Una resistencia para avanzar

Dos meses antes de morir fusilado, Federico García Lorca habló con el ilustrador Luis Bagaría de lo que significaba crear en un tiempo oscuro. Aquel diálogo se publicó apenas un mes antes de que estallara la Guerra Civil. Poco después, Lorca fue asesinado. Bagaría, para salvar la vida, tuvo que emprender el camino del exilio.

En aquella conversación, Lorca pronunció esta frase: 

“En este momento dramático del mundo, el artista debe llorar y reír con su pueblo. Hay que dejar el ramo de azucenas y meterse en el fango hasta la cintura para ayudar a los que buscan las azucenas”.

No hablaba de periodismo, pero podría haberlo hecho. Porque también el periodismo, cuando el mundo se oscurece, tiene que decidir dónde se coloca: si contempla las azucenas desde lejos o si baja al barro para mirar de frente las necesidades reales de la gente.

Especialmente en estos “momentos dramáticos del mundo”, como el que le tocó vivir a Federico o como este que nos ha tocado a nosotros, el periodismo no puede ser neutral ante los hechos, ni indiferente ante sus consecuencias. Tiene que ser riguroso, incómodo, honesto y capaz de tomar partido por aquello que lo justifica: la verdad comprobable, la rendición de cuentas, los derechos y la ciudadanía.

Ahí está infoLibre. En ese lugar. Con absoluta convicción.

Por eso, a partir de ahora decimos que somos resistencia y lo hacemos incorporando esa idea a nuestra propia cabecera como brújula editorial. Pero no hablamos de resistencia como refugio, inmovilismo o repliegue. Resistencia es la forma que elegimos de ejercer el periodismo cuando demasiadas fuerzas empujan en dirección contraria: hacia el ruido, la mentira, el cinismo, la desmemoria, la resignación o el miedo.

Somos resistencia porque el periodismo independiente se ha convertido en una tarea cada vez más difícil y más necesaria. Porque investigar al poder tiene coste. Porque sostener una redacción que no depende de grandes grupos empresariales, de favores políticos ni de intereses ocultos exige una comunidad que reme por los mismos principios.

Somos resistencia porque no aceptamos que la democracia se deteriore sin hacer nada para revertirlo. Porque no creemos que los derechos conquistados estén garantizados. Porque sabemos que la sanidad pública, la educación, la vivienda, la igualdad, la memoria democrática, la libertad de expresión o la protección de las minorías no se pierden de golpe, sino poco a poco, a base de desgaste. Y que es en ese poco a poco en el que el buen periodismo, y quienes lo apoyan, puede desempeñar un papel clave desenmascarando cada campaña de descrédito, cada recorte, cada mentira, cada decisión opaca, cada retroceso, cada abuso de poder.

Somos resistencia porque hay una maquinaria política, mediática, económica y tecnológica dedicada a hacer pasar por normal lo que no debería serlo: la corrupción, la opacidad, la crueldad contra los vulnerables, la desinformación organizada, el autoritarismo camuflado (y el explícito), la desigualdad como destino inevitable.

Frente a todo ello, resistir significa precisamente lo opuesto a quedarse quietos. Significa investigar. Verificar. Preguntar. Documentar. Publicar. Molestar. Explicar. Y volver a preguntar; las veces que haga falta. No cansarse antes que quienes quieren que nos cansemos.

La resistencia de infoLibre no es sólo la de una redacción. Es también la vuestra. Cada socio, cada suscriptora, cada persona que decide sostener este proyecto está diciendo con su apoyo que todavía importa saber quién manda, quién paga, quién gana, quién pierde y quién miente.

Por eso “somos resistencia” es un pacto: nosotros ponemos el periodismo; vosotros hacéis posible que no dependa de quienes preferirían vernos callados.

En infoLibre no vamos a correr detrás de cada fogonazo de actualidad, sino a detenernos donde creemos que merece la pena mirar. Queremos articular pensamiento, filtrar el ruido

Durante los últimos tiempos, nuestra portada y nuestra información han empezado a ordenarse con más claridad alrededor de una filosofía –hacer más fácil encontrar lo importante– y de una arquitectura editorial levantada sobre los lugares donde hoy se libra buena parte de la vida pública: poder, democracia, derechos, dinero público y cultura. 

