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Feijóo da marcha atrás y pone como excusa para no reunirse con Junts que sigue pidiendo una ley de amnistía

Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal poco antes de iniciar una reuniuón en el COngreso.

Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal sellaron este martes una alianza entre el PP y Vox para hacer frente conjuntamente, desde todas las instituciones en las que ambos partidos tengan presencia, al “golpe” que según denunció el líder de la extrema derecha se dispone a dar desde la Moncloa el presidente Pedro Sánchez para contentar a Junts y sacar adelante su investidura.

Paradójicamente, ambos dirigentes apelaron a la misma persona a la que acusan de planear un delito contra la Constitución y el Estado de Derecho para que acepte la propuesta del primero de ellos y facilite la elección como presidente del candidato del PP con el objetivo de negociar y sacar adelante en el plazo de dos años seis pactos de estado e impedir, de paso, que Carles Puigdemont decida el Gobierno de España o la convocatoria anticipada de elecciones.

Durante la reunión que mantuvieron en el Congreso, Abascal trasladó a Feijóo su disconformidad con la decisión del líder del PP de sentarse a hablar con Junts, en línea con lo manifestado por dirigentes de su propio partido, como el dirigente catalán Alejandro Fernández o la diputada por Barcelona Cayetana Álvarez de Toledo.

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Al término del encuentro, y después de semanas defendiendo esa reunión, Feijóo dio marcha atrás y anunció que si Junts va a plantear al PP lo que su líder, Carlos Puigdemont, acababa de proponer desde Bruselas, no hacía falta que se reunieran. Feijóo no supo explicar en rueda de prensa los motivos de ese cambio, a la vista de que las demandas de Junts son conocidas desde hace mucho tiempo. Fuentes del PP aseguran que el cambio de postura está motivado en la incorporación de lo que consideran nuevas exigencias, como una mediación internacional, o el hecho de que la aprobación de una ley de amnistía sea una condición previa.

Abascal justificó su apoyo a Feijóo, incluso si se produce un acuerdo PP-PSOE, en que España vive un momento de “excepción democrática” y de “amenaza de golpe” desde Moncloa si finalmente Pedro Sánchez reedita su gobierno con apoyo de los independentistas. Y aunque sabe que la investidura tiene pocas posibilidades de prosperar, espera que al menos “siente las bases de la resistencia” ante lo que se avecina. España se enfrenta a “una amenaza histórica a la Constitución y a la convivencia entre españoles”. “Es una situación de excepción nacional y de excepción democrática”, sostuvo.

Las condiciones que ha puesto Puigdemont no son “aceptables” ni “asumibles”, según Feijóo. Y Sánchez debe rechazarlas hoy mismo porque “los chantajes y las subastas” no caben para ser investido presidente.  “Mientras otros negocian amnistías nosotros vamos a seguir impulsando y defendiendo la igualdad de los españoles ante la ley”, anunció.

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