Desmenuzando las elecciones de Castilla y León

Felipe Domingo Casas

Siendo Castilla y León la Comunidad Autónoma más extensa, aunque tan despoblada como Extremadura y Aragón, el resultado de estas elecciones ha suscitado mayor interés que las anteriores. También porque estas elecciones han mostrado peculiaridades significativas en el momento de su celebración. Este interés logró, en la misma noche del domingo, y este pasado lunes, que todos los análisis estaban hechos, tal ha sido la avalancha de los mismos. Y todas las incógnitas despejadas. Con ese interés, me atrevo a formular las siguientes preguntas.

Al día siguiente de comenzar la campaña electoral, comenzó la guerra en Oriente Próximo (una peculiaridad) y Pedro Sánchez pronunció las cuatro palabras del eslogan del 2003: ”No a la guerra”. ¿Hasta qué punto el no a la guerra ha influido en el resultado electoral? A los dos días de comenzar la guerra, comenzaron también a subir los carburantes y los fertilizantes, la electricidad y los alimentos en los lineales de los supermercados. ¿Hasta qué punto han influido en el voto de los castellanos y leoneses estas subidas? Con motivo de las elecciones en Extremadura y Aragón se desató una pugna cainita entre la derecha del PP y la ultraderecha de Vox, en las voces diarias de Feijóo y Abascal. ¿En qué medida esta guerra dialéctica, ideológica y política, ha influido en el auge del PP y uno menor en Vox? ¿Y ha influido la guerra interna desatada en Vox hace meses y recrudecida en estos días? ¿Cuál ha sido el papel que han ejercido en estas guerras el Partido Socialista y las otras izquierdas? ¿Tiene sentido seguir movilizándose por el “no a la guerra” con la vista puesta en las elecciones en Andalucía?

A mi juicio, el eslogan del “no a la guerra” no se puede desvincular del incremento de precios de los carburantes, fertilizantes y alimentos. Al coincidir en el tiempo, se han solapado. Solo al eslogan se hubieran podido atribuir los dos o incluso tres o cuatro procuradores más que pudiera haber conseguido el PSOE; mezclado con las subidas de las gasolinas, ya no. De hecho, según cuentan en la propia dirección del PSOE, se hablaba de empate técnico con el PP. Aunque el “no a la guerra” se mantiene muy vivo en la consciencia y la memoria de los españoles, Feijóo y dirigentes de los agricultores y transportistas se han manifestado muy críticos con el Gobierno pidiéndole la rebaja del IVA de forma inmediata. Y Juan Roig, de los productos alimenticios, él que se enorgulleció en estos días de haber ganado unos 1.700 millones en 2025. Aunque el Gobierno anunció ayudas pronto, y Carlos Cuerpo también lo expresó, el hecho de no haberlas ejecutado ha jugado en contra del Gobierno. Al enfado y cabreo de los agricultores y transportistas castellanos y leoneses cuando llenaban sus depósitos en sus tractores y camiones de gasoil con varios céntimos de subida en el litro, el Gobierno no reaccionó. A mi juicio, muchos votantes se han decidido por el PP y Vox en estas circunstancias.

Los derrotados para impedir el avance de la ultraderecha y el neofascismo han sido los progresistas y las izquierdas

Nos extraña mucho la división entre las izquierdas, pero la pugna entre la derechas es un clásico, tan antiguo como lo es entre el Real Madrid y el Barça. Recordemos esa pugna entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón. No era una lucha ideológica entre dos ultraliberales, era de egos, entre la condesa Presidenta de la Comunidad y el Alcalde. Aunque de esa pugna salían favorecidos los dos. Feijóo se ha apuntado en la campaña de Castilla y León a esa batalla dialéctica con su hermano político tiempo ha, para mantener la hegemonía del PP. Feijóo ha modificado radicalmente su posición contra Abascal con la clarísima intención, no solo de mejorar sus resultados en Castilla y León, que ha logrado, sino también para allanar el camino a Guardiola y Azcón para cerrar los gobiernos en las tres Comunidades. Y ha seguido la misma táctica este lunes y el martes al mismo tiempo que ha soltado amarras para dar a los tres barones mayor autonomía en las negociaciones.

Si Feijóo ha logrado contener el avance de Vox, los derrotados para impedir el avance de la ultraderecha y el neofascismo han sido los progresistas y las izquierdas, por dos motivos evidentes. El primero, por la enorme división de las candidaturas que concurrían a las elecciones, con el resultado de haber sido fagocitados. Se han librado solo UPL, con su objetivo de separarse de Castilla la Ancha, y los regionalistas de Ávila y Soria. Yo propuse unos actos-mítines en estas elecciones regionales donde se reflejara la unidad para impedir el avance de la ultraderecha. Una unidad antifascista, que creo muy necesaria, para ir socavando su avance. Pero, como dice Rufián, “no se ha hecho nada o se ha hecho lo mismo de siempre”. Por eso los progresistas y las izquierdas no se pueden llevar a engaño. No pueden eludir su responsabilidad. Han fallado colectivamente.

Abascal, por su parte, ha puesto sus ojos en estas campañas regionales en los jóvenes extremeños, aragoneses, castellanos y leoneses, percibiendo que una parte importante de los mismos son outsider del sistema, porque las perspectivas y el futuro que perciben es muy oscuro. Él solito, aun convertido Vox en una jaula de grillos, expulsados sus dirigentes y desconocidos sus candidatos, ha logrado mantener su suelo electoral. Algo va mal cuando esto ocurre. La educación privada avanza a ritmos agigantados en todas las Comunidades gobernadas por el PP, incluso en la FP, antes asilo de los menos pudientes y hoy objetivo, como la vivienda, de los Fondos buitre. Y en estas políticas ultraliberales participa Vox y su líder, Abascal, como si fuera un Ayatolá en su aspecto exterior, pero laico en su interior. Es el más descreído, por no decir ateo, al que no le verán en un funeral religioso, ni saludando a un obispo. Y el más antimonárquico. Por eso no deja de ser chocante que los castellanos y leoneses, de constante herencia católica y tradición de reinos cristianos, no hayan advertido estas facetas de su personalidad. Y tampoco se les haya advertido por los candidatos y partidos progresistas y de izquierda.

¿Cómo se enfocarán las elecciones en Andalucía que están a la vuelta de la esquina? Puede que las bombas y la guerra no se paren en estos próximos días. Por ello, las movilizaciones tienen que mantenerse y extenderse. Si a Netanyahu y, sobre todo, a Trump, su sostenimiento ya está dividiendo al movimiento MAGA en su apoyo y le puede hacer perder las elecciones de medio mandato, esas misma cuentas las tienen que hacer las fuerzas progresistas y de izquierda en contra de la guerra para dar un salto en el apoyo electoral. Por cierto, cabe aquí hacer una crítica al himno que se cantó al final de la concentración en la plaza de Juan Goytisolo en Madrid el sábado pasado. Una concentración laica contra la guerra no puede terminar con una petición a un ser supremo divino, “solo le pido a ….”como si de él dependieran la paz y el destino de la humanidad. Ni nos creó ni impedirá nuestra desaparición de este planeta biodiverso. Ese ser superior divino, exista o no, está al margen de la historia de la humanidad, de la que solo nosotros somos y las fuerzas de la naturaleza somos los protagonistas para lo bueno y para lo malo. También Trump ha rezado en el despacho oval invocando su nombre para que le conceda la victoria y Netanyahu y todos los ultraortodoxos invocan a Yahvé, el dios cruel y belicoso, para que elimine a los enemigos del elegido pueblo judío. Como la Iglesia católica tome nota, será el himno oficial en la visita del León XIV a España, como lo cantó su autor ante el papa Francisco.

La Educación y la Sanidad, tan maltratadas por Moreno Bonilla, tienen que ocupar un interés principal, así como la unidad antifascista

Si Castilla y León tiene una herencia cristiana, Andalucía tiene una grandísima herencia musulmana, el Al-Ándalus, una peculiaridad que recordar a los andaluces en estos próximos meses. Su herencia arquitectónica y cultural debiera servir para programar actos en favor de los pueblos musulmanes más oprimidos y pobres, herencia que corre por la sangre de muchos andaluces. La Educación y la Sanidad, tan maltratadas por Moreno Bonilla, tienen que ocupar un interés principal, así como la unidad antifascista. El movimiento feminista antifascista y contra la guerra, que salió a las calles el 8M también tiene que ocupar una parte importantísima de la acción. Se avecina una tarea enorme en estos próximos meses. Es necesario acarrear recursos materiales y humanos inauditos. Tan difícil es una victoria, como posible una reconquista.

Un amigo del barrio ha escrito en su blog una distinguida frase del Quijote, en boca de Sancho, que referiré en su contexto. Cuando ambos, Sancho y Don Quijote, muy entrada la noche, llegaron al Toboso, “que estaba en un sosegado silencio, porque todos sus vecinos dormían y reposaban a pierna tendida, el Caballero de la Triste Figura ordenó a Sancho que le guiara al “palacio” de su amada Dulcinea; quizá podrá ser que la hallemos despierta”. Caminando entre callejuelas, dieron con un bulto en la penumbra, que resultó ser la iglesia. “ ¿Adónde has tú hallado que los alcázares y palacios reales estén edificados en callejuelas sin salida, mentecato? Y viene la contestación ‘sanchista’, digo de Sancho: “Señor, en cada tierra su uso. Quizá se usa aquí en el Toboso edificar en callejuelas los palacios y edificios grandes…” Si nos atenemos a la tierra como espacio físico o bien a los usos y costumbres de los vecinos que la habitan y cultivan, podríamos encontrar las pistas de por dónde tienen que escogerse los candidatos y hacer los programas apegados al terruño, cuando se trata de territorios regionales. De los dirigentes cabe que sean prudentes para no despegarse de sus ciudadanos, de los usos y costumbres del lugar, y atrevidos para hacerles mirar a la lejanía, a un horizonte utópico. En este aspecto, la imagen que ha ofrecido Carlos Martínez me pareció adecuada.

La geopolítica ha entrado de lleno en las relaciones de poder que configuran el planeta. La relación entre las energías renovables y limpias y las de efecto invernadero y sucias van a entablar, lo están haciendo, estas guerras, de las que dependerá el futuro de nuestro planeta. Y España tiene que ponerse a la cabeza en la carrera por la extensión de las energías limpias, porque dispone de las condiciones materiales para ello. Nuestro futuro desarrollo y progreso colectivo dependen en gran medida de esta alternativa.

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Felipe Domingo Casas es socio de infoLibre.

Siendo Castilla y León la Comunidad Autónoma más extensa, aunque tan despoblada como Extremadura y Aragón, el resultado de estas elecciones ha suscitado mayor interés que las anteriores. También porque estas elecciones han mostrado peculiaridades significativas en el momento de su celebración. Este interés logró, en la misma noche del domingo, y este pasado lunes, que todos los análisis estaban hechos, tal ha sido la avalancha de los mismos. Y todas las incógnitas despejadas. Con ese interés, me atrevo a formular las siguientes preguntas.

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