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Necrológica

Enrique Álvarez Cruz, magistrado fundador de Justicia Democrática

Isabelo Herreros

El pasado día 12 de mayo fallecía en Villafranca del Penedés el magistrado del Tribunal Supremo jubilado Enrique Álvarez Cruz a la edad de 92 años. Era el mayor de cinco hermanos, todos varones, entre ellos el poeta Carlos Álvarez y el novelista José María Álvarez, hijos de un capitán del ejército leal a la República, fusilado en Sevilla en los primeros días de la guerra civil por orden del sublevado general Queipo de Llano. Natural del pueblo gaditano de San Roque, emigró junto a su familia a Madrid a mediados de los años cuarenta, ciudad en la que transcurrieron sus años de juventud, y, al igual que sus hermanos, compatibilizó trabajo y estudios, hasta acceder por oposición a la carrera judicial, en la que desempeñó la titularidad de un buen número de juzgados de primera instancia e instrucción a lo largo y ancho de España.

Desde comienzos de los años setenta residía en Barcelona, de cuya Audiencia fue magistrado, y, aunque hubiera podido mantenerse en destinos cómodos optó de modo voluntario por un juzgado de peligrosidad social en 1977, (juzgados antecesores de los actuales de vigilancia penitenciaria), y desempeñó este destino durante los años de mayor conflictividad en las prisiones españolas, en particular en centros como Carabanchel o la célebre Modelo de la capital catalana. Durante este periodo acreditó una gran preparación jurídica, compromiso con la reinserción de los presos y una contundente defensa de los derechos humanos frente de la oficialista línea de represión pura y dura. Convencido como su admirado Manuel Azaña de las posibilidades revolucionarias del Derecho derivó a continuación su vocación hacia la jurisdicción laboral, en la que desempeñó hasta el año 1988 la Magistratura de Trabajo número 24 de Barcelona. En febrero de aquel año fue promovido por acuerdo del Consejo General del Poder Judicial a magistrado del Tribunal Supremo, y destinado hasta su jubilación en 1992 en la Sala Cuarta de lo Social, si bien prolongó su vida profesional unos años más como magistrado suplente. En su haber toda una colección de sentencias de referencia en el mundo laboral.

Persona de una gran cultura en muy distintas disciplinas, como la historia y la literatura, cultivó el ensayo, y fue durante muchos años colaborador de revistas y diarios, entre ellos El País. En los años finales del franquismo fue uno de los fundadores de Justicia Democrática, organización que aglutinaba a jueces y fiscales en su mayoría de izquierdas, comprometidos con la lucha por las libertades y la justicia social. Autor de libros como Entrevistas en el más allá (1999), ficción literaria de imaginadas entrevistas a personajes históricos; también de La justicia, esa bella desconocida: Memorias de un juez de izquierdas (2006).

Nunca ocultó su posicionamiento claramente republicano, lo que le ocasionó más de un problema con las autoridades gubernativas, en particular en los años de la transición a la democracia; también llegó a estar incurso en un sumario, en 1980, seguido contra personas de cierta relevancia que se habían auto-inculpado como cooperadores en la comisión del entonces delito de aborto.

Residía en el centro de Barcelona hasta hace unos años, en un antiguo piso rodeado de libros, pero por motivos de salud decidió trasladarse a vivir a Sant Sadurní d'Anoia a fin de recibir mejor atención familiar y médica. Al producirse un emperoamiento general de las patologías que padecía fue trasladado hace unos días a un hospital de Villafranca del Penedés donde finalmente falleció. DEP

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¡Ay señor, qué cruz!

Isabelo Herreros es periodista e historiador.

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