Se esperaba con impaciencia este CIS post imputación de Zapatero para calibrar el roto en el electorado socialista y ya podemos hacernos una composición de lugar, resumida en cinco claves expuestas desde el análisis independiente de las tablas publicadas:
1. El Partido Popular, pese a perder casi medio millón de votos respecto a las elecciones de 2023, sería hoy la formación más votada con 7.631.000 papeletas. Afianza su primera posición con un 31,2% de los votos y 134 escaños, solo tres por debajo de los que logró hace ahora tres años.
Feijóo no enamora a sus votantes pero el PP avanza. La digestión andaluza ha sido aparentemente buena, sin que la pérdida de la mayoría absoluta haya tenido penalización. Otra cosa es el significado interno, al cerrarse una vía y quedarse sola Ayuso en la aspiración de gobernar sin la formación verde.
2. Vox obtendría hoy 4.069.000 votantes, mejorando en casi un millón el resultado que obtuvo en 2023. Eso se traduciría en un 16,9% de votos y 59 escaños. Lejos queda el 20% que alcanzó previo a las negociaciones para formar gobierno y su tardía decisión de entrar en los mismos, a la que le siguió un deterioro continuado de su apoyo electoral.
La prioridad nacional les ha devuelto foco, las informaciones sobre las desavenencias internas han pasado a segundo plano y los números de este CIS parecen indicar que ha parado la caída y se estabiliza en el 16% - 17%. La transferencia del PP a Vox está hoy fijada en el millón de votos y ancla la dependencia de Feijóo a Abascal. Juntos obtendrían hoy 193 escaños, 17 por encima de la mayoría absoluta, fijada en 176.
3. El Partido Socialista obtendría hoy 6.784.000 votos, perdiendo casi un millón de apoyos respecto a las elecciones generales de julio de 2023. Con el 27,8% de los sufragios y 113 escaños se queda lejos del Partido Popular. Ni siquiera el voto prestado que le llega de Sumar (459.000) les rescata en esta ocasión.
El PSOE no tiene muchos motivos para sonreír, pero al menos puede respirar aliviado por el hecho de que la transferencia del PSOE al PP y Vox se mantiene en valores parecidos a los conocidos previos al caso Zapatero, en torno al 8%. 700.000 votantes harían en estos momentos el viaje de izquierda a derecha. Esto es importante -el clavo ardiendo al que posiblemente se agarren en Moncloa- en la medida en que el descontento se traduce en desmovilización y no en fuga a otros partidos. Si sumamos el voto que se va a marcas minoritarias, blanco y abstención suman 1.100.000 papeletas que podrían perderse para la izquierda, y de los que seguramente una parte sean aún persuadibles.
4. Sumar y Podemos ni están ni se les espera. Sacarían hoy 2.164.000 votos. Sumar 1.475.000 y 8 escaños. Podemos 688.000 y 2 asientos. 10 escaños en total, frente a los 31 que lograron juntos. Al perjuicio en términos de escaños de ir por separado, se suma la doble penalización de la ley D’Hondt resumida en un hecho, que por sí solo debería empujar a la reflexión: la pérdida de un 28% de votos se traduce en la pérdida de un 68% de sus escaños.
5. Pese a que todos los partidos pierden votos respecto a 2023 menos Vox, y pese a que PSOE y Sumar envían un número considerable de electores a la abstención, la participación si hubiera hoy elecciones subiría del 66,6% al 69,2%. De ahí se infiere la movilización tan alta que tiene hoy la derecha.
Más allá de lo electoral, el CIS pregunta también por los principales problemas de los españoles y los resultados muestran un país preocupado, en primer lugar, por la vivienda (42% de menciones) y decepcionado con la clase política (29% de menciones si sumamos “gobierno”, “partidos”, “políticos”; “mal comportamiento de los políticos” y “lo que hacen los partidos”). La corrupción (18%) escala posiciones y se sitúa ya como uno de los aspectos más citados. Si a la denuncia a la clase política le sumamos la corrupción, englobado todo bajo el paraguas de la desafección ciudadana, ésta se convertiría en el principal problema (47%).
En un segundo nivel aparece la economía (crisis económica, problemas de índole económico, calidad del empleo) y la inmigración. Desde la óptica de partido los votantes de PSOE y Sumar están especialmente preocupados por la vivienda, mientras los de PP y, sobre todo, Vox, lo están por la inmigración.
Para acabar, el CIS introduce en este barómetro también la pregunta sobre las expectativas de voto en unas supuestas elecciones autonómicas que se celebraran en la actualidad. Lo más interesante a este respecto es que mientras el PP mantiene fiel su base de apoyo en generales (un 78% declara directamente que le votaría, antes de asignar indecisos), el PSOE y Vox apenas harían lo propio con un 56% de los suyos. Esto no hará sino incrementar los nervios de candidatos y equipos de campaña según se acerquen esos comicios locales y regionales.
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Rafael Ruiz es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.
Se esperaba con impaciencia este CIS post imputación de Zapatero para calibrar el roto en el electorado socialista y ya podemos hacernos una composición de lugar, resumida en cinco claves expuestas desde el análisis independiente de las tablas publicadas: