Galicia

Las autoridades conocían el mal estado de la zona: ahora se culpan mutuamente del accidente

Imagen del desplome de una pasarela de madera en Vigo durante el festival O Marisquiño.

El festival de cultura urbana y deportes O Marisquiño, que congrega cada año a más de 100.000 personas según la organización, celebraba este verano su 18 cumpleaños con la ciudad de Vigo como anfitriona. Pasada la medianoche del domingo, sin embargo, un inesperado accidente marcó el último de los tres días en los que se desarrolla el evento. Un muelle de hormigón ubicado en el puerto cedía durante uno de los conciertos, dejando a más de 300 heridos y poniendo en un brete al Ayuntamiento, dirigido por el PSOE, y a la Autoridad Portuaria, aún liderada por personas nombradas por el PP.

"Hay un fallo estructural entero de un gran muelle de hormigón", explicó la mañana del lunes el alcalde de la ciudad, el socialista Abel Caballero. "Debajo de las maderas del paseo había una estructura de hormigón de entre 30 y 50 centímetros de grosor dividido en placas de 10 por 10", agregó. Pasada la medianoche del domingo, "las grandes planchas de hormigón caen y se apoyan contra el fondo de la dársena náutica-deportiva", consecuencia de un "peso descomunal" que provocó el derrumbamiento de la estructura. "Veremos cuáles fueron las razones", alegaba el regidor, quien además insistió en que el Ministerio de Fomento y Puertos del Estado han iniciado ya una investigación.

A falta de determinar las causas exactas, lo cierto es que el estado de la zona donde el domingo se celebró el concierto venía siendo objeto de polémica por parte de diferentes autoridades. En mayo, con el PP aún al frente del Ministerio de Fomento, los conservadores vigueses alertaron de una "situación de peligro" debido al mal estado del Paseo de las Avenidas. "Cualquiera que pasee por aquí puede observar las losetas destrozadas, maderas rotas y puntas al aire que, en muchos casos, derivan en accidentes", decía entonces Miguel Fidalgo, concejal del PP de Vigo. También advirtieron los conservadores del mal estado de la zona apenas unos días antes de la celebración de O Marisquiño. "Maderas rotas, puntas al aire… el Paseo de las Avenidas presenta una situación peligrosa. Esperemos por el bien de todos que no pase nada durante ni después del evento", señalaba a través de su cuenta de Twitter la presidenta del PP de Vigo y portavoz del grupo municipal, Elena Muñoz.

Pero el alcalde socialista tampoco era ajeno a esta situación. El propio Abel Caballero propuso este mismo fin de semana reparar la zona repartiendo los gastos con la Autoridad Portuaria. "Es una obra que tiene que hacer el Puerto porque es su competencia y su obligación y está completamente rota", decía el regidor en declaraciones a la Cadena Ser. "Ya vemos que el Puerto no lo va a hacer y voy a proponer que hagan la reparación de todas las avenidas entre el Puerto y la ciudad de forma conjunta", aseguraba. Por su parte, el presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo, el conservador Enrique César López Veiga, respondía a la propuesta diciendo que "en materia de inversiones" el Puerto se encuentra sujeto "a una disciplina presupuestaria y tiene que estar incluida en los planes de empresa. Eso no lo tenemos incluido, pero hablaremos y el diálogo siempre es bueno". La iniciativa no llegó a cristalizar.

Las partes que sí reconocen el desgaste superficial del paseo lo rechazan, sin embargo, como causa plausible del accidente. Tanto el alcalde Abel Caballero como López Veiga creen más adecuado hablar de motivos estructurales. "Lo que colapsó no fue un paseo de madera, la madera era un adorno, lo que colapsó fue una inmensa estructura", señaló el regidor ante los medios. En el mismo sentido se expresó también el lunes el presidente de la Autoridad Portuaria, quien habló de "fallo estructural" como posible causa del desplome. "Lo primero que hay que ver es lo que está pasando, pero la impresión apunta a algún tipo de fallo estructural", afirmó. En cuanto a un posible exceso de peso, la organización de O Marisquiño ha asegurado a infoLibre que el aforo cumplía las condiciones legales.

Responsabilidad compartida

Pese a la condena y el lamento unánimes, las diferentes autoridades miran hacia otro lado a la hora de asumir responsabilidades. Tal y como señalan fuentes de O Marisquiño, la cesión del espacio emana directamente de la Autoridad Portuaria, dueña de la zona. Se trata de un "recinto portuario y todos los años cede su espacio, pero el Ayuntamiento tiene que autorizarlo", explica un portavoz del evento. Fuentes de Autoridad Portuaria, por su parte, confirman que su misión es "ceder el espacio, nada más". "Nos envían una solicitud y autorizamos esa cesión, el resto de permisos no es cosa nuestra porque aunque el espacio es nuestro, está abierto al público", aseveran.

O Marisquiño elabora, por otro lado, un plan de seguridad que debe ser avalado por el Ayuntamiento. Precisamente Abel Caballero confirmó este mismo lunes que "el Puerto es quien tiene que dar autorización porque es el dueño del lugar" y, paralelamente, "el evento tiene que presentar el plan de autoprotección, que lo ha presentado y estaba bien". El alcalde socialista asegura que su cometido consistía únicamente en "pedir el plan, confirmado por los ingenieros, y revisarlo".

