Extrema derecha
Vox se frena pero no toca techo, según los expertos: "Es un error subestimarlos"
Vox ha conseguido que su mejor resultado histórico en una comunidad autónoma se perciba como un estancamiento electoral. El resultado de las elecciones en Castilla y León, en el que la formación de Santiago Abascal obtuvo el 18,9% de los votos y 14 escaños, frustró sus propias expectativas: lejos de los 17 procuradores que le atribuían las encuestas —también las internas— y a más de un punto de superar la barrera del 20%. Por primera vez desde que comenzó el nuevo ciclo electoral diseñado por el Partido Popular para desgastar al PSOE y disminuir su dependencia de Vox —ninguna de ellas se ha cumplido este domingo—, la ultraderecha no puede reivindicarse como la "verdadera ganadora" de las elecciones porque tanto el PP como el PSOE suben más escaños que Vox.
El análisis más repetido en la noche electoral, especialmente desde la sede de Génova, es que la formación de Santiago Abascal ha "tocado techo" y ya no es ese ganador imbatible que parecía ir quemando una etapa tras otra hasta llegar a la cima. Es más, los problemas internos, las limitaciones organizativas y el bloqueo a la investidura de María Guardiola aparecen como las explicaciones más repetidas sobre por qué Vox no logró alcanzar esa ansiada barrera del 20%. Este lunes, desde la sede de Vox, Abascal negó que su partido haya "tocado techo" y ninguneó a aquellos que "les han dado por muertos" en tantas ocasiones.
Un análisis en el que coinciden las voces expertas consultadas por infoLibre. Su tesis es que Vox tiene un anclaje firme en el espacio sociológico de la extrema derecha, definido sobre todo por su rechazo a los migrantes, pero no solo, y que sería un error "subestimar" al partido de ultraderecha, por lo que no se puede hablar de un techo electoral. Incluso si entrase en una grave crisis que cuestionase al partido, hipótesis que nadie maneja todavía pese a las salidas de las caras conocidas, los casos europeos muestran que sería para dar protagonismo a una nueva fuerza parecida. Es más, si al resultado de Vox en Castilla y León se le suma el de la candidatura de Se Acabó La Fiesta (SALF) liderada por el agitador Alvise Pérez, el espacio de la derecha radical sí supera el 20% de los votos.
Un triple test para Vox
Para el experto en comunicación Eduardo Bayón el comportamiento de Vox no puede leerse como una línea recta, sino como una trayectoria con fases de avance, estancamiento y reacomodo. "Ocurrió en 2024, cuando atravesó un momento de enfriamiento tras las europeas y la salida de distintos gobiernos autonómicos. Aquel repliegue no significó su descomposición, sino el inicio de una nueva fase", rememora. Y las encuestas estatales, apunta Bayón, siguen situando a Vox en el entorno del 20% de los votos, por lo que considera que hay que ser "prudentes" con las predicciones porque Vox mantiene su capacidad para mantenerse "en cotas altas".
A juicio de Anna López, doctora en Ciencias Políticas y autora de La extrema derecha en Europa (Tirant Editorial, 2025), estas elecciones han funcionado como un triple test para Vox. En primer lugar, para comprobar si podía ampliar su techo electoral autonómico en una comunidad donde ya había alcanzado alrededor del 17% incluso después de gobernar "con el desgaste que eso siempre implica". En segundo, para saber si las purgas internas y las tensiones orgánicas "le pasaban factura". Y, por último, para ver si podía seguir creciendo "en un contexto internacional más complicado para su discurso". Un análisis compartido por Bayón.
A falta de conocer los datos que arrojen las encuestas postelectorales, la experta en extrema derecha cree que la última semana de campaña pudo frenar parte de ese crecimiento. "La sintonía discursiva con Donald Trump chocó con una realidad muy concreta para muchos votantes, como la subida de la gasolina. Ahí Vox queda atrapado en una contradicción incómoda: su afinidad con el trumpismo frente a una sociedad española mucho más reticente a la implicación bélica y a sus costes económicos, especialmente en sectores como el agrícola, donde la extrema derecha tiene parte de su base", analiza López.
Con todo, la experta subraya que Vox ha logrado consolidar su electorado, reforzar su implantación territorial y volver a situarse como un actor decisivo para la gobernabilidad. El partido ha conseguido diputados en todas las provincias, también en Soria, y porcentajes de voto bastante homogéneos, entre el 15% y el 20%, "un dato que habla menos de retroceso que de estabilización de un espacio político propio", según la experta. La cuestión relevante para ambos no es tanto si Vox ha tocado techo sino el porqué, en determinados territorios, no logra convertir su potencia nacional en un desbordamiento claro del Partido Popular.
El peso del territorio para un Vox al que "no hay que subestimar"
El experto en comunicación y analista de Agenda Pública, Eduardo Bayón, pone el foco en dos elementos vinculados a Castilla y León. El primero es demográfico. "Una población envejecida tiende a reproducir pautas de voto más estables y a alinearse con mayor facilidad con los partidos tradicionales", apunta Bayón. El segundo es territorial e institucional. "En comunidades muy fragmentadas, con abundancia de pequeños municipios, diputaciones y redes locales de poder, el PP cuenta con una implantación muy difícil de igualar", resume.
