Hace unos pocos meses, con ocasión del 25N, Día internacional contra la violencia hacia las mujeres, reclamábamos tolerancia cero frente a cualquier manifestación de violencia machista. Nos comprometíamos con un Nos Toca, tensionando a nuestra estructura y nuestro activo sindical en el objetivo de acompañar y proteger a las mujeres que están en situación o riesgo de sufrir algún tipo de violencia de género, además de atajar esta violencia desde sus causas.
Pese a los avances en legislación, en políticas públicas, en concienciación social y en recursos, las violencias machistas no cesan de producirse, ni en sus formas más mortíferas ni en las más cronificadas ni en las nuevas manifestaciones, y pueden alcanzar a cualquier mujer, a cualquiera de nosotras, como si en vez de estar en un Estado social y democrático de Derecho estuviéramos en medio de campo de minas.
En estos últimos meses hemos visto proliferar un tipo de violencia y/o acoso por razón de sexo muy selectivo que se dirige a un perfil variado pero determinado de mujeres que tienen en común el ejercicio de sus profesiones o actividades en el espacio público. Son, entre otras, periodistas, activistas, comunicadoras, artistas, divulgadoras, influencers… También políticas y sindicalistas.
Tienen en común ser mujeres, ser trabajadoras, ser feministas y tener voz propia en el debate público.
No, no son hechos aislados. Es el patriarcado, viejo conocido, encaramado en una ola ultra reaccionaria y negacionista, una ultraderecha antidemocrática que, como dice Wendy Brown, es la cola de escorpión de un neoliberalismo con derivas destructoras de lo social, del Estado democrático. Quienes acosan y atentan contra la seguridad e integridad de estas mujeres, en el ejercicio de su trabajo, no son unos pocos tipos locos, no son lobos solitarios del patriarcado. Los acosadores mediáticos, callejeros, los ejércitos de trolls en las redes sociales son sicarios ultras de una violencia planificada que busca atemorizarnos, disciplinarnos a todas, acallarnos a todas.
Quieren encerrarnos en los viejos clichés, limitar nuestra autonomía, sea el trabajo, la voz o la opinión pública, sea nuestro derecho al aborto, sea nuestra libertad personal o sindical
Porque nos toca muy de cerca, porque son trabajadoras que se ven en peligro por trabajar, CCOO han organizado un acto público en Madrid este próximo lunes 9 de marzo en el Auditorio Marcelino Camacho para que sepan las más de 20 trabajadoras de la comunicación, la divulgación, el análisis político o el arte, que no están solas. Y, como en la canción de Vivir Quintana, Si tocan a una, respondemos todas.
Ni calladas ni solas, es el lema elegido. Con ellas, con cada una de ellas, estamos las organizaciones y la ciudadanía que respeta los derechos de las mujeres, que respeta movimientos emancipadores como el feminismo, que valora y respeta la libertad (la verdadera, no la de cartón piedra), la igualdad y la solidaridad/sororidad, fundamentos de una democracia. Y están, desde luego, las CCOO. Porque es un asunto de democracia y es un asunto sindical.
El feminismo es el núcleo de la democracia como el sindicalismo lo es de la justicia social. Esta ola ultra negacionista, esta internacional del odio, nos atacan porque nos quieren solas, aisladas, calladas, sumisas. En casa y con la pata quebrada, cuántas veces lo seguimos oyendo en pleno siglo XXI. Quieren encerrarnos en los viejos clichés, limitar nuestra autonomía, sea el trabajo, la voz o la opinión pública, sea nuestro derecho al aborto, sea nuestra libertad personal o sindical. Intimidando, agrediendo, castigando a quienes nos salimos de la casilla. A quienes hemos dicho Vamos a contarlo, Ni Una más, Hermana yo sí te Creo, MeToo, Se Acabó… Porque si avanzamos nosotras, ellos, los poderosos, los de las élites y los privilegios, se tambalean, retroceden. Porque el feminismo lo cuestiona todo, es un motor de transformación social.
No podemos, ni queremos, negar los avances feministas en legislación, en movilización, en el ámbito laboral, en la lucha por colocar como cuestión de Estado las violencias machistas, en colocar la agenda feminista en el centro de la política, en calidad de vida. De todas y de todos.
Queda por hacer. El camino de la plena igualdad todavía tiene mucho recorrido pendiente, y en esa ruta seguiremos brazo a brazo, mano a mano, enfrentando viejos y nuevos monstruos y sus amenazas y ataques, pero unidas, trenzadas en una tupida red cada una desde su color, desde su textura, desde su trabajo y su independencia.
Este 8 de Marzo, Día internacional de las Mujeres, ONU Mujeres reclama en su lema Derechos. Justicia. Acción. Para TODAS las mujeres y niñas. Y de eso se trata en esta convocatoria Ni calladas ni solas.
_________________________
Carolina Vidal es la secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de CCOO.
Hace unos pocos meses, con ocasión del 25N, Día internacional contra la violencia hacia las mujeres, reclamábamos tolerancia cero frente a cualquier manifestación de violencia machista. Nos comprometíamos con un Nos Toca, tensionando a nuestra estructura y nuestro activo sindical en el objetivo de acompañar y proteger a las mujeres que están en situación o riesgo de sufrir algún tipo de violencia de género, además de atajar esta violencia desde sus causas.