Esa filosofía se aprecia ya desde desde hace unas semanas en una portada mucho más corta y ordenada por bloques fijos. Encabezando estos bloques, agrupamos nuestras apuestas editoriales del día bajo un epígrafe que hemos denominado Primera Plana (no podíamos dejar de homenajear a Billy Wilder, ya nos conocéis). Algunas de esas apuestas las selecciono yo misma la tarde antes para enviarlas por mail a las socias y socios en la newsletter El Adelanto. Otro bloque que estrenamos en la portada es el de Club infoLibre, donde damos más visibilidad a los textos de opinión que nos hacéis llegar como Librepensador@s y nuestras propuestas culturales para vosotras y vosotros. 

La arquitectura editorial de la que os hablaba tiene una significación concreta para nosotros:

Poder es investigar la opacidad, los contratos, la publicidad institucional, los gastos, las redes de influencia y los privilegios.

Democracia es no tratar como un ruido más la desinformación, los pseudomedios, el autoritarismo, la extrema derecha, los discursos de odio o los intentos de colonizar instituciones que deberían proteger a la ciudadanía.

Derechos es mirar la sanidad, la educación, la vivienda, la gestión en las residencias y otros servicios públicos, la igualdad, la memoria democrática o los derechos LGTBIQ+ como el suelo sobre el que se sostiene una sociedad decente.

Dinero público es preguntar quién decide, quién cobra, quién se beneficia, quién queda fuera y por qué.

A estos pilares añadimos la Cultura –más allá de la agenda, y desde luego más allá del ocio–: cultura como espacio de pensamiento, debate, memoria y construcción de comunidad y democracia. 

Creemos que estos lugares sólo pueden abordarse desde un periodismo reflexivo, de fondo, con contexto, investigación, análisis crítico y firmas de opinión relevantes, acreditadas y tan plurales como lo es la izquierda de este país.

La información de última hora, la cobertura del minuto a minuto (el espacio por el que compiten el 99% de los medios de este país) está, por tanto, en las antípodas de este planteamiento. Y, por eso, a partir de ahora infoLibre no va a estar ahí; no va a correr detrás de cada fogonazo de actualidad, sino a detenerse donde creemos que merece la pena mirar. Queremos articular pensamiento, filtrar el ruido. En definitiva, hacer mejor lo que nos hace valiosos, ser reconocibles en nuestra diferencia y resultar necesarios y útiles para quienes no se conforman con saber qué ha pasado, sino que quieren entender por qué pasa, a quién beneficia, a quién perjudica y qué significa para la democracia. 

Y esto sólo podemos conseguirlo por dos vías: a través de un periodismo pausado, riguroso y crítico, menos urgente y más atento a los matices, que no solo narre los hechos, sino que los interrogue en busca de las respuestas. Y con el apoyo de más socias y socios como vosotras y vosotros, personas convencidas de que el buen periodismo construye sociedades más justas, libres e igualitarias.  

Son cambios importantes, pero lo son más de intensidad que de rumbo. Porque con estas novedades lo que hacemos es reforzar nuestras esencias y principios para seguir poniendo por encima de todo el derecho a la información y la defensa de un periodismo independiente y participativo como salvaguarda democrática de primer orden. 

Frente al ruido, periodismo reflexivo.

Frente a intereses ocultos y opacidad, claridad y transparencia.

Frente a las amenazas democráticas, investigación, análisis, argumentos y resistencia activa. 

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Lorca hablaba de dejar el ramo de azucenas y meterse en el fango.

Ese fango hoy está en los contratos opacos, en la vivienda inaccesible, en los servicios públicos deteriorados, en la mentira viral, en la internacional del odio, en la violencia contra los vulnerables, en la captura institucional, en la impunidad de los poderosos, en la indiferencia ante el sufrimiento ajeno.

Ahí es donde quiere estar infoLibre. No porque nos guste el barro, sino porque es donde están quienes siguen buscando las azucenas.

Lee aquí el Manifiesto de infoLibre SOMOS RESISTENCIA

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