“¿Y tú cómo ligas?”

Pertenezco a una generación feminista que creció bajo el impacto de la historia de Nevenka Fernández. Sabemos, también quienes la descubrieron con la serie de Netflix, que el mecanismo es siempre el mismo. Una mujer pide ayuda dentro de su partido y lo que encuentra es un muro de hombres que le explican que lo mejor para ella es callarse. Cuando leí las transcripciones de la concejala de Móstoles con la cúpula del PP de Madrid, pensé que alguien había copiado el guion. Pero no. Es que el guion se repite solo. Hasta la comparecencia del alcalde Manuel Bautista repite la escenografía, arropado por mujeres en el tiro de cámara. Como si fuera un remake.

Alfonso Serrano, número dos de Ayuso, compareció para dar la versión oficial del partido. Un periodista le preguntó por el posible abuso de poder del alcalde sobre la concejala que lo ha denunciado. Y Serrano respondió: “¿Y tú cómo ligas?”. Esa frase es una nítida radiografía. Serrano está diciendo que un alcalde que hace proposiciones sexuales a una subordinada y la degrada cuando ella le rechaza está, en el fondo, ligando. Y lo dice el mismo día en que amaga con acciones legales contra la víctima, la acusa de mala fe, de prefabricar pruebas y da al alcalde todo el respaldo del PP de Madrid.

Una mujer denuncia acoso. Su partido amenaza con llevarla a los tribunales. Al hombre lo respalda. A ella la persigue. Así se cruza la frontera entre el encubrimiento y el castigo ejemplar para que ninguna otra se atreva.

En política es imprescindible aprender a distinguir los silencios. El silencio del que no sabe qué decir, el silencio del que calcula, el silencio del que tiene miedo. Pero hay un silencio peor que todos. El del partido que decide que una mujer acosada es un problema de imagen. Eso es lo que hizo el PP y las grabaciones lo demuestran.

Hay un silencio peor que todos. El del partido que decide que una mujer acosada es un problema de imagen. Eso es lo que hizo el PP y las grabaciones lo demuestran

Ana Millán, número tres de Ayuso, reconoce que lo que vive la concejala es “un acoso de manual”. Lo dice con esas palabras. Y acto seguido le pide que no denuncie: “Protegerte es no hacer nada”. “¿De verdad te merece la pena? ¿Por tus hijos, por ti, por tu padre?” Cuando la concejala insiste y pide reunirse con abogado, Millán se niega y la amenaza: “El partido tiene una denuncia hacia ti por pasar información al PSOE”. Al día siguiente, la mujer dejó su acta y se dio de baja. Después presentó un escrito de 20 páginas ante el Comité de Garantías del PP nacional. Adjuntó pruebas, propuso testigos. El Comité entrevistó sólo al alcalde. A ella no la citaron y caso archivado. Circulen.

No nos cansaremos de repetirlo. El machismo es estructural, atraviesa todos los espacios. Cuando nosotras lo hemos sufrido, hemos actuado. Cuando el PSOE supo de las acusaciones contra Salazar, a las dos horas estaba fuera de todos sus cargos. No tras dos años, seis correos ignorados y tres reuniones pidiendo silencio, para que nada cambie.

¿Y Feijóo? Bien, gracias. Feijóo calla, no sea cosa que acabe trasquilado como Pablo Casado. Ni una palabra para la víctima y una única reacción: “Qué bonita coincidencia que esto salga en periodo electoral”. No pidió explicaciones a Serrano ni a Millán. Avaló todo, definiéndolo como “una investigación veraz”. Pero lo cierto es que la denuncia llegó a la dirección nacional y archivó el caso. 

Esto no es Madrid tapando algo a espaldas de Génova. Esto es Génova. Feijóo no miró para otro lado. Feijóo es el otro lado. Ese es el hombre que quiere gobernar España, alguien que ante un caso de acoso documentado decide que el problema no es el acoso, sino que se haya sabido. Alguien que entre una víctima y una baronesa, elige a la baronesa.

Vuelvo a Nevenka ante el Congreso, el pasado noviembre, 25 años después de huir a Irlanda: “Hay un coste muy grande, no solamente en denunciar, incluso en hablar”. Veinticinco años y el PP sigue cobrando ese coste, hasta con grabaciones de por medio.

“¿Y tú cómo ligas?”. No, la pregunta es otra. La pregunta es cuántas mujeres están callando en el Partido Popular por miedo a que su propio partido las revictimice y las obligue a revivir su peor pesadilla. Denunciad.

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Pilar Bernabé es secretaria de Igualdad del PSOE.

Pertenezco a una generación feminista que creció bajo el impacto de la historia de Nevenka Fernández. Sabemos, también quienes la descubrieron con la serie de Netflix, que el mecanismo es siempre el mismo. Una mujer pide ayuda dentro de su partido y lo que encuentra es un muro de hombres que le explican que lo mejor para ella es callarse. Cuando leí las transcripciones de la concejala de Móstoles con la cúpula del PP de Madrid, pensé que alguien había copiado el guion. Pero no. Es que el guion se repite solo. Hasta la comparecencia del alcalde Manuel Bautista repite la escenografía, arropado por mujeres en el tiro de cámara. Como si fuera un remake.

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