Ante este conjunto de tareas compartidas, la incógnita respecto a la responsabilidad sigue sin resolverse. Autoridad Portuaria señala, con el fin de consolidar su versión, a la Ley 10/2017 de espectáculos públicos y actividades recreativas de Galicia, concretamente a su quinto artículo, que fija dentro de las competencias municipales "otorgar las licencias que correspondan en relación con los espectáculos públicos y las actividades recreativas que se desarrollen dentro del término municipal", además de adoptar medidas para "el desarrollo ordenado de los espectáculos públicos", ejercer las funciones "de inspección y control" y realizar las "actuaciones precisas" para su adecuado transcurso.

Por otro lado, el Puerto vigués se refiere al proyecto de transformación urbana popularmente conocido comoAbrir Vigo al Mar, un convenio de colaboración suscrito en 1992 por el Ayuntamiento, el Consorcio de la Zona Franca y el Puerto, donde queda establecido que, por un periodo de 50 años, "el Ayuntamiento se compromete al mantenimiento de toda la actuación en perfecto estado de conservación, bien con sus propios medios o bien con la oportuna contratación de obras y servicios".

Abel Caballero, no obstante, apela a la orden por la que se aprueba la delimitación de espacios y usos portuarios del puerto vigués y dice que la zona afectada es náutica-deportiva. Se asigna, dice el documento publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) en abril del 2015, el uso portuario náutico-deportivo "a la mayor parte de las instalaciones actuales del puerto deportivo, actualmente otorgadas en concesión al Real Club Náutico de Vigo". En todo caso, señaló el alcalde ante los medios de comunicación, la zona accidentada es "un muelle anterior a Abrir Vigo al Mar y las ciudades no mantienen muelles". Finalmente, y aunque aseguró no querer "asignar responsabilidad a nadie", el socialista recalcó que su "competencia acaba donde empieza la del Puerto".

La odisea de los festivales

Quienes se dedican a observar de cerca el funcionamiento y desarrollo de este tipo de eventos admiten cierta sensación de tragedia anunciada. No sólo en el caso concreto de O Marisquiño, sino ante la sucesión de problemas, lagunas y errores que se vienen produciendo en los grandes festivales. David García Aristegui, portavoz de la Sección de Música en CNT Gráficas, Comunicación y Espectáculos, denuncia en conversación con infoLibre una ausencia de seguridad que suele ser tendencia en los festivales. El motivo, dice, el ahorro en gastos. "Hay la percepción de que los festivales son una oportunidad para hacer dinero rápido", explica. Para muestra de ello, añade, la compra del Sónar por parte del fondo de inversión Providence y del Primavera Sound por parte de The Yucapia Companies. "La falta de regulación y de fiscalización por parte de las instituciones propician desastres como el de O Marisquiño", lamenta.

El del festival celebrado en la ciudad gallega no es el único ejemplo que deja entrever una gestión cuanto menos problemática. En 2017, recuerda García Aristegui, fallecía el bailarín Pedro Aunión "al precipitarse desde casi 30 metros de altura en una performance acrobática dentro del festival madrileño Mad Cool". Poco tiempo después un operario que instalaba las gradas para el ciclo Conciertos de Viveros, en València, se precipitó al vacío, quedó en coma cerebral y "dio la impresión de que se hizo todo lo posible por tapar el accidente", que terminó con su muerte el 4 de julio del pasado año. "Además estuvo el incendio del Tomorrowland y las avalanchas de gente en el Arenal, algo similar al Mad Cool de este año. Y ahora O Marisquiño. Que cada cual saque sus propias conclusiones", invita el sindicalista.

Pero no sólo los déficits de seguridad suponen un quebradero de cabeza para los sindicatos, sino que las condiciones laborales de quienes participan en estos festivales son además foco de preocupación constante. "Los festivales se niegan a algo tan elemental como aclarar qué convenios utilizan", detalla García Aristegui. Por ello, dice, "urge a nivel laboral clarificar cuál es el convenio de referencia, exigir su cumplimiento y sancionar en caso de que no se aplique". Además, "no se respetan las jornadas, no se aplican los convenios correctos, no hay formación en materia de salud laboral y seguridad, hay un entramado de subcontratas con condiciones muy precarias, se paga a las y los trabajadores con retraso... Los festivales, hoy por hoy y salvo contadas excepciones, son una pesadilla a nivel laboral".

Ante este escenario, el sindicalista llama a un inmediato cambio de modelo. "Los festivales afectan al circuito de salas, tienen impacto ecológico, no sirven de lanzadera para las bandas locales y sólo apuestan por lo seguro, por los artistas que saben que van a atraer gente", mientras que otros "festivales muy masificados no son más que otra forma de turismo low-cost". El portavoz sindical, miembro también de la Unión Estatal de Sindicatos de Músicos, Intérpretes y Compositoras, asegura que las propuestas para mejorar el sector están sobre la mesa y no pueden esperar a una nueva tragedia. "Si se nos ignora, empezarán las movilizaciones y acciones de denuncia", zanja.

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