Aragonès apuesta por agotar la legislatura en Cataluña y no prevé adelantar las elecciones

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El Palau de la Generalitat siempre está en el punto de mira. Y desde allí Pere Aragonès dirige el Ejecutivo catalán en minoría. Un posible adelanto electoral está constantemente presente en medios y sectores de la política. Pero el president no tiene intención de adelantar esos comicios y trabaja con la idea de agotar la legislatura.

Y ese plan de intentar aguantar hasta febrero de 2025 (cuanto tocan las siguientes elecciones) no lo trastoca tampoco el nuevo escenario nacional que se abre con la investidura de Pedro Sánchez esta semana. Así lo trasladan fuentes del Ejecutivo catalán durante estas horas de movimientos en la política nacional con el registro de la ley de amnistía y los pactos para que el socialista siga en La Moncloa.

El escenario que se abre en el Congreso es inédito con el pacto del PSOE con Junts y ERC a la vez. Debe contar con los dos partidos, además de Sumar, EH Bildu, PNV y BNG, para sacar adelante las leyes y los presupuestos generales. Con la intención, además, de Pedro Sánchez de que no se trate de un mero apoyo de investidura sino de que amarre una legislatura de cuatro años. 

La fórmula lleva dentro a dos formaciones en competición constante dentro del mundo del independentismo y que rompieron en octubre del año pasado (por decisión de Junts, que lo sometió a una consulta). Un enfrentamiento que se ha podido comprobar durante estas semanas de negociaciones en la que han pugnado por sacar mayor rédito a los acuerdos con los socialistas.

Aragonès quiere consolidar su proyecto

En ERC están contentos con el funcionamiento de ese Govern en solitario y se congratulan de que es mucho más estable de lo que se predijo con la salida de Junts. Además, los republicanos están mucho más cómodos dominando por completo el Consell, aunque incorporaron a independientes como Carles Campuzano, Joaquim Nadal y Gemma Ubasart. Este movimiento lo hicieron para atraer a público de otros espacios como el socialista, el posconvergente y el de los comunes. Aragonés siempre ha insistido en la idea de hacer un equipo transversal, abierto a muchas capas de la sociedad, que pudiera aglutinar votos más allá de la esfera clásica de Esquerra.

El president está cómodo con su equipo y considera que, pese a la minoría parlamentaria, puede seguir adelante. En su entorno consideran que “para nada tiene sentido” ir a un adelanto electoral y deslizan que la comunidad necesita cuatro años de estabilidad. “Hemos votado casi demasiado poco, está bien un poco de calma”, resuena en el Palau de la Generalitat en Barcelona. Asimismo, en el círculo de Aragonès dicen que su proyecto tiene recorrido y que quedan muchas cosas por hacer.

La ley clave para aguantar es la de los presupuestos. Las cuentas salieron adelante el pasado mes de marzo en el Parlament con el apoyo del PSC y de los comunes. Los socialistas se han convertido en esenciales para los próximos, después de que Junts rechazara las últimas cuentas. Se trata de una situación de convivencia en Madrid y en Barcelona, pero a la vez son dos partidos que compiten electoralmente con fuerza de cara a esas futuras elecciones catalanas. 

El PSC no apuesta por elecciones ahora, pero construye su "alternativa"

Fuentes de los socialistas catalanes señalan que “no hay prisa” por ir a unas nuevas elecciones catalanas: “Dependen de Pere Aragonès, respetaremos los tiempos”, explican. “Mientras tanto, nosotros estamos construyendo una alternativa a un Gobierno débil y que no funciona”.

“Antes de hablar del presupuesto del año 2024, primero tenemos que ver el grado de cumplimiento del acuerdo del de 2023, que por el momento no nos satisface”, subrayan en Carrer de Pallars, sede de los socialdemócratas.

La conexión en estos momentos, no obstante, es bastante fluida entre el Palacio de La Moncloa y el de la Generalitat, además de entre el PSOE y Esquerra Republicana. Eso se evidencia en las propias llamadas que tuvo el presidente en funciones, Pero Sánchez, con Aragonès, y el líder de Esquerra, Oriol Junqueras, por teléfono para dar vía libre al acuerdo de investidura. ERC no firmó la proposición de la amnistía en el registro porque sus juristas la estaban revisando, pero sus votos están asegurados.

Además, desde Esquerra estaban obsesionados con un acuerdo que significara una mejora para el “día a día” de los ciudadanos catalanes, por lo que están satisfechos con haber logrado el traspaso integral de Rodalies a la Generalitat y el nuevo mecanismo para condonar 15.000 millones de euros de deuda con el Estado (que también supondrá un ahorro de 1.300 millones de euros en concepto de intereses). Esta parte era muy importante para Aragonès, un político apasionado de los números, al que le apasiona la teoría económica y que fue conseller de Economía antes que president.

ERC quiere vender gestión y pragmatismo

ERC apuesta por aguantar la legislatura también con la idea de que se note su gestión, que los ciudadanos vean para qué sirve Esquerra al frente del Palau. Por eso cree que le puede beneficiar estar más años y que se hagan materiales sus proyectos. A pesar de que se han pactados mesas por parte del PSOE con Junts y ERC, la Generalitat apuesta por impulsar otra vez la Mesa de Diálogo entre gobiernos, donde se pueden llegar a acuerdos efectivos entre las dos partes.

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La competición electoral en Cataluña se prevé muy dura para los próximos comicios. El PSC arrasó en las últimas generales, logrando 19 escaños (frente a los 7 de ERC y los 7 de Junts). Los de Salvador Illa también fueron la primera fuerza en las últimas elecciones catalanas de 2011, por lo que creen que están más cerca de alcanzar el Palau de la Generalitat.

Los resultados del 23 de julio fueron un golpe para los republicanos, que se dejaron seis escaños respecto a 2019. En la cúpula de Esquerra se interpretó que había primado un eje nacional, por lo que muchos de sus votantes se fueron al PSC para apoyar a Pedro Sánchez y evitar un Gobierno de las derechas en La Moncloa (fueron muy impactantes las declaraciones de Santiago Abascal en los últimos días de campaña, cuando advirtió de que volverían a arder las calles en Cataluña). Asimismo, el análisis que se hace entre miembros del partido de Junqueras es que el pacto de PSOE con Junts perjudica al PSC, porque alejará a muchos de sus votantes que antes habían optado por opciones como Ciudadanos o el PP.

De cara a esas elecciones catalanas hay otro factor al que también miran todos los partidos: Carles Puigdemont. La vuelta del expresident puede ser determinante, ya que puede revitalizar a Junts (que siempre se ha comportado mejor en las elecciones de lo que las encuestas daban). Hay sectores empresariales catalanes que además se está moviendo ante la opción de que el espacio posconvergente pueda subir en esos comicios frente a un posible tripartito de izquierdas. Por eso, Pere Aragonès no quiere adelantar las elecciones y espera que su labor al frente del Govern y su apuesta por el pragamtismo tengan su premio en las urnas.

El Palau de la Generalitat siempre está en el punto de mira. Y desde allí Pere Aragonès dirige el Ejecutivo catalán en minoría. Un posible adelanto electoral está constantemente presente en medios y sectores de la política. Pero el president no tiene intención de adelantar esos comicios y trabaja con la idea de agotar la legislatura.

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