En esos territorios, los conservadores no compiten solo como marca nacional, sino como red local de cargos, proximidad y movilización. La tesis de los expertos es que hay un voto de malestar, pero también de enfadado que prefiere "lo conocido" o el "partido de orden". Ahí es donde Vox encuentra uno de sus límites relativos a juicio del experto, porque ha demostrado ser eficaz en la canalización del enfado, "pero no siempre logra imponerse a una organización con arraigo y capacidad de activar un voto conservador más estable". Bayón recuerda que las transferencias entre ambos partidos no apuntaban a una fuga masiva, aunque se pudiera especular con la existencia de voto oculto. El desajuste, cree, no estuvo tanto en los sondeos como en las expectativas.
López advierte, en todo caso, contra cualquier lectura complaciente. "La experiencia europea muestra que la extrema derecha no crece necesariamente de forma lineal. A veces se estanca, incluso retrocede temporalmente, y luego vuelve a avanzar alimentada por el malestar social, el descrédito de la política tradicional o las crisis coyunturales. Ha sucedido antes con la pandemia y también con catalizadores externos como las victorias de Trump", recuerda. La investigadora añade además que, desde los años setenta, se han formado más de ochenta coaliciones de gobierno con partidos de extrema derecha en Europa.
Así, concluye que "no hay que subestimar" a la extrema derecha porque "un tropiezo relativo no equivale a una derrota estratégica" y más aún cuando, a su juicio, "Vox ha demostrado tener método" combinando activismo digital "con una campaña muy intensa sobre el terreno", con Abascal recorriendo el territorio durante casi un mes, prácticamente el doble que sus adversarios. "Se trata de una estrategia pensada para transformar votos en escaños y consolidar un espacio político propio de cara a futuras elecciones generales", resume. Un planteamiento apoyado por Bayón, que insiste en que es "pronto" para saber qué ocurrirá con Vox.
Espinosa concluye que Vox ya no puede "ensanchar" pero los expertos no lo secundan
Exdirigentes del partido como Iván Espinosa de los Monteros, que fue su portavoz parlamentario hasta las elecciones de 2023, achacan el freno a la estrategia de Vox de "encerrarse en sí mismo, atacando a todo y a todos los que muestran no ya un criterio distinto, sino simplemente estupor ante la situación que ellos mismos han creado", en alusión a las purgas internas en la organización, que se han llevado por delante al exsecretario general, Javier Ortega Smith, y al excoordinador de Murcia, José Ángel Antelo. "La actual dirección muestra capacidad para retener, pero no para ensanchar", sostiene Espinosa en un hilo en la red X.
Bayón, sin embargo, discrepa de quienes interpretan las purgas solo como un síntoma de debilidad. A su juicio, el crecimiento de Vox en el último año y medio está ligado precisamente "a un cambio estratégico que no se entendería sin la renovación de su núcleo dirigente: "Las purgas pueden generar rechazo y tensiones, pero también han servido para recentralizar el partido y afinar un discurso más transversal dentro del campo de la derecha, orientado a captar a un votante de malestar atraído por opciones que todavía conservan apariencia de novedad frente a los partidos tradicionales", analiza. Eso no significa que el proceso esté exento de costes, según su visión, pero sí que "no encaja con la imagen de una organización en repliegue".
La negociación con el PP y la 'derechización' de España
Abascal exige gobernar en coalición con el PP en sus autonomías y Feijóo pide que acabe con el bloqueo
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A estos elementos se les añade la siguiente fase, que es la negociación con el PP. Abascal dejó claro este lunes que Vox entrará en los gobiernos autonómicos de Extremadura, Aragón y Castilla y León si los conservadores quieren su apoyo. En este punto, a ojos de Anna López, se abren dos escenarios. En primer lugar, el de los acuerdos y las líneas rojas que Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, esté dispuesto a marcar en materias como inmigración, igualdad o políticas climáticas. El segundo es sobre el mando de la negociación, es decir, si esos pactos se pilotan desde Génova, con Miguel Tellado al frente, o si los barones disponen "de margen real".
Para la experta, en función de cómo se resuelva esa doble cuestión dependerá no solo la forma de los gobiernos autonómicos, sino también el equilibrio futuro entre PP y Vox. "Los pactos pueden reforzar a Vox si normalizan parte de su agenda y lo convierten en socio imprescindible del poder. Pero también pueden beneficiar al PP si consigue absorber parte de sus demandas sin aparecer completamente subordinado a la extrema derecha", sostiene. En cualquier caso, subraya que Vox volverá "a situarse en el centro de la formación de gobiernos y lo que se acuerde ahora puede condicionar escenarios electorales a corto y medio plazo, desde Andalucía hasta unas generales en 2027". Para Bayón, además, no está claro si a Vox le penalizará entrar en los gobiernos o no.
Lo que ambos tienen claro es que la derechización de varios parlamentos autonómicos se está consolidando, porque en Castilla y León la suma de PP y Vox ha superado el 54% de escaños, en Aragón tienen el 52% y en Extremadura ronda el 60%. "Es decir, lo que se pacte ahora puede terminar siendo la hoja de ruta de un eventual gobierno de derechas en España con un parlamento de más de 200 diputados en ese bloque", apunta López. Por eso este mismo lunes Feijóo ha vuelto a recordar a Vox que deben entenderse.