De un edificio con 20 vecinos a una comarca con 200.000 habitantes: qué criterios usan las autoridades para ordenar los confinamientos selectivos

Los brotes detectados en distintos puntos del país no dejan de incrementarse y hacen saltar las alertas de las comunidades autónomas. El último balance apunta a un total de 67 focos activos en quince comunidades distintas. Las autoridades se debaten entre implantar medidas regresivas, similares a las tomadas durante las fases de la desescalada, decretar confinamientos selectivos o acelerar el rastreo de los casos para intentar frenar la transmisión desde su raíz.

El pasado jueves, el director del Centro de Coordinación de Alarmas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, planteaba las distintas medidas que se pueden adoptar para combatir los rebrotes. El doctor explicó entonces que el Gobierno de Pedro Sánchez estudiaba junto a las comunidades autónomas la mejor fórmula para proteger a la población y deslizaba la posibilidad de decretar estado de alarma en territorios concretos, además de medidas específicas para las grandes urbes, donde el virus puede descontrolarse más rápidamente. En este contexto, las autonomías que ya han detectado brotes batallan por contenerlos empleando distintas herramientas.

Los vecinos de la calle Nicolás Salmerón de Santander (Cantabria) celebran por segunda vez el fin del confinamiento. Lo hacen este miércoles, después de permanecer diez días aislados en sus casas. Nada de salir a la calle, ni para ir a comprar, ni para bajar la basura. Más de ochenta personas quedaron recluidas a finales de junio tras detectar varios contagios en cuatro de los domicilios, que sí mantendrán ahora la cuarentena. El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, descarta la opción de recuperar el confinamiento para su territorio, pero sí apuesta por actuar "puntualmente para aislar focos que puedan aparecer en un municipio o en una calle".

Un vecino del edificio de la calle Nicolás Salmerón de Santander habla con medios de comunicación. EFE

Una veintena de personas se preparan para seguir los pasos de los cántabros. Se trata de los vecinos de un bloque para quienes el Juzgado de Instrucción número 1 de Albacete ha ratificado el confinamiento, una medida propuesta por la delegada provincial de Sanidad en Albacete. La decisión la toma tras haber detectado dos brotes de coronavirus en el edificio. Durante las dos próximas semanas, la autoridad sanitaria remitirá al juzgado competente comunicación semanal evaluando la evolución de la situación y desarrollando las razones para mantener el confinamiento. Entretanto, los vecinos aguardan en sus casas con el portal vallado y escoltado por una patrulla de policía.

Más allá van las medidas adoptadas en A Mariña (Lugo). En la costa lucense, el confinamiento no es domiciliario, sino perimetral. Las medidas decretadas por la Xunta de Galicia, avaladas este miércoles por el Juzgado de lo Contencioso-administrativo número 2 de Lugo, se cimientan sobre la prohibición de entrar y salir de la comarca, con la excepción de aquellos desplazamientos debidamente justificados. El cierre bordeará la zona, habitada por más de 70.000 gallegos, pero no afectará a la movilidad interior, donde se permite cualquier tipo de movimiento. Aun sin una prohibición expresa, la Consellería de Sanidade sí recomienda que cada ciudadano se mantenga en sus municipios de residencia y limite la movilidad a lo imprescindible.

La orden impone asimismo algunas medidas concretas en la comarca, similares a las decretadas durante las fases de la desescalada: limitación del espacio al 50% de su capacidad en el caso de determinados establecimientos, reuniones sociales de un máximo de diez personas o incremento de la distancia de seguridad en las playas hasta los cuatro metros. Las restricciones se mantendrán vigentes durante al menos cinco días, hasta este viernes. Este miércoles han sido confirmados otros 23 casos en la comarca, lo que suma 144 activos.

Una dinámica similar se ha adoptado en la comarca de Segrià (Lleida), con más de 200.000 habitantes. Entre su población se han confirmado este miércoles otros nuevos 33 casos de covid-19, elevando a 2.648 el número de positivos. También en el territorio se ha apostado por un confinamiento perimetral, cerrando las fronteras para impedir la movilidad exterior, desde el pasado sábado y durante quince días. Igual que en Galicia, la Consellería de Salut permite la movilidad en la comarca pero "recomienda minimizar los desplazamientos dentro de los municipios de residencia". La Generalitat de Cataluña, en cualquier caso, no descarta combinar el confinamiento perimetral con el aislamiento domiciliario para fortalecer los esfuerzos en la contención del virus.

En Ordizia (Gipuzkoa), un brote que suma ya 48 contagios ha introducido la posibilidad de caminar hacia un confinamiento, pero las autoridades lo descartan por el momento. Sí se han inclinado por promover el uso obligatorio de mascarilla, además de limitar el aforo y horario para los establecimientos de ocio.

Los confinamientos, en sus diferentes versiones, no son exclusivos de suelo español. En Alemania, un gran rebrote con origen en un matadero precipitó en junio el cierre parcial de la vida pública para 640.000 personas durante una semana en dos distritos al oeste del país.

Confinamientos selectivos

Tato Vázquez Lima, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias en Galicia, comienza aclarando las diferencias entre cuarentena y confinamiento. "La cuarentena se realiza con los contactos de los casos confirmados", detalla. Es una de las partes esenciales del conocido rastreo. Se trata de personas que no están necesariamente contagiadas, pero que "durante el periodo de incubación, entre el día dos y el catorce, se someten a un seguimiento de los síntomas" y a la prueba pertinente para confirmarlo o no como positivo. La idea en cuarentena es que cada individuo "guarde relativo aislamiento, se tome la temperatura y se controle", con el objetivo de cortar la transmisión. Si un contacto estrecho de un caso confirmado entra en cuarentena, por más que no presente síntomas, "sabemos con seguridad que durante ese periodo no contactará con nadie más" y el riesgo se minimizará.

Joan Ramón Villalbí, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), recuerda la existencia de un principio general a la hora de decretar confinamiento: el balance entre proporcionalidad y prudencia. El equilibrio está en conseguir que "no se extienda el riesgo y originar un bien superior al que generaría el daño". A partir de ahí, la clave está en calibrar. "Cuando hay pocos casos y se entiende bien el origen, se actúa selectivamente", explica el experto, mientras que cuando se produce un goteo constante de positivos "y no se sabe bien" cuál es el motivo "se actúa más sobre la comarca o municipio".

Vázquez Lima coincide en que si existe un número "muy concentrado de pocos casos y todos los contactos están en la misma zona", se puede plantear un "confinamiento más pequeño". Una medida que entiende "excepcional, porque es muy raro que un caso tenga contacto única y exclusivamente con los vecinos de un mismo edificio". No obstante, reconoce, "se puede dar y se pueden hacer confinamientos selectivos en esas circunstancias".

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En el caso de A Mariña, por el contrario, "los casos y sus contactos estaban todos en la misma zona, pero no en un área pequeña", de manera que el confinamiento perimetral de la comarca se propone como la respuesta más acertada. La idea pasa por "intentar evitar un aumento de los contagios intracomarcal e impedir que los casos en cuarentena o los no detectados salgan y se extienda el brote fuera".

En Lleida, agrega Villalbí, "lo que hay es un cierre para que no salga ni entre gente, porque hay mucha transmisión" y a día de hoy "se está haciendo un esfuerzo muy grande por perseguir" el brote y acabar con él. En ese contexto, hace falta tiempo para evaluar el alcance de las medidas dictadas: "Lo que veremos mañana será el resultado de lo que teníamos hace cuatro días". En el caso de la comarca, además, "los trabajadores que se desplazaban tenían un papel importante", de modo que el cierre perimetral encaja como la fórmula más adecuada.

Finalmente, relata el médico gallego, existe otro concepto y es el "confinamiento estricto por casos confirmados que no cumplen" con las medidas impuestas. Este tipo de confinamiento lo marca un juez, mediante orden judicial, con la idea de fijar "vigilancia a esa persona porque es un problema de salud pública". Este martes, el Juzgado de lo Contencioso-administrativo número 2 de Santiago de Compostela emitió un auto en el que ratifica el "aislamiento y cuarentena obligatoria de un núcleo familiar" infectado por covid-19 "hasta que deje de representar un riesgo para la salud pública". Vázquez Lima apela, en ese sentido, a la "responsabilidad de la gente: lo hicimos bien cuando fue más duro, pero la memoria es tremendamente frágil".

Los brotes detectados en distintos puntos del país no dejan de incrementarse y hacen saltar las alertas de las comunidades autónomas. El último balance apunta a un total de 67 focos activos en quince comunidades distintas. Las autoridades se debaten entre implantar medidas regresivas, similares a las tomadas durante las fases de la desescalada, decretar confinamientos selectivos o acelerar el rastreo de los casos para intentar frenar la transmisión desde su raíz.

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