La crisis en Cataluña ensancha la brecha entre PSOE y Unidos Podemos

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La crisis en Cataluña amenaza con romper la precaria relación de cordialidad que mantienen PSOE y Unidos Podemos desde la vuelta de Pedro Sánchez a la Secretaría General de los socialistas. Sánchez rechazó este martes acudir al encuentro que mantendrá mañana la coalición morada con Compromís, el PNV, el PDeCAT y ERC para debatir sobre el agravamiento del problema territorial tras el referéndum del 1-O, y fuentes de la dirección de Podemos admiten que el canal de comunicación que se abrió hace unos meses con el PSOE lleva semanas debilitándose.

Unidos Podemos pretende que esta mesa de partidos sea la continuación de la asamblea de cargos públicos que celebró hace unos días en Zaragoza, y a la que únicamente asistieron Compromís y los nacionalistas vascos y catalanes. Según explicó en un vídeo el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, la primera reunión de este órgano tendrá lugar este miércoles en el Congreso de los Diputados, y al mismo ha invitado personalmente a Sánchez "sin más compromiso a priori" que el de "escuchar" y "dialogar". No obstante, señaló Iglesias, el líder del PSOE respondió que "no lo ve posible en este momento".

La de este martes se trata de la segunda negativa de Sánchez a unirse a este grupo de partidos en apenas unos días, y refleja el punto en el que se encuentran las relaciones con el PSOE. Aunque ambos partidos se esfuerzan en mantener una imagen de cordialidad y evitan criticarse duramente, Unidos Podemos ha reprochado a Sánchez en los últimos días su apoyo a la actuación del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con respecto a la crisis catalana. Por su parte, el líder del PSOE ha criticado que la coalición morada quiera situarlo en la misma posición que a Rajoy: "Paradojas de la vida, hoy debo escuchar a otros políticos que con su voto cerraron la opción de cambio en España en mi debate de investidura, acusarme de estar cerca de por quien dimití por negarme a facilitar su investidura", denunció hace unos días.

Y es que su posición sobre Cataluña siempre ha sido la cuestión que más ha separado a Unidos Podemos y el PSOE, y el agravamiento de la crisis territorial no ha hecho más que tensar estas costuras y hacer visible esa distancia. La coalición morada elevó el tono contra los socialistas el pasado lunes, cuando aseguró que la posición mantenida por Sánchez el domingo "fue una ofensa a los demócratas", en palabras de la portavoz de la ejecutiva de Podemos, Noelia Vera, que también aseguró que el PSOE "vuelve a acercarse al PP".

Este martes, Unidos Podemos volvió a poner el foco en el PSOE e insistió en una propuesta que ya planteó Iglesias en su acto de Zaragoza: una moción de censura liderada por Sánchez para echar al PP del Gobierno y convocar elecciones generales. Así lo hizo la portavoz de la coalición en el Congreso, Irene Montero, que pidió "a los compañeros socialistas" que "rectifiquen". "Si el PSOE quiere reprobar al Gobierno de verdad y no a medias, el mecanismo es la moción de censura, y nosotros estaríamos más que dispuestos a apoyar una moción que encabezara Pedro Sánchez; estoy convencida de que los números salían antes y salen mucho más ahora", sostuvo Montero.

No obstante, los socialistas se niegan a discutir siquiera la opción de llegar al Gobierno de la mano de los independentistas catalanes. Y fuentes de la dirección de Podemos aseguran que no son "ingenuos" con "la posición del PSOE y los límites de Pedro Sánchez". "Pero sin sus votos y sus escaños no vamos a echar a Rajoy, y del bloque que ahora mismo componen PP, PSOE y Ciudadanos, ellos son los únicos que pueden cambiar de opinión, así que hay que seguir insistiendo", sostiene un dirigente de la ejecutiva del partido morado.

"El PSOE tiene un compromiso con lo que aprobó en su congreso y con lo que prometió Pedro Sánchez en sus primarias", continúa este dirigente, que recuerda el concepto de "plurinacionalidad" defendido por el líder socialista desde entonces. Y esa será la estrategia de Podemos para presionar al PSOE: insistir en la idea de que sólo apartando al PP del Gobierno podrá desbloquearse la situación. "No creo que ser más duros con ellos vaya a cambiar algo, la verdad, no tendrían incentivos", valoran estas fuentes, que sostienen que el único "caramelo" que pueden ofrecerle a Sánchez es "echar a Rajoy" a través de una moción de censura.

Semanas sin reunir la mesa bilateral

Pero los puentes entre ambos partidos, que nunca han sido precisamente estables, están muy debilitados en las últimas semanas, según Unidos Podemos. El pasado mes de julio, la coalición morada y el PSOE acordaron la creación de una mesa de trabajo para sacar adelante propuestas conjuntas, pero fuentes de la coalición morada aseguran que lleva semanas sin reunirse. "Estamos solicitando reuniones con ellos, pero no nos dan respuesta, están enfriando a propósito" la relación, denuncia un dirigente de Podemos.

El último reflejo de las diferencias entre los dos partidos con respecto a la cuestión catalana fue su reacción al mensaje que dirigió el rey a los ciudadanos en la noche del martes. Dos minutos escasos después de que finalizase, Iglesias se dirigió directamente al "rey no votado" para indicarle que su discurso no lo había hecho en su "nombre" ni en el de sus votantes. Por su parte, la portavoz del PSOE en el Congreso, Margarita Robles, se mostraba mucho más satisfecha con el discurso del monarca y valoró su llamamiento a la "serenidad, el entendimiento y la concordia".

La crisis en Cataluña amenaza con romper la precaria relación de cordialidad que mantienen PSOE y Unidos Podemos desde la vuelta de Pedro Sánchez a la Secretaría General de los socialistas. Sánchez rechazó este martes acudir al encuentro que mantendrá mañana la coalición morada con Compromís, el PNV, el PDeCAT y ERC para debatir sobre el agravamiento del problema territorial tras el referéndum del 1-O, y fuentes de la dirección de Podemos admiten que el canal de comunicación que se abrió hace unos meses con el PSOE lleva semanas debilitándose.

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