Las cloacas del Estado

Sanz Roldán desvincula al CNI de 'Kitchen' y un exjefe de la UCO niega que se intentase captar al chófer de Bárcenas

El exdirector del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) Félix Sanz Roldán.

Félix Sanz Roldán, quien fuera director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) durante una década –entre 2009 y 2019–, ha negado en la Audiencia Nacional que los espías participasen de algún modo en los seguimientos al extesorero del PP Luis Bárcenas. "El CNI no tuvo actividad alguna, ni por acción ni por omisión, en el caso sobre el que se me está preguntado. Ninguna, cero absoluto", ha resaltado el también exjefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad) durante su comparecencia como testigo en el juicio de Kitchen, la supuesta operación parapolicial para evitar que documentación sensible para la formación conservadora que pudiera tener su excontable acabara en la investigación judicial del caso Gürtel.

La sombra de sospecha en torno al servicio secreto ha planeado desde el principio en la investigación, si bien es una línea de investigación que nunca se terminó de explotar. El comisario Enrique García Castaño, durante años jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Comisaría General de Información –la que realizó el grueso de seguimientos sobre la familia Bárcenas– y que se ha librado del banquillo de los acusados por motivos de salud, deslizó en enero de 2019 ante el juez instructor que el extesorero había sido espiado "por otros servicios de información de otros cuerpos, presuntamente, Guardia Civil y CNI". Unos espías a los que también ha apuntado el ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez.

El director del Centro Nacional de Inteligencia ha prestado declaración como testigo una semana después del "no me consta" de la exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría al ser preguntada por la posible participación del servicio secreto en una operación alrededor de la familia Bárcenas. Y durante su comparecencia ha rechazado tajantemente que sus espías participasen de algún modo en la Kitchen. "No tuvo actividad alguna, ni por acción ni por omisión, sobre el caso por el que se me está preguntando. Ninguna, cero absoluto. El CNI actúa siempre con absoluto respeto a la ley y hace lo que le dice su Gobierno para aportar elementos de juicio para tomar buenas decisiones", ha resaltado Sanz Roldán.

Que su comparecencia iba a estar vigilada al milímetro es algo que dejó claro desde el primer momento la Fiscalía Anticorrupción. "Todas las actividades del CNI están clasificadas con el grado de secreto", advirtió el fiscal César de Rivas antes de arrancar el interrogatorio. Por tanto, continuó, solo podría responder a aquellas cuestiones que tuvieran que ver con la Kitchen, un asunto sobre el que el Gobierno ha desclasificado información. Y él, de hecho, se ha mostrado en todo momento dispuesto a hablar. "Quiero responder", ha señalado cuando se le ha lanzado la pregunta clave. "Ningún Gobierno a los que he servido me ha pedido que hiciera nada ilegal, y esto lo habría sido", ha afirmado Sanz Roldán.

En la sesión de este lunes también se ha puesto el foco en la Guardia Civil. Y, más en concreto, sobre la Unidad Central Operativa (UCO). Al menos, durante unos segundos. "¿La UCO, a través de algún agente a su mando, intentó captar al señor [Serio] Ríos, al chófer del señor Bárcenas, en algún momento?", ha lanzado el abogado del comisario jubilado José Manuel Villarejo, uno de los acusados en este procedimiento. "No, en absoluto. El tiempo que yo estuve al mando de la UCO, en absoluto", ha respondido Manuel Sánchez Corbí, exjefe de la unidad de élite del Instituto Armado. El abogado de Ríos insistió para saber si le constaba un movimiento así previo a su mandato. "No, en absoluto. Nunca fue objeto de investigación ni antes ni durante ni después", ha zanjado.

"Ese correo es falso"

Tanto Sanz Roldán como Corbí fueron llamados a petición de la defensa de Villarejo, que ejerce Antonio Cabrera. Y con un objetivo claro: dibujar Tándem, la macrocausa en la que se integra Kitchen, como una oscura operación de varios organismos estatales para hacer caer al comisario jubilado. De ahí que buena parte de las preguntas dirigidas al exdirector del CNI versaran, precisamente, sobre la mala relación con Villarejo. Sanz Roldán ha rechazado tener una enemistad manifiesta con él. Y ha dicho que si le denunció fue porque sintió la "obligación" como director del CNI de "salir al paso de mentiras tan crueles" que se decían sobre sus "subordinados". Del mismo modo, ha negado haber pedido hasta en tres ocasiones a Eugenio Pino, ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía y acusado en este procedimiento, que cesara al comisario.

