EEUU saca tajada del rearme europeo suministrando la mitad de las armas que compra el Viejo Continente

El aumento de las tensiones derivadas del nuevo orden geopolítico mundial ha sumido de lleno a Europa en una espiral belicista sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. La amenaza rusa por el este y el unilateralismo del impredecible Donald Trump por el oeste han terminado disparando el gasto militar en el Viejo Continente. Tanto, que se ha convertido en la mayor región importadora de armas. Por delante, incluso, de Oriente Medio. Una apuesta decidida por el rearme del que se está beneficiando, fundamentalmente, Estados Unidos, cuya industria militar, con una cotización disparada en el último año, se ha quedado con más de la mitad del mercado comunitario.

La Comisión Europea y la Alta Representante presentaron, hace justo un año, el llamado Plan Preparación 2030 para impulsar la seguridad y la defensa del Viejo Continente. El mismo permitía la movilización de un presupuesto de 800.000 millones de euros para rearmar el Viejo Continente. "Si Europa quiere evitar la guerra, debe prepararse para ella", aseveró la líder del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen. Un cambio de paradigma que se produjo en medio de la eterna ofensiva rusa en el patio trasero de la Unión Europea y de una incansable presión estadounidense para que los aliados de la OTAN incrementaran hasta el 5% su gasto en defensa.

Desde que estalló la guerra en Ucrania, el volumen de armamento llegado a los países europeos miembros de la Alianza Atlántica se ha incrementado un 181,83%, según los últimos datos del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (Sipri, por sus siglas en inglés). Es decir, importaron casi el triple. Un aumento que se ha experimentado de forma generalizada en toda la zona, convertida en la mayor compradora de material bélico del mundo, por delante de Asia e, incluso, Oriente Medio. Solo en 2025, el 42% de las importaciones se han producido en Europa, categoría que engloba desde Rusia y Ucrania hasta España o Francia.

Cuando puso sobre la mesa su plan de rearme, el Ejecutivo europeo resaltó la importancia de potenciar el tejido militar comunitario. "Debemos comprar más producción europea, porque eso significa reforzar la base industrial y tecnológica de la defensa europea, y también estimular la innovación, así como crear un mercado de equipos de defensa a escala de la UE", destacó Von der Leyen. Sin embargo, los datos del instituto de investigación ponen de relieve que el dinero desembolsado por los Estados miembro para reforzar sus capacidades armamentísticas en el último año ha salido, en su mayor parte, fuera del Viejo Continente.

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"La industria europea no está preparada para producir y suministrar ese volumen de armamento tan rápido", explica en conversación con infoLibre Pere Ortega, presidente honorario del Centro Delàs de Estudios por la Paz. Quien sí lo está es, precisamente, quien ha presionado para ese aumento del gasto en el Viejo Continente: Estados Unidos. El 48% de las importaciones de armamento que los países europeos de la OTAN han hecho en el último año han venido del país norteamericano, seguido de Israel, que representa un 14%, y Corea del Sur, con un 11%. "Las guerras o las exigencias para invertir el 5% en defensa benefician, fundamentalmente, a la industria estadounidense", sentencia Ortega.

Los datos de las grandes empresas del sector en los últimos doce meses dan buena cuenta de ello. La cotización de Lockheed Martin, líder de la defensa y la seguridad aeroespacial –fabrica desde cazas de combate hasta sistemas de misiles–, ha crecido un 42%, situándose por encima de los 670 dólares por acción. Un 55% se ha revalorizado, por su parte, Northrop Grumman, principal proveedor de sistemas de lanzamientos de misiles para submarinos y buques. Más de un 30% ha escalado General Dynamics, uno de los contratistas de defensa más importantes a nivel mundial. Y más de un 60% se ha revalorizado la cotización de RTX.

Una industria que ahora se frota las manos con la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán y el incremento de las hostilidades en Oriente Medio. Trump anunció el viernes que algunos de los principales contratistas para las Fuerzas Armadas estadounidenses han prometido cuadruplicar la producción de armamento de alta gama. "La expansión (de la producción) comenzó tres meses antes de la reunión, y las plantas y la producción de muchas de estas armas ya están en marcha. Contamos con un suministro prácticamente ilimitado de municiones de grado medio y medio superior, que utilizamos, por ejemplo, en Irán y recientemente en Venezuela", señaló el presidente estadounidense.

El aumento de las tensiones derivadas del nuevo orden geopolítico mundial ha sumido de lleno a Europa en una espiral belicista sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. La amenaza rusa por el este y el unilateralismo del impredecible Donald Trump por el oeste han terminado disparando el gasto militar en el Viejo Continente. Tanto, que se ha convertido en la mayor región importadora de armas. Por delante, incluso, de Oriente Medio. Una apuesta decidida por el rearme del que se está beneficiando, fundamentalmente, Estados Unidos, cuya industria militar, con una cotización disparada en el último año, se ha quedado con más de la mitad del mercado comunitario.

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