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Los trabajos sobre la percepción de Anil Seth, profesor de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Sussex, Reino Unido, entre otros muchos, son muy interesantes para entender cómo se le da significado a la realidad para posicionarnos ante ella y actuar en consecuencia.

En sus trabajos insiste en que la conciencia de una persona es una experiencia subjetiva, y que como tal está condicionada por factores sociales y culturales. Una idea que ya en los años 50 del siglo XX fue enfatizada por la corriente psicológica de la Nueva Mirada, al destacar que la percepción es influenciada por los factores sociales, culturales y contextuales.

Desde el punto de vista práctico, lo que nos indican los estudios sobre la percepción es que el ser humano, en cuanto recibe el estímulo o una información rápidamente le da un significado. A partir de ese significado inicial desarrolla toda una serie de actuaciones para confirmar o descartar esa primera predicción, en lo que se denomina “minimización del error de predicción”. Al final de ese proceso se alcanza una conclusión basada en la mejor conjetura, es decir, en lo que mejor encaja sobre las predicciones realizadas y las correcciones aplicadas a través de las iniciativas adoptadas para confirmarlas o descartarlas. Por eso Anil Seth habla gráficamente del cerebro como una “máquina de predicción” basada en la “mejor conjetura”.

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Dos personas ante unos acontecimientos pueden alcanzar conclusiones completamente distintas a partir de los mismos elementos

El problema de todo ese proceso de percepción reside en que no es un cálculo ajeno a la subjetividad de la persona que valora los hechos, ni al contexto social y cultural en el que suceden. Los estudios indican que, por un lado, influye más lo que encaja en el orden establecido, pues se tiende a percibir una realidad estructurada, por otro, que hay una serie de jerarquías perceptivas, o sea, de elementos que le dan más valor a lo percibido de un modo que de otro, y, en tercer lugar, que la influencia es mayor a partir de lo que se presenta más útil o práctico para la posición de quien lo percibe.

Es decir, la percepción no es neutral, y lo será mucho menos conforme los elementos de interés para que todo encaje en la manera de entender los hechos, y en la forma de alcanzar los objetivos deseados sea mayor. Esa es la razón por la que dos personas ante unos acontecimientos pueden alcanzar conclusiones completamente distintas a partir de los mismos elementos, como con tanta frecuencia vemos, por ejemplo, en los votos particulares de las sentencias.

La ciencia y la propia profesionalidad de quien la aplica lo que hace en gran medida es limitar el espacio de la subjetividad, pero no lo impide, menos aún cuando el contexto social acompaña la valoración individual en un sentido determinado, y cuando ese individualismo ha conducido a poner el grupo propio por delante del compromiso público. De esa manera se crean las circunstancias para que haya un enfrentamiento de la justicia con la política, de la política con la sociedad, y de la sociedad consigo misma entre quienes no comparten ideas y valores.

La presunción ante unos hechos, por lo tanto, es consecuencia de dos elementos fundamentales, como lo demuestran los estudios sobre la percepción:

1. El contexto sociocultural y su influencia en la subjetividad de quien decide sobre el significado de los hechos y el resultado de las investigaciones.

2. El grado de conocimiento y profesionalidad para aplicar esos elementos desde las referencias profesionales, no desde las sociales ni desde las posiciones individuales.

El nivel de conocimiento puede mejorar con el estudio y la experiencia, pero su variación es mínima a corto plazo. Lo que realmente ha cambiado es el contexto sociocultural debido a la polarización social y política que existe. Este cambio influye en la manera de percibir y entender la realidad, y en las decisiones que se adoptan sobre ella. Los ejemplos son claros, los pactos del PP y Vox hablan de “prioridad nacional” y de “desregulación” como medidas de acción política, algo que hace unos años habría sido imposible.

Lo que se ha conseguido con la polarización es crear más incertidumbre sobre el orden social que nos hemos dado, y darle un significado a la realidad para que se actúe en consecuencia. Este contexto de significado conservador y androcéntrico es parte de una estrategia, y sus consecuencias son más graves que un posible caso de lawfare aislado.

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Miguel Lorente Acosta es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género.

Los vocales conservadores de la Comisión Permanente del CGPJ estaban en contra de abrir un expediente sancionador al juez Peinado, los vocales progresistas a favor. El juez Peinado se aleja de las peticiones del resto de las partes del proceso sobre Begoña Gómez, y asume las propuestas de la acusación popular de la que forman parte organizaciones de ultraderecha, es decir, con la misma ideología que el sindicato que interpuso la denuncia que abrió el proceso. Y estas situaciones son solo dos ejemplos.

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