"¿Y ha dicho en reuniones que o el Estado acaba con Villarejo o Villarejo acaba con el Estado?", ha preguntado Cabrera. "No lo he dicho porque nunca he tenido la sensación de que fuera tal su capacidad", ha respondido Sanz Roldán. La defensa del comisario jubilado, del mismo modo, ha interrogado al exjefe de los espías sobre una serie de correos electrónicos que recibió su defendido desde cuentas con dominio "areatec", que ha vinculado al Centro Nacional de Inteligencia y que vendrían a demostrar que el servicio de espionaje estaría detrás de su caída en desgracia. "No solo no lo reconozco, sino que con los datos que tengo de la forma en que escribía el CNI y cómo trataba las cosas, ese correo es falso. Lo diré mejor: este correo no tiene su origen en el CNI, ni en mí ni en ninguno de mis colaboradores", ha apuntado Sanz Roldán.

La UCO aparece en escena

La tesis del abogado de Villarejo es que Tándem está contaminada desde el inicio. Y, por tanto, también Kitchen. Así, relata en su escrito de defensa que la UCO de la Guardia Civil recibió en su día una información de David Rodríguez Vidal, quien fuera durante años colaborador del CNI, que terminó derivando en una reunión con el fiscal jefe Anticorrupción y el fiscal que se hizo cargo de la macrocausa contra el comisario jubilado, Ignacio Stampa. Y que, pese a participar en un momento inicial de las pesquisas, "no informó en ningún momento" de que había tenido a su "disposición" los "documentos" que luego se aportaron de "forma anónima" por Vidal en el Ministerio Público o de que, incluso, "conocía la identidad del denunciante".

Tanto Corbí como Francisco de Borja, quien fuera agente del Grupo de Blanqueo de Capitales de la UCO, han confirmado que, efectivamente, el excolaborador del CNI les trasladó que un empresario –Francisco Menéndez– tenía "información sobre corrupción policial" y que quería negociar con la Fiscalía en relación con un problema tributario que tenía. Tras hacer unas indagaciones, comprobaron que la información "podía ser veraz" y se pusieron en contacto con Anticorrupción. En concreto, Corbí se reunió con el entonces fiscal jefe, Manuel Moix, quien organizó un encuentro posterior en el que participaron De Borja, Vidal o el fiscal Ignacio Stampa. "Recuerdo que se habló de que la otra persona –Menéndez– no había acudido y de que Vidal decía que había sido por miedo a represalias", ha explicado De Borja.

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El exjefe de la UCO ha contado que después de aquello Moix le comentó que iban a abrir una investigación y que quería que la llevaran de forma conjunta Policía Nacional y Guardia Civil, algo que Corbí rechazó. Al final, ha completado, la labor de la unidad de élite del Instituto Armado se limitó a "una diligencia": "Averiguar el paradero y la identidad de una persona". En concreto, de Asunción Mba, nombre que aparecía en el anónimo remitido a Anticorrupción que dio origen al caso contra Villarejo. Una nota cuyo autor es, en realidad, Vidal, quien se decidió a enviar la carta ante la indecisión de Menéndez. Meses antes, ha contado en la Audiencia Nacional, había trasladado al comisario general de Policía Judicial, José Sánchez Aparicio, información sobre sociedades en Panamá de Villarejo.

Pérez Dolset: "¿Este señor es el máximo responsable? Ni de coña"

Frente al tribunal del caso Kitchen, que preside la magistrada Teresa Palacios, ha testificado también este lunes el empresario Javier Pérez Dolset, que fue quien aportó a la causa una serie de audios relativos a conversaciones mantenidas entre Villarejo y el ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, también en el banquillo de los acusados. Grabaciones que, según ha explicado, formaban parte de unos ficheros que le facilitó un hombre cuando buscaba "material probatorio" para defenderse de un "montaje" en su contra. Unos archivos que él y su equipo consiguieron desencriptar y que ya estaban circulando en los chats del eurodiputado Luis Alvise Pérez cuando se los hicieron llegar a la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional.

Durante su comparecencia, en la que ha acusado a fiscales y políticos de estar conchabados para dirigir el caso Tándem en la dirección que ellos querían, Pérez Dolset también ha relatado un encuentro en su casa con el ex secretario de Estado de Seguridad en el que éste le pidió perdón por unos hechos que afectaron al empresario. Además, ha relatado que Martínez le dijo que las instrucciones las había recibido "de distintas vías". En concreto, ha hablado del exministro del Interior Jorge Fernández Díaz y de la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal. "O sea, ¿este señor es el máximo responsable de lo que ha ocurrido aquí? Ni de coña", ha completado el empresario.

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