Barómetro del CIS de marzo: suben PSOE y PP, baja Vox

Cinco meses ha estado la formación de Santiago Abascal en los límites de la frontera del 20%, donde viene chocando contra la demografía, que una vez más hace de freno frente al avance de Vox, como también ha ocurrido en Castilla y León. Marzo supone la primera corrección relevante en más de un año (18,1%), al caer nueve escaños respecto al mes pasado. Está, en todo caso, en una situación clave, llave de tres gobiernos autonómicos, y en disposición de dificultar la aritmética en Andalucía.

El análisis independiente de las tablas del barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de marzo, publicado este martes, nos deja además otros titulares de interés, como el alza del Partido Popular y del PSOE con relación a febrero (aunque siguen estando por debajo de su resultado en 2023) o el difícil momento que atraviesa Podemos, al que le ha durado poco la inercia positiva de las elecciones extremeñas. Podemos verlo en el cuadro siguiente.

Los caucus de la derecha y el reagrupamiento de voto en el PSOE 

El PP ha olido sangre, como demuestra la subida de tono de Núñez Feijóo (“los españoles han hablado y piden pacto, ¡ya está bien!”) y la batería de noticias que podemos encontrar estos días en círculos cercanos a los populares, atacando a Vox a causa de sus líos orgánicos y de las expectativas no satisfechas en las recientes elecciones castellanoyleonesas.

Algo parecido sucede en el bloque contrario. Mientras Yolanda Díaz estaba de viaje en la ceremonia de los Óscar, el presidente del Gobierno seguía pescando en el río revuelto de Sumar y Podemos, revitalizado por su ascendencia internacional y el papel que le han otorgado fuera de nuestras fronteras, y que The Financial Times ha calificado de “némesis de Trump”

En Castilla y León, el efecto del “no a la guerra” fue, seguramente, limitado, pero ha dado una causa al electorado progresista para no quedarse en casa y ha acelerado la transferencia al PSOE. En caso de nuevas elecciones generales, los números del actual bloque de gobierno siguen sin dar, y no tiene visos de que esta fotografía vaya a cambiar mientras persista la división a la izquierda del PSOE. A falta de esta, lo que se está trazando es un reagrupamiento alrededor de Sánchez.

Merece la pena detenernos unos minutos para hacer una lectura de lo que ha pasado en la tierra del Cid. Realmente, las cosas se han movido menos de lo que aparentan, pero dejan claves con lectura en el escenario general. Algunas de ellas:

  1. Castilla y León era la única comunidad autónoma en la que Ciudadanos aún tenía representación. En 2022, ya en plena debacle, logró un procurador, el de Francisco Igea, en una meritoria campaña electoral en la que obtuvo el 4,5% de los votos válidos, un 6,9% en la provincia de Valladolid, y un 7,6% en la capital. Esto es importante en la medida en que es una de las plazas donde menos ha crecido Vox y donde la transferencia de Ciudadanos al Partido Popular ha debido ser muy numerosa. En su ocaso superó el 50% y el 60% de los votos. Es decir, desde el momento en que el partido naranja firmó su defunción, tras las autonómicas y locales de 2023, el PP partía no ya del 31,4% logrado en 2022, sino de una horquilla que oscilaba entre el 33% y el 35% (finalmente ha obtenido el 35,5%). Esto quiere decir que, más allá de la absorción de los restos de Ciudadanos, el panorama no ha cambiado demasiado. 
  2. Vox ha estado por debajo de lo esperado tras doblar resultados en Extremadura y Aragón, aunque conviene ponderar las conclusiones, por tres razones. La primera es que partía de una posición mucho más alta, casi el 18%, frente al 8% de Extremadura y el 11% de Aragón. La segunda es que las elecciones precedentes en Castilla y León se celebraron en febrero de 2022, con el PP a lomos aún de Pablo Casado, que ya enfilaba su vía crucis final. Mientras que en Extremadura y Aragón se celebraron en 2023, cuando tocaba, con Feijóo a los mandos en Génova. La tercera consideración es que Castilla y León es la comunidad más envejecida de España, tras Asturias, con una media de edad de 47,5 años, tres más que en Aragón y Extremadura. Y casi seis más que Andalucía. Dicho todo esto, el espacio potencial de Vox en Castilla y León era y es mayor, pero la tierra quemada dejada en el conflicto orgánico con el anterior líder, García-Gallardo, ha podido ahuyentar a un número importante de electores. De cara a unas generales, el retroceso que refleja este CIS no puede achacarse a la resaca de Castilla y León, al ser las entrevistas anteriores, por lo que es de presuponer que los tiras y aflojas en la conformación de los gobiernos de Extremadura y Aragón les está pasando factura. Quizá no solo por su posición, que en términos tácticos tiene ventajas y desventajas, como por la sensación que deja de incertidumbre, de tener dudas, cuando una de las ideas fuerza que sostiene la intención de voto a Vox es la de tener las ideas claras
  3. La participación no ha subido siete puntos, como han afirmado muchos medios, sino de manera mucho más moderada. Elección tras elección se comete el error de comparar datos al cierre de urnas, en este caso 65,6%, con el precedente, que incluye ya el voto CERA (electores residentes ausentes), que fue del 58,7%. La comparación correcta con la equivalente, que fue del 63,4%, deja un crecimiento moderado de 2,2 puntos. Cuidado, por tanto, con sacar conclusiones vinculadas a un aumento que realmente no existió. De lo que sí se puede hablar es de un electorado del PSOE que finalmente se movilizó. Esto encaja con los datos que encontramos también en el barómetro de marzo de cara a generales, que apuntarían a una participación del 70%-71%, lo que supondría un aumento de 4 puntos respecto a 2023. Esto se refleja en un incremento de la lealtad electoral y una mayor movilización entre desafectos socialistas. Los próximos meses dirán si es una tendencia sostenida o un repunte a causa de la guerra. 
  4. El PSOE ha sido, posiblemente, el partido que más ha avanzado en campaña, a costa de IU-Sumar. Si tomamos como referencia los datos (recalculados por Logoslab) del estudio preelectoral del propio CIS, tanto PP (34%-35%) como Vox (18%-19%) han estado en lo previsto, mientras el PSOE ha escalado del 28-29% a casi el 31%, e IU-Sumar ha caído del 4% donde iniciaron la campaña al 2,2% final. Y lo mismo puede decirse de Podemos, que partía del entorno del 2% y no ha llegado al 1%. Se acentúa, por tanto, el proceso de reagrupamiento de la izquierda en torno a las siglas del PSOE. 

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Si en Castilla y León han estado cerca del PP, en el conjunto de España le podría situar en disposición de pelear la primera plaza, al menos en número de votos. Es lo que refleja también este CIS de marzo, con un empate técnico en cabeza. Otro factor destacado del barómetro publicado este miércoles es el de la valoración de líderes entre sus propios votantes. Yolanda Díaz (6,8), tras su renuncia a volver a presentarse como líder de Sumar, alcanza su mejor valoración desde septiembre de 2024 y Pedro Sánchez (6,9) mejora una décima, mientras Feijóo (6,0) y Abascal (7,2) caen. 

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Rafael Ruiz es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.

Cinco meses ha estado la formación de Santiago Abascal en los límites de la frontera del 20%, donde viene chocando contra la demografía, que una vez más hace de freno frente al avance de Vox, como también ha ocurrido en Castilla y León. Marzo supone la primera corrección relevante en más de un año (18,1%), al caer nueve escaños respecto al mes pasado. Está, en todo caso, en una situación clave, llave de tres gobiernos autonómicos, y en disposición de dificultar la aritmética en Andalucía.

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