Educar en la felicidad, el reto de la nueva humanidad

Luis Gallardo

La disrupción en la salud y en la continuidad de la vida provocada por covid, la injusticia percibida por los ataques a Ucrania, la subida de precios de la energía, la polarización de las ideologías y separación entre buenos y malos, guapos y feos, listos y tontos, ricos y pobres no son más que la consecuencia de tres desconexiones que sufre hoy la humanidad. Explorémoslas. 

1. Desconexión con nosotros mismos

He pasado muchos años en el ámbito empresarial y he trabajado con muchos líderes. Algunos eran visionarios inspiradores, y otros eran increíblemente tóxicos. Cuando me enteré de que más del 80% de las personas no son felices en su trabajo, me sorprendió, y decidí profundizar en la comprensión del porqué. ¿Sabes cuál es la primera razón por la que la gente deja su trabajo? Es por su jefe directo. ¿Sabes por qué? Porque esos jefes han perdido la conexión con ellos mismos: 

  • Viven con una sensación de estrés constante;
  • Se sienten abrumados por sus emociones;
  • Tienen una sensación de vacío interior;
  • Se sienten fuera de contacto con los demás;
  • Sienten una falta de sentido o propósito; y
  • Se sienten constantemente inseguros de sí mismos.

2. Desconexión con las comunidades

Este viaje de descubrimiento y conexión me ha permitido trabajar con personas y comunidades increíbles. Una de ellas es Erik Weihenmayer. Erik es la primera persona ciega en alcanzar la cima del Monte Everest. Le costó más de dos años de entrenamiento, planificación y determinación, pero lo más importante es que necesitó un equipo para lograr lo imposible

En nuestra sociedad, normalmente nos gusta destacar a los individuos y llamarlos héroes, pero si nos fijamos en la realidad del progreso humano, todo tiene que ver con la construcción de comunidades y la colaboración. El equipo estaba allí para ayudar a Erik, y también se convirtió en el mayor equipo de la historia en coronar el Everest. Fueron capaces de crear relaciones profundas y se convirtieron en un símbolo de humanidad compartida que trascendió al individuo.

Estamos en medio de la mayor pandemia de soledad de la historia de la humanidad. La soledad es el cáncer de nuestras relaciones, es tan mala como fumar 15 cigarrillos al día. Sólo en Estados Unidos, una de cada cuatro personas afirma no tener ni un solo amigo en su vida.

¿Cuál es la medicina para estos hechos devastadores? La pertenencia y la construcción de relaciones significativas. Cuando ayudamos a los demás, multiplicamos las posibilidades de obtener resultados positivos. Nos convertimos en lo que a mí me gusta llamar: «Happytalistas».

Tenemos que ayudar a los demás a alcanzar sus objetivos. Cuando damos y cuidamos a los demás podemos experimentar un crecimiento increíble, tanto en su caso como en el nuestro.

3. Desconexión con la naturaleza

La humanidad pasó al sistema agrícola actual y se desconectó de la naturaleza. Nos centramos en extraer recursos y utilizar la naturaleza en lugar de formar parte de ella de forma interdependiente. Hemos llevado a la naturaleza a sus límites y ahora todos sufrimos. Sólo hay que ver las señales: desde el covid-19 hasta los tsunamis, todo apunta a la falta de consciencia hacia el funcionamiento del sistema de vida. 

Cada vez que hablo con Vandana Shiva, activista medioambiental y miembro de la junta de la Fundación Mundial de la Felicidad, me recuerda de la importancia de (re)conectar con nuestra comida, la naturaleza y ser conscientes de la esencia de la vida

Tenemos que reconocer a nivel global que gracias a la naturaleza podemos vivir en abundancia. Sólo cuando la apreciamos y la tratamos como nuestra amiga más valiosa podemos llegar a ser abundantes tanto personal como globalmente.

El trauma nos rodea. No podemos dejar de preguntarnos si es posible hablar de felicidad cuando hay tanto sufrimiento sin sentido. 

Sí, ¡y debemos hablar de ello todo lo que podamos! La felicidad sólo está presente cuando la compartimos y ayudamos a los demás a sanar, y cuando hay un trauma colectivo, necesitamos una curación colectiva. Las investigaciones demuestran que hay tanto estrés como crecimiento después de un trauma. La clave está en nuestra mentalidad. 

La educación en felicidad es una mentalidad. Se basa en la libertad, la consciencia y la felicidad para todos. Es una mentalidad sin límites que puede cambiar el funcionamiento del mundo para mejor. Sólo tenemos que seguir los tres puntos de separación y reconexión: 

  • Tenemos que abrazar nuestro sufrimiento y cultivar la autocompasión. Empezamos por pasar de las expectativas inútiles a apreciar lo que ya tenemos. De este modo, acortamos la distancia entre la sensación de insatisfacción y el florecimiento. 
  • Tenemos que ayudar a los demás a alcanzar sus objetivos. Cuando damos y cuidamos a los demás podemos experimentar un crecimiento increíble, tanto en su caso como en el nuestro.
  • Necesitamos vivir de forma interdependiente con la naturaleza, comprender su abundancia y respetar a todos los seres vivos.

Celebremos el derecho a ser feliz, la primavera y el día Internacional de la Felicidad para hacer realidad un mundo con libertad, conciencia y felicidad para todos. Juntos.

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Luis Gallardo es presidente de la World Happiness Foundation

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