Abascal acude al rescate de Orbán, su aliado y fuente de financiación, ante sus elecciones más complicadas

La visita de Santiago Abascal a Budapest en el marco de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), es más que un gesto de cortesía entre aliados ideológicos. El primer ministro y anfitrión del evento, Viktor Orbán, es la brújula ideológica para el resto de la extrema derecha europea con asiento en el Consejo de Europa y también un importante aliado y fuente de financiación para Vox —y otras formaciones—, ya que la banca húngara otorgó un préstamo millonario a la formación española para sufragar sus campañas para las elecciones generales de 2023 y para las europeas de 2024, tal y como demostró la investigación Money to the far-right (Dinero a la ultraderecha), desarrollada por infoLibre y Follow the Money. El Ejecutivo de Orbán posee un 20,01% del banco.

El líder de Vox viajó a la capital húngara el fin de semana para arropar a su primer ministro y este lunes protagonizó un mitin junto a otros mandatarios ultraderechistas en el tramo decisivo de una campaña que culminará con las elecciones del próximo 12 de abril. Se trata de la campaña más difícil desde su ascenso al poder y que podría acabar con 16 años de poder absoluto de Orbán. Su rival, Péter Magyar, antiguo miembro de Fidesz y hoy líder de Tisza, va encabeza según las encuestas y ha planteado los comicios como un referéndum entre "Unión Europea o Consejo Túrquico, Bruselas o Rusia, nacionalismo excluyente o democracia liberal". Para recuperar su popularidad y conseguir un quinto mandato consecutivo, Orbán está movilizando todos los recursos del Estado.

Abascal lo tiene claro. Ante un auditorio entregado, el líder de Vox definió a Orbán como "uno de los mejores políticos de este siglo" que "ha puesto a Hungría en el centro del mundo". El mandatario español lo calificó como "el auténtico protector de Europa", un dirigente "valiente" que "cumple con su mandato" y se mantiene fiel a "los intereses de la nación húngara". "Nunca decepciona, él siempre sabe dónde está y qué defiende", señaló. Cuarenta y ocho horas antes el primer ministro húngaro se refirió a Abascal como su "jefe", en referencia a su condición de presidente del partido Patriots. "No podríamos tener un líder mejor que tú", aseguró Orbán.

El líder de Vox aprovechó su intervención —que realizó en español con traducción simultanea— para reivindicar a Europea no como un proyecto político compartido sino como una suma de naciones soberanas que comparten una identidad gracias a la civilización cristiana. "Queremos que Europa siga siendo así, con su propia identidad y tradiciones, las dignas portadoras de la civilización occidental y cristiana", señaló, una de sus frases más ovacionadas. Vox utiliza la "civilización occidental" como una forma intercambiable de “cultura occidental” o “valores occidentales”, un concepto estelar del pujante nacionalismo esencialista que hace fortuna en Estados Unidos, Europa y España. El primer ministro húngaro la ha utilizado para justificar, entre otras cuestiones, la deportación masiva de migrantes a terceros países sin permitirles una defensa ni si están expuestos a algún tipo de riesgo.

El 'método Orbán', un ejemplo para Vox

En su alocución, Abascal insistió en que "las elecciones nos afectan a todos" porque los "títeres de Bruselas" buscan "acabar" con Orbán. Así, aseguró que hay una entente "de populares, socialistas y verdes que tratan de intervenir en nuestros procesos electorales presionando a las plataformas digitales para que cancelen las opiniones de nuestros pueblos": "Todos estamos detrás de Viktor apoyándolo hasta el final", incidió. El de Orbán es un Gobierno que ha hecho de la xenofobia, la homofobia y el autoritarismo sus señas de identidad. La deriva ultraderechista de su partido, Fidesz, llegó al punto de que el Grupo Popular del Parlamento Europeo lo expulsó de sus filas. El líder de Vox le ha declarado su "admiración" y lo ha definido como "un ejemplo del rumbo que merece Europa".

El estudio publicado por Correctiv en febrero describe a Hungría como un auténtico "laboratorio de iliberalismo", un terreno de ensayo donde se prueban, perfeccionan y exportan métodos de degradación democrática que luego imitan otros gobiernos y movimientos de derecha radical. La clave del "método Orbán" es su apariencia de legalidad, según la investigación. Primero se conquista la mayoría, luego se reescriben las reglas desde dentro, se coloniza el poder judicial, se captura el ecosistema mediático mediante regulación y publicidad institucional, tal y como explicó infoLibre, y se vacían los contrapesos sin necesidad de abolir formalmente las elecciones.

Según ese trabajo, Budapest se ha convertido en un nodo de una red transnacional que comparte dinero, métodos, estructuras de lobby y marcos ideológicos para erosionar las democracias liberales sin necesidad de golpes de Estado, utilizando la propia ley, las mayorías parlamentarias y el control paulatino de las instituciones. Un análisis que va en la línea de las conclusiones del instituto V-Dem en 2019, cuando ya rebajó a Hungría a la categoría de "autocracia electoral". En 2022 el Parlamento Europeo afirmó que el país había dejado de ser una democracia plena.

Bruselas pide explicaciones a Hungría por espiar para Putin conversaciones sensibles de la UE

A ello se le suma que este lunes la Comisión Europea ha pedido explicaciones al Gobierno húngaro por las informaciones que apuntan a que Budapest habría trasladado a Rusia detalles de debates confidenciales mantenidos en el Consejo de la Unión Europea. Según la información de The Washington Post que ha desatado la crisis, el ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, habría comunicado a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, contenidos de conversaciones cerradas celebradas en el marco del Consejo. La Comisión Europea calificó esas revelaciones de "muy preocupantes" y reclamó aclaraciones inmediatas a Budapest, subrayando que la confianza entre Estados miembros e instituciones es un requisito básico para el funcionamiento de la Unión Europea.

Orbán bloquea el préstamo de la UE a Ucrania hasta que el petróleo ruso no llegue a Hungría

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Lo cierto es que Orbán lleva años actuando como el socio europeo más próximo al Kremlin, obstaculizando sanciones, condicionando ayudas a Ucrania y usando su posición dentro de la UE para erosionar respuestas comunes frente a Rusia. Hace apenas unos días volvió a tensar al bloque al amenazar con bloquear financiación europea para Kiev mientras no se garantizara el petróleo ruso para Hungría. En ese contexto, las sospechas de intercambio de información sensible con Moscú se han incrementado.

Ese es precisamente el punto más delicado para Vox. En julio de 2024, tras las elecciones europeas, la decisión de la dirección de Vox de abandonar el grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) en Bruselas, liderado por los italianos de Hermanos de Italia de Giorgia Meloni, para incorporarse al recién creado 'Patriotas por Europa' de Orbán suscitó las primeras críticas públicas en el partido, que ahora se han cristalizado en la petición de una asamblea extraordinaria liderada por su exportavoz en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros. Por parte de la dirección de Abascal, su portavoz en la Eurocámara, Jorge Buxadé, ha calificado en más de una ocasión de "pura propaganda" los vínculos de Orbán con el presidente ruso.

Desde la invasión de Ucrania, el partido de Abascal ha procurado evitar cualquier identificación explícita con el Kremlin. Sabe que en España la cercanía a Putin tiene un alto coste político y que la invasión rusa hace inasumible cierta vieja fascinación de sectores de la extrema derecha europea por el autoritarismo ruso. Y es que para Abascal Orbán no es un aliado más. El líder de Vox le debe su posición de presidente en el grupo de Patriotas y lo pone como ejemplo de la "Europa que merece la pena", una Europa iliberal, nacionalista, ferozmente hostil a los consensos liberales en derechos y cómoda en la guerra cultural permanente.

La visita de Santiago Abascal a Budapest en el marco de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), es más que un gesto de cortesía entre aliados ideológicos. El primer ministro y anfitrión del evento, Viktor Orbán, es la brújula ideológica para el resto de la extrema derecha europea con asiento en el Consejo de Europa y también un importante aliado y fuente de financiación para Vox —y otras formaciones—, ya que la banca húngara otorgó un préstamo millonario a la formación española para sufragar sus campañas para las elecciones generales de 2023 y para las europeas de 2024, tal y como demostró la investigación Money to the far-right (Dinero a la ultraderecha), desarrollada por infoLibre y Follow the Money. El Ejecutivo de Orbán posee un 20,01% del banco.

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