Salud

España se libra del brote de sarampión que asola Europa por la bajada en las vacunaciones

Imagen de archivo de una vacuna.

El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, daba la noticia este martes: cuatro distritos de Williamsburg, uno de los principales enclaves de la sociedad judía ortodoxa, entraban en estado de emergencia después de que se identificaran 300 casos de sarampión rápidamente propagados por el barrio neoyorquino de Brooklyn. "Hemos declarado una emergencia de salud pública en Williamsburg debido a los 300 casos de sarampión reportados en nuestra ciudad, principalmente concentrados en Brooklyn", dijo a través de su perfil de la red social Twitter. Tras esa frase, apuntó la causa de la epidemia: la falta de vacunación. "No hay lugar para la desinformación cuando se trata de proteger a nuestros hijos. Las vacunas son seguras y efectivas", añadió. 

 

Hace tres meses, en enero, era Washington la que se declaraba en estado de emergencia. En esa ocasión, fueron 30 los afectados. "El sarampión es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa que puede ser fatal en niños pequeños", dijo el gobernador, Jay Inslee. Y añadió lo mismo que De Blasio: las vacunas son efectivas. 

Pero no solo es al otro lado del océano Atlántico. El sarampión, una enfermedad vírica contagiosa que puede llegar a ser mortal —sobre todo en niños pequeños—, lleva ya tiempo asolando Europa. De hecho, los titulares ya recogen la palabra "brote" o "epidemia" sin ningún tipo de reparo. Y es que los datos permiten hacerlo. También Josefa Masa, epidemióloga del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III,  avala el término. "Sí, podemos hablar de brote", afirma en conversación con infoLibre. Francisco Álvarez, miembro del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP) y pediatra en el Centro de Salud de Llanera (Asturias), también ve correcto el término. "En Europa hay un brote bastante grande", asegura. Lo ha certificado hasta la Organización Mundial de la Salud (OMS). Su oficina europea publicó, el pasado mes de febrero, datos sobre la incidencia de la enfermedad durante 2018. Las cifras eran reveladores: hubo 82.596 afectados en 47 de los 53 países de la región y 72 personas fallecieron a causa de la complicación de la afección. Se trata de las cifras más abultadas de la última década: fueron el triple de casos que en 2017 y 15 veces más que en 2016.

De hecho, la OMS lanzó una alerta el pasado mes de noviembre advirtiendo de que el sarampión había vuelto con fuerza. Y que había que poner remedio mediante la vacunación. Meses antes, de hecho, Zsuzsanna Jakab, directora de OMS-Europa, ya dijo que "la buena salud comienza con la inmunización". Según la institución, las vacunas contra la afección salvaron más de 20 millones de vidas desde el año 2000, pero a partir de 2016 los casos aumentaron un 30%. Y la tendencia sigue. Según los datos que maneja el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) —que hizo público un informe en el mes de marzo con cifras correspondientes a enero—, durante el primer mes de 2019 hubo 881 casos en el continente. Y Rumanía, Italia, Polonia y Francia —con 261, 165, 133 y 124 casos, respectivamente— fueron, con diferencia, los países con más contagios. En España, en el mismo periodo, fueron 11.

 

Número de casos de sarampión en Europa. Datos correspondientes al mes de enero de 2019. | Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC)

Aunque las cifras son muy distintas, significan un aumento en todos esos países. Y eso a pesar de que hay más niños que están siendo vacunados en Europa. Según la OMS, se explica porque el progreso es muy desigual. Entre distintos países y entre la población de un mismo país. Por eso la institución instó a los estados europeos "a orientar sus intervenciones a aquellos lugares y grupos donde persisten las brechas de inmunización". "Si bien los datos indican una cobertura de inmunización excepcionalmente alta a nivel regional, también reflejan un número récord de afectados y fallecidos por la enfermedad. No podemos lograr poblaciones más sanas a nivel mundial, como prometimos en la visión de la OMS para los próximos cinco años, si no trabajamos a nivel local", aseguró la organización. El objetivo planteado por la OMS es alcanzar una cobertura con dos dosis de vacuna frente al sarampión superior al 95% en la región europea. Pero todavía está muy por debajo en muchos países, según critica el ECDC.

 

Incidencia del sarampión en Europa. | Datos de la OMS adaptados por la Asociación Española de Pediatría

"El sarampión se previene a través de las vacunas. Antes de que se introdujeran, cada dos o tres años había una epidemia. En cuanto se introdujo, empezó a haber pocos casos y las epidemias estaban muy separadas en el tiempo", explica Masa. Pero el problema llega cuando, "por el motivo que sea", las coberturas no son las que deberían ser, añade. Y esos motivos son variados. Aunque eso sí, Masa apunta a la desconfianza ante las vacunas como una de las causas principales.

Ucrania, Rumanía, Francia e Italia, los más afectados

Ocurre, por ejemplo, en Italia, donde el número de infecciones en 2018 fue de 42,45 casos por cada millón de habitantes, según los datos de la OMS. El movimiento antivacunas cobró fuerza, sobre todo, gracias a la ultraderechista Liga. Su líder, viceprimer ministro y titular del Interior, Matteo Salvini, se declaró abiertamente en contra de la inmunización. De hecho, las tasas de cobertura vacunal quedaron bajo mínimos en 2017. Y los casos de sarampión, entonces, empezaron a brotar. Sobre todo entre los niños. Por eso, ahora Italia empieza a actuar. El pasado mes de marzo se puso en marcha la ley Lorenzin —por la ministra que la impulsó, Beatrice Lorenzin—, que prohíbe que los menores de seis años no vacunados asistan a clase. El país terminó así la autorización dada por el Movimiento Cinco Estrellas que permitía matricular a los pequeños sin mostrar la cartilla de vacunación. De este modo, pretenden que la tasa de vacunación suba del 80% al 95% que busca la OMS.

El caso de Francia es algo diferente. El año pasado hubo 44,6 casos de sarampión por cada millón de habitantes. Pero no fue porque los antivacunas tengan mucha fuerza. "Muchas personas no se vacunan porque no existe el sentimiento entre la población de que vacunarse sea bueno", explica Masa. "Tampoco creen que sea malo, simplemente es un asunto de dejadez. Las autoridades quizá no trabajan lo suficiente para que la gente se vacune", añade. En Rumanía, por su parte, la incidencia fue de 55,51 casos por cada millón de personas.

No obstante, es Ucrania el país más afectado. Según las cifras de la institución, el país registró 53.218 casos, lo que supone una tasa de 1.209 enfermos por cada millón de habitantes. Pero tanto Masa como Álvarez encuentran la explicación en la inestabilidad en la que se encuentra sumergido el país desde el año 2014, cuando comenzó la escalada de tensión entre el país y Rusia, que consiguió la anexión de la región ucraniana de Crimea.

Le siguen Serbia (con una tasa de 579 casos por cada millón de habitantes), Georgia (563), Albania (499), Israel (345), Montenegro (322), Kizijistán (164) y Eslovaquia (104). En Grecia la tasa se sitúa en 196, pero la ECDC no ha registrado ningún nuevo caso en enero de 2019 en dicho país.

 

Países con mayor tasa de sarampión en 2018 (casos por millón de habitantes). | Datos de la OMS adaptados por la Asociación Española de Pediatría

La bajada de coberturas y el movimiento 'antivacunas', los responsables

Para los expertos consultados por infoLibre, la causa está clara: el repunte de casos se debe a la inadecuada cobertura de las vacunas o, directamente, a la falta de ellas. Y esto se debe, fundamentalmente, a la aparición del conocido como movimiento antivacunas, con mucha influencia, sobre todo, en Europa occidental, donde han basado sus tesis contrarias a la vacunación infantil en informes poco rigurosos sobre sus posibles efectos adversos. "Las causas del repunte tienen que ver con la bajada de coberturas. En España son muy buenas, rondan el 90% o el 95%. Si esa tasa baja al 80%, la sociedad deja de estar protegida", explica Álvarez. Por eso, dice, en España podría hablarse de "alarma cero". 

En algunas ocasiones, añade, las coberturas bajan por la situación de un país —como ha ocurrido en Ucrania—; otras, porque la gente, directamente, "no cree en las vacunas". "Se les puede llamar gorrones. Se basan en que si los hijos de los demás están vacunados, los suyos no podrán contraer la enfermedad y, por tanto, no es necesario inmunizarlos", critica. Pero esta teoría tendría sentido, añade, si no viviéramos en un mundo globalizado. El contagio, de este modo, puede llegar tras un viaje o tras el contacto con alguien que acaba de realizarlo. 

No obstante, a pesar de las cifras, Álvarez asegura que no hay motivos para el alarmismo. Y menos en España. Ahora, lo que hay que hacer, y lo que intentará la OMS, será parar el brote. "La formar de cortarlo es vacunando a la gente", dice. Pero para eso, añade Masa, se necesita tiempo.

"Ahora muchos países intentan mejorar sus coberturas a marchas forzadas, y eso requiere un tiempo", dice. Para que funcione, según explica, se necesitan "décadas". Porque lo que se necesita es que "la población esté lo suficientemente vacunada o suficientemente inmune como para que, si llega un caso de otro país, no se propague". Pero eso sí, descarta que la causa del brote esté en casos importados de otros países. "No tenemos que verlo como una enfermedad que surge porque viene con alguien de fuera, sino como una enfermedad que surge porque no estamos vacunados", sentencia